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Month: March, 2014

La pasión de la enseñanza

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“Yo considero que es una falta de respeto al magisterio asumir que cualquier estudiante universitario inteligente, proveniente de cualquier reglón académico, esté listo para fungir como un maestro después de tomar unas cuantas semanas de entrenamiento. El modelo de Teach for America (TFA), dijo la doctora Aída Walqui, es una afrenta a la profesión de educador. Para enseñar no basta con una actitud al estilo de los voluntarios del Cuerpo de Paz: voy a tal sitio, hago una obra de bien y me siento a gusto. El magisterio es un arte y una ciencia, no es una actividad que cualquiera puede ejercer solo porque tiene deseos de ayudar a la comunidad.” ¿Qué es Teach for America? Es una  organización dedicada a eliminar la injusticia social en la cual viven millones de estudiantes nacidos en la pobreza y quienes carecen de una educación de calidad y por eso, según TFA, se quedan atrapados dentro de un ciclo perpetúo de miseria. Con el fin de elevar la calidad de la educación, la entidad no lucrativa busca, entrena y cultiva individuos comprometidos con la igualdad y los ubica dentro de los salones de clases en las escuelas de los barrios pobres, que es donde existe una mayor necesidad de ayuda. A su vez, la Dr. Walqui, es la Directora de Desarrollo Profesional para Maestros de WestED y está considerada como una lumbrera en el área de enseñanza y formación de maestros especializados en instruir estudiantes cuya primera lengua no es el inglés. Su crítica, citada al principio de esta columna, fue expresada  en una cima sobre alfabetización realizada el pasado martes en La Universidad Nevada Las Vegas (UNLV), la cual estuvo auspiciada por Nevada Succeeds. Su controversial punto de vista con respecto a Teach for America es compartido por otros educadores local y nacionalmente. De hecho, en alguna ocasión escuché  a una directora de escuela de nuestro distrito quejarse de “lo mucho que hay que invertir en desarrollarlos y entrenarlos (a los nuevos maestros de TFA) para que luego se vayan.” Pero como dicen en mi tierra: siempre hay que escuchar las dos campanas, y al otro lado de la controversia sobre este programa, nos encontramos con el planteamiento de que la pasión no se enseña, si no que se siente o no se siente. Y de ahí que, aunque los maestros de TFA son todos, o en su gran mayoría prácticamente inexperimentados, ellos están movidos por algo, una fuerza, una pasión hacia una causa y eso, aquí entre nos, no se aprende en un colegio de educación.  ¿Cuántos egresados de los colegios de educación son personas sin verdadero amor por la enseñanza y pésimos maestros? No pocos. ¿Cuántos jóvenes egresados de TFA logran un día convertirse en buenos o excelentes educadores? Algunos. Cabe argüir,  así mismo, que la ciencia del magisterio no es exacta, no es como las matemáticas: 2+2=4.  Es una ciencia que aspira a convertir las mejores prácticas en modelos efectivos, pero mientras más se profundiza y se investiga sobre estas prácticas, más variadas y discutidas resultan. ¿Quién tiene la razón?… ¿Dónde está la verdad?…La respuesta, por ahora, es ¡ya veremos!

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1 877 8 HAMBRE

Hunger
Cada año, cuando cierran las escuelas, uno de cada cuatro niños pasa hambre. Esto no ocurre durante el transcurso del año escolar, ya que el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos, conocido por sus siglas en inglés como USDA, “provee comida para 21 millones de estudiantes que califican para programas de asistencia nutricional. Este número baja a 3.5 millones durante las vacaciones de verano, dejando a 17.5 millones de niños sin acceso a un desayuno y un almuerzo,” explicó Audrey Rowe, la Administradora Nacional del Servicio de Alimentos y Nutrición, también conocida como The Food and Nutrition Service o FNS. Y agregó: “este tipo de ayudas, incluyendo los cupones de comida – food stamps- ha crecido exponencialmente desde la década de los ochenta. En aquella época solo las personas desempleadas o deshabilitadas requerían de asistencia para cubrir sus necesidades alimenticias.

Ahora, una gran parte de los usuarios son personas que trabajan, pero sus salarios no les alcanzan para comer.” Por eso, con el fin de solucionar el problema del hambre en la población estudiantil durante el receso de verano, el FNS ha unido fuerzas con dos organizaciones: locales, las cuales estarán sirviendo a la comunidad como bancos de comida a través de sus planteles y por medio de otras agencias que forman parte de una coalición. Esta coalición consta con la participación de los Boys & Girls Clubs, algunas iglesias y el departamento de Parques, Recreaciones de ciertos condados, entre otras entidades. Para gozar de este servicio, “no se requiere ser miembro de los Boys & Girls Clubs ni estar afiliado a las iglesias que lo ofrecen.” Sin embargo, aunque la coalición ha aliviado el hambre de muchos menores, estos a penas constituyen un pequeño porcentaje del total de niños y adolescentes que necesitan esta ayuda.

De ahí que, representantes gubernamental encargados de la salud y nutrición infantil, ha lanzado una campaña cuyo propósito es ampliar la red de centros de comida. “De esta manera, más niños podrán recibir, al menos, dos platos de comidas nutritivas al día. Para encontrar un centro de servicio, hay que llamar al número es 1-877-8-HAMBRE o entrar en la página: http://www.summerfood.usda.gov.”
Aquí entre nos, es una verdadera alegría que se le esté buscando una solución al creciente problema del hambre, pero ¿no sería mejor que los trabajadores ganaran lo suficiente para poder comprar sus alimentos, sin tener que depender de la asistencia pública?

Celebrando Las Vegas

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Esta ciudad ha sido donde he vivido por más largo tiempo desde que salí de mi Santiago natal. Las Vegas es un lugar que he aprendido amar, aunque mi amor no fuera de esos que nacen a primera vista. Ahora, si me voy lejos, extraño esta ciudad por ofrecerme un servicio al cliente excelente, incomparable, fabuloso. Y, si se me antoja, puedo quedarme en ella y reservar una bella habitación en un hotel glamoroso y pagar de $30 a $40 dólares durante un martes o un miércoles. Las Vegas es una ciudad con estilo, así como California tiene sus pantalones kakis y sus camisetas blancas, el vegano se viste cual estrella, bien a lo movie star o a lo rock star, o a lo old star de incógnito o en “rehab”, que es un estilo en el cual convergen armoniosamente el lujo y el brillo, las cirugías plásticas, el western, con los tatuajes y las perforaciones. Todo va, nada sorprende, el hombre y mujer local parecen ser impermeables al qué dirán. Sí, es cierto que he atacado y le he exigido mucho a esta ciudad, como lo hacen los padres con los hijos, pero es porque la sueño cada día mejor. Quince años atrás la encontré en plena edad del crecimiento y no era más que una mesa de juego alrededor de la cual se ofrecían hot dogs, margaritas por un dólar y bodas al vapor. Entonces, este oasis no tenía museos, ni un teatro de la talla del Smith Center ni en su repertorio aparecían espectáculos de circo altamente elaborados y de gran belleza artística, los grandes chefs de New York y San Francisco no habían descubierto que el desierto era un pedazo de tierra fértil donde sembrar sus caras ambiciones gastronómicas y las divas del mundo no buscaban plantar sus raíces en nuestra arena. Y es que Las Vegas ha mudado la piel tantas veces, que ya le queda poco de su pellejo inicial. En esta nueva dermis, ella se exhibe como un centro de convergencia para eco-turistas, como motor de las mejores políticas y prácticas de conservación del agua, como un bazar de las mercaderías más finas del planeta, como una comunidad habitada por gente deseosa de ayudar, gente llegada de todas partes que, al igual que yo, se dijo un día: “no he venido para quedarme” y sin embargo, aquí estamos todavía: seducidos, embrujados, enamorados de ella, acostumbrados a la maravillosa conveniencia de encontrar los restaurantes, los gimnasios, los supermercados, los bares y las salas de baile abiertos de lunes a lunes hasta muy tarde (o durante las veinte y cuatro horas). Y usted se preguntará: ¿Y este canto a Las Vegas, a qué se debe?…pues esta semana estoy de cumpleaños y ando de muy buen humor. Por eso he optado por no despotricar contra la falta de esto y la carencia de aquello. Hoy, aquí entre nos, quiero celebrar mi hogar, celebrar su espíritu libre, peregrino, su forma de susurrarme al oído: “cuando estés en Roma, compórtate como los romanos”, pero cuando estés en Vegas, sé tú.(r)

Houston, we have a problem, Nevada requiere un EMERGE

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El costo promedio de la matricula en una universidad prestigiosa es aproximadamente de cincuenta mil dólares por semestre. Para una familia pobre, esa factura es prohibitiva. Pero, aunque no aparezca en la página frontal de ningún diario, lo cierto es que las universidades “de los ricos” están más dispuestas que cualquier otra a ofrecer una beca completa para costear la matriculación de estudiantes que se encuentran en una situación financiera desventajosa. La falta de representación de este tipo de estudiantes en esas universidades es alarmante: “ a penas 3% de los estudiantes en estos centros de educación superior provienen de familias de bajos recursos,” dijo Rick Cruz, quien es el asistente del superintendente en el distrito escolar independiente de la ciudad de Houston, (Texas) conocido por sus siglas en inglés como HISD. Para remediar la falta de acceso a la educación más cara que el dinero puede comprar en los Estados Unidos, sin tener pagar la factura en efectivo, Rick creó en 2010 un programa llamado EMERGE. EMERGE es una hermandad de educadores y líderes comunitarios que comparten la visión y el propósito de enviar una mayor cantidad de chicos (as) de bajos recursos a las universidades más reputadas de la nación. De hecho, Rick y su grupo ya ha logrado que sus alumnos sean aceptados, con todos los gastos académicos cubiertos, en Harvard, Yale, Rice, Dartmouth, Tufts y MIT, lo cual es especialmente significativo si tomamos en cuenta que el 100% de estos estudiantes provienen de hogares donde los padres son pobres y nunca completaron una carrera universitaria. Además, 90% de estos estudiantes son las primeros en toda su escuela en ser admitidos en una universidad de alto calibre. ¿Y cómo ha logrado esto el equipo de EMERGE? “Pues, a través de un proceso largo y meticuloso que se inicia tan pronto los estudiantes entran en la preparatoria. Antes que nada, a cada candidato se le asigna un mentor, quien, a su vez, es egresado de una de las universidades en cuestión y por lo tanto entiende qué es lo que hay que hacer para ser aceptado en una de ellas. Luego, se les proporciona a estas jóvenes promesas la ayuda financiera necesaria con el fin de que puedan pagar por actividades extra curriculares tales como estudios avanzados durante el verano y después de las horas escolares, a esto se le suman intensos talleres de liderazgo, de preparación para pasar los exámenes más rigurosos y clases sobre dónde y cómo encontrar becas completas. También se les ofrece asistencia personalizada para diseñar y ejecutar un plan sistemático para alcanzar las metas que los candidatos se han propuesto, así mismo se les da apoyo para llenar las solicitudes y se les lleva de visita a un campus (…) No es extraño que esa visita a Harvard o Yale sea la primera excursión fuera, no solo de Houston, sino del barrio, que la mayoría de esos jóvenes ha tenido en su vida,” explicó Cruz. EMERGE se propone enviar 800 estudiantes en el transcurso de los próximos cuatro años a las mejores universidades de América. ¡Enhorabuena, Houston! A ver si a nosotros se nos ocurre unir esfuerzos para crear algo tan poderoso y cohesivo por aquí.