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Magisterio en crisis

De Hergit “Coco” Llenas

Cuando la sociedad machista permitió que la mujer saliera de su casa a trabajar, las estudiantes de la época no contaban con muchas opciones. Así, ciertas áreas se caracterizaron por darles entrada con mayor facilidad. Entre las alternativas más populares del entonces, se encontraban ser secretaria, enfermera o maestra. Hoy nos ocuparemos de la última.
En vista de que no podían convertirse en astronautas, cirujanas o gerentes de empresas, las mujeres ocuparon un gran espacio en el mercado laboral de la enseñanza, el cual recibió un flujo masivo de personas brillantes. Esto convirtió el gremio en uno desbordante de talento y, a la sazón, prestigioso. Además, otro aspecto positivo, fue la mucha variedad de aquellas que se dedicaron a la instrucción: mujeres de las zonas urbanas y rurales, blancas (las más) y negras, de clase media y media-alta, todas aportando su grano de arena.
No obstante, con el pasar de los años, la variedad y cantidad mermó. A medida que las mujeres se fueron abriendo camino y destacándose en otros ámbitos, el magisterio fue perdiendo su capacidad de reclutar la crème de la crème. Al vacío que produjo este éxodo, no se la ha encontrado todavía una solución. Por eso, este país sufre de un déficit de profesores tal, que cada año escolar las escuelas públicas abren sus puertas con un alto número de maestros sustitutos quienes tratan temporalmente de suplir la demanda y ¡no alcanzan!
No solo el problema es cuantitativo, si no que es también cualitativo.
¿Cómo motivar la gente más capaz a dedicarse a enseñar? Quienes han nacido con la vocación innata de servicio y amor por los niños, se motivan -casi- solos, aunque no son mayoría.
¿Y el resto?… El resto podría animarse si existieran buenos incentivos. ¿Es el salario un buen incentivo? En general, los educadores ganan menos en comparación con los profesionales de otras carreras. Existen algunas excepciones, por supuesto. En lugares como Alaska y New York el sueldo de un maestro es el doble que en Mississippi. Y de ahí que los miembros el sindicado de maestros salieran a protestar contra la práctica de asignarles pobres remuneraciones y se tiraran a la calle vestidos de rojo-ira en Arizona, Virginia, California, Oklahoma, entre otros Estados.
¿Prestigio? En países de Europa y Asia ser maestro escolar es muy respetado. Los colegios de educación escogen sus candidatos con rigor. Los preparan hasta alcanzar un grado de maestría y, una vez contratados, les pagan jugosamente. En los Estados Unidos, no tanto. Ni tanto rigor ni tanta preparación y ¡de seguro! tampoco mucha compensación.
El problema, como vemos, no es única y exclusivamente un asunto de dinero. Con suerte, al subir los salarios se aplacarán un poco las cosas. Aunque no hay garantía. En Arizona, los maestros recibieron un incremento de un 19% y luego, igual paralizaron la labor, cerrando cientos de escuelas. ¿Por qué?… Las razones no son del todo claras.
Lo cierto es que hay una crisis real de falta de educadores, de retención y de valoración de los mismos. Esta crisis no es de ahora y no mejora. Como sociedad cabe preguntarnos, aparte de huelgas, ¿qué haremos para resolverla?

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La educación prohibida


De Hergit “Coco” Llenas

Un ideal es una aspiración de perfección, digo parafraseando a José Ingenieros. Quienes viven la vida por un ideal se diferencian de los demás porque “todo idealista sabe distinguir lo malo que observa y lo mejor que imagina. Los mediocres aprecian el más y el menos, pero nunca distinguen lo mejor de lo peor”. Estos últimos son los mediocres. Todos los avances de los disponemos hoy han nacido de una abstracción, una idea, un ideal y ese ideal no se queda estático, sino que en su naturaleza misma existe la semilla de una continua expansión. De manera que, una vez alcanzado surge un nuevo ideal, un nuevo intento/invento que anhela niveles inalcanzados de perfección que se asumen como alcanzables y posibles.
En un momento de la historia, el ideal de la educación escolar era proveer a todos por igual y gratuitamente acceso al conocimiento necesario para que el individuo se convirtiera en un ente productivo y pudiera vivir una existencia plena. En la actualidad, ese ideal a veces se cumple y a veces no. Las estadísticas hablan por sí solas y muestran que donde menos se ha cristalizado esta visión es en el seno de las comunidades más desposeídas: los pobres –en general-, y más específicamente los pobres Hispanos y los Afro-americanos.
De ahí que naciera un nuevo ideal, cuyo planteamiento supone que debe haber más, más acceso, más variedad, más modelos; es decir pluralidad. Hay pluralidad a la hora de elegir, por ejemplo, una universidad. Cualquiera puede ir a una universidad local o lejana, estatal o privada, virtual o de cemento, la mañana o por la tarde, etc.
Sin embargo, cuando se trata de la educación de K-12, nuestros niños han tenido, básicamente y con pocas excepciones, una sola forma de ir a la escuela: la asignada por el sistema, por las mañanas, dentro de su código postal.
Unos cuantos insurrectos han dado la espalda este estándar y han optado por educar sus hijos en el hogar. Estos rebeldes siguen creciendo y sobre la modalidad de educación que ellos ejercitan se hizo un documental llamado La Educación Prohibida que explora este tema con (más o menos) acierto. En los Estados Unidos, home-based schooling, como se conoce en inglés, está popularizándose. No obstante, estos padres que han agarrado el toro por los cuernos representan cerca de un 1% de la población escolar total. A parte de estar muy comprometidos con la experiencia de aprendizaje de sus niños, esta pequeña masa suele caracterizarse por un desprecio hacia los sistemas, con sus imposiciones, normas y mandatos. No les interesa ser parte de nada. A la sazón, pocas veces se les ve cabildeando o empujando una agenda. Según como se les vea, se puede decir que sufren ¡o gozan! de una desconfianza visceral hacia Big Brother.
Para el resto de los inconformes, se creó otro ideal, plural, que busca nivelar el terreno de juego entre los que tienen y los que no. Se llama libre selección de escuela u opción escolar y ésta busca empujar las fronteras de la educación gratuita más allá de las cuatro paredes de la escuela gubernamental y ese, digo yo, es un ideal de expansión y progreso.

Las universidades y los incentivos: un arma de doble filo

De Hergit “Coco” Llenas

En la medida que cambian los grupos demográficos en los Estados Unidos, varían también las necesidades de las instituciones que les sirven. Así, a lo largo y ancho de esta nación se ha visto un incremento en la tasa de la graduación escolar de los hispanos, lo que ha creado un nuevo flujo de matriculados en las organizaciones que ofrecen una educación post-secundaria; ya sean universidades de cuatro años o colegios universitarios que preparan los estudiantes con un diploma asociado de dos años.
De hecho, hacer que estos jóvenes adquieran una educación universitaria es actualmente el foco de las políticas gubernamentales en este país, cuya meta para el año 2020 es llegar a tener el número más alto del mundo de personas graduadas.
Con este fin, en el 2008, se creó un incentivo federal para asignar recursos adicionales a aquellas instituciones que atienden a nuestra gente, dado que los latinos representamos el grupo minoritario de mayor crecimiento poblacional, al tiempo que somos uno de los más bajos en logros académicos.
Si una entidad cuenta -por lo menos- con un 25% del estudiantado de origen hispano, puede solicitar la designación de Hispanic-Serving Institution (HIS). Una vez aprobada, las universidades son elegibles para recibir subvenciones del gobierno federal.
Muchos colegios y universidades compiten por convertirse en HIS tanto por el deseo de calificar para más fondos como por razones mercadológicas, puesto que las comunidades minoritarias las consideran más atractivas, lo que ayuda a subir la matriculación.
No obstante, llevar el título de HIS no es garantía de buen servicio. Muchas veces alcanzar el porcentaje mínimo para adquirir o conservar el estatus no viene de la mano con los programas e iniciativas necesarios para asistir de manera adecuada a la población Latinx.
Gina García, de la Universidad de Pittsburg, habló al respeto: “A veces, el nombre HSI no pasa de ser una etiqueta hueca. A pesar del aumento en el número de HSIs, hay que criticar la tendencia imperante en algunas de estas a inscribir muchos hispanos sin conseguir que los resultados finales sean de verdad equitativos”.
Es decir, que se enfocan en inscribir nuestros hijos, pero no en graduarlos de una carrera. Y esto se debe a la falta de soporte real para ayudar los estudiantes a lidiar con los obstáculos que vienen con la vida universitaria y la identidad latina. De ahí que, sea de vital importancia que la designación responda a un esfuerzo cohesivo, integral e inclusivo que aspire al éxito a través de la graduación, en lugar de un juego de números donde lo que importan son los recursos recibidos y no los resultados obtenidos.
La vitalidad económica de los estados ¡y de la nación! depende de una sociedad educada. Más y más puestos laborales demandan un grado universitario. Para los hispanos poder participar en igualdad de condiciones en el mercado de trabajo del futuro, es imprescindible que mantengan el paso, graduándose en masa. Y eso no está ocurriendo tan a menudo como se esperaba porque, en muchos casos, las Hispanic-Serving Institutions han hecho de las subvenciones federales un negocio en vez de un servicio.

¡Qué emoción!


No aprendemos solos y para aprender algo hay que emocionarse, explicó el José Ramón Gamo ante la audiencia que asistió a un Ted Talk en la universidad rey Juan Carlos. El profesor Gamo es un experto en neurodidáctica y además es el fundador de una organización dedicada a aplicar una metodología que combina la neurociencia con el arte de enseñar.
Los grandes avances tecnológicos de las últimas décadas han permitido comprender más a profundidad cómo opera el cerebro. Armados con este nuevo conocimiento, los maestros pueden aplicar métodos distintos a los encontrados hoy día en la mayoría de las escuelas del mundo.
Si entramos a un aula cualquiera, es muy probable que hallemos a un instructor brindando información mientras los estudiantes la consumen pasivamente. A su vez, las actividades son repetitivas, mecánicas, memorizadas y llevadas a cabo, por lo general, de forma individual. Después, los niños vuelcan en un examen la información embutida y este examen es usado para medir cuanto saben. A este estilo de enseñanza se le conoce como enciclopedista.
¿Qué dice la neurociencia sobre esta metodología? Pues, ¡que no funciona!, ya que la atención, la motivación y la memoria se estimulan gracias a las emociones. Más allá, la neurociencia propone que el cerebro es un órgano social, el cual requiere conectarse con los demás a través de la cooperación. Entonces, el yo soy mejor estudiante que tú porque terminé primero o saqué mejores notas, las tareas realizadas en soledad y todas las demás técnicas empleadas para aupar la competencia individual construyen poco o ningún conocimiento. Dice Gamo que, para construir el saber, los estudiantes deben ser enfrentados a problemas reales y hay que ponerlos a colaborar con otros compañeros. Así, juntos, buscarán soluciones e indagarán sobre las posibles respuestas.
De ahí que, el enciclopedismo sea un dinosaurio y las escuelas que lo utilizan como como método sean cuevas cavernícolas. En ellas, los estudiantes no adquieren las destrezas necesarias para resolver los problemas que estamos enfrentando en la sociedad y en el planeta. En consecuencia, debe de haber un cambio.
Para que exista una revolución en la educación, primero tiene que haber una transformación en la docencia, lo que va a implicar que las acciones dentro de las aulas se modifiquen radicalmente. Valiéndose de la neurociencia y la neurodidáctica, tanto padres como maestros, ahora pueden enseñar haciendo. Haciendo, en el cerebro se generan sustancias como la dopamina –entre otras- que nos emocionan. Con la emoción y desde la emoción y por la emoción nacen lo deseos de aprender. ¡Hay que llenar las escuelas de emoción!

¿Por qué su código postal le puede perjudicar?

de Hergit Penzo Llenas
Directora Nacional de Participación Hispana
para la American Federation for Children

En una de mis vidas anteriores fui vendedora de bienes raíces. Mis clientes solían ser primeros compradores de clase media o media/baja. Con frecuencia, las familias que tenían hijos en edad escolar me llegaron a proponer que les encontrara cualquier cosa dentro del marco del precio que estaban dispuestos a pagar, sin importar mucho qué fuera o cómo se viera, siempre y cuando estuviera ubicada en una dirección cuya escuela asignada se destacara por su alto rendimiento académico. Entonces, en vez de ir a indagar a los motores de búsqueda que sirven a los profesionales del mundo inmobiliario, me iba a las páginas del distrito escolar a estudiar los reportes sobre las escuelas.
En más de una ocasión, mis familias tuvieron que claudicar el sueño de una casa y conformarse con un apartamento en un barrio “fino”, léase muy residencial.
Y esto era así porque las escuelas premiadas con cinco estrellas o consideraras tipo “A” (o cualquier otro tipo de métrica empleada para determinar el valor del desempeño escolar); estaban localizadas, por lo general, lejos de los vecindarios pobres y dentro de los suburbios donde viven las clases más pudientes.
Llegados a este punto, quizás se pregunte: ¿Y por qué?, ¿por qué están las escuelas con mejores recursos ubicadas en centros urbanos donde viven aquellos que gozan de mejores salarios e ingresos cuando debería ser lo contrario? Es decir, allí donde hay una necesidad más grande, deberían haber escuelas con mayor cantidad de recursos.
Para subvencionar las escuelas públicas existen fórmulas, éstas determinan de dónde salen los fondos. Las tres fuentes principales para mantener el costo de una escuela pública son: el gobierno estatal, el gobierno federal y el condado. El condado recauda fondos principalmente a través de la recolección de impuestos sobre la vivienda, entre otros.
Ahora bien, un ciudadano que vive en un vecindario donde el precio promedio de las casas es de medio millón de dólares pagará un porcentaje más alto de impuestos que otro ciudadano cuya residencia esté valorada, digamos en $115,000. De ahí que, la porción de impuestos que recauda el condado para mantener la escuela pública en un lugar caro será más alta que la porción de impuestos pagados por residencias ubicadas en barrios de gente trabajadora. Como resultado, se crea un tipo de segregación socio-económica.
Aquellos que tienen, aportan y reciben muchos más. Y las que no tienen para aportar mucho, reciben poco. En otras palabras, hay igualdad, porque la fórmula es aplicada a todos por igual, pero no hay EQUIDAD. Por definición, equidad significa “dar a cada uno lo que se merece en función de sus méritos o condiciones” y también “cualidad que consiste en no favorecer en un trato a una persona perjudicando a otra.”
En vista de que la fórmula es la fórmula, y eso no ha podido -hasta la fecha- cambiarlo nadie, las familias de bajos recursos están destinadas a no romper nunca con las cadenas de la desigualdad económica, siendo condenadas a mandar a sus hijos a escuelas con menos recursos, lo que puede derivar en un mediocre desempeño educativo. Y es por esa razón que su servidora y The American Federation for Children creen y luchan por defender opciones escolares para todos. A fin de que nuestros niños, especialmente aquellos más desfavorecidos, puedan tener acceso a una educación de alta calidad independientemente del código postal donde les haya tocado vivir.

¿Un sucio secreto?

de Hergit Penzo Llenas
Directora Nacional de participación hispana
para la American federation for Children

Una de cada tres jóvenes que va a entrar en la escuela secundaria en el área metropolitana de Indianápolis ha reportado haber sido víctima de asalto sexual, según comentaba Tony Mason, Presidente de The Urban League (UL) en esta ciudad. –“Y estos son los casos reportados, pero hay mucho silencio alrededor de este tema. Sospechamos que la cifra es aún más alta,” añadió Guadalupe Kelle, quien está a cargo del programa de salud y bienestar para esta organización dedicada a dar soporte a la comunidad.
Aunque se han derrumbado muchos de los tabúes que dominaban la idiosincrasia de la sociedad latinoamericana, otros persisten a pesar de los tiempos.
Por ejemplo, en la época de la abuelita, era una vergüenza convertirse en una mujer divorciada, como lo era también casarse sin ser virgen. Y hasta hace unos pocos años, declararse abiertamente gay era un escándalo de proporciones mayúsculas. Sin embargo, cuando Ricky Martin vino a anunciar su destape, a nadie le pareció el final del mundo.
No obstante, si una jovencita ha sido violada o toqueteada, sus padres y/o allegados esconden la afrenta para -según ellos- “proteger al honor familiar”, forzando la víctima a guardar silencio sobre un tema que es tabú.
Explicaba la gran poeta Maya Angelou que este acto predatorio, especialmente cometido en niñas y jóvenes de tierna edad, convierte esa almita en un ser cínico, que pasa de no saber nada a no creer en nada. (“because rape on the body of a young person, more often than not, introduces cynicism, and there is nothing quite so tragic as a young cynic. Because it means the person has gone from knowing nothing to believing nothing.”)
¿Quiénes son los agresores? De acuerdo a Valeria Gurr, una experta en el área de prevención contra el abuso sexual de menores: “el violador, usualmente, es el novio de la madre, un tío, un primo, un amigo, un hermano u otra persona bienvenida y conocida en el seno de la familia. Rara vez es un completo extraño, aunque eso también puede darse. Por lo regular, es alguien mayor. Esa persona mayor inculca en el menor sentimientos de culpabilidad, complicidad, terror y/o temor, para evitar que lo delaten”.
A través de la imposición del silencio, se da impunidad al culpable, se daña la psiquis de la niña y se continúa perpetuando un tabú al cual ¡hace rato debió llegarle la hora!
Basta. Es hora de hablar sin morbosidad y desde el amor sobre las mujeres violadas en nuestras familias, con las mujeres violadas en nuestras escuelas, de las mujeres violadas en nuestra sociedad. Hay que sacar este esqueleto del armario si buscamos erradicar y curar una epidemia que está afligiendo tanto Indianápolis como el resto del país.

Este verano, ¿te toca recoger manzanas?

 de Hergit “Coco” Llenas
            

De Hergit Penzo Llenas
Directora Nacional de Participación Hispana
para La American Federation For Children

Hay un fenómeno conocido como “the Summer loss.” Este se refiere a la pérdida que sufren nuestros niños cuando se pasan el verano sin estudiar y sin repasar lo aprendido. A fuerza de no practicar ni aplicar los conocimientos adquiridos, nuestros estudiantes pierden la memoria de ello. Como resultado, al regresar a la escuela en el otoño, los profesores (as) se ven forzados a repasar mucho del contenido enseñado en el curso anterior, a fin de refrescar los conocimientos previamente obtenidos y posteriormente olvidados. Porque, como reza el refrán: “lo que no se usa, se pierde” o mejor aún: “el hábito hace al monje.”
Hace 150 años atrás, la economía de los Estados Unidos se basaba en la agricultura. Durante los meses del verano, los dueños de sembradíos requerían con urgencia toda la mano de obra disponible a fin de recoger las cosechas.
De ahí que, los niños en edad escolar fueran empleados por sus padres o los patrones de sus padres para laborar en el campo.
Desde esa época hasta la modernidad, la economía Norte-americana ha pasado primero por la industrialización y luego, por una transición que la ha convertido -casi en su totalidad- en una economía de servicio: la banca, el mercado de valores, las plataformas de internet, las líneas áreas, UPS, etc.
No obstante, todavía en estos tiempos, a finales de mayo o principios de junio, muchas de las escuelas públicas cierran sus puertas, mandando los niños a casa. En vista de que ya no tienen manzanas que ir a recoger al rancho, los muchachos se dedican a cualquier otra actividad veraniega.
Si los padres están realmente involucrados en la educación, es posible que los pequeños no se fosilicen jugando video-games o mirando estupideces en la televisión y/o por YouTube. Aprovechando así su tiempo para leer, asistir a cursos de escritura, pintura, música, danza, teatro o cualquier otra actividad que ayude a desarrollar y expresar sus talentos creativos. Si los padres realmente están BIEN involucrados, a este itinerario se podrían añadir actividades deportivas, tales como la natación, el tenis, el balón pie, el baloncesto y demás.
Otros padres, quienes carecen de amplios recursos económicos, considerarían las bibliotecas públicas, los museos locales y/o las clases a bajo costo ofrecidas por el departamento estatal de Parque y recreaciones (Park and Recreations), las cuales cuentan con campamentos, talleres, seminarios y hasta programas para conseguir credenciales tales como la de salvavidas; por citar alguna. (Dichos programas varían de comunidad en comunidad.)
En el último de los casos, la opción de formar una biblioteca personal siempre queda al alcance de la mano, ya sea inscribiéndose a una biblioteca local o comprando libros por 0.99 centavos en diversos mercados de pulgas.
El punto es, que a nuestros polluelos no se les debe dejar ociosos en el verano.
Puesto que “la ociosidad es la madre de todos los vicios.” Así pues, busquemos la manera de llenar esa esponjita maravillosa que son sus cerebros con algo más valioso que la basura destinada a las masas no-pensantes. ¡A leer, pues, en el verano!

Rastreando el dinero

de Hergit Penzo Llenas
Directora Nacional de Participación Hispana
para American Federation for Children

A pocos días de haber sido dada a conocer la noticia de una nueva ley que permitiría crear en Puerto Rico escuelas charters (alianzas) y programas estatales de vales (o vouchers), el sindicato de maestros ha entablado una demanda en su contra.

Esta práctica es ya común por parte de este gremio, el cual tanto dentro como fuera de la isla, se ha dedicado por décadas a sofocar sistemáticamente todo proyecto legislativo que busque introducir otras opciones escolares para los estudiantes desde el kínder hasta el último año de la preparatoria.

Y usted –quizás- se preguntará: ¿cuál es el interés que tiene el sindicato de maestros de mantener las cosas como están?… Pues, los mensajes pagados por la multimillonaria agrupación dicen que lo hacen por salvar a nuestros niños de las garras de intereses que no tienen al estudiante como su foco de atención.

Aunque la verdadera razón detrás de la inversión de millones de dólares en campañas de difamación, más gastos de cortes y abogados, es mantener intacta una estructura que les genera miles de millones de dólares en recolección de fondos a nivel nacional, lo cual les convierte en uno de los gremios más ricos y poderosos del país.

Cada maestro que trabaja en una escuela pública está sujeto a pagarle mensualmente un costo de membresía al sindicato. A cambio, el sindicato negocia los términos laborales en acuerdos hechos con los distritos escolares. Dichos contratos establecen las condiciones de trabajo, los salarios y otras regulaciones que rigen al maestro empleado por una escuela pública.

Ahora bien, en un mercado abierto, donde los maestros podrían elegir dónde ir a ejercer su carrera, en un mercado que no dependa de la oferta de plazas creadas por un monopolio –el distrito-, se rompe la obligación de pagarle membresía al sindicato, puesto que los profesores podrían escoger entre un menú de empleadores diferentes. De igual manera, los padres, a su vez, podrían optar por inscribir a sus niños donde mejor les convenga, teniendo en cuenta las necesidades individuales de cada uno.

Siguiendo una lógica disparatada, el sindicato de maestros aboga por un sistema monolítico de escuelas públicas tradicionales que debe responsabilizarse de educar los niños de un país bajo un sistema de una sola talla que les sirva a todos. Esta lógica descarta la pluralidad de iniciativas enfocadas a servir al estudiante, para enfocarse en cómo servirse a sí misma.

Si seguimos de cerca el rastro del dinero, podemos ver con claridad que la motivación aquí no es el bienestar de nuestros hijos, pero la conservación y preservación de una estructura monetaria que se debilitaría con la introducción de cambios e innovaciones dentro del sistema educativo tradicional.

Este circo vergonzoso montado por el sindicato de maestro se repite ahora en Puerto Rico, como lo hiciera anteriormente ¡unas treinta veces! en el territorio continental.
A los padres de la Isla del Encanto les resta organizase y no permitir que les arranquen de las manos estas oportunidades tan necesarias para el futuro de sus hijos. Así que ¡a la carga, mis valientes!

de Hergit “Coco” Llenas

¿Hay que armar a los maestros?


de Hergit Penzo Llenas
Directora Nacional de Participación Hispana
para American Federation for Children

La tragedia ocurrida el día de San Valentín en La Florida ha vuelto a poner sobre el tapete el tema de controlar el acceso a las armas de fuego. Cada vez que ocurre una matanza, una ola de furor se levanta, inflamando las conversaciones, para luego estrellarse contra el acantilado del olvido y desaparecer hasta que la próxima masacre acontece. Esta capacidad, de saltar desde la celebridad hasta el anonimato, ya es característica del tema y francamente se ha convertido en un círculo vicioso.
El 20 de abril del 1999, el tiroteo en la escuela preparatoria de Columbine (Colorado) produjo un vendaval. Luego, el truculento episodio que cobró la vida de trece niños, paso a ser noticia olvidada. Después vino Aurora, con sus 12 muertos y 58 personas heridas de bala. Unos meses más tarde el fenómeno se repitió en la escuela Sandy Hook, cobrándole la vida a veinte niños entre seis y siete años de edad, a lo cual le siguió San Bernardino (14 muertos, 21 heridos), Orlando (49 muertos, 58 heridos), Las Vegas (58 muertos, 851 heridos) y ahora Stoneman Douglas en Parkland, Florida (17 muertos, 17 heridos).
¿Romperá por fin esta última catástrofe el círculo vicioso?…
Desgraciadamente, si la historia nos ha enseñado algo, es lo contrario: el asunto cobra carácter de urgencia para poco después esfumarse.
Con 270 millones de armas en manos de civiles, el dilema de quién y cómo debe tener acceso a un arma de fuego se ha quedado -y tememos se quedará todavía- sin resolver. No obstante, hay otras cosas que podríamos hacer.
En lugar de armar a los maestros con pistolas, podríamos armarlos de herramientas para detectar en sus estudiantes tendencias hacia comportamientos violentos o erráticos, a fin de que puedan prevenir, antes que lamentar, una situación.
Para citar un ejemplo: hubo un momento en mi vida que estuve separada de mi familia. En ese entonces me sentía profundamente desarraigada, muy perdida. Para expresar mi frustración, recurrí a pelearme con mis compañeritos en la escuela. Al detectar un cambio en mi conducta, Doña Lucia de Jesús Alvares, mi maestra de tercer grado, se interesó por saber cuales circunstancias estaban afectándome. En ese momento tan angustiante de mi infancia, esta señora dulcísima, clara y fuerte se convirtió en mi mejor amiga. Haber tenido su atención y su amor me ayudó a sobrevivir, a entender que no estaba desamparada, lo que marcó una diferencia significativa en mi comportamiento y en toda mi existencia.
Por eso entiendo que la solución a las balas no son más balas. Antes de dotar a los maestros con un gatillo, creo que deberíamos procurar armarlos con sistemas de soporte, con entrenamientos, con espacios y tiempos dedicados a invertir en el desarrollo emocional y psicológico de sus alumnos. Hacen faltas soluciones holísticas que abarquen al individuo completo que es cada niño. Así, y no a tiros, lograremos evitar más tragedias.

De: Hergit Llenas

¡Ay, Puerto Rico!


de Hergit Penzo Llenas
Directora Nacional de Participación Hispana
para American Federation for Children

Los estudios demuestran que los niños de color (negros y latinos), continúan quedándose atrás en comparación con los estudiantes de la raza blanca y asiática. Este atraso es conocido como la brecha académica. Esta brecha académica no se ha cerrado en décadas; en consecuencia, nuestros niños hispanos no pueden competir en igualdad de condiciones en el mercado laboral ni en la realización del sueño americano.  

Para palear esta crisis y empujados por el estado de emergencia que los huracanes dejaron a su paso, la Secretaría de Educación de Puerto Rico está queriendo añadir al menú de opciones escolares las escuelas alianzas (o charter, como se les conoce en inglés).
Ahora mismo, la señora secretaría, Julia Keleher, cuenta con el soporte del Gobernador de la isla y con el apoyo de padres boricuas que vinieron desde el continente a compartir sus experiencias como usuarios de este modelo educativo.
Entre los testimonios compartidos, el Reverendo Michael Carrión, tocó las fibras de todos los corazones al narrar su odisea cuando estaba trabajando para crear una escuela para los niños y jóvenes del South Bronx, un vecindario plagado por las gangas, la pobreza y la violencia. Después de fracasar dos veces en el intento de lograr la autorización para abrir el plantel, el dinámico líder puertorriqueño consiguió que le otorgaran el permiso. Hoy día, su escuela charter es un modelo a seguir a la hora de mostrar un ejemplo de cómo se lograr cambiar la trayectoria de una población que vive en condiciones de alto riesgo.
Así mismo, una comitiva de padres, maestros y directores vinieron desde Filadelfia en representación de una escuela charter bilingüe llamada Antonia Pantoja. Las experiencias de este grupo iluminaron en San Juan a una audiencia poco acostumbrada a escuchar otras maneras de implementación, soporte académico e innovación que sí tienen cabida dentro de una charter, gracias a la amplia latitud que este tipo de escuela ofrece para la individualización de la enseñanza.
Como si fuera poco, Osvaldo García, el director y fundador de Passport, una charter para estudiantes que sufren de autismo, habló de la esperanza de mejores servicios ofrecidos a través de este tipo de iniciativas. En su exposición, compartió los detalles de cómo se consigue un más alto nivel de calidad al descentralizar las escuelas de la burocracia impuesta por los distritos.
Muchas familias puertorriqueñas aspiran a enviar a sus hijos a escuelas privadas o a otras escuelas distintas a las que le fueron asignadas en función del lugar dónde viven, pero no tienen el dinero para pagar por una educación privada y -bajo las leyes operantes- carecen de acceso a una charter.
La administración presente tiene la voluntad de mejorar esta realidad, pero (y como ya es costumbre), el sindicato de maestros ha lanzado una campaña para desacreditar esta propuesta, haciéndola pasar como un atentado de privatización que quiere acabar con la educación pública. A sabiendas de que las escuelas charter son públicas, gratuitas y abiertas a todos.
Nelson Mandela dijo: “Education is the most powerful weapon which you can use to change the world.” Es decir, la educación es el arma más poderosa que podemos usar para cambiar el mundo. Puerto Rico está listo para cambiar el suyo. Ojalá que las fuerzas opositoras y sus campañas de mentiras no sepulten de nuevo la idea de darle a la Isla del Encanto las oportunidades que tanto sus niños necesitan.

La nueva segregación socio-económica


de Hergit Penzo Llenas
Directora Nacional de Participación Hispana
para American Federation for Children

Durante el mes de enero, en toda la nación se ha celebrado la semana de las opciones escolares. Mucho se ha escrito sobre los diversos eventos que tuvieron lugar en cada una de las ciudades donde se dieron citas miles de padres, estudiantes, directores, maestros y líderes comunitarios para celebrar tan gloriosa ocasión. De manera que no lloveremos sobre mojado. Sin embargo, algo que nos parece pertinente es explicar con más calma ¿qué en sí se estuvo celebrando?
Por definición, la opción escolar es el derecho que tiene cada padre a escoger el mejor ambiente de aprendizaje para sus hijos; puesto que, como sabemos de sobra, cada niño(a) es único y diferente.
El derecho a escoger, una piensa, es la cosa más obvia del mundo. Cada día, nosotros lo ejercemos en los Estados Unidos de Norteamérica. Somos libres de usar el modelo de teléfonos que se nos antoja, las compañías y planes de los celulares que más nos convienen y lo mismo pasa con casi todos los demás aspectos de nuestra cotidianidad; ya sea el supermercado, el banco, el gimnasio, el seguro médico o la universidad. No obstante, cuando se trata de las escuelas públicas tradicionales, usted no tiene otra opción que mandar a sus polluelos a la escuela que le han asignado en función de su código postal.
Para quienes viven en códigos postales dónde hay muy buenas escuelas, este arreglo es ¡fenomenal! Para los que viven en áreas dónde las instituciones de enseñanza operan con bajo (o pésimo) rendimiento, la realidad es muy triste y pesarosa.
¿Por qué?… porque si no tiene usted los medios para pagar por otra OPCIÓN ESCOLAR, sus hijos estarán obligados a asistir a un plantel donde la excelencia académica brilla por su ausencia.
Desde luego, hay formas de darle la vuelta al sistema. Pregúntele a cualquier agente de bienes raíces y ella le dirá que una de las razones más contundentes para que un ser pensante -y con cachorritos- compre o alquile una propiedad, es el infalible, inefable, invictus argumento de mudarse a una zona en la cual las escuelas están catalogadas como de las mejores. El que no pueda pagar por tal privilegio, se queda, como decimos en mi media isla tropical: “con una mano delante y otra detrás”.
Entonces, para resolver este dilema de segregación socio-económica, surge la OPCIÓN ESCOLAR, cuyo propósito principal es darle una salida a aquellas familias que poseen recursos financieros limitados.
Así pues, la OPCIÓN ESCOLAR, como derecho y como movimiento, es uno de los pilares más importantes en el avance de una agenda de que defiende la igualdad social dentro de las comunidades desfavorecidas, sean éstas pobres, latinas y/o de color.
¿Qué tienen en común Barak Obama, Sonia Sotomayor y Condoleezza Rice?… ¡que recibieron una educación privada de alta calidad! De haber asistido a una escuela cayéndose a pedazos, es muy posible que no habrían llegado a ser quienes son hoy.
Las becas, los vouchers, las cuentas de ahorro para la educación (ESAs), las escuelas magnets, las escuelas charter, las escuelas privadas, la educación a distancia, la educación desde el hogar, la suma de todas las anteriores y sus múltiples posibles combinaciones, son salidas. Y son esas salidas lo que sacará de la pobreza a nuestros hijos y a todos los segmentos de la sociedad a quienes se les ha negado el derecho a escoger la excelencia debido a su código postal.
El derecho a una buena educación, aunque no tenga usted la billetera para pagarla, es el dilema de justicia social más importante de esta generación. Las celebraciones de enero son, simplemente, un recordatorio. No olvidemos, pues, que todos los niños merecen tener acceso a una educación de alta calidad que se ajuste a sus necesidades y lo prepare para hacer realidad el sueño de un futuro mejor. Y es eso, precisamente, lo que hemos estado celebrando con las opciones escolares.

“No se trata de cuanto ganas, si no de cuanto gastas”


De Hergit Penzo Llenas
Directora Nacional de Molización Hispana
para la American Federation for Children

“No se trata de cuanto ganas, si no de cuanto gastas”, me dijo mi padre un día de invierno hace casi 25 años. Este consejo ha sido uno de los pilares que han regido mi vida y, definitivamente, una de las razones de la estabilidad financiera que haya podido tener.
Un lustro atrás ganaba apenas unos $12 la hora, es decir menos de $25,000 verdes al año. No obstante, me alcanzaba para cubrir mis gastos y pasear un poquito. Desde luego, no era la Vida-Loca ni mucho menos, pero igual no malpasaba e incluso guardaba un dólar para el día lluvioso o como dicen los americanos: “a rainy day” que es lo mismo que “tener un pe$o para la vergüenza”, como decía Herman Penzo, mi viejo.
“Puedes tener un millón en el banco, mas si te compras un helicóptero de 1.5 millones, te quedas pobre al instante. Sin embargo, si ganas $20 y gastas $15, siempre tendrás un monto positivo del cual echar mano, aunque este sea de $5 pesos. Así de sencillo explicaba el dilema, ¡el secreto!, de la liquidez financiera mi progenitor.
¡Y es que así de sencillo es!… si alguien se toma el tiempo de explicárnoslo y
–MUCHISIMO MÁS IMPORTANTE- no los enseña con su ejemplo.

¿Y a qué viene todo esto?
Pues viene al caso porque nuestros hijos aprenden de nosotros, los adultos en su vida, cómo entender y manejarse con el dinero. Para quienes leyeron “Poor Dad, Rich Dad” (padre rico, padre pobre, en cristiano) este concepto no es del todo ajeno. Tampoco lo es para quienes escuchan predicar el evangelio de la abundancia a través de las charlas como las de Abraham Hicks y otros pastores de variopintas denominaciones.

La falta de conocimiento financiero ha convertido la comunidad hispana en una de las presas mas fáciles de atrapar en las redes de los embaucadores, farsantes, patanes y charlatanes sobre esta bella tierra. Esta falta de entendimiento es, a su vez, pasado de padre a hijo, de hija a nieto, hasta el infinito. De ahí que, los depredadores hagan su fiesta entre y a costa de nosotros.
¡Mucho ojo! A espabilarse. No permitamos que nuestras futuras generaciones tropiecen con la misma piedra. ¡Es hora de levantar los pies! Si usted tiene demasiadas excusas para educarse debidamente sobre el tema de qué es el dinero, cómo trabaja y cuando es propicio tomar riesgos para multiplicarlo, si está demasiado cansada, aburrido, ocupada o sobrecogido por la FALTA de estabilidad financiera en su vida, entonces, POR LO MENOS, permita que sus hijos tomen clases o lean libros sobre alfabetización financiera (finantial literacy). Facilite que se eduquen, “que se empapen” sobre el tema.
Porque, aquí entre nos, ¡ya está bueno!
Ya está bueno de endeudarse hasta las narices, de no tener o perder el crédito, de someternos a tasas de interés exorbitantes, de que nuestros hijos salgan de las universidades con una deuda que les tomará 20 o 3 años saldar.

Este sistema está hecho para que nos lleguen mil solicitudes de crédito por correo y cero, nada, ninguna para educarnos sobre la complejidad de los préstamos, hipotecas, notas bancarias, APRs, ciclos, términos, proporcionalidad entre deuda e ingreso y un montón de otras reglas que gobiernan la economía personal, local, mundial y global -dicho se ha de paso-.
Entonces, ¡manos a la obra, pues!

Si no estamos sentados en la mesa, somos parte del menú

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De Hergit Penzo Llenas

Directora Nacional de Participación Hispana
para la American Federation for Children

Desde hace tiempo los legisladores de Tennessee han tenido la oportunidad de pasar diversas propuestas de ley que crearían Opciones Escolares*(ver articulo anterior). No obstante, las propuestas no han pasado, a pesar de que muchas encuestas hablan del inmenso interés que tenemos por ellas.

En teoría, el deber de los legisladores es representarnos, pero una cosa es la teoría y otra es la práctica. En la práctica, los funcionarios públicos están aliados con este círculo o con aquél.

Una organización muy poderosa, con la capacidad de ejercer mucha presión, es el Sindicato Nacional de Maestros, (conocido por sus siglas en inglés como NEA). La NEA tiene una postura muy definida en lo que se refiere a la Opción Escolar: simplemente, la odia.

De ahí que, haya entablado varias demandas judiciales oponiendo los programas de becas/vouchers/cuentas educativas de costa a costa. El caso más reciente se escuchó en la Florida, donde la Suprema Corte decidió a favor de los padres y en contra del sindicato. En Nevada, la NEA está peleando la Education Savings Account, una cuenta que permite dar fondos estatales a cualquier familia que elija educar a sus hijos fuera del distrito escolar.

¿Por qué odia “la unión” el derecho a estas opciones?…pues, una cosa es lo que ellos dicen y otra es la que sugiere el sentido común. Desde su punto de vista, todos los fondos destinados para la educación escolar le deben pertenecer a las escuelas públicas. Necesariamente, ¿hay que poner todos los huevos en una sola canasta?…

La evidencia demuestra que invirtiendo más dinero no se ha mejorado la calidad de la educación. Si no, ¿cómo se explica que en las últimas décadas los presupuestos escolares han ido en aumento mientras que la calidad de la educación ha ido en deterioro? Si el dinero resolviera el problema, EEUU tendría la mejor educación del mundo.

Usando el sentido común, argumentamos que la Opción Escolar da a los maestros la manera de trabajar independientemente. Por ejemplo, abriendo cooperativas, enseñando a domicilio, dando tutorías, solo por citar algunos escenarios. En estos escenarios, la sindicalización no es necesaria. ¿Puede un sindicato sobrevivir sin las contribuciones de sus miembros?…

A fin de asegurar su propia supervivencia, han obstaculizado el crecimiento de las Opciones Escolares para proteger sus propios intereses.Como archi-enemigo de la Opción Escolar, la NEA ejerce presión sobre los legisladores, a quienes le pagan por sus campañas. En consecuencia, el destino de nuestros niños a tener acceso a mayores alternativas educativas está atrapado en las redes de la politiquería.

Los legisladores entienden que los niños necesitan otras alternativas, mas no se sienten obligados a favorecerlas, ya que ¿para qué buscarse un problema con el partido o con el sindicato?

Ahora bien, cabe preguntarnos ¿y si se buscan un problema con nosotros? A nuestros legisladores les interesa mantenerse en el poder. Como votantes, nosotros podemos dar o quitar ese poder. Si se niegan a representarnos, nosotros le negamos la posibilidad de re-elegirse. Si usted quiere que en Tennessee existan Opciones Escolares para sus niños, hágase sentir.

Soplan Nuevos Vientos

Soplan nuevos vientos

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de Hergit Penzo Llenas
Directora Nacional de Participación Hispana
para la American Federation for Children

Todo ha cambiado a nuestro alrededor. Ya no se ven en cada esquina ni teléfonos públicos ni Blockbusters.  En su lugar existe Netflix, con miles de películas disponibles al instante y diversos teléfonos inteligentes que cuentan con cientos de aplicaciones entre las cuales podemos escoger. No obstante, algunas cosas se han quedado estancadas en el tiempo de la abuelita. Una de ellas es la educación.

Nos mudamos a un vecindario y si tenemos niños en edad escolar, el sistema no nos ofrece varias opciones. Solo tenemos una : enviar a los niños a una escuela pública localizada dentro del perímetro de nuestro código postal. Con suerte, esa escuela contará con los recursos, el personal y las técnicas necesarias para educar adecuadamente a nuestros hijos. Aunque usted y yo sabemos que cada hijo es distinto y, en consecuencia, no todos van a caber dentro de un mismo molde.

Digamos, por poner un ejemplo, que su niño no está avanzando en lectura con la rapidez que avanzaron sus hermanitos. Tal vez le da vergüenza leer en voz alta, quizás tiene una discapacidad o sencillamente él es uno de esos niños cuyo cerebro aprende de manera diferente, lo que es un fenómeno muy común. De hecho, investigadores (ver Understood.org) han dado a conocer que por cada cinco estudiantes, hay uno cuyo cerebro opera de manera diferente. Esto no implica que tenga un retraso, simplemente así funciona. Es posible que la maestra lo note y que la escuela rápidamente ajuste su programa de enseñanza para facilitar el proceso de aprendizaje del niño. De manera que, sin pérdida de tiempo, su niño recibe el soporte idóneo para triunfar académicamente y ¡en la vida!, porque ya sabemos que sin una buena educación nuestros hijos no podrán competir en el mundo del mañana.

¿Qué ocurriría si el escenario escolar del ejemplo anterior fuera lo opuesto?, ¿qué opciones tendría usted si la escuela pública no le puede ayudar? Supongamos que hay otra escuela, una privada o una academia virtual o una cooperativa de maestros y ellos le dicen: nosotros podemos ayudarle. No obstante, a usted no le alcanza el dinero para pagar por la colegiatura. ¿Y entones?…

Entonces, si vive en un estado donde existe Opción Escolar, usted tendría acceso a fondos estatales para pagar por otra alternativa. Ejerciendo el derecho a la Opción Escolar, las familias calificadas reciben un regalo del Estado (total o parcial) para pagar por la educación de sus hijos fuera del sistema público.

Porque creemos que todos nuestros niños merecen tener acceso a una educación de alta calidad, nosotros promovemos y defendemos la Opción Escolar. Somos la American Federation for Children y estamos trabajando en Tennessee para crear más oportunidades educativas para nuestra comunidad. Visítenos: http://www.federationforchildren.org y/o escríbanos CLLenas@FederationForChilden.org Estamos para servirle.

Mudando la piel por ellos: del abuso a la sanación

Si una mujer es golpeada, puede llamar la policía, escaparse del hogar, encontrar un albergue y presentar cargos contra su abusador. No obstante, cuando un niño es corregido a base de golpes o es mal tratado verbal y/o emocionalmente, él o ella no sabría cómo defenderse de sus padres o tutores. En la mayoría de los casos, de no ser por la intervención premeditada de otro adulto, el martirio de una educación brutal podría extenderse hasta la adultez.
En uno de los libros más esclarecedores que he leído sobre el tema del amor, All About Love de Bell Hooks, la autora comenta sobre la crisis de percepción y concientización que sufrimos en la actualidad cuando se trata del derecho de los niños. En especial, Hooks aborda una doble moral la cual, jamás aceptaría que a una persona se le instruya a punta de correazos y, en cambio, admite que los padres empleen el castigo físico severo para criar a sus hijos.
A lo largo de mi vida, he conocido casos de abuso que oscilan desde la prostitución de una menor en manos una madre-celestina hasta forma más sutiles como la negligencia, la coerción y la degradación moral a través de los insultos, por citar unos cuantos.
En nuestra entrega anterior, intentamos arrojar luz sobre la problemática de la fatiga materna. Ésta, si es desatendida, puede llegar a empeorar degenerando en conductas extremas, incluyendo el abuso infantil. Los niños que son o han sido víctimas de este tipo de crianza, suelen convertirse en adultos disfuncionales. Las secuelas de su trauma se evidencian de muchas maneras. Por ejemplo, en la falta de control sobre la ira, el miedo a la confrontación, la inseguridad, la incapacidad para expresar emociones u opiniones, la falta de amor propio, el uso de la mentira como herramienta de supervivencia, trastornos psicológicos (tendencias depresivas o suicidas, bipolaridad), entre otros. Otra secuela muy común es la imitación. Es decir, la repetición del mismo patrón: el golpeado se convierte en golpeador, a quien le gritaron, grita. Esta cadena de dolor continúa de generación en generación hasta que el individuo se somete a una cura descodificadora, llámese psicoterapia, consejería, grupos de soporte, uso de medicina shamánica –tales como la ayahuasca- o cualquier otra técnica/ritual/ejercicio/terapia/lectura/internalización/ empleada para ayudarnos a mudar los viejos paradigmas. Pero para logar romper con el pasado, se requiere un verdadero compromiso consigo misma(o). La labor no sencilla, mas es la única senda para convertirnos en padres de niños de mente y alma sanas, pues, como bien dice el adagio: es más fácil criar hijos felices que reparar adultos rotos.

Lo que se da no se quita

Estamos entrando ya en la temporada de reclamo de impuestos. En esta época, las familias y empresas se ocupan de preparar sus planillas. En Estados donde existen programas de tax credit scholarships -becas de créditos sobre los impuestos- aquellos que han donado a este tipo de incentivo recibirán por cada dólar donado, un dólar de crédito (o algo menos, dependiendo del Estado). Nevada, Arizona, Florida e Indiana, entre otros Estados poseen incentivos de este tipo.
El caso de Nevada es particularmente interesante. Allí, se creó un modesto programa piloto durante la sesión legislativa del 2015, el cual se conoce como la beca de la oportunidad. Esta beca otorga hasta $8,000 por niño por año a familias de bajos recursos para pagar por una escuela privada. Dos años más tarde, con el voto unánime de los legisladores demócratas la beca fue expandida cuando se aumentó el tope permitido para recaudar donaciones de 6 a 20 millones de dólares. El sector privado donó con gran entusiasmo y como resultado de ello, en este momento más de dos mil niños gozan de esta opción escolar. Fue un bello y raro acto de acción bi-partisana que marcó una diferencia significativa en la vida y trayectoria académica de los estudiantes becados necesitaban otra alternativa fuera de las ofrecidas por el distrito escolar.
No obstante, este incremento de 20 millones se propuso solo por espacio de dos años (2017-19).
Ahora, la legislatura tiene el poder de renovar o eliminar este incentivo. De hacer lo último, más de 1,000  niños que están usando la beca se quedarían fuera del programa.
¿Qué solución propone el liderazgo mayoritario demócrata de Nevada?… ¿Salvarlo o undirlo?
En enero, el nuevo Gobernador Demócrata Sisolak ¡ni siquiera lo mencionó en su discurso! Y luego se supo que había decidido eliminar los 20 millones del prepuesto estatal. Asombrados ante la noticia, los padres usuarios de la beca se organizaron y pasaron a testificar frente al Comité Legislativo de Presupuestos, rogándole a los miembros de dicho comité que reconsideraran su decisión. Por espacio de dos horas y con no pocas lágrimas, los papás compartieron sus testimonios, explicando por qué es importante para ellos continuar recibiendo esta ayuda. Al testimonio de las familias se sumó el de algunos maestros y directores, quienes explicaron a su vez el daño potencial que presentaría para el rendimiento de los becados una interrupción académica abrupta. “Negar la beca significará interrumpir la curva de crecimiento que estos niños están logrando”.
De hecho, el administrador de la beca de la oportunidad (el Departamento de Educación de Nevada) publicó los resultados de un estudio en el cual se encontró un crecimiento académico tangible dentro un grupo representativo de participantes.
Para el colmo, el liderazgo demócrata quisiera así mismo eliminar toda posibilidad de crecimiento de esta beca. Dicen estar revisando el lenguaje original de la ley para sacar de él una provisión que permite cada año recaudar 10% más que el año anterior.
¿Caerá el ruego de estos padres en oídos sordos?… No sé a usted, pero a mí de pequeña me enseñaron que lo que se da no se quita.

Fatiga materna

De Hergit “Coco” Llenas

¿Te atreverías a decir ¡estoy tan agotada de ser mamá que no puedo más! Quizás, a alguna mujer se le ocurría expresarse así en caso de sentirse muy segura frente a un(a) confidente; pero, he notado que muy pocas tienen la osadía de admitirlo con franqueza de la misma manera que lo harían si se tratara, por ejemplo, de un trabajo.
No obstante, la fatiga maternal es real. Le ocurre a casi todas las madres con mayor o menor frecuencia dependiendo de las circunstancias.
Para la mujer que se ha quedado sola criando sus hijos o que, sin estar sola, lleva la responsabilidad de la crianza sobre sus hombros, a veces para ella ser madre es mucho. Mucho compromiso, mucha inversión de tiempo y energías, mucha carga, mucha paciencia, mucho desgaste, mucho de todo. Y si le sumamos a esto las mil y una demandas del diario vivir en estos tiempos, las madres pueden llegar a sentirse muy sobrecogidas ¡y con sobrado derecho!
Ahora bien, no porque una madre se sienta extenuada tiene el derecho a verbalizarlo, puesto que aún ese es un tema tabú. El admitir NO poder cumplir con los deberes de ser esa madre que el mundo, el marido, la familia, los hijos, la sociedad, la cultura, etc., espera de una, es algo muy vergonzoso y casi imposible de expresar a todo pulmón. Desde aquellas madres que están pasando por una profunda depresión postparto, las cuales están experimentando –como se sabe- pensamientos suicidas y/o homicidas, hasta las que únicamente están pasando por un mal día, las madres se cohíben a menudo de llamar al pan, pan y al vino, vino. Tienen miedo de que las juzguen como MALAS MADRES, porque, y como solía decir una fallecida amiga mía “¡si es mala madre, ¡es una degenerada!”.
Resulta que el miedo a este estigma, a que le pongan a una el título de mala madre es tan grande, ¡tan insultante! que las mamás deciden callar. Es mejor tragarse las lágrimas de frustración junto con la depresión, la fatiga, el llanto, las noches mal dormidas, los bajones hormonales y los cientos de otras razones para que una madre llegue a estar exhausta, y optar por un: pues mejor no digo nada.
Sin decir nada muchas logran salir de ese mal día o de ese hoyo y siguen siendo madres on and off por el resto de su vida. Hay otras que le piden ayuda a terceras personas. Muchas se descargan en los hijos, haciéndoles pagar la culpa de su incapacidad para lidiar con sus propios tabúes y silencios. Otras toman antidepresivos, o beben alcohol escondidas en su closet, o se escapan con un amante o se vuelven amargadas o sabrá Dios qué.
Lo cierto, es que las madres son gente común y corriente. Ellas también se hartan de la ENORME misión que es la maternidad. Debajo de la postura perpetua de abnegada, hay una persona con las mismas impaciencias e imperfecciones que tú y que yo. Pausemos un instante para verla. Abramos un paréntesis, suspendamos las expectativas y tomemos nota en ese momento de lo que ella necesita. Tal vez, es algo tan simple como una siesta, tan poderoso como un abrazo o tan leve como una mirada de reconocimiento, e incluso, ¿por qué no? un fuerte aplauso.

Si me das, yo también te doy

De Hergit “Coco” Lenas

La introducción de un proyecto de ley que ayudaría a familias a pagar por una escuela privada fue anunciada la semana pasada por la Secretaria de Educación Betsy DeVos, quien busca expandir de esa manera el menú de opciones a la hora de los padres elegir donde enviar sus hijos a estudiar. Este proyecto aspira a ser un nuevo cauce de ingresos el cual emplearía las estructuras de programas estatales de este tipo, ya existentes en diversos Estados de la nación norteamericana, para que personas y/o empresas puedan hacer contribuciones a organizaciones sin fines de lucro conocidas como Scholarship Granting Organizations o SGOs, como se les llama por sus siglas en inglés. Éstas, a vez, redistribuirán las recaudaciones en forma de becas. Por su parte, los padres podrían solicitar sus becas a través de los procesos establecidos por las SGOs y una vez aprobados, pagarían por la colegiatura de una educación privada tanto a nivel de la primaria como de la preparatoria. Así mismo, podrían emplear estos fondos para cubrir la matricula en institutos técnicos y vocacionales.
Por otra parte, los donantes recibirían un incentivo que consiste en un crédito federal no reembolsable dólar por dólar, que es decir: por cada dólar donado se les otorgaría un dólar de crédito ¡y ni un centavo más! cuando hagan su declaración de impuestos. O sea, que con esta ley los mecenas y filántropos recibirán un crédito por sus contribuciones.
Este plan inyectaría cinco mil millones de dólares anuales a estos programas, sin tocar los presupuestos destinados a mantener las escuelas públicas, ni alterar los montos invertidos en aquellos estudiantes que asisten a una escuela pública.
Además, los estados decidirían si quieren o no participar de esta iniciativa. De acuerdo a esta propuesta de ley, si optan por participar, los estados estarían obligados a otorgar un 90% de las recaudaciones en forma de becas y el 10% restante se emplearía para los gastos relativos a correr estos programas: personal, campañas de concientización, gastos administrativos y demás.
La propuesta fue auspiciada por el Senador Tez Cruz y el representante Bradley Byrne y se la conoce como la Education Freedom Scholarships. Ellos tienen ahora la tarea de lograr que pase por las diversas cámaras y comités para su aprobación. Vale aclarar que esta propuesta no pretende crear un nuevo programa federal, sino crear una nueva forma de emplear los códigos fiscales.
Suponiendo que les vaya bonito, lo cual no es garantía dado el clima imperante en las colinas de Washington D.C., esta nueva fórmula facilitaría la creación de más oportunidades y más beneficios económicos para millones de estudiantes que quisieran- pero no pueden- acceder a una educación privada.

Tres suicidios en una semana

De Hergit “Coco” Llenas

Entre los adolescentes de 10 a 14 anos, el suicidio es la segunda causa de muerte, superando la tasa de mortandad por accidentes de tráfico la cual solía ser la razón más común de fallecimiento entre los jóvenes. Este fenómeno ha recibido mucha atención recientemente a raíz del suicidio de dos niños sobrevivientes de la masacre ocurrida en Marjory Stoneman Douglas High School en Parkland (Florida), así como la defunción del padre de otro estudiante que perdió la vida durante el tiroteo ocurrido en Sandy Hook Elementary (Connecticut).
Aunque estas tragedias han traído de nuevo el tema sobre el tapate, lo cierto es que hace tiempo ha habido un problema largamente ignorado, cuya incidencia viene en aumento desde 1999, según el Centro de Control y Prevención de Enfermedades de los EEUU.
De hecho, todos los días en este país se suicidan 22 veteranos de guerra (Department of Veterans Affairs) y se cree que el número es aún más alto debido a que no siempre se reportan las muertes como suicidios. Por dondequiera se está hablando de los síntomas que presentan los afectados: depresión, ansiedad, aislamiento, falta de sueño, falta de energía, desesperanza, consumo de alcohol y drogas, entre otras señales. De lo que no se habla es ¿qué hay detrás del síntoma?
Como sobreviviente de una crisis depresiva y como testigo presencial de una historia familiar de depresiones agudas que data ya de cincuenta años, me consta que nuestra sociedad y nuestro tiempo no sabe cómo resolver el dilema del depresivo y mucho menos si presenta tendencias suicidas. A una crisis existencial se le está dando una solución de forma y no de fondo. La forma de apaciguar una persona que perdió el amor por la vida es medicándola, pero en el fondo el problema sigue sin resolver.
¿Cuál es raíz del problema?… lanzar al aire una teoría que aplique a todos por igual sería insensato. Por eso, me enfocaré en la experiencia de mi recuperación. A pesar de que los medicamentos pueden temporalmente ayudar a salir del hoyo, no evitan que se vuelva a caer en él. Como si se tratara de una batería descargada, una dosis embotellada de happy pills posee la capacidad de darte un empujoncito para poder arrancar. No obstante, seguir andando a fuerza de ellas es insostenible a largo plazo por mil razones que merecen una conversación aparte.
El triunfo sobre mis tendencias depresivas-suicidas nació gracias a la descodificación. Sencillamente, tuve que reprogramarme mentalmente y reconectarme espiritualmente a fin de empezar a ver el vaso medio lleno y no medio vacío. Es un ejercicio de gratitud, de apreciación por cada día, de clavarse con uñas y dientes en el AHORA que requiere un deseo genuino de mejorar la calidad de nuestra existencia. (Léa El Poder del Ahora de Eckhart Tolle).
Al principio, la disciplina es capital, porque para romper el disco rayado de un dialogo interior dañino y crear un nuevo discurso hay que ejercitar a diario el músculo de la voluntad. Es un trabajo individual, interior y sobretodo indispensable para volver a gozar a plenitud del privilegio de estar viva.

Educación sexual en las escuelas

De Hergit “Coco” Llenas

La taza de jóvenes embarazadas en los Estados Unidos es significativamente más alta que la de otros países industrializados. Mientras que en Holanda 14 de cada 1,000 chicas se embaraza a temprana edad, aquí la cifra es 57 de cada 1,000.
No obstante, en aquellos Estados donde se enseña educación sexual usando términos biológicos precisos, las tazas son más bajas. Por ejemplo, en New Jersey, se requiere presentar la educación sexual en terminología médica y resulta que sólo 14.8 de cada 1,000 chicas quedan embarazadas; en contra posición: Mississippi, donde no es mandatario explicar las cosas muy claras, ¡sorpresa! 42.6 de cada 1,000 adolescentes quedan encinta año tras año.
Gracias al movimiento conocido como #MeToo, el tema de educar sexualmente a los estudiantes está tomando envergadura, pero de manera irregular. Esto se debe a que cada Estado lo está haciendo a su manera. “La educación sexual todavía se mantiene como un mosaico de sistemas dispares que varían profundamente de Estado en Estado”, dijo Nora Gelperin quien es la directora de Educación Sexual y Entrenamiento de la Juventud para una organización que defiende el concepto de una educación sexual honesta. Y por honesta, aclara, “es que vaya más allá del uso de preservativos u orientaciones sobre enfermedades venéreas y abarque –además- aspectos éticos de las relaciones y también cómo protegerse y planear para el futuro”.
Únicamente 24 Estados exigen educación sexual en las escuelas. De estos, 10 demandan el uso de lenguaje médico, según el Guttmacher Institute. Los restantes 26 Estados no están legalmente obligados a impartir este tipo de docencia ni a llamar al pan-pan y al vino-vino.
Entre estos últimos, puede que se reemplacen las clases de orientación y educación sexual por políticas de abstinencia, aunque “los estudios han demostrado que confiar exclusivamente en la abstinencia no reduce el riesgo de embarazo a destiempo ni el ritmo de actividad sexual en los adolescentes”, según explicó Catherine Brown, una investigadora del Center for American Progress, es una organización de tendencias liberales.
De hecho, John Santelli, investigator de cabecera en Columbia University, enfatiza que los estudiantes deben aprender a “comunicar su consentimiento, a reconocer y emplear un protocolo de permisos mutuos, incluyendo la negación y el saber evitar avances físicos, verbales y sexuales”. Alineados con esta visión, en Oklahoma, se introdujo una ley conocida como Lauren’s Law que requiere entrenar a los maestros en cómo impartir clases sobre el consentimiento y la salud emocional de las relaciones.
En California, los distritos están implementando el acto Healthy Youth, el cual demanda la “integración y comprensión de material sobre salud sexual y prevención de SIDA que sea detallada e inclusiva” para los estudiantes de intermedia.

A pesar de no haber uniformidad y aunque reina la desinformación, con el movimiento #MeToo, junto con la aplicación de nuevas leyes, está consiguiendo concientizar a más jóvenes en nuestras comunidades. De todas formas “creo que va a tomar tiempo…tendrá que haber una evolución en las normas y un mayor entendimiento de lo que es necesario hacer para ayudar a los jóvenes a comprender lo que son las relaciones íntimas”, concluyó la señora Brown.
Mientras ese día llega, ayudaría que los padres les hablen a sus hijos sin tapujos de este tema, porque al fin y al cabo ¿no vale más prevenir que lamentar?

Desvistiendo un santo

De Hergit “Coco” Llenas

Mientras los haitianos cruzan la frontera y emigran a la República Dominicana, los dominicanos cruzan el Canal de la Mona para llegar a las costas de Puerto Rico y los puertorriqueños, a su vez, se montan en un avión para ubicarse en la Florida y otros Estados del continente americano. Este éxodo masivo de los últimos lleva tantos años que el fenómeno tiene nombre propio: la diáspora boricua. Esta diáspora se agravó en el 2017 cuando el huracán María azotó la isla. En los días que siguieron al desastre natural, según diversos estudios, se estimó que 175,000 habitantes abandonaron la Isla del Encanto, dejando atrás sus casas medio destruidas, un paisaje apocalíptico de árboles sin hojas y centenares de planteles escolares semi-despoblados.
Con una salud económica profundamente deteriorada, con la ayuda federal y el pago de los seguros moviéndose a cuenta gotas, Puerto Rico es todavía un escenario de troncos colapsados sobre los techos de las viviendas, edificios sin techo y solares baldíos llenos de desechos. Eso es lo tangible. Lo intangible ha sido un trauma cuya secuela psicológica ha sumido a la población en una actitud de sálvese quien pueda. Ahora Boriquén no sospecha, pero sabe a ciencia cierta de su desamparo.
Ante la imposibilidad de arreglar la situación a tiempo, se desvistió un santo para vestir a otro.
Así, familias enteras se re-ubicaron, trayendo a nuevos distritos escolares un influjo masivo de estudiantes muchos de los cuales no hablan el inglés. Para los distritos que han absorbido estos estudiantes, la tarea de adaptación no ha sido un paseo en el parque. Esto se debe a muchas razones: la falta de maestros entrenados para lidiar con niños que son English Language Learners (ELL), la sobrepoblación súbita de los salones de clases, la integración y/o choque cultural para ambos, las familias y los administradores de escuelas, entre otras más. Eso por un lado.
Por el otro, el santo desnudo dejado atrás anda gestionando ponerse ropas nuevas, lo que implicaría -de acuerdo al plan de recuperación- convertir a Puerto Rico en un destino turístico de primera en el Caribe, en lo relativo a la economía. En cuento a la educación, el proceso ha consistido en el cierre de escuelas, la re-estructuración del distrito a fin de descentralizarlo, la apertura a nuevos modelos de escuelas y/o programas tales como la Libre Selección de Escuelas y escuelas charter o alianzas como se les llaman allí.
Si de verdad del choque viene la luz, las posibilidades de inversión en bienes inmuebles, de re-invención de la educación, de rehabilitación de la economía prometen encaminar el país por el sendero del progreso. Sin embargo, para lograrlo se va a requerir algo de continuidad, lo que resulta más fácil de decir que de hacer dada la tendencia cultural de nuestros pueblos a pasar borrón y cuenta nueva cada vez que podemos. Una costumbre que nos ha estancado en una adolescencia perpetua de proyectos a medio terminar y visiones sin materializar que algún día, yo espero, podamos finalmente superar.