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Hablemos de educación

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Diversificación de la educación

Por Hergit “COCO” Llenas

Dice un proverbio que la fortuna favorece a los valientes. Si alguna vez ha habido una oportunidad para que los líderes de la educación reexaminen su manera de ver y de invertir los recursos necesarios para afrontar los retos del presente, esa oportunidad es ahora.

Bruce Hermie, un veterano director de escuela quien trabaja en el campo de reformas educativas para la American Federation for Children, dijo en un artículo publicado la semana pasada que, a raíz de la pandemia del Corona Virus, los educadores están navegando en aguas completamente desconocidas. Esto debido a “que todos los planes que se hicieron en enero con respecto a los presupuestos o al manejo de las plataformas digitales quedaron -de golpe- pulverizados”. Con el impacto fiscal que esta crisis ha tenido en las finanzas personales, institucionales, estatales y nacionales, cabe preguntarse ¿cuáles serán las ramificaciones a largo plazo que los inevitables cortes tendrán en el crecimiento y la vitalidad de las escuelas?

Ahora más que nunca es imperativo que los líderes de la educación piensen no solo en cómo sobrevivir la realidad inmediata, pero también en cómo encontrar la inspiración y la valentía imprescindibles para que, al salir de esta crisis, las escuelas afloren más fuertes y efectivas. De no ser así, los estudiantes, maestros y la comunidad pagaran un alto precio.

Recientemente, USA Today publicó una encuesta en la cual se encontró que 1 de cada 5 maestros dijo que no se va a reportar a trabajar este otoño. Otra encuesta, indicó que el 60% de los padres está dispuesto a continuar educando a sus hijos desde casa o buscar otras opciones escolares antes que enviarlos de regreso a un plantel. Armados con esta información, los educadores deben prepararse, ajustarse para enseñar a través de clases hibridas, a distancia, presenciales o cualquier otro modelo que responda a los escenarios tan inusuales que el ahora amerita. Y antes de decidirse por uno u otro modelo, lo recomendable sería que los padres y los estudiantes sean quienes decidan el método más adecuado para ellos. De manera que la respuesta esté en sintonía con sus propias realidades.

No es típico que las escuelas dejen decidir a los destinatarios cómo lucirá el producto de la educación, pero cabe preguntarse: ¿si no es ahora, entonces cuándo?… ¿Por qué no dejar que los maestros y los padres planeen cuanta enseñanza se impartirá en línea y cuanto en persona? De esta forma, sería el destinatario/usuario quien dictaría los términos y no, como suele ser el caso, que la cola menee al perro, en vez del perro menar la cola. Es decir, que los sistemas educativos se ajusten a las familias y no al revés.

Al mismo tiempo, los maestros que no quieren arriesgarse a volver a un salón, podrían continuar educando desde sus casas. Además, esta alternativa ayudaría a acelerar el desarrollo profesional de los docentes en cuanto a sus habilidades para impartir clases a distancia, lo cual favorecería la evolución general de las competencias y estrategias de esta modalidad.

Antes que lamentarse, las escuelas podrían asir esta oportunidad con valor para lograr la fortuna de diversificar la educación de una y vez por todas. A corto plazo, esta diversificación permitiría una reducción en el número de estudiantes por clase, facilitando así el distanciamiento social requerido bajo las presentes circunstancias. A la larga, esta flexibilidad expandería el acceso a otros y nuevos medios de entrega del servicio educativo. Ya, miles de familias requieren dicha flexibilidad por razones que van desde la salud hasta la ventaja de tener horarios más flexibles. Y desde luego, es de esperarse que los padres se motivarán a estar más involucrados.

Las escuelas que se empeñen en hacer las cosas como antes, arriesgan quedarse fuera de control y las más imaginativas, resurgirán fortalecidas si demuestran la capacidad de ajuste que nuestros niños tanto necesitan en estos momentos.

De fiesta

Por Hergit “Coco” Llenas

La Suprema Corte de Justicia de los Estados Unidos emitió una decisión en el caso de Espinoza versus Montana Department of Revenue que podría cambiar el panorama de toda la nación en lo que respecta a opciones escolares y el derecho de los padres a ejercer la libre selección de escuelas cuando se trata de la educación escolar (K-12) de sus hijos.
Montana es uno de 37 Estados en el cual existe una enmienda conocida como “Blaine Amendment”, la cual fue promulgada en 1875 con el fin de excluir de la distribución de fondos públicos a cualquier escuela que profesara una afiliación religiosa. Usando esta enmienda como herramienta, a una madre de Montana -Kendra Espinoza- se le negó el derecho de mantener a uno de sus hijos en una escuela privada/religiosa a través de una beca de crédito fiscal o tax credit scholarship. Unida a otros padres, la familia Espinoza entabló una demanda contra el Estado de Montana.
Con el veredicto a favor de Kendra, la corte ha reconocido la naturaleza discriminatoria de esta enmienda, afirmando por fin la constitucionalidad de los programas de opciones escolares. Al mismo tiempo, la decisión de la Suprema Corte revirtió el veredicto que la corte estatal de Montana tomará en contra del programa de becas. “El origen de leyes como Blaine proviene del siglo 19 y nació de un sentimiento de discriminación en contra de aquellas personas que profesaban la religión católica”, dijo John Schilling, presidente de la Federación Americana para los niños, conocida por sus siglas en inglés como AFC.
Los opositores han empleado la enmienda para desarticular el poder de los padres a escoger otra escuela que no sea la pública-tradicional y tanto en Montana como en otros Estados han sido exitosos arrebatando del menú toda oferta escolar que no fuera la laica. Así, el fallo recalca el derecho a la libertad religiosa y con tal medida queda estipulado que la constitución de este país no permite discriminar en contra de nadie debido a la fe que profesa. Y esto es buena noticia para la democracia.
Este es el tercero de una serie de casos judiciales que se han ganado a favor del acceso a programas de opciones escolares. En el 2002, los vales educativos fueron declarados constitucionales y en el 2011, la corte rechazó el argumento de que las escuelas privadas tienen prohibido participar de programas de becas de crédito fiscal. Dichas becas emplean recaudaciones de fondos de empresas y personas privadas, quienes a cambio reciben un crédito a través del Departamento de recaudación de impuestos.
Entonces, ¿qué pasará en los 37 Estados cuya constitución incluye una enmienda Blaine?
Pues, con esta decisión se abre una puerta para empezar a tener conversaciones reales con respecto al derecho de elegir una alternativa educativa que mejor se adapte a las necesidades de los niños. Además, es una oportunidad para que las opciones escolares se expandan en todo el país, lo que permitiría que la gran mayoría de padres en busca de acceso a una mejor educación logren cumplir su objetivo.
Se anticipa que el siguiente paso de este movimiento de reforma educativa será conseguir un programa de becas de crédito fiscal federal que sea tanto sostenible como inclusivo. Pero esa es la próxima frontera. Por hoy, celebremos la victoria del caso Espinoza y los efectos favorables que este fallo tendrá en la vida de todas las familias de Montana y más allá.

El poder de los padres

Hergit “Coco” Llenas
DIRECTORA DE PARTICIPACION HISPANA
PARA LA AMERICAN FEDERATION FOR CHILDREN

En este mes se cumplen 23 años de la muerte de Paulo Freire, un profesor y pensador que desarrolló el método Freire, el cual es un modelo educativo creado para alfabetizar las masas. Su nombre y su obra han marcado un punto y parte en la historia de la Educación en Latinoamericana y el mundo.

Para Paulo Freire la educación es un movimiento de carácter político. En uno de sus libros más famosos, La pedagogía del oprimido, el activista explica que, el problema educativo se resolverá cuando los oprimidos se concienticen de su situación y puedan lograr sus anhelos de cambio. Y para que esto ocurra, tendrán que entender que el cambio habrá de partir de ellos mismos y no del sistema. Ese sistema es parte de un mundo donde unos pocos tienen el poder, la riqueza y la tierra. A los dueños del poder, a quienes el revolucionario pensador describe como los opresores, no les interesa que la masa se eduque y piense por sí misma.

De la misma manera que encontraron oposición los campesinos que lucharon por la Reforma Agraria al querer poseer tierras y ser propietarios, así mismo en el ámbito de la educación, se llegará a un punto de plenitud y justicia social cuando los pueblos que viven sometidos a fuerzas sociales superiores se liberen del yugo de una educación tradicional. ¿Por qué?… porque la educación tradicional está diseñada para que los niños reciban cierto contenido y lo repitan sin cuestionar, el lugar de tener una visión crítica de la realidad.

Sostiene Freire que hay que desechar el modelo de enseñanza “bancaria” y remplazarla por una nueva manera de impartir docencia que no requiera la memorización y la repetición, sino el diálogo y el pensamiento crítico. La educación bancaria es descrita como “la concepción de la educación como un proceso en el que el educador deposita contenidos en la mente del estudiante”. El resultado sería entonces que “la pedagogía del oprimido, deja de ser del oprimido y pasa a ser la pedagogía de los hombres en proceso de permanente liberación”. Y agrega: “Mi visión de la alfabetización va más allá del ba, be, bi, bo, bu. Porque implica una comprensión crítica de la realidad social, política y económica en la que está el alfabetizado”.

De tal visión surgen las preguntas que cuestionan el estado de las cosas: ¿Por qué no tengo acceso a la educación que mis hijos merecen?, ¿por qué no enseñan educación financiera a fin que “el secreto” de hacer y multiplicar el dinero sea aprendido entre todos por igual? ¿por qué se hacen las decisiones más críticas sobre la educación de mis hijos sin mi participación?

En resumen, y parafraseando a Freire, hay que dejarse de ingenuidades y pensar que una nueva forma de entender el mundo va a ser un acto liberador gestionado por quienes inventaron la educación estandarizada. Aquellos que han creado la jaula ideológica no la van a desarmar por gusto. Les va a tocar a quienes buscan liberarse, padres, madres, masa, pueblo, unirse y empujar desde su empeño por un nuevo paradigma.

Día de las madres

En este mes que se celebra el día de las madres, reconocemos el gran impacto que una madre juega en la educación de sus hijos. La Fundación para el desarrollo del niño (Foundation for Child Development) publicó un reporte cuya finalidad era medir el efecto que produce el nivel educativo de las mamás cuando han recibido una educación superior y cuando no. Los resultados muestran que los niños criados por una madre que ha recibido una formación académica más allá de la secundaria, gozan de una serie de ventajas que se reflejan en su economía, salud y avances académicos.

En un artículo publicado por Adrienne Way, la fundadora y directora de Edcor, una organización que asiste con ayuda financiera para pagar por una carrera universitaria, la ejecutiva afirma que si la madre se ha graduado, la familia en general disfruta de un mejor ingreso dado el tipo de trabajos al que tiene acceso.

Esta estabilidad financiera y el éxito profesional ayudan a crear un medio ambiente propicio para las oportunidades de avance académico del niño, quien demuestra -al terminar la intermedia- una mayor habilidad para leer y resolver problemas matemáticos.
La maestría en estas materias sirve como termómetro para medir cómo le irá al estudiante una vez se enfrente con los retos de la secundaria.

El peso del niño al nacer es otro factor que fue tomado en cuenta. Y se encontró que los bebés de madres universitarias solían ser más saludables y con menos problemas de falta de peso. Investigaciones en el campo de la neurología sugieren que la falta de peso está asociada con discapacidades que pueden afectar el aprendizaje, impidiendo la habilidad de los infantes para asimilar aspectos claves en su educación temprana.

A parte de lo relativo al impacto económico, académico o educativo, también se halló que la educación de la madre impacta áreas como: el capital social, humano y cultural, según el Journal of Marriage and Family. El capital humano de la mamá influye en la interacción que ella tiene con sus hijos. Por ejemplo, se ha demostrado que impacta sus vocabularios. Los niños procedentes de un hogar donde la madre tiene una carrera, llegados a la edad de cuatro años han escuchado 30 millones de palabras más que los hijos de alguien que vive de la asistencia social. Y no es solo la cantidad de las palabras, sino la calidad. Los pequeños de madres educadas, por lo general poseen una vocabulario más rico y extendido, lo que se traduce más tarde en la vida en mejores logros académicos.

Así mismo, estas mamás enriquecen el inventario cultural del niño al exponerlo a experiencias tales como museos, lecciones de música o expresiones de arte.
A medida que la madre progresa, las futuras generaciones recogen el fruto de su siembra, alcanzando un mayor bienestar. Por eso hoy celebremos a todas las madres y muy especialmente a aquellas que buscan educarse y expandir el horizonte propio y, en consecuencia, el de las generaciones venideras.

Ahora apremia pensar rápido


POR HERGIT “Coco” LLENAS
Directora Nacional de Participación Hispana para AFC

No habrá exámenes obligatorios para los estudiantes en el sistema escolar público hasta el próximo año escolar. La medida de suspender las pruebas por un año, proviene del Departamento de Educación como respuesta a la interrupción impuesta por el virus corona.

Para quienes han abogado por una profunda reforma en la educación K-12, esta crisis se ha convertido en el laboratorio forzoso para engendrar nuevas y no tan nuevas ideas. Abandonar las pruebas federales obligatorias, aunque solo sea temporalmente, es una (entre tantas) ideas largo tiempo debatidas. Ya que, dicen los ciertos expertos, dichos exámenes son un método poco justo para medir la comprensión y retención del material aprendido.

No les hace falta a los reformadores seguir gritando a los cuatro vientos que el sistema de educación escolar necesitaba ajustarse al presente. El presente ha llegado con sus urgentes circunstancias para pegarnos en la cara. Ahora no es asunto de sí o no, sino que se deben actualizar los procesos, incrementar la inventiva, permitir más latitud a la hora de impartir docencia, a fin de garantizar que, en todas partes, todos los estudiantes reciban la educación que merecen. Ahora apremia pensar rápido y reinventarse. ¡Y menos mal!

Así, y con la finalidad de incentivar la innovación, el Congreso está estudiando un proyecto de ley que permitiría entregar micro-subvenciones a padres y maestros por igual. En vista de que de un día para otro la educación virtual, la escuela a distancia y el aprendizaje desde el hogar se han convertido en la norma, en las zonas urbanas, en las remotas, en barrios pobres y en suburbios ricos la necesidad está pariendo soluciones a granel.

En algunos lugares, los maestros están haciendo citas diarias por teléfono para conversar y guiar a los padres. En los campos de Carolina del Norte, se han enviado autobuses con antenas WIFI para que los niños se puedan conectar a estudiar. En otras ciudades, los maestros están dando lecciones en vivo a través de las opciones como watch parties en Facebook, entre otras plataformas sociales.

A los estudiantes que carecían de los medios para comprar una tableta o dispositivo similar, se les están prestando los equipos para llevarlos a casa y desde allí continuar aprendiendo. A su vez, el Departamento de Educación está trabajando con los gobernadores de cada Estado para que los distritos escolares no se queden de brazos cruzados, demandando de las administraciones correspondientes una respuesta adecuada y efectiva.

En resumen, que esta interrupción sin precedentes ha traído consigo un replanteamiento de la educación escolar que va más allá de los estudios publicados por investigadores, y de las ideologías, para entrar en el espacio de cada familia y tocarla en carne propia. A partir de este instante, la imagen que solíamos “ver” dentro de nuestros cerebros cuando decíamos “escuela”, ha cambiado.

La nueva imagen es la de una escuela que toma la forma del niño que necesita aprender, y no a la inversa. La palabra escuela ya no nos ubica dentro de las cuatro paredes de un edificio, porque al fin comprendemos que la escuela no es un lugar de concreto y de contratos, como dijo John Schilling, presidente de la American Federation for Children, sino que es una comunidad de estudiantes, familias y maestros que trabajan juntos en pos de avanzar el conocimiento y el aprendizaje, donde sea que los estudiantes se encuentren.
https://eltiempolv.com/opinion/ahora-apremia-pensar-rapido-y-reinventarse-115093/
https://www.mundiario.com/articulo/sociedad/ahora-apremia-pensar-rapido-reinventarse/20200403162028180494.html

La brecha digital

De Hergit “Coco” Llenas
Directora Nacional de Participación Hispana para AFC

Imagínate que, de la misma manera que gozamos de Netflix para nuestro entretenimiento, existieran plataformas digitales para la educación. ¡Pues ya no hay que imaginárselo! Bajo las restricciones impuestas por la crisis de salud que estamos viviendo, las aplicaciones de la tecnología al ámbito formativo han llegado para quedarse. Y están creando un nuevo ecosistema en el cual la “formación es especializada y la calidad se democratiza con plataformas robustas, donde se pueden mantener actualizadas las competencias, crear ecosistemas de aprendizaje para aprender de los compañeros, aprender del mundo real y de las interacciones sociales,” según explicó Alberto de Torrres, director de un programa de educación universitaria en línea y gerente general de Nektiu.

No obstante, y paralelamente con el advenimiento de este nuevo paradigma, la división entre aquellas familias que gozan de óptimos recursos financieros y las que no es ahora más evidente que nunca. Debido al alto costo de las tecnologías de información y comunicación, la adopción y utilización de estas plataformas es muy desigual. Este fenómeno recibe el nombre de brecha digital.  

En el pasado se consideraba que la brecha digital como una cuestión principalmente de acceso, pero con el uso global de teléfonos móviles, la desigualdad actual se plantea entre aquellos que tienen más y menos ancho de banda y más o menos conocimiento para manipular las computadoras.
En un reporte publicado en octubre del año pasado por el Pew Research Center se encontró que el 40% de adultos en Norte American están atrasados con respecto al dominio y entendimiento de medio sociales, tecnología y manejo de datos. En mi experiencia asistiendo a comunidades donde el índice de pobreza es alto, he encontrado que muchos de los padres son iletrados o cuasi-iletrados en materia digital. Al mismo tiempo, estos son los padres a cargo de educar a sus hijos en casa. ¿Cómo lo están logrando?… Esa es la pregunta del siglo.

Muchos distritos escolares carecen de suficientes Chrome books (o cualquier otro instrumento requerido por la escuela) para prestar o regalar uno a cada estudiante. En algunos hogares, ni siquiera hay acceso a WIFI y mucho menos al dinero necesario para comprar una tablet para cada niño.
Así, proponemos que para cerrar la brecha digital se necesitará una suma de voluntades: el gobierno, el sector privado y las comunidades afectadas. Tenemos, entonces, que repensar el diseño y uso de los fondos educativos, así como imaginar nuevas fórmulas que hagan posible la conectividad de hogares de bajos ingresos y maneras de proveer entrenamiento a los padres. De lo contrario, lo que podría ser una magnífica oportunidad para democratizar la educación puede convertirse en otra manifestación de desigualdad e injusticia social.

La capacidad de recuperación de los sistemas educativos

Se estima que ya son 112 países donde se ha reportado al menos un caso del coronavirus y entre los grupos más afectados por el cierre de locales y eventos, se encuentran los niños, quienes han visto interrumpido su proceso de aprendizaje. De acuerdo a la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura ( UNESCO),  ahora mismo hay 363 millones de alumnos en todo el mundo que se han quedado sin escuela.

Para responder a la falta de acceso a los centros educativos y como medida preventiva para evitar la propagación de la enfermedad, la UNESCO ha sugerido buscar soluciones a través de la creación de una “comunidad de práctica más amplia para mejorar el intercambio de conocimientos, el aprendizaje entre iguales y la creación de capacidad en materia de aprendizaje abierto y a distancia.Estamos entrando en un territorio inexplorado y trabajando con los países para encontrar soluciones de alta tecnología, baja tecnología y sin tecnología para asegurar la continuidad del aprendizaje“, ha explicado la directora general de la UNESCO, Audrey Azoulay.

Además, la UNESCO ha compartido una lista de aplicaciones y plataformas de aprendizaje gratuitas a fin de que los maestros, padres y alumnos la empleen de manera inclusiva y con equidad. “Nos enfrentamos a una situación inusual con un gran número de países afectados por el mismo problema al mismo tiempo. Necesitamos unirnos no sólo para abordar las consecuencias educativas inmediatas de esta crisis sin precedentes, sino también para aumentar la capacidad de recuperación a largo plazo de los sistemas educativos“, ha dicho Stefania Giannini, subdirectora general de Educación de dicha organización.

A su vez, Ryan Baker, director del Penn Center for Learning Analytics, plantea la educación virtual como una de las posibles soluciones para lidiar con esta situación en particular. Si se pretende que las escuelas sigan funcionando, “deberán mudarse a sistemas de aprendizaje remotos. De esta forma, los niños no tendrán que exponerse al virus al ir a la escuela, pero no tendrán que sacrificar su tiempo de aprendizaje por ello”, declaró.

A fin de lograr este objetivo,será imprescindible que los profesores empiecen a familiarizarse con las herramientas de aprendizaje ofrecidas en el internet como Google Classroom, ASSISTments o Khan Academy. Así como también con nuevos espacios de interacción, como por ejemplo: las videoconferencias, las cuales quizás no sirvan para niños de primaria, pero podría ser una solución para alumnos de niveles más altos de preparatoria y a nivel universitario.

De hecho, Baker opina que, sobre todo en las escuelas de las zonas más adineradas, podría darse un drástico salto al estilo de aprendizaje basado en la web. Inclusive, puede ser que muchos de estos métodos se mantengan luego de pasada la crisis. No hay mal que por bien no venga, como reza un viejo proverbio y, al parecer, el coronavirus va a forzar el aceleramiento de medidas que promuevan la innovación, el acceso y la inclusión, con lo cual esperamos se mitiguen las desigualdades imperantes en la educación escolar

Maestros y soluciones al déficit

Las escuelas privadas emplean personal en ruta alterna al magisterio o sin el título de una facultad de educación. Curiosamente, es un dato que algunos grupos han empleado para demonizar la educación ofrecida por estas escuelas, culpándolas de ser negligentes.

La falta de maestros es uno de los tantos retos que enfrenta la educación escolar (K-12). Las facultades de educación no producen graduados en un número lo suficientemente alto para suplir todas las plazas disponibles. A fin de contrarrestar el déficit, los distritos escolares han creado alternativas para acceder al puesto de maestro.Con una especie de permiso temporal, un egresado de una carrera que no es la educación (por citar un caso) podría ejercer el profesorado, al tiempo que toma las materias correspondientes para capacitarse de manera formal. Esta opción le permite al sistema suplir con mayor rapidez la enorme necesidad de personal docente.

En algunos casos, los distritos recurren a reclutar maestros de otras ciudades atrayéndolos con un paquete de compensación más competitivo. Aunque esta idea le resuelve el problema al mejor postor, es solo una solución a medias porque se lleva los maestros de los distritos escolares con menos recursos, dejándolos en peor estado del que ya se encontraba. Al quitarle la ropa a un santo para vestir a otro, no se soluciona el problema general, únicamente se resuelve la situación local.

En ciertos estados, como Nevada, cada año escolar inicia con un déficit de 700-900 maestros, por lo que el Clark County School District ha optado por reclutar fuera del país. Así, se le han ofrecido visas de trabajo a profesionales de la educación de Filipinas, entre otros países donde existe una población universitaria con dominio del inglés como segunda lengua. El experimento ha tenido sus baches, en parte por el elemento de choque entre ambas culturas, pero también ha tenido sus éxitos.

Además, se ha recurrido incluso a la práctica de dotar a los dreamers con permisos de trabajo, siempre y cuando quieran entrar a estudiar, y luego a
ejercer, el magisterio. La propuesta huele un poco a soborno, pero en tiempos desesperados se necesitan disposiciones en igual medida desesperadas. Ojalá que la preparación y el permiso de trabajo vengan de la mano con una verdadera vocación de servicio. Los resultados están por verse.
Otra manera de mantener un flujo constante de maestros es a través de un programa que recluta a jóvenes recién egresados de las universidades. La organización laica más conocida en esta labor es Teach for América (TFA).
Entre los reclutados de TFA, que he tenido el placer de conocer, noto que lo que les falta en horas de preparación académica formal, les sobra de pasión y corazón.

Para estos muchachos y muchachas también hay un elemento de choque cultural. Un gran porcentaje de candidatos de TFA proviene de estratos socioeconómicos acomodados. Cuando los envían a trabajar en escuelas localizadas en los barrios más deprimidos de los cascos urbanos, para ellos es un despertar repentino a otra “américa”, una que he escrito en minúscula porque es una nación triste y desgarrada.

Entonces, para recapitular, las escuelas gubernamentales están repletas de personal en ruta a/o sin capacitación formal en el magisterio, y eso es aceptable, pero ¿no lo es para una escuela no-gubernamental? ¡Menuda paradoja!

Maestros: Déficit y alternativas

La ola


En el agitado clima que estamos viviendo en medio de estas elecciones primarias, es refrescante observar desde lejos la ola de emociones que esta temporada despierta y constatar la ridiculez de toda la disfuncionalidad de este sistema. Con mayor frecuencia, un grupo significativo de votantes hemos decido declararnos no partisanos, lo que implica -por diseño- ser excluido del proceso democrático de selección de candidatos antes de que lleguen las elecciones generales, cuando otros ya eligieron por nosotros cuales serán los caballos que entrarán en la recta final. Y aunque al principio esa exclusión me pareció injusta y anti-democrática, ahora la idea me parece cómica. Agradezco la adorable perspectiva que me ha regalado, porque me permite el lujo de ser una observadora fría y distante.
En las elecciones previas, no sé cuántas veces escuché decir en los círculos que frecuentaba: “nuestras opciones se limitaban a escoger la menos mala entre dos malas alternativas”. La que ganó, obtuvo su triunfo gracias a otra ola. Un tsunami construido de rabia, de frustración y de odios. Alguien supo tomarle el pulso a la nación. Ese alguien tuvo la genial idea de sugerir que aquel que tuviera el coraje de tomar una tabla de surfear y subirse a esa ola, sería el próximo presidente de los Estados Unidos y los resultados están ahí para demostrarlo.
Tres años más tarde, el enojo continúa siguiendo la fuerza motivadora, pero en estos momentos el empujo viene del otro lado. Cuanto más furiosos los pongamos, más ganas les darán de salir a votar, parecería decir la escritura invisible en la pared. El rebaño distraído se deja llevar por tan simple propuesta.
Otros, los despiertos, sueñan por adelantado el colapso de una estructura inverosímil que no sirve para resolver ninguno de nuestros grandes problemas. En la ciudad del obelisco, mientras tanto, los rojos y azules se pierden en el laberinto de sus agendas e intereses, gestionado sin logros reales que ayuden a la gente de a pie, cabildeando en pos de los poderosos y llorando lágrimas de cocodrilos. Vienen y van. De ambos lados, con mayoría y ¡hasta con super-mayoría! en las Cámaras no se pasan medidas que han de cambiar de una vez por todas la encarcelación desproporcionada de hombres de piel oscura, la brecha académica de los estudiantes pobres, el uso desmedido de la fuerza policial, la contaminación del subsuelo, la problemática de los dreamers, la situación de los indocumentados, el acceso a salud de alta calidad y a bajo costo. Sin mencionar que el cuidado de nuestros ancianos/veteranos/enfermos mentales está fatal, la industria farmacológica: es el colmo, la manipulación genética de lo que comemos: ni hablar, y la lista sigue, sigue y sigue…
En el agitado clima que estamos viviendo, la propuesta de una verdadera democracia que nos represente es urgente y para ello se necesita que una masa crítica de gente despierte.

Carreras vocacionales

En los Estados Unidos existe un estigma cuando se trata de carreras vocacionales, según una encuesta publicada en noviembre que revela el mal entendimiento y la percepción negativa que existe en torno a las escuelas vocacionales, como lo expusiera Selene Rivera en su artículo: Hay demanda de trabajadores vocacionales, pero muchos jóvenes prefieren salarios mínimos.
Ninguna edad es muy temprana para comenzar a planear para el futuro de nuestros hijos. De hecho, lo ideal es comenzar a planear desde la escuela primaria. Sea un trabajo, una licenciatura, una escuela vocacional o técnica, hay que ir pensando en cómo ayudar al niño después de la graduación a encontrar su ruta o vocación.
Un estudiante puede tomar clases vocacionales desde el primer año de la escuela secundaria. A veces, esas clases apoyan el plan de estudios académico y son ofrecidas en escuelas especiales llamadas centros vocacionales. También los colegios comunitarios ofrecen programas vocacionales y técnicos de dos años, los cuales resultan ser una estupenda manera de capacitarse para una variedad de trabajos.
Una de las ventajas de escoger una escuela vocacional o comercial es poder adquirir una carrera a más bajo costo, pues “la deuda estudiantil en la cual se incurre es menor y facilita una entrada más rápida en la fuerza laboral que un título de cuatro años” según estableció un informe de Metal Supermarkets que es una firma internacional proveedora de metales.
“A pesar de las crecientes deudas de préstamos estudiantiles y la progresiva demanda mundial de puestos de trabajo calificados con gran seguridad laboral, la mayoría de los jóvenes todavía creen que asistir a la universidad tradicional es la única ruta hacia un futuro exitoso”, dice Stephen Schober, presidente y director ejecutivo de la compañía.
Para saber elegir un BUEN centro de formación vocacional o técnica, es menester preguntarse si la taza de graduación de dicho lugar es alta o baja. Es decir, ¿cuántos de sus estudiantes terminaron el programa? Pocos graduandos podría ser un indicativo de que a los estudiantes no les gusta el programa. Además, sería importante enterarse: -de las estadísticas de inserción laboral (que se traduce en el número de empleos encontrados una vez el estudiantado se gradúa). El nivel de endeudamiento al momento de la graduación (¿cuántos préstamos se tomaron para estudiar en esa escuela y qué porcentaje está atrasado con el pago?). Y qué opinan los estudiantes de sus experiencias como participantes de un programa determinado.
Mientras más informado logremos estar, mejor. De esta manera, se evita la falta de conocimiento sobre las escuelas y carreras profesionales, un desconocimiento que va en contra de las tendencias laborales actuales. Porque de acuerdo a Schober y al Departamento de Educación de Estados Unidos, las personas con educación comercial y técnica pueden tener más de probabilidades de ser empleados.
Planear el futuro de nuestros hijos