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La verdad y los libros de texto

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de Hergit LLenas

Los libros de textos no cuentan la verdad, sino cuentan una versión de ella y por lo regular es la versión del ganador. El ganador de la conquista de América, el hombre europeo, nos hizo creer la historia de unos salvajes en taparrabos que había que cristianizar. El arrebato del suelo y la explotación de los recursos fue su primer acto, seguido por el pillaje de lo intangible que consistió en borrar la historia, la cultura, la religión, las lenguas, los valores de nuestros pueblos y suplantarla con la versión del español, o el inglés, o el francés, etc., según haya sido el caso.

Posteriormente, México entre otros países, ha tratado de revalorizar lo criollo al recontar la historia de los hechos desde la perspectiva de los vencidos. Howard Zinn también lo hace en su libro A People’s History of the United States(La otra historia de los Estados Unidos), el cual considero una lectura importante para los que hemos emigrado a territorio estadounidense.

Una perspectiva perdida que debería ser introducida en los libros de textos de países como la República Dominica, es la llegada y posterior distribución de esclavos negros en la isla conocida como La Hispaniola. Originalmente, la isla era un solo territorio poblado de diversas tribus. Después, el francés tomó posesión del lado Este y el español del Oeste. De ahí que los esclavos del oeste, hoy Haití, aprendieron el idioma del patrón y además produjeron el creole, que es el fruto de fusiones lingüísticas que incluyen el francés además de diversas lenguas del África occidental. Los del lado oeste, actualmente República Dominicana, aprendieron el español de su señor. Ambos lados lo habitaban unos cuentos terratenientes blancos, dueños de cientos de esclavos negros.

Los mismos negros que llegaron juntos en un barco eran vendidos a uno u otro esclavista, pero en ese barco la carga no era homogénea, ya que los vendidos en esclavitud provenían de diversas naciones, cada una con su cultura individual. Lo que tenían todos en común era ser negros.

La Hispaniola es una isla de negros donde co-habitan dos repúblicas. Y entre ellas, ahora mismo, existe una tensión racial que está alcanzando puntos extremadamente críticos. ¿Por qué?…

Que todo lo blanco es mejor fue una de las premisas más importantes que emplearon los propietarios europeos para socavar la identidad del esclavo: La piel blanca era más bella, su música sinfónica más fina, las estatuas de sus santos más ciertas, sus ropas de encajes más suntuosas, entre una larga lista de valores impuestos como “superiores” sobre los valores del subyugado. No contento con esto y para evitar la sublevación, el amo aprendió a dividir los esclavos entre sí: El más claro es mejor que el más oscuro, el joven mejor que el viejo, el macho mejor que la hembra, entre muchas otras estrategias de separación. La doctrina de ese sometimiento se encuentra plasmada en la famosa carta de Willie Lynch publicada bajo el título The Making of a Slave.

En los libros de textos Dominicanos, como en muchos libros de textos del mundo, no se enseña la verdad contada desde el negro, sino las diferencias, las guerras por el poder, la narración de un odio mutuo entre hermanos, perpetuando así el racismo entre estas dos naciones. Le toca a la noble gente dominicana desenmascarar esta artimaña histórica y reevaluar su posición con respecto a su propia identidad y de cara a sus vecinos. Quisqueyanos, basta de odios, ¡ya basta!

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Dinero perdido


Cada año se dedican quince mil millones de dólares federales ($15,000,000,000) al programa de distribución de fondos escolares conocido como Title I, diseñado para dar más a quien tiene menos, a fin de cerrar la brecha académica y mitigar los efectos de la pobreza. Cincuenta y tantos años y múltiples estudios más tarde, la evidencia ha demostrado que Title I es inefectivo, poco equitativo y para nada transparente, según lo plantea la doctora Susan Pendergrass, directora de investigaciones en el área de políticas educativas para el Show-Me Institute, localizado en St. Louis, Missouri. Los resultados de su exhaustivo análisis han sido publicados recientemente bajo el nombre de “Bringing Title I into the Twenty-first Century”. (https://www.federationforchildren.org/wp-content/uploads/2018/12/Bringing-Title-I-into-21st-Century.pdf)
De acuerdo a la doctora, con el pasar de los años y a fuerza de cambios y/o adiciones, la ley ha perdido su intención inicial. Explicó que Title I debe su nombre al ser el primer acto de una ley de 35 páginas conocida como el Elementary and Secondary Education Act (ESEA). La ESEA fue creada en el 1965 y escrita por Fracis Keppel. Keppel fue el comisionado de educación para el presidente Lyndon B. Johnson, quien inició “la guerra contra la pobreza”. Un año antes de su incepción, en el 1964, otro acto vino a cambiar el panorama de los Estados Unidos: the Civil Rights Act, responsable de terminar –entre otras cosas- con la segregación racial en lugares públicos. Este acto de ley permitió que blancos y negros tuvieran acceso a las mismas escuelas públicas. Negados a aceptar la integración, los blancos huyeron a los suburbios, abandonando las zonas urbanas. El casco metropolitano de las grandes ciudades quedó entonces poblado por minorías raciales quienes ¡también! representaban los segmentos más desposeídos de la sociedad debido en gran parte a la discriminación laboral imperante.
En teoría, Title I vendría al auxilio de esta población, pero en la práctica, a la simple formula básica de asignación de fondos propuesta por la ESEA se le agregaron cientos de páginas de otras provisiones: the Concentration Grant, the Targeted Grant, and the Education Finance Incentive Grant (EFIG). La suma de las fórmulas que cada una de estas nuevas leyes añadió al programa, convirtió la tarea de identificar a los estudiantes más necesitados en una tela de araña tan compleja que las variaciones entre Estado y Estado dejan a los expertos boqui-abiertos.
Como resultado, y conforme a los datos recolectados entre 1992 y 2003 por el National Assessment of Educational Progress (NAEP), cuya función es administrar los exámenes para el Departamento de Educación de los Estados Unidos, “the size of achievement gaps between low-income and non-low-income students have remained steady for about 15 years”. Es decir, Title I no ha dado frutos.
No obstante, Title I puede ser modernizado. ¿Cómo?… Tendrás la respuesta en mi próxima entrega cuando exploraremos el derecho de los padres a escoger como posible alternativa para servir de manera más eficaz a los niños con desventajas socio-económicas de la misma forma que lo han hecho otras ayudas federales.
de Hergit “Coco” Llenas

El otro: ¿peligroso?


Hubo tiempo, durante la guerra fría, cuando los estudiantes practicaban en las escuelas cómo buscar refugio en caso de un bombardeo. Luego, se incorporaron los ensayos de cómo escapar de un incendio o un terremoto o un tornado. En los casos anteriores, el origen del problema venía de afuera, producido por un desastre natural, un evento bélico y, si la cuestión era un fuego, pues por lo regular se debía al mal funcionamiento de algo que accidentalmente ocasionó las llamas. En la actualidad, las escuelas practican un nuevo tipo de respuesta para una nueva amenaza: el otro.
Según muestra la historia reciente, “el enemigo” es uno de los mismos alumnos que asisten a la escuela. El ataque proviene de un chico armado, un niño quien -después de los hechos- es descrito como solitario, aislado, extraño, raro, desajustado, etcétera. Cuando la prensa viene a hacer su festín sobre el terreno donde ha ocurrido una masacre escolar, los entrevistados coinciden en referirse al asesino como un individuo que estaba dando ciertas señales preocupantes, alguien cuya conducta era atípica. Sin embargo, a pesar de todas sospechas e inquietudes que el muchacho pudo despertar, nadie pudo evitar su crimen.
“En retrospectiva, efectivamente el estudiante bla-bla-blí-bla-bla-bá”, comentan ante las cámaras los administradores, los periodistas y los agentes de relaciones públicas del distrito, la cuidad, la policía. Como es costumbre, se culpan los sistemas, la segunda enmienda de la constitución, los maestros, pero pocas veces el índice apunta hacia el corazón. En él, sin lugar a dudas, tuvo que haber empezado todo, porque un corazón debe estar muy dañado para engendrar el horror de una matanza.
Hubo tiempo en el cual todavía existía la empatía, la compasión, la capacidad de ver al prójimo. En esos tiempos ¡no tan remotos! los tiroteos e historias de cuerpos acribillados por montón eran poco comunes. Ese tiempo fue reemplazado por la indiferencia, el miedo, la distracción del presente. En retrospectiva, quizás se hubiera podido evitar Parkland. ¡Si alguien hubiera hecho algo! Si en vez de sumarse al grupito de bullies, un alma hubiera intervenido. Si una mano se hubiera tendido, si tan solo un corazón se hubiera animado a crear una conexión verdadera, un puente… quizás, quizás, quizás. ¿Pudo ser otro el resultado? Nunca lo sabremos.
Sabemos del aumento del desafuero, de la creciente falta de amor, de la palpable incapacidad de nuestra sociedad para anclarse en el ahora y notar qué y quienes nos rodean y cuáles son sus necesidades. Con los ojos frente al volante, frente al televisor, frente al teléfono, frente al computador o fija la mirada en el piso (¿apatía o depresión?), nos hemos olvidado de ver a nuestros semejantes. Al empezar este 2019, ejercitemos ese viejo amor, el que solíamos tener por el prójimo. Tal vez entonces “el otro” dejará de ser La Amenaza. Con un poco de esperanza, ¡quien sabe! se convertirá en el amigo.
de Hergit “Coco” Llenas

Abuelos en la educación


Basta con mirar a nuestro alrededor para encontrar sobradas evidencias de la juventud que adolece esta nación, cuya historia a penas data de cientos y no de miles de años.
Sociedades más antiguas, como la japonesa o la Latina (que se remonta a los tiempos del imperio romano) poseen la sabiduría de los siglos y han mantenido algunos valores intactos que son fundamentales para una sociedad sana, como el amor y respeto por las personas mayores. En estas culturas, los abuelos son parte integral de la familia y participan activamente en la crianza y en la educación de las nuevas generaciones.
Estudiando esta interacción, los sociólogos, psicólogos y antropólogos han encontrado que es beneficiosa tanto para el niño como para el anciano. Al último, le transmite alegría de vivir. Y a los chicos, por lo general, da la oportunidad de aprender de alguien más paciente que sus padres.
En algunos lugares se están llevando a cabo pequeños experimentos donde los abuelos han sido llamados a participar de las hortalizas y jardines escolares, entre otros proyectos. Tal fue el caso de la escuela elemental Crestwood, en Nevada, donde la administración ha entendido el valor que añaden las abuelas(os) al proceso educativo.
Localizada en el corazón de un barrio poblado por familias mexicanas, Crestwood supo capitalizar en la tercera edad. “Muchos de los abuelitos tienen la experiencia de saber trabajar la tierra. Ellos cuidan y mantienen este jardín mejor que nadie”, me participaba la directora del plantel. Pero más allá de ayudar como voluntarios para el cuidado de las plantas, “el jardín nos ha servido para reconectar a estos niños con la naturaleza y con el conocimiento que de ella tienen sus ancestros. Además, este espacio nos ofrece una herramienta para enseñar todo tipo de lecciones”, añadió Miss Richardson.
Una de las lecciones más importantes ha sido el planteamiento de una mentalidad de crecimiento. “Los cascos urbanos de muchas ciudades de este país, incluyendo Las Vegas, son junglas de cemento. Nuestros estudiantes están desconectados de la abundancia que ofrecen los campos, los bosques. Observar como una semillita busca salir por debajo de una roca, como el agua busca su curso alrededor de una barrera, muestra el poder de la persistencia, de tener grit. Y cuando estas lecciones son adornadas con anécdotas contadas por las abuelitas, el vínculo afectivo, la historia familiar y la filosofía de superación del curriculum escolar se funden para crear una experiencia de aprendizaje rica y profundísima, continuó explicando la directora.
A manera de conclusión, las abuelitas son lo mejor que le ha pasado a esta escuela en mucho tiempo, exclamó la emprendedora y entusiasta señora directora.
En esta época de fiestas y re-encuentros familiares, hagamos una pausa para reflexionar sobre el papel de nuestros abuelos y cómo podemos integrarlos más en las rutinas de aprendizaje de nuestros hijos, ¡quien sabe los frutos que recogeremos de esa cosecha!
de Hergit “Coco” Llenas

Exámenes de mitad de año


Lo que no se practica, se olvida. Han pasado casi tres décadas desde que me enseñaron como calcular fracciones. De manera que, cuando mi sobrina me pidió ayuda con una tarea de fracciones mixtas y búsqueda de variables, tuve que confesarle un poco avergonzada: “no recuerdo cómo resolver este problema”. La niña está cursando el sexto grado en una escuela magnet dedicada a impartir un contenido enfocado en ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas, o STEAM como se le conoce en inglés.
Anticipando un por si acaso, mientras almorzaba en un buffet de comida de la India unos días antes, había tomado la tarjeta de un tutor de matemáticas. El tutor en cuestión es un ingeniero retirado proveniente de Sri Lanka, profesor de algebra a nivel universitario y es también nuestra única esperanza para que mi sobrina pase sus exámenes de mitad de año con éxito. Dichas pruebas serán impartidas antes de las vacaciones de invierno; es decir, dentro de las próximas tres semanas. Contratar a un tutor de la talla de Mr. Chandra no es barato y encontrar un espacio dentro de su apretadísimo horario, no ha sido fácil. Según me comentaba, la demanda por sus servicios continúa en aumento.
“Mi idea era hacer tutorías como un part-time, pero con la implementación del currículo de common core, más y más padres me refieren pues no saben o no pueden asistir a sus hijos con sus deberes. Y conste que muchos de mis clientes son padres quienes trabajan como médicos o son dueños de negocios y así por el estilo, me explicó este hombre manso en su inglés salpicado de notas con sabor a curry, el cual he traducido aquí con menos colorido que el de su entrega original.
La carga académica sobre los hombros de nuestros estudiantes no es broma. Muchos padres lo saben. Sin embargo, aún conscientes de la urgencia de la situación, no todos poseen tanto los recursos financieros como los intelectuales para servir de apoyo a sus pequeños.
¿Qué suerte le depara a un niño cuya familia carecen del aval necesario para sustentar su éxito escolar? La educación de kínder a la preparatoria (k-12) es un colador. Por sus agujeros cada vez más estrechos, pasan aquellos estudiantes cuya situación económica le permite pagar por servicios que remedian las lagunas académicas, aquellos que cuentan con una estructura de soporte sólida y/o aquellos cuya disposición y actitud los hace trabajar más fuerte que los demás. La combinación de las tres condiciones anteriores sería -en teoría- la fórmula ideal. Aunque, a falta de dinero, las otras dos (esfuerzo personal y asistencia familiar) serían la posible alternativa.
En Gattaca, una película de ciencia ficción de los noventa, se pinta un futuro donde solo los humanos con un cierto ADN, uno que ha sido limpiado de faltas en los laboratorios, tienen acceso a los mejores trabajos. Los nacidos con un ADN natural que padecen de propensiones a ciertas debilidades físicas o mentales, esos son descartados y en consecuencia destinados a limpiar pisos. De igual manera, los doce primeros años de educación escolar están filtrando a nuestros hijos. Sobrevivirán los más dedicados y trabajadores, quienes son ayudados por los adultos en sus vidas y los de las clases más pudientes, quienes heredaran (con o sin talento) las fortunas de sus ancestros. ¿En cuál grupo caerán tus hijos?…

de Hergit “Coco” Llenas

Deseo navideño


Quisiera que mañana hubiera llegado. Me gustaría poder mirar el sistema educativo actual desde un punto de vista situado 30 años más adelante. Imagínate que estamos en el 2050. En los Estados Unidos cada niño, pobre o rico, tiene acceso a una educación de alta calidad y sus padres se han acostumbrado a decidir qué es lo mejor para ellos. El trazar líneas imaginarias que forzaban al estudiante a asistir a una escuela en particular ha sido un concepto borrado y olvidado. De hecho, la gente recuerda esas reglas y se ríe de su ridiculez.
Mientras son guiados por un museo de paredes grises, el cual parece más una prisión que una escuela, un chico indagará:
– “¿Quién vivía en esas jaulas?”
-“No sé. Me cuesta creer que aquí, entre sillas alineadas como si fueran una factoría de ensamblaje, se cultivara la innovación e invención humana”, respondería la madre. ¿Por qué permitimos que el sistema de fosilizara? ¡150 años repitiendo lo mismo! –se cuestionarían todos en silencio…
Bueno, si no viene del pueblo, el cambio puede tardar una eternidad en llegar. El pueblo es quien decide cuando es tiempo de salir del sótano para encontrar la luz, diría en voz alta el guía, como si hubiera escuchado los pensamientos de los demás.
Si no te sirve, mi hijo, ¡SALTE! Ese fue el grito que encendió la llama en el corazón de aquellos reformadores que lucharon por una salida, un escape para miles de niños atrapados en escuelas desastrosas. Esos pioneros abrieron el camino hacia una nueva frontera en la educación escolar fundamentada en el acceso a recursos para gozar de otras opciones, un derecho que vendría a ser como aquel tren clandestino que sacó a los esclavos del sur para que pudieran vivir en libertad.
Finalmente, el sistema empezó a reajustarse, a aceptar la co-existencia alternativas, hasta que el derecho de los padres a controlar el destino educativo de sus hijos se convirtió en lo normal.
De la misma manera que los cambios ocurrieron en otras áreas, la educación fue re-inventada, como se reinventaron los matrimonios inter-raciales o el derecho de la mujer a votar y la desegregación de las escuelas públicas. (¿Desegregación?, ¡un momento por favor!) ¿Por qué la brecha académica entre blancos y negros nunca acaba de cerrarse? ¿Por qué la senda entre escuela y prisión sigue pavimentada por chicos de piel morena?,¿por qué el sindicato luchó tan duro para impedir el progreso? La lógica que ha permitido la persistencia de un sistema de escuelas públicas monolítico sonará tan bárbaro en el 2050 como suena en la actualidad que en los tiempos medievales los médicos no se lavaran las manos antes de una operación por desconocer la existencia de bacterias.

En estas navidades, es mi deseo que, sin tener que esperar a un futuro lejano, en todo el país se adopten opciones escolares y que este sea uno de los tantos derechos que cualquier familia pueda gozar.

de Hergit “Coco” Llenas

¡Qué emoción!


No aprendemos solos y para aprender algo hay que emocionarse, explicó el José Ramón Gamo ante la audiencia que asistió a un Ted Talk en la universidad rey Juan Carlos. El profesor Gamo es un experto en neurodidáctica y además es el fundador de una organización dedicada a aplicar una metodología que combina la neurociencia con el arte de enseñar.
Los grandes avances tecnológicos de las últimas décadas han permitido comprender más a profundidad cómo opera el cerebro. Armados con este nuevo conocimiento, los maestros pueden aplicar métodos distintos a los encontrados hoy día en la mayoría de las escuelas del mundo.
Si entramos a un aula cualquiera, es muy probable que hallemos a un instructor brindando información mientras los estudiantes la consumen pasivamente. A su vez, las actividades son repetitivas, mecánicas, memorizadas y llevadas a cabo, por lo general, de forma individual. Después, los niños vuelcan en un examen la información embutida y este examen es usado para medir cuanto saben. A este estilo de enseñanza se le conoce como enciclopedista.
¿Qué dice la neurociencia sobre esta metodología? Pues, ¡que no funciona!, ya que la atención, la motivación y la memoria se estimulan gracias a las emociones. Más allá, la neurociencia propone que el cerebro es un órgano social, el cual requiere conectarse con los demás a través de la cooperación. Entonces, el yo soy mejor estudiante que tú porque terminé primero o saqué mejores notas, las tareas realizadas en soledad y todas las demás técnicas empleadas para aupar la competencia individual construyen poco o ningún conocimiento. Dice Gamo que, para construir el saber, los estudiantes deben ser enfrentados a problemas reales y hay que ponerlos a colaborar con otros compañeros. Así, juntos, buscarán soluciones e indagarán sobre las posibles respuestas.
De ahí que, el enciclopedismo sea un dinosaurio y las escuelas que lo utilizan como como método sean cuevas cavernícolas. En ellas, los estudiantes no adquieren las destrezas necesarias para resolver los problemas que estamos enfrentando en la sociedad y en el planeta. En consecuencia, debe de haber un cambio.
Para que exista una revolución en la educación, primero tiene que haber una transformación en la docencia, lo que va a implicar que las acciones dentro de las aulas se modifiquen radicalmente. Valiéndose de la neurociencia y la neurodidáctica, tanto padres como maestros, ahora pueden enseñar haciendo. Haciendo, en el cerebro se generan sustancias como la dopamina –entre otras- que nos emocionan. Con la emoción y desde la emoción y por la emoción nacen lo deseos de aprender. ¡Hay que llenar las escuelas de emoción!

Educación y elecciones

Millones de niños continúan atrapados en sistemas educativos escolares de bajo rendimiento. A pesar de que este país gasta $650 mil millones en la educación, todavía 40% de los estudiantes en cuarto y octavo grado no están leyendo a nivel ni saben matemáticas, lo cual es inaceptable. De ahí que, no sea sorpresa la avalancha de votos que respaldó a quienes quieren ver un cambio que beneficie a los niños y no a los sistemas.
El resultado de las elecciones confirma lo que muchas encuestas ya habían sugerido: que los votantes prefieren arrolladoramente a candidatos que apoyan el derecho de los padres a tener opciones escolares.
La American Federation for Children (AFC) es la organización nacional más grande que aboga y ayuda a que tantas familias como sea posible tengan acceso al mejor medioambiente educativo para sus hijos. Estas familias necesitaban de alguien que los representara y estuviera dispuesto a encarársele a los poderes que subvencionan las campañas de políticos opuestos a los expandir y defender este acceso. Por eso, y como lo ha venido haciendo por años, AFC y sus afiliados invirtieron de manera significativa para proteger la más importante causa social de nuestro tiempo. Y al hacerlo salieron victoriosos.
En Tennessee, la carrera para el puesto de Gobernador contó con dos candidatos, ambos comprometidos con una visión futurista de la educación: Bill Lee y Karl Dean. El recién electo Gobernador Bill Lee prometió mover cielo y tierra para darle a Tennessee un abanico de posibles opciones escolares de alta calidad. “Las investigaciones demuestran que no hay una sola forma para enseñar a todo el mundo, que se requieren alternativas para alinear la enseñanza con los intereses y talentos de los estudiantes”, dijo Shaka Mitchell, director estatal de AFC en Nashville, comentando sobre el triunfo de Lee. Y agregó: hay buenas escuelas en todos los sectores- del distrito, charters, independientes, basadas en el hogar, o a distancia y creo en la capacidad de esta nueva administración para mantener a nuestro Estado en una trayectoria ascendente respetando el poder que ejercen los padres cuando ellos deciden cuál es la mejor educación para sus hijos”.
En La Florida, el Gobernador electo Ron DeSantis y en Arizona, Ducey son también defensores de este tipo de programas.
Por su parte, en la legislatura, Nevada, Georgia, Wisconsin, Missouri, Oklahoma, Alabama, entre otros Estados premiaron con el éxito a aquellos candidatos que expresaron su apoyo a opciones escolares. (https://www.federationforchildren.org/election-results-2018-school-choice-won/)
Hoy día, 3.7 millones de estudiantes se benefician de escuelas charters y de becas para ir a escuelas privadas a través de subvenciones públicas. ¡Es bastante progreso! No obstante, queda todavía un largo camino por recorrer, especialmente para familias de bajos recursos y para ciertas minorías, incluyendo los Hispanos. En estas elecciones se ganaron muchas batallas, pero continua la lucha por dar a cada niño la educación que se merece.
De Hergit “Coco” Llenas

Así las imagino: escuelas del futuro

Me imagino las escuelas del futuro y las veo como centros de aprendizaje localizados, igual que las gasolineras, en cada esquina de las ciudades o comunidades rurales. En mi cabeza, este espacio ya no luce como una prisión, si no como una de esas tiendas blancas donde la gente va a comprar los últimos modelos de tabletas y teléfonos. Es decir, bien iluminada, limpia, brillosa, fluida y manejada por expertos que aman lo que hacen y atienden el estudiantado con entusiasmo. En este espacio gratuito los alumnos entran y salen a diferentes horas del día, siguiendo un horario establecido por ellos mismos. Los más grandecitos habrán hecho citas con uno o varios de los encargados de monitorear el progreso del plan de enseñanza individualizada que ha sido diseñado para ellos.
Quedarían como cosas olvidadas: pasar el examen, tener buenas notas, “dar respuestas equivocadas”, la segregación basada en la fecha de nacimiento, los horarios arbitrarios que obligan a levantase a nuestros niños tempranísimo, antes de que sus cerebros se despierten, o los mantiene ociosos verano tras verano; entre un montón de otras prácticas absurdas.
En lugar de eso, los estudiantes fijarían sus propias metas, a las cuales llegarían a su paso -según sus capacidades-, motivados por su curiosidad innata, cuidados por educadores emancipados quienes se han librado de los grilletes infligidos por un sistema que lleva demasiadas vidas pesando el conocimiento de los alumnos sobre la balanza de un test. Por fin liberada del bozal impuesto por un curriculum rígido, la maestra será capaz de ajustarse a la velocidad de comprensión de esos seres tan especiales que ocupan sus salones. En consecuencia, ya no se verá forzada a empujar solo aquellos que pueden adaptarse al ritmo impuesto por la norma arcaica.
Usando tecnología de punta que involucre múltiples sentidos, podrían nuestros niños adentrarse en un viaje maravillo por una molécula u otras galaxias y ver videos, documentales, acceder a una inmensa biblioteca virtual o jugar ajedrez con la inteligencia artificial de un Watson.
En mi imaginación, los padres habrán aprendido a jugar un papel activo en el éxito académico de sus hijos, al entender que mientras más involucrados están, más altas son las probabilidades de que sus hijas e hijos logren las metas que se han propuesto y que sueñan.
De hecho, junto con los maestros, estos padres decidirían cual modelo de aprendizaje mejor se acomoda a sus pequeños, poniéndose de acuerdo en cómo diseñar el camino ideal para guiar cada uno de ellos a ese lugar donde la creatividad humana puede florecer.
En este nuevo y valiente medio ambiente, pasar a los chicos de curso por vergüenza a retenerlos (tapando de esta forma las malas cifras), disciplinar los morenitos con mayor severidad que a sus homólogos blancos, la persistencia de la brecha académica, la falta de libertad para innovar, entre otras prácticas tan omnipresentes como dañinas, serían también cosas del pasado.
El concepto de individualización se convertiría en la regla y no en la excepción. Al fin, y de esta manera, nuestra prole gozaría de una educación integral de cuerpo, mente y espíritu. El concepto de individualización de productos y servicios es bastante común y corriente. Se aplica a casi todos los aspectos de nuestra vida moderna, desde la lista del supermercado hasta los apps del móvil, pasando por las opciones arquitectónicas para el interior de una casa o el tipo de carro que conducimos. No obstante, en el terreno de la educación escolar, los planes individualizados se reservan solo para niños “con problemas”. Y me pregunto: ¿No merecen nuestros hijos tener una experiencia de aprendizaje tan original como ellos mismos?… Cuando cierro los ojos, así lo imagino.

de Hergit “Coco” Llenas

Serias lagunas mentales

Mi amiga Antonia tiene serias lagunas mentales. Me cuenta que cuando trata de recordar algunas cosas que le enseñaron en la escuela, no consigue recuperar mucha de la instrucción que recibió. Por ejemplo, ha tenido que aprenderse de nuevo los puntos cardinales y refrescar parte de la historia de su país: ¿quién fue Benito Juárez?, o ¿por qué se libró la batalla de Puebla?
De acuerdo la doctora Meyerson, su terapista, el caso de Antonia es común en los niños que han sufrido estrés. “Estudios del funcionamiento del cerebro han demostrado que sobre la corteza cerebral se forman cicatrices al experimentar este síndrome. Las conexiones neurológicas creadas bajo estrés producen algo parecido a unos “caminos” por donde viajan los neurotransmisores. Estas rutas son tóxicas y cada vez que la persona -niño o adulto- vuelve a sentirse estresado, él o ella vuelve a desandar lo andado. Es decir, vuelve a sufrir los efectos dañinos del estrés”, explicó la doctora.
Indagando más a profundidad en la infancia de mi amiga, Dr. Meyerson pudo establecer, a través de los reportes escolares correspondientes al período de separación de sus padres, que Antonia sostuvo un declive académico severo en esa época.
Durante el período de separación de mis padres, yo también pasé por una etapa de cero en conducta. Me torné ansiosa, agresiva y mis propios compañeritos me tildaban de busca-pleitos. Fue mi manera de expresar la frustración de perder lo que hasta ese punto había sido mi núcleo familiar.
Las separaciones maritales no son los únicos detonadores de estrés en un(a) menor. Se ha demostrado, así mismo, que haber nacido en condiciones de pobreza, donde hay violencia (doméstica y/o callejera), poca comida, falta de estabilidad, carencia de cuidados médicos, entre muchas otras cosas, provoca un nivel de estrés tan profundo que debilita la capacidad de memoria y aprendizaje del cerebro -que fue lo que le pasó a Antonia-.
Sin embargo, reza un viejo proverbio que no hay problema sin solución. Las soluciones para lidiar con este veneno son tantas, que si usted hace google: ¿cómo lidiar con el estrés?, recibirá unas 206,000 respuestas a su búsqueda. La mayoría de ellas recomiendan la meditación y el ejercicio como remedios indispensables.
No obstante, menos y menos de nosotros disponemos del tiempo, la dedicación y/o la disciplina para invertir en ejercitarnos y detenernos unos minutos al día para simplemente reflexionar.
A pesar de que la tecnología nos ha regalado la máquina de fregar platos, de lavar ropa y el micro-ondas, nosotros parecemos vivir más y más de prisa cada día, disponiendo de menos horas de calidad para el silencio y las actividades deportivas, lo cual va degenerando en un cúmulo de estrés que nos está perjudicando y perjudicando a nuestros hijos.
Ahora que el año escolar acaba de iniciar, hagamos un esfuerzo por robarle un espacio a las veinticuatro horas para practicar un poco la desintoxicación del estrés.
Los resultados, dicen los entendidos, aparecerán muy pronto reflejados en las calificaciones de sus hijos y en la calidad de su vida diaria.

de Hergit “Coco” Llenas