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Memoria histórica en Balada triste de trompeta y El laberinto del fauno

Foto extraída de elEspanol.com

¿Memoria colectiva o histórica en Balada triste de trompeta y El laberinto del fauno?
De Hergit “Coco” Llenas

Una vez terminada la Guerra Civil, España pactó con el silencio. No obstante, y como explica Gina Sherriff, a medida que el tiempo de la dictadura iba quedando atrás, los españoles buscaron mirar al pasado: “as Spaniards moved further from the dictatorship era, historians, writers and artists began to privilege the re-telling of the past half-century from the perspective of those who lost the war” (128). En El laberinto del Fauno y Balada triste de trompeta, Guillermo del Toro y Álex de la Iglesia retoman el pasado y con sus obras recuentan los hechos. Sin embargo, cabe preguntarse si acaso al hacerlo reconfiguran con sus obras la memoria colectiva. Partiendo de lo que entendemos por memoria colectiva, planteamos que ese no es el caso.
Técnicamente hablando, según Carolyn P. Boyd: “real remembering is a psychological process that takes place only in the individual mind and involves only those events that the individual has experienced directly. Outside of individual experience, ‘memory’ is a metaphor for mediated knowledge of past events. It is therefore inaccurate and misleading to refer to ‘collective memory,’ except in those instances where all members of a collectivity who have lived through the same event perform an act of collective remembrance1 (134).
Asumiendo que la definición de Boyd es correcta, entonces solo el grupo de sobrevivientes de la guerra es elegible para reconfigurar la memoria colectiva al servirse de esta expresión artística para recordar. No obstante, el lanzamiento de ambos filmes ocurre en el siglo XXI. El laberinto del fauno abrió en las salas de cine en el 2006 y en el 2010, Balada triste de trompeta. Considerando que la guerra civil empezó en julio del 1936 y terminó abril de 1939, casi toda la generación que sufrió este evento bélico ya no estaba con vida. En consecuencia, los espectadores/consumidores de estas películas fueron las futuras generaciones que nunca experimentaron directamente el trauma de la Guerra Civil, como lo indicó Sheriff al referirse a esa “younger generation that did not experience it firsthand” (128).
De hecho, entre esa generación joven y la que experimentó el trágico acontecimiento no solo existe una brecha creada por el pacto de silencio y por el paso de los años, sino también por la mediación gubernamental en el proceso de recontar los hechos, como expone Boyd: “Through symbols and stories, or governing myths, history teaching and textbooks legitimate existing political arrangements and provide clues to national identity and destiny. Not surprisingly, under the Franco regime state control of the history curriculum and textbooks reached its highest levels since the creation of the public school system in the 1850s” (138).
Esta brecha es aún más significativa puesto que, comparada con otras naciones, España tuvo un proceso más lento hacia la búsqueda de justicia y una revisión de la historia oficial en su transición hacia la democracia. En contraste con algunos países latinoamericanos y europeos, en España la recuperación de las voces silenciadas tardó en llegar (Boyd 142). Antes, hubo un período de estancamiento y caos, al cual se refiere Sherriff cuando cita a Pelaz López y Tomasoni: “metaphorically as ‘una suerte de paralelismo entre un viejo y desvencijado circo y la decadente dictadura a comienzos de los setenta’ and reflecting Spains aging leadership, complex power dynamics and moral confusion in the early 1970s” (135).
En todo caso, sería más propio decir que las películas citadas reconfiguran la memoria histórica. Este concepto implica “historia” porque esta es construida externamente y no por quienes participaron como agentes o testigos de una época determinada, sumada a la “memoria”, que es producida internamente por un individuo (Sherriff 129). Visto de esa manera, tanto como en El laberinto del Fauno como en Balada triste de trompeta se re-imagina una experiencia del pasado, lo que constituye “an inherendy ideological process, requiring a single point of view that presumes to synthesize the historical experience”. En ese sentido, estos filmes cumplen con la función binaria de transmitir el trauma histórico y formar una memoria post-traumática de dicho evento, que son las características propias de cine histórico (Hirsch 3).
En resumen, no se puede afirmar que haya habido una reconfiguración de la memoria colectiva puesto que para que se diera la misma, primero debió haber existido un grupo que experimentó la guerra en carne propia, el cual habría tenido que conjurar la memoria de los hechos en un acto de recordatorio colectivo. Esto último no ocurrió en España. La generación que presenció la guerra murió callada. Sus sucesores heredaron la historia oficial contada según los libros de texto impresos por la dictadura. Si se compara a España con otros países, la versión oficial tardaría mucho en ser revisada. En el extranjero, la juventud respondió con mayor premura a la hora de cuestionar cómo se recordaba la historia. Así que, para hablar de una reconfiguración de la memoria, sería más adecuado emplear el término memoria histórica, en lugar de memoria colectiva, en cuanto que las películas constituyen una representación/transmisión de la guerra que busca reformar la memoria desde el exterior y no hay participación directa de los agentes implicados, sino de sus descendencias.

Obras citadas
Balada triste de trompeta. Dirigida por Álex de la Iglesia, producida por Vérane Frédiani, Gerardo Herrero, Frank Ribiére, interpretada por Carolina Bang y Carlos Areces. Televisión Española, et all, 2010.
Boyd, Carolyn P. “The Politics of History and Memory in Democratic Spain”. The ANNALS of the American Academy of Political and Social Science. Sage, 2008. (133-48). Sagepub. http://ann.sagepub.com/content/617/1/133.
El laberinto del fauno. Dirigida por Guillermo del Toro, producida por Guillermo del Toro, et all, interpretada por Ivana Baquero, Sergi López y Mariel Verdú. Telecinco Cinema, et all, 2006.
Hirsch, Joshua. Trauma and the Holocaust. Philadelphia: Temple UP, 2004. Impreso.
Sherriff, Gina. “Franco’s Monsters: The Fantasy of Childhood in ‘El laberinto del fauno’ and ‘Balada triste de trompeta”. Confluencia. University of Northern Colorado, 2015. (127-39). JSTOR. https://www.jstor.org/stable/43490110

Mudando la piel por ellos: del abuso a la sanación

Si una mujer es golpeada, puede llamar la policía, escaparse del hogar, encontrar un albergue y presentar cargos contra su abusador. No obstante, cuando un niño es corregido a base de golpes o es mal tratado verbal y/o emocionalmente, él o ella no sabría cómo defenderse de sus padres o tutores. En la mayoría de los casos, de no ser por la intervención premeditada de otro adulto, el martirio de una educación brutal podría extenderse hasta la adultez.
En uno de los libros más esclarecedores que he leído sobre el tema del amor, All About Love de Bell Hooks, la autora comenta sobre la crisis de percepción y concientización que sufrimos en la actualidad cuando se trata del derecho de los niños. En especial, Hooks aborda una doble moral la cual, jamás aceptaría que a una persona se le instruya a punta de correazos y, en cambio, admite que los padres empleen el castigo físico severo para criar a sus hijos.
A lo largo de mi vida, he conocido casos de abuso que oscilan desde la prostitución de una menor en manos una madre-celestina hasta forma más sutiles como la negligencia, la coerción y la degradación moral a través de los insultos, por citar unos cuantos.
En nuestra entrega anterior, intentamos arrojar luz sobre la problemática de la fatiga materna. Ésta, si es desatendida, puede llegar a empeorar degenerando en conductas extremas, incluyendo el abuso infantil. Los niños que son o han sido víctimas de este tipo de crianza, suelen convertirse en adultos disfuncionales. Las secuelas de su trauma se evidencian de muchas maneras. Por ejemplo, en la falta de control sobre la ira, el miedo a la confrontación, la inseguridad, la incapacidad para expresar emociones u opiniones, la falta de amor propio, el uso de la mentira como herramienta de supervivencia, trastornos psicológicos (tendencias depresivas o suicidas, bipolaridad), entre otros. Otra secuela muy común es la imitación. Es decir, la repetición del mismo patrón: el golpeado se convierte en golpeador, a quien le gritaron, grita. Esta cadena de dolor continúa de generación en generación hasta que el individuo se somete a una cura descodificadora, llámese psicoterapia, consejería, grupos de soporte, uso de medicina shamánica –tales como la ayahuasca- o cualquier otra técnica/ritual/ejercicio/terapia/lectura/internalización/ empleada para ayudarnos a mudar los viejos paradigmas. Pero para logar romper con el pasado, se requiere un verdadero compromiso consigo misma(o). La labor no sencilla, mas es la única senda para convertirnos en padres de niños de mente y alma sanas, pues, como bien dice el adagio: es más fácil criar hijos felices que reparar adultos rotos.

Magisterio en crisis

De Hergit “Coco” Llenas

Cuando la sociedad machista permitió que la mujer saliera de su casa a trabajar, las estudiantes de la época no contaban con muchas opciones. Así, ciertas áreas se caracterizaron por darles entrada con mayor facilidad. Entre las alternativas más populares del entonces, se encontraban ser secretaria, enfermera o maestra. Hoy nos ocuparemos de la última.
En vista de que no podían convertirse en astronautas, cirujanas o gerentes de empresas, las mujeres ocuparon un gran espacio en el mercado laboral de la enseñanza, el cual recibió un flujo masivo de personas brillantes. Esto convirtió el gremio en uno desbordante de talento y, a la sazón, prestigioso. Además, otro aspecto positivo, fue la mucha variedad de aquellas que se dedicaron a la instrucción: mujeres de las zonas urbanas y rurales, blancas (las más) y negras, de clase media y media-alta, todas aportando su grano de arena.
No obstante, con el pasar de los años, la variedad y cantidad mermó. A medida que las mujeres se fueron abriendo camino y destacándose en otros ámbitos, el magisterio fue perdiendo su capacidad de reclutar la crème de la crème. Al vacío que produjo este éxodo, no se la ha encontrado todavía una solución. Por eso, este país sufre de un déficit de profesores tal, que cada año escolar las escuelas públicas abren sus puertas con un alto número de maestros sustitutos quienes tratan temporalmente de suplir la demanda y ¡no alcanzan!
No solo el problema es cuantitativo, si no que es también cualitativo.
¿Cómo motivar la gente más capaz a dedicarse a enseñar? Quienes han nacido con la vocación innata de servicio y amor por los niños, se motivan -casi- solos, aunque no son mayoría.
¿Y el resto?… El resto podría animarse si existieran buenos incentivos. ¿Es el salario un buen incentivo? En general, los educadores ganan menos en comparación con los profesionales de otras carreras. Existen algunas excepciones, por supuesto. En lugares como Alaska y New York el sueldo de un maestro es el doble que en Mississippi. Y de ahí que los miembros el sindicado de maestros salieran a protestar contra la práctica de asignarles pobres remuneraciones y se tiraran a la calle vestidos de rojo-ira en Arizona, Virginia, California, Oklahoma, entre otros Estados.
¿Prestigio? En países de Europa y Asia ser maestro escolar es muy respetado. Los colegios de educación escogen sus candidatos con rigor. Los preparan hasta alcanzar un grado de maestría y, una vez contratados, les pagan jugosamente. En los Estados Unidos, no tanto. Ni tanto rigor ni tanta preparación y ¡de seguro! tampoco mucha compensación.
El problema, como vemos, no es única y exclusivamente un asunto de dinero. Con suerte, al subir los salarios se aplacarán un poco las cosas. Aunque no hay garantía. En Arizona, los maestros recibieron un incremento de un 19% y luego, igual paralizaron la labor, cerrando cientos de escuelas. ¿Por qué?… Las razones no son del todo claras.
Lo cierto es que hay una crisis real de falta de educadores, de retención y de valoración de los mismos. Esta crisis no es de ahora y no mejora. Como sociedad cabe preguntarnos, aparte de huelgas, ¿qué haremos para resolverla?

La educación prohibida


De Hergit “Coco” Llenas

Un ideal es una aspiración de perfección, digo parafraseando a José Ingenieros. Quienes viven la vida por un ideal se diferencian de los demás porque “todo idealista sabe distinguir lo malo que observa y lo mejor que imagina. Los mediocres aprecian el más y el menos, pero nunca distinguen lo mejor de lo peor”. Estos últimos son los mediocres. Todos los avances de los disponemos hoy han nacido de una abstracción, una idea, un ideal y ese ideal no se queda estático, sino que en su naturaleza misma existe la semilla de una continua expansión. De manera que, una vez alcanzado surge un nuevo ideal, un nuevo intento/invento que anhela niveles inalcanzados de perfección que se asumen como alcanzables y posibles.
En un momento de la historia, el ideal de la educación escolar era proveer a todos por igual y gratuitamente acceso al conocimiento necesario para que el individuo se convirtiera en un ente productivo y pudiera vivir una existencia plena. En la actualidad, ese ideal a veces se cumple y a veces no. Las estadísticas hablan por sí solas y muestran que donde menos se ha cristalizado esta visión es en el seno de las comunidades más desposeídas: los pobres –en general-, y más específicamente los pobres Hispanos y los Afro-americanos.
De ahí que naciera un nuevo ideal, cuyo planteamiento supone que debe haber más, más acceso, más variedad, más modelos; es decir pluralidad. Hay pluralidad a la hora de elegir, por ejemplo, una universidad. Cualquiera puede ir a una universidad local o lejana, estatal o privada, virtual o de cemento, la mañana o por la tarde, etc.
Sin embargo, cuando se trata de la educación de K-12, nuestros niños han tenido, básicamente y con pocas excepciones, una sola forma de ir a la escuela: la asignada por el sistema, por las mañanas, dentro de su código postal.
Unos cuantos insurrectos han dado la espalda este estándar y han optado por educar sus hijos en el hogar. Estos rebeldes siguen creciendo y sobre la modalidad de educación que ellos ejercitan se hizo un documental llamado La Educación Prohibida que explora este tema con (más o menos) acierto. En los Estados Unidos, home-based schooling, como se conoce en inglés, está popularizándose. No obstante, estos padres que han agarrado el toro por los cuernos representan cerca de un 1% de la población escolar total. A parte de estar muy comprometidos con la experiencia de aprendizaje de sus niños, esta pequeña masa suele caracterizarse por un desprecio hacia los sistemas, con sus imposiciones, normas y mandatos. No les interesa ser parte de nada. A la sazón, pocas veces se les ve cabildeando o empujando una agenda. Según como se les vea, se puede decir que sufren ¡o gozan! de una desconfianza visceral hacia Big Brother.
Para el resto de los inconformes, se creó otro ideal, plural, que busca nivelar el terreno de juego entre los que tienen y los que no. Se llama libre selección de escuela u opción escolar y ésta busca empujar las fronteras de la educación gratuita más allá de las cuatro paredes de la escuela gubernamental y ese, digo yo, es un ideal de expansión y progreso.

Si me das, yo también te doy

De Hergit “Coco” Lenas

La introducción de un proyecto de ley que ayudaría a familias a pagar por una escuela privada fue anunciada la semana pasada por la Secretaria de Educación Betsy DeVos, quien busca expandir de esa manera el menú de opciones a la hora de los padres elegir donde enviar sus hijos a estudiar. Este proyecto aspira a ser un nuevo cauce de ingresos el cual emplearía las estructuras de programas estatales de este tipo, ya existentes en diversos Estados de la nación norteamericana, para que personas y/o empresas puedan hacer contribuciones a organizaciones sin fines de lucro conocidas como Scholarship Granting Organizations o SGOs, como se les llama por sus siglas en inglés. Éstas, a vez, redistribuirán las recaudaciones en forma de becas. Por su parte, los padres podrían solicitar sus becas a través de los procesos establecidos por las SGOs y una vez aprobados, pagarían por la colegiatura de una educación privada tanto a nivel de la primaria como de la preparatoria. Así mismo, podrían emplear estos fondos para cubrir la matricula en institutos técnicos y vocacionales.
Por otra parte, los donantes recibirían un incentivo que consiste en un crédito federal no reembolsable dólar por dólar, que es decir: por cada dólar donado se les otorgaría un dólar de crédito ¡y ni un centavo más! cuando hagan su declaración de impuestos. O sea, que con esta ley los mecenas y filántropos recibirán un crédito por sus contribuciones.
Este plan inyectaría cinco mil millones de dólares anuales a estos programas, sin tocar los presupuestos destinados a mantener las escuelas públicas, ni alterar los montos invertidos en aquellos estudiantes que asisten a una escuela pública.
Además, los estados decidirían si quieren o no participar de esta iniciativa. De acuerdo a esta propuesta de ley, si optan por participar, los estados estarían obligados a otorgar un 90% de las recaudaciones en forma de becas y el 10% restante se emplearía para los gastos relativos a correr estos programas: personal, campañas de concientización, gastos administrativos y demás.
La propuesta fue auspiciada por el Senador Tez Cruz y el representante Bradley Byrne y se la conoce como la Education Freedom Scholarships. Ellos tienen ahora la tarea de lograr que pase por las diversas cámaras y comités para su aprobación. Vale aclarar que esta propuesta no pretende crear un nuevo programa federal, sino crear una nueva forma de emplear los códigos fiscales.
Suponiendo que les vaya bonito, lo cual no es garantía dado el clima imperante en las colinas de Washington D.C., esta nueva fórmula facilitaría la creación de más oportunidades y más beneficios económicos para millones de estudiantes que quisieran- pero no pueden- acceder a una educación privada.

Tres suicidios en una semana

De Hergit “Coco” Llenas

Entre los adolescentes de 10 a 14 anos, el suicidio es la segunda causa de muerte, superando la tasa de mortandad por accidentes de tráfico la cual solía ser la razón más común de fallecimiento entre los jóvenes. Este fenómeno ha recibido mucha atención recientemente a raíz del suicidio de dos niños sobrevivientes de la masacre ocurrida en Marjory Stoneman Douglas High School en Parkland (Florida), así como la defunción del padre de otro estudiante que perdió la vida durante el tiroteo ocurrido en Sandy Hook Elementary (Connecticut).
Aunque estas tragedias han traído de nuevo el tema sobre el tapate, lo cierto es que hace tiempo ha habido un problema largamente ignorado, cuya incidencia viene en aumento desde 1999, según el Centro de Control y Prevención de Enfermedades de los EEUU.
De hecho, todos los días en este país se suicidan 22 veteranos de guerra (Department of Veterans Affairs) y se cree que el número es aún más alto debido a que no siempre se reportan las muertes como suicidios. Por dondequiera se está hablando de los síntomas que presentan los afectados: depresión, ansiedad, aislamiento, falta de sueño, falta de energía, desesperanza, consumo de alcohol y drogas, entre otras señales. De lo que no se habla es ¿qué hay detrás del síntoma?
Como sobreviviente de una crisis depresiva y como testigo presencial de una historia familiar de depresiones agudas que data ya de cincuenta años, me consta que nuestra sociedad y nuestro tiempo no sabe cómo resolver el dilema del depresivo y mucho menos si presenta tendencias suicidas. A una crisis existencial se le está dando una solución de forma y no de fondo. La forma de apaciguar una persona que perdió el amor por la vida es medicándola, pero en el fondo el problema sigue sin resolver.
¿Cuál es raíz del problema?… lanzar al aire una teoría que aplique a todos por igual sería insensato. Por eso, me enfocaré en la experiencia de mi recuperación. A pesar de que los medicamentos pueden temporalmente ayudar a salir del hoyo, no evitan que se vuelva a caer en él. Como si se tratara de una batería descargada, una dosis embotellada de happy pills posee la capacidad de darte un empujoncito para poder arrancar. No obstante, seguir andando a fuerza de ellas es insostenible a largo plazo por mil razones que merecen una conversación aparte.
El triunfo sobre mis tendencias depresivas-suicidas nació gracias a la descodificación. Sencillamente, tuve que reprogramarme mentalmente y reconectarme espiritualmente a fin de empezar a ver el vaso medio lleno y no medio vacío. Es un ejercicio de gratitud, de apreciación por cada día, de clavarse con uñas y dientes en el AHORA que requiere un deseo genuino de mejorar la calidad de nuestra existencia. (Léa El Poder del Ahora de Eckhart Tolle).
Al principio, la disciplina es capital, porque para romper el disco rayado de un dialogo interior dañino y crear un nuevo discurso hay que ejercitar a diario el músculo de la voluntad. Es un trabajo individual, interior y sobretodo indispensable para volver a gozar a plenitud del privilegio de estar viva.

Educación sexual en las escuelas

De Hergit “Coco” Llenas

La taza de jóvenes embarazadas en los Estados Unidos es significativamente más alta que la de otros países industrializados. Mientras que en Holanda 14 de cada 1,000 chicas se embaraza a temprana edad, aquí la cifra es 57 de cada 1,000.
No obstante, en aquellos Estados donde se enseña educación sexual usando términos biológicos precisos, las tazas son más bajas. Por ejemplo, en New Jersey, se requiere presentar la educación sexual en terminología médica y resulta que sólo 14.8 de cada 1,000 chicas quedan embarazadas; en contra posición: Mississippi, donde no es mandatario explicar las cosas muy claras, ¡sorpresa! 42.6 de cada 1,000 adolescentes quedan encinta año tras año.
Gracias al movimiento conocido como #MeToo, el tema de educar sexualmente a los estudiantes está tomando envergadura, pero de manera irregular. Esto se debe a que cada Estado lo está haciendo a su manera. “La educación sexual todavía se mantiene como un mosaico de sistemas dispares que varían profundamente de Estado en Estado”, dijo Nora Gelperin quien es la directora de Educación Sexual y Entrenamiento de la Juventud para una organización que defiende el concepto de una educación sexual honesta. Y por honesta, aclara, “es que vaya más allá del uso de preservativos u orientaciones sobre enfermedades venéreas y abarque –además- aspectos éticos de las relaciones y también cómo protegerse y planear para el futuro”.
Únicamente 24 Estados exigen educación sexual en las escuelas. De estos, 10 demandan el uso de lenguaje médico, según el Guttmacher Institute. Los restantes 26 Estados no están legalmente obligados a impartir este tipo de docencia ni a llamar al pan-pan y al vino-vino.
Entre estos últimos, puede que se reemplacen las clases de orientación y educación sexual por políticas de abstinencia, aunque “los estudios han demostrado que confiar exclusivamente en la abstinencia no reduce el riesgo de embarazo a destiempo ni el ritmo de actividad sexual en los adolescentes”, según explicó Catherine Brown, una investigadora del Center for American Progress, es una organización de tendencias liberales.
De hecho, John Santelli, investigator de cabecera en Columbia University, enfatiza que los estudiantes deben aprender a “comunicar su consentimiento, a reconocer y emplear un protocolo de permisos mutuos, incluyendo la negación y el saber evitar avances físicos, verbales y sexuales”. Alineados con esta visión, en Oklahoma, se introdujo una ley conocida como Lauren’s Law que requiere entrenar a los maestros en cómo impartir clases sobre el consentimiento y la salud emocional de las relaciones.
En California, los distritos están implementando el acto Healthy Youth, el cual demanda la “integración y comprensión de material sobre salud sexual y prevención de SIDA que sea detallada e inclusiva” para los estudiantes de intermedia.

A pesar de no haber uniformidad y aunque reina la desinformación, con el movimiento #MeToo, junto con la aplicación de nuevas leyes, está consiguiendo concientizar a más jóvenes en nuestras comunidades. De todas formas “creo que va a tomar tiempo…tendrá que haber una evolución en las normas y un mayor entendimiento de lo que es necesario hacer para ayudar a los jóvenes a comprender lo que son las relaciones íntimas”, concluyó la señora Brown.
Mientras ese día llega, ayudaría que los padres les hablen a sus hijos sin tapujos de este tema, porque al fin y al cabo ¿no vale más prevenir que lamentar?

La verdad y los libros de texto

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de Hergit LLenas

Los libros de textos no cuentan la verdad, sino cuentan una versión de ella y por lo regular es la versión del ganador. El ganador de la conquista de América, el hombre europeo, nos hizo creer la historia de unos salvajes en taparrabos que había que cristianizar. El arrebato del suelo y la explotación de los recursos fue su primer acto, seguido por el pillaje de lo intangible que consistió en borrar la historia, la cultura, la religión, las lenguas, los valores de nuestros pueblos y suplantarla con la versión del español, o el inglés, o el francés, etc., según haya sido el caso.

Posteriormente, México entre otros países, ha tratado de revalorizar lo criollo al recontar la historia de los hechos desde la perspectiva de los vencidos. Howard Zinn también lo hace en su libro A People’s History of the United States(La otra historia de los Estados Unidos), el cual considero una lectura importante para los que hemos emigrado a territorio estadounidense.

Una perspectiva perdida que debería ser introducida en los libros de textos de países como la República Dominica, es la llegada y posterior distribución de esclavos negros en la isla conocida como La Hispaniola. Originalmente, la isla era un solo territorio poblado de diversas tribus. Después, el francés tomó posesión del lado Este y el español del Oeste. De ahí que los esclavos del oeste, hoy Haití, aprendieron el idioma del patrón y además produjeron el creole, que es el fruto de fusiones lingüísticas que incluyen el francés además de diversas lenguas del África occidental. Los del lado oeste, actualmente República Dominicana, aprendieron el español de su señor. Ambos lados lo habitaban unos cuentos terratenientes blancos, dueños de cientos de esclavos negros.

Los mismos negros que llegaron juntos en un barco eran vendidos a uno u otro esclavista, pero en ese barco la carga no era homogénea, ya que los vendidos en esclavitud provenían de diversas naciones, cada una con su cultura individual. Lo que tenían todos en común era ser negros.

La Hispaniola es una isla de negros donde co-habitan dos repúblicas. Y entre ellas, ahora mismo, existe una tensión racial que está alcanzando puntos extremadamente críticos. ¿Por qué?…

Que todo lo blanco es mejor fue una de las premisas más importantes que emplearon los propietarios europeos para socavar la identidad del esclavo: La piel blanca era más bella, su música sinfónica más fina, las estatuas de sus santos más ciertas, sus ropas de encajes más suntuosas, entre una larga lista de valores impuestos como “superiores” sobre los valores del subyugado. No contento con esto y para evitar la sublevación, el amo aprendió a dividir los esclavos entre sí: El más claro es mejor que el más oscuro, el joven mejor que el viejo, el macho mejor que la hembra, entre muchas otras estrategias de separación. La doctrina de ese sometimiento se encuentra plasmada en la famosa carta de Willie Lynch publicada bajo el título The Making of a Slave.

En los libros de textos Dominicanos, como en muchos libros de textos del mundo, no se enseña la verdad contada desde el negro, sino las diferencias, las guerras por el poder, la narración de un odio mutuo entre hermanos, perpetuando así el racismo entre estas dos naciones. Le toca a la noble gente dominicana desenmascarar esta artimaña histórica y reevaluar su posición con respecto a su propia identidad y de cara a sus vecinos. Quisqueyanos, basta de odios, ¡ya basta!

Dinero perdido


Cada año se dedican quince mil millones de dólares federales ($15,000,000,000) al programa de distribución de fondos escolares conocido como Title I, diseñado para dar más a quien tiene menos, a fin de cerrar la brecha académica y mitigar los efectos de la pobreza. Cincuenta y tantos años y múltiples estudios más tarde, la evidencia ha demostrado que Title I es inefectivo, poco equitativo y para nada transparente, según lo plantea la doctora Susan Pendergrass, directora de investigaciones en el área de políticas educativas para el Show-Me Institute, localizado en St. Louis, Missouri. Los resultados de su exhaustivo análisis han sido publicados recientemente bajo el nombre de “Bringing Title I into the Twenty-first Century”. (https://www.federationforchildren.org/wp-content/uploads/2018/12/Bringing-Title-I-into-21st-Century.pdf)
De acuerdo a la doctora, con el pasar de los años y a fuerza de cambios y/o adiciones, la ley ha perdido su intención inicial. Explicó que Title I debe su nombre al ser el primer acto de una ley de 35 páginas conocida como el Elementary and Secondary Education Act (ESEA). La ESEA fue creada en el 1965 y escrita por Fracis Keppel. Keppel fue el comisionado de educación para el presidente Lyndon B. Johnson, quien inició “la guerra contra la pobreza”. Un año antes de su incepción, en el 1964, otro acto vino a cambiar el panorama de los Estados Unidos: the Civil Rights Act, responsable de terminar –entre otras cosas- con la segregación racial en lugares públicos. Este acto de ley permitió que blancos y negros tuvieran acceso a las mismas escuelas públicas. Negados a aceptar la integración, los blancos huyeron a los suburbios, abandonando las zonas urbanas. El casco metropolitano de las grandes ciudades quedó entonces poblado por minorías raciales quienes ¡también! representaban los segmentos más desposeídos de la sociedad debido en gran parte a la discriminación laboral imperante.
En teoría, Title I vendría al auxilio de esta población, pero en la práctica, a la simple formula básica de asignación de fondos propuesta por la ESEA se le agregaron cientos de páginas de otras provisiones: the Concentration Grant, the Targeted Grant, and the Education Finance Incentive Grant (EFIG). La suma de las fórmulas que cada una de estas nuevas leyes añadió al programa, convirtió la tarea de identificar a los estudiantes más necesitados en una tela de araña tan compleja que las variaciones entre Estado y Estado dejan a los expertos boqui-abiertos.
Como resultado, y conforme a los datos recolectados entre 1992 y 2003 por el National Assessment of Educational Progress (NAEP), cuya función es administrar los exámenes para el Departamento de Educación de los Estados Unidos, “the size of achievement gaps between low-income and non-low-income students have remained steady for about 15 years”. Es decir, Title I no ha dado frutos.
No obstante, Title I puede ser modernizado. ¿Cómo?… Tendrás la respuesta en mi próxima entrega cuando exploraremos el derecho de los padres a escoger como posible alternativa para servir de manera más eficaz a los niños con desventajas socio-económicas de la misma forma que lo han hecho otras ayudas federales.
de Hergit “Coco” Llenas

El otro: ¿peligroso?


Hubo tiempo, durante la guerra fría, cuando los estudiantes practicaban en las escuelas cómo buscar refugio en caso de un bombardeo. Luego, se incorporaron los ensayos de cómo escapar de un incendio o un terremoto o un tornado. En los casos anteriores, el origen del problema venía de afuera, producido por un desastre natural, un evento bélico y, si la cuestión era un fuego, pues por lo regular se debía al mal funcionamiento de algo que accidentalmente ocasionó las llamas. En la actualidad, las escuelas practican un nuevo tipo de respuesta para una nueva amenaza: el otro.
Según muestra la historia reciente, “el enemigo” es uno de los mismos alumnos que asisten a la escuela. El ataque proviene de un chico armado, un niño quien -después de los hechos- es descrito como solitario, aislado, extraño, raro, desajustado, etcétera. Cuando la prensa viene a hacer su festín sobre el terreno donde ha ocurrido una masacre escolar, los entrevistados coinciden en referirse al asesino como un individuo que estaba dando ciertas señales preocupantes, alguien cuya conducta era atípica. Sin embargo, a pesar de todas sospechas e inquietudes que el muchacho pudo despertar, nadie pudo evitar su crimen.
“En retrospectiva, efectivamente el estudiante bla-bla-blí-bla-bla-bá”, comentan ante las cámaras los administradores, los periodistas y los agentes de relaciones públicas del distrito, la cuidad, la policía. Como es costumbre, se culpan los sistemas, la segunda enmienda de la constitución, los maestros, pero pocas veces el índice apunta hacia el corazón. En él, sin lugar a dudas, tuvo que haber empezado todo, porque un corazón debe estar muy dañado para engendrar el horror de una matanza.
Hubo tiempo en el cual todavía existía la empatía, la compasión, la capacidad de ver al prójimo. En esos tiempos ¡no tan remotos! los tiroteos e historias de cuerpos acribillados por montón eran poco comunes. Ese tiempo fue reemplazado por la indiferencia, el miedo, la distracción del presente. En retrospectiva, quizás se hubiera podido evitar Parkland. ¡Si alguien hubiera hecho algo! Si en vez de sumarse al grupito de bullies, un alma hubiera intervenido. Si una mano se hubiera tendido, si tan solo un corazón se hubiera animado a crear una conexión verdadera, un puente… quizás, quizás, quizás. ¿Pudo ser otro el resultado? Nunca lo sabremos.
Sabemos del aumento del desafuero, de la creciente falta de amor, de la palpable incapacidad de nuestra sociedad para anclarse en el ahora y notar qué y quienes nos rodean y cuáles son sus necesidades. Con los ojos frente al volante, frente al televisor, frente al teléfono, frente al computador o fija la mirada en el piso (¿apatía o depresión?), nos hemos olvidado de ver a nuestros semejantes. Al empezar este 2019, ejercitemos ese viejo amor, el que solíamos tener por el prójimo. Tal vez entonces “el otro” dejará de ser La Amenaza. Con un poco de esperanza, ¡quien sabe! se convertirá en el amigo.
de Hergit “Coco” Llenas