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Hablemos de educación

Category: Opción escolar

Mes de hispanidad

En este mes que celebramos la Hispanidad, queremos aplaudir la labor que las madres hispanas están haciendo en pos de avanzar la educación de sus hijos. En la mayoría de hogares de habla hispana, es mamá quien se ocupa de los quehaceres escolares de sus hijos e hijas. Y son ellas las que están (casi siempre) hablando con las maestras, abriendo las mochilas, indagando sobre la conducta de los niños y buscando soluciones para los retos que la vida escolar les supone. ¿Quién conoce a un niño mejor que su madre?
La madre observa, cuestiona, aboga, pelea y decide por el bienestar de su familia y para que su descendencia florezca y prospere. Mi madre es una esas madres que no aceptaba un no como respuesta. Mi madre entendía que el mayor tesoro que podía dejarnos era una buena educación. Y por eso movió cielo y tierra para que mi hermana menor y yo pudieramos asistir a escuelas de alta calidad. No solo le importaba que pudieramos aprender a leer y a escribir, además le importaba que aprendieramos aquellos valores que forman los pilares de un ser humano capaz de sentir humanidad y vivir con respeto, amabilidad y un claro compás moral.
De no haber sido por las carreras de mi madre, jamás hubiera podido acceder al nivel de formación que recibí y cuya función principal ha sido el abrir las puertas de muchas oportunidades profesionales y vivenciales. Debo gran parte de lo mejor de mi vida a las bases que dicha formación me regaló.
Y así como lo hizo mi mamá, en este momento hay millones de madres Latinas haciendo una loable labor para asegurarse que el futuro de sus hijos esté asegurado a través de la educación.
Estas son las inconformes, las inquisidoras, las que saben que nadie viene al rescate de sus hijos con el ímpetu y la pasión que ellas lo hacen. Estas madres son las que están respondiendo en las encuestas que quieren más, que sus hijos merecen más, que el sistema tiene que dar más y que la responsabilidad de educar a cada uno de sus hijos no debe recaer sobre los hombros de un solo sistema.
De ahí que, al ser encuestadas, las hispanas junto con los millenials y las familias afro-descendientes dicen apoyar en cifras sobre el 70% la idea de las opciones escolares, cuyo propósito es suplir a los estudiantes de este país con una pluralidad de alternativas que se ajusten a las fortalezas y necesidades de sus niños.
El concepto no es nuevo. En Estados como Wisconsin, la coexistencia de diversos modelos de opciones escolares lleva ya 30 años de implementación. En La Florida, casi 20 años. No obstante, en el resto del país todavía los programas de este tipo brillan por su ausencia. En Tennessee, acaban de emitir un veredicto para anular un nuevo programa de Educacion Savings Accounts (ESA). En Nevada, el liderazgo en poder borró del mapa una ley que data del 2015, la cual creó acceso universal a la libre selección de escuelas a través de ESAs.
En respuesta a la oposición sistemática del gremio que agrupa los maestros, las madres Hispanas se están movilizando para salir a votar. Su objetivo es poner en posiciones de poder a aquellos que, al igual que ellas, creen que una talla no le sirve a TODOS nuestros niños latinos. Así, el voto hispano, como lo fuera el voto obrero del Rust Bell durante las elecciones de hace cuatro años, no debería darse por sentado.

UN ABISMO DIGITAL


El veinticinco por ciento de las familias en los Estados Unidos que ganan por debajo de treinta mil dólares ($30,000) al año no tienen acceso al internet. En septiembre de 2017, un Comité Mixto Económico del congreso ya había descubierto cuan profunda era esta problemática entonces- y más aún ahora.

El informe explicó que las minorías sufren en mayor proporción la falta de acceso al internet. Se encontró que 30% de las familias negras, 26% de las hispanas y 35% de las indígenas no tenían en sus hogares conexión con la red. Este cálculo no incluyó los teléfonos inteligentes que suelen contar con un plan de manejo de datos, pero que no alcanzan para servir a cada niño que está aprendiendo a distancia y a sus computadoras individuales.

En las zonas rurales, la imposibilidad de conectarse a una banda WI-FI se debe, en muchos casos, a la ausencia de antenas. Por eso, el Departamento de agricultura ofreció recientemente $86 millones de dólares en préstamos para expandir el internet en los campos de los Estados Unidos. Esa propuesta data de junio de este año y está aún detenida en el congreso.

En ciudades tan metropolitanas como New York, 38% de las familias de escasos recursos no tienen con qué pagar por este servicio. En un artículo de Mark Lieberman titulado Internet Access Is a Civil Rights Isssue, el autor recuenta la historia de los niños sentados en estacionamientos públicos buscando una banda gratuita a la cual engancharse, para así entrar al salón de clases virtual, que es el único salón al que están asistiendo millones de estudiantes en estos momentos.

En el país más rico del mundo, este tipo de brecha no es únicamente un asunto de disparidades. Es más, “es un asunto alarmante e inaceptable”, expresó Lieberman. Al mismo tiempo, existen soluciones. Entre ellas, se propone la creación de una red de internet que llegue a todos los hogares. Esto podría darse a través de estímulos federales, de iniciativas municipales y de proyectos público/privados.

Por ejemplo, en Chattanooga (Tennessee), se ofrece una alternativa pública al servicio privado. “La fibra óptica de la ciudad se esparce por 600 millas cuadradas y llega a cada casa y cada negocio de Chattanooga”, dijo con orgullo Andy Berke, el síndico de la ciudad. Dicha competencia ha ayudado a mantener los precios controlados y eso ha permitido que más personas se conecten con el servicio. Otro ejemplo, es el programa ofrecido por el Bureau of Indian Affairs, cuyo propósito es subvencionar un estudio de factibilidad para desarrollar y/o expandir un sistema de redes dentro del territorio tribal.

Mientras todas estas piezas caen en su lugar, creemos que las organizaciones comunitarias juegan un papel importantísimo en el trabajo de aliviar esta crisis. Así lo hizo Nevada School Choice Coalition (NSCC), una entidad sin fines de lucro y no partisana, responsable de entregar cientos de computadoras a familias necesitadas de Nevada.

Medidas como las de Chattanooga, NSCC o del Bureau of Indian Affairs necesitan ser amplificadas a fin de acabar con la brecha digital, que es como se ha nombrado el fenómeno de falta de acceso al internet. Un fenómeno que afectó a 15 millones de estudiantes de las escuelas públicas esta primavera, los cuales carecieron de conexiones adecuadas. ¡Y de ahí, la urgencia!

La duda lleva al examen, y el examen a la verdad

La duda lleva al examen, y el examen a la verdad. 
Pedro Abelardo

¿Te has cuestionado alguna vez la naturaleza de tu realidad? Esa pregunta es la cortinilla de entrada para muchos de los episodios de una de mis series favoritas, Westworld. En el contexto de la película, un científico inquisidor busca constatar que la autómata a quien le está planteando la cuestionante continúa percibiendo la vida de la forma para la cual ha sido programada.

Cualquier desviación de la norma, cualquier duda advertiría al programador de un mal funcionamiento en el código implantado.
De la misma manera, en estos tiempos se sospecha de todo aquel que comete la osadía de cuestionar la naturaleza de los sistemas imperantes. Según los tradicionalistas, no hay que reinventar la rueda. Si las cosas se han venido haciendo de cierto modo, pues mejor dejarlas tal y cual están. ¿Cierto? ¡Desde luego que no!

Todo lo bueno está sujeto a ser mejorado. Y en el ámbito de la educación escolar, queda bastante por hacer. ¿Cómo es posible que TODAVIA nuestras familias no se hayan cuestionado la naturaleza de unos los sistemas de servicios públicos más desiguales y racistas que existen?… El que tiene dinero, siempre ha tenido acceso a opciones escolares para sus hijos. Si la escuela que le han asignado en función de su código postal no le gusta, puede: comprar una casa en otro sector dónde las escuelas públicas son excelentes, o se lleva a tu hija a una institución privada, o le paga un tutor y/o le busca una academia después de la escuela para que le llenen las lagunas en ciertas áreas de aprendizaje.

Ahora bien, si no tienes los recursos financieros para pagar por ninguna de las alternativas sugeridas más arriba, ¿cuáles son tus opciones escolares? Podrías encontrar una escuela magnet, que también es gratuita, pero las de alta calidad suelen tener una lista de espera tres y hasta cuatro veces más numerosa que la cantidad de asientos disponibles.

Podrías moverte a una escuela charter, la cual admite a cualquiera de gratis y sin tomar en cuenta la zona geográfica de la cual proviene. No obstante, eso podría implicar que tengas que llevar al estudiante a la nueva escuela en tu vehículo personal, porque las escuelas charters no están incluídas en las rutas del autobus amarrillo. Si no eres propietario de un carro u otro miembro de la familia lo está usando durante el horario escolar, y si el edificio está localizado lejos de la casa, esa tampoco es una opción para.

Además, con las escuelas charter se da lo mismo que con las magnet, si son muy buenas, la lista de espera es muy larga. Entonces, si eres un padre o madre con recursos limitados y la escuela pública que te asignaron no es lo que tu hijo o hija necesita, ¿cómo solucionas este problema?…

Podrías hacer un cambio de zona (open enrollment), solicitar una beca de crédito fiscal, un vale educativo, una cuenta de empoderamiento para la educación, conocidas como Empowerment Scholarship Accounts (ESAs) y usar cualquiera de esas opciones para darle a tu descendiecia una oportunidad de educarse en los mismos planteles donde se educa la clase pudiente.

Esos programas existen en casi la mitad de los Estados de esta poderosa nación. La otra mitad, desafortunadamente no goza de dicho privilegio. Por eso, se creó una propuesta de ley FEDERAL llamada Education Freedom Scholarships (EFS), cuya idea central es incentivar la filantropía privada a través de créditos fiscales para que, con esos fondos, nuestros niños puedan acceder a un modelo educativo escogido por tí, padre-madre. La propuesta fue anunciada por la administración de Trump en febrero de 2019. ¿Y por qué no acaba de ser implementada? Porque a los opositores no les interesa. Ellos no le temen a tu osadía.

Y de ahí que sea imperativo que cuestiones la naturaleza de la falta de acceso a una educación de alta calidad en nuestras comunidades. Para que programas como EFS vean alguna vez la luz del día, tenemos que organizarnos y hacernos sentir, especialmente en medio de este clima electoral.

¿Quien podrá hacer la diferencia contra el racismo en las escuelas?

En los Estados Unidos hay más o menos 3.5 millones de profesionales ejerciendo el magisterio, 79% de ellos son blancos y 76 % del total son mujeres. Y así ha sido por las últimas dos décadas, aún después de los tantos esfuerzos realizados por promover la importancia de la diversidad racial en el seno de las instituciones dedicadas a la educación. “No debemos descansar hasta que logremos reclutar un grupo más diverso de individuos que funjan de modelo a los niños de piel oscura en nuestras escuelas, dijo LaTrina Johnson, quien es la Asistente del Director de Instrucción en le escuela secundaria RePublic, localizada en Nashville, TN. Y agregó: “los educadores caucásicos o de una vez por todas se ajustan o deberían abandonar el campo. Ya no quedan otras opciones, hay que cambiarse a sí mismo o cambiar a quienes servimos.”
Aunque suenen duras las palabras de esta educadora quien se describe como una “agitadora angelical”, lo cierto es que expresan con claridad meridiana el sentimiento de cansancio que experimentan muchos docentes afro-descendientes quienes han visto el sistema andarse por las ramas por demasiado tiempo. En una entrevista publicada bajo el título Three Pieces of Advice for White Teachers Who Want to be Accountable Allies, LaTrina Johnson clama por una nueva manera de abordar el tema de la equidad y justicia social en el ámbito de la educación. Los tiempos demandan que nuestros aliados dejen de ser agentes pasivos para convertirse en voces activas que estén dispuestas a combatir los prejuicios, a cuestionar sus propias posturas de forma tal que su aporte contribuya significativamente a la liberación de las comunidades morenas que luchan por la igualdad, comentó para la revista digital the74million.org
Lograr esta meta, va a requerir una revisión de las intenciones, porque como dijo la autora Ta-Nehisi Coates en In Between the World and Me, el peligro de solo tener muy buenas intenciones es que, a través de la historia, estas actúan como una píldora de dormir que perpetua la misma pesadilla. Un nuevo sueño demandaría de los aliados, además de intenciones, cambios radicales que produzcan una educación de primera clase para los niños de piel oscura.
Uno de los primeros pasos en dirección a ese nuevo sueño, es que los docentes se miren al espejo procurando revisar las prácticas racistas de las cuales (queriéndolo o no) han sido cómplices. Para desarticular dichas prácticas, LaTrina les propone las siguientes preguntas:
¿Buscas con regularidad la compañía de colegas de otras razas a fin de llegar a conocerlos personalmente?, ¿percibes a los padres negros y latinos como “difíciles”?, ¿hablas por aquellos que no tienen voz y/o les das a ellos la luz y la tarima para que expresen sus ideas y sentimientos?, ¿te haces a un lado cuando te sientes abrumando o te mantienes en la pelea?, ¿cómo adaptas las enseñanzas y enfocas los textos para presentar la historia desde una perspectiva distinta a la euro-céntrica?, ¿de cual lado te pones cuando ocurren agresiones hacia tus compañeros negros- les ayudas o les dejas solos?
No basta con que se ponga las fotos en los salones de clases de personajes históricos de la raza negra, india o latina. A eso hay que sumarle a un análisis diferente, basado en el reconocimiento del aporte de otras etnias y una re-examinación a los materiales académicos empleados. En resumen, para llamarse una verdadera aliada(o), la maestra habrá de mirar hacia dentro con el mismo sentido crítico que juzga lo exterior. Si no existe un deseo sincero de auto-interrogarse, de ver hasta qué punto el privilegio la ha hecho cómplice, entonces la liberación prometida no llegará a través de una masa de educadores incapaz de reflejar al estudiantado para el cual trabaja. La madera que se requiere para la realización de este nuevo paradigma, demanda maratonistas con mucha capacidad de introspección y de eso estarían hechas las aliadas de verdad.

https://www.impactomedia.com/nacion/mirarse-al-espejo-y-revisar-las-practicas-racistas/

Escolaridad desde cualquier parte

            De la misma manera que el concepto de trabajar desde la casa ha abierto nuevas oportunidades sobre cómo y desde dónde se desempeñan las labores, el concepto de escolaridad desde cualquier parte también está echando raíces en la conciencia popular. Y es que, si estamos forzados a aprender remotamente, ¿cuál es el uso de solo aceptar lo que ofrece la escuela de la esquina, si podemos escoger cualquier otra opción dentro del amplio menú de programa educativos en línea?

Hasta hace muy poco tiempo hablamos de educar en el hogar como algo que hacían por su cuenta algunos padres “raros”. Ahora, nos sorprendemos al ver la variedad y la sofisticación de los programas ofrecidos en el internet. Esto debería poner en alerta a los maestros de escuelas públicas, quienes tal vez no advierten que su postura en contra de la apertura de las escuelas no les beneficia en lo más mínimo.

Cualquiera pensaría que el orden natural de las cosas es que los padres, preocupados por la salud de sus hijos, se opusieran a mandarlos a las escuelas, y que los maestros se pelearan por recibirlos. En ese orden, el maestro mantiene su relevancia y se convierte en alguien esencial. Sin embargo, resulta que el asunto es al revés: El gremio que representa a los docentes insiste en que el miedo a enfermarse debe mantener a los maestros en sus casas y los persuade de no regresar a sus respectivos salones de clases, lo cual nos deja un poco perplejos. 


De súbito, al observar el despegueque están han experimentado los módulos escolares organizados orgánicamente por las familias y la alta matriculación de las escuelas parroquiales, es evidente que el magisterio dentro de los distritos corre la suerte de volverse irrelevante. 
En la medida en que más y más familias se dan de baja de las escuelas públicas e inscriben a sus  hijos en colegios privados, algunos condados -como por ejemplo en Montgomery (Maryland)- han intentado prohibir la reapertura de instituciones privadas. 

Y aunque esos esfuerzos han triunfado en otros municipios, lo cierto es que nada puede impedir que una familia saque a sus niños de la escuela gubernamental y los pongan a estudiar desde la casa o en espacios conocidos como learning pods, que son pequeños grupos de estudiantes que de reúnen a aprender juntos con la ayuda de un maestro o tutor

Sin proponérselo, los representantes gremiales están promulgando la falta de importancia del maestro. Por un lado, existe un riesgo real de contagio. Por el otro, ese mismo riesgo lo han tomado pormeses todos los trabajadores del país considerados indispensables. 

Si los maestros de las escuelas públicas no pueden arriesgarse, entonces dicho acto los auto-clasifica como no esenciales. De este no ser el caso, entonces sería prudente que ellos fueran los primeros en empujar por la reapertura pronta y segura de los planteles públicos, porque mientras más se lo piensan, más familias se deciden por el éxodo prematuro hacia escolaridad desde cualquier parte. Y eso podría llegar a ser muy bueno para los padres y no tan bueno para los maestros sindicalizados.

Crisis en los pre-escolares

La participación de los niños en edad pre-escolar ha decaído en más de un 50% desde que empezó la pandemia, según los datos generados (enlace) por el Instituto Nacional de investigación sobre educación temprana, conocido en inglés como National Institute of Early Education Research. A pesar de los esfuerzos de los educadores para conectar con los estudiantes remotamente, pocas familias han podido mantenerse en contacto de manera permanente.
“Esta reducción masiva en el nivel de asistencia de los estudiantes preescolares ha afectado todas las familias, sin importar su edad, raza, estrato socio-económico o preparación académica”, dice el reporte. Sin embargo, quienes ha sido más afectados han sido los hijos de padres que poseen un bajo nivel educativo.
Ahora mismo, es incierto el camino a seguir, pero lo que no debe faltar es que los programas pre-escolares gocen de ciertas características básicas. Por ejemplo, es importante que los padres reciban recursos para crear una guía diaria de actividades. Además, se debe contemplar un protocolo de monitoreo, a fin de atrapar a tiempo cualquier retardo en el desarrollo cognoscitivo.
Conseguir esto tiene sus retos, pues: “El valor de la educación pre-escolar es difícil de replicar a través de herramientas remotas, dijeron los autores W. Steven Barnett y Kwanghee Jung, responsables del estudio citado más arriba. Esta dificultad se debe a la falta de interacción social y proyectos de prácticas con las manos. “Eso es algo que tiene que ser minuciosamente considerado a la hora de tomar decisiones, tanto por parte de los padres como por parte de los funcionarios públicos”, aclararon.
Después de haber entrevistado a casi 1,000 familias, los investigadores encontraron que, a pesar de los esfuerzos para proveer apoyo académico y enviar materiales a casa para los niños, solo un poco más de la mitad de los papás dijo haber participado en video-conferencias o adoptado rutinas como leer historias en casa o crear algún tipo de actividad relativa a las ciencias, aunque fuera una vez por semana.
Algunos expertos sugieren que el virus no afecta a los niños pequeños. En consecuencia, la apertura de planteles para los preescolares no debería ser un problema.
“If you’ve got low numbers in your community, the reality that these children are going to be terribly infectious goes down”, (es decir, si los números [de casos] son bajos en una comunidad, la realidad es que también serán bajan las posibilidades de infección para los niños) dijo Gibbie Harris, la directora de Salud Pública para Mecklenburg en Carolina del Norte. En un webinario reciente organizado por una organización sin fines de lucro llamada CityHealth, se comentó que hay muchos programas comunitarios de educación temprana que no abrirán sus puertas, lo cual
no deja de ser problemático -sobre todo para las familias de escasos recursos, cuyo dominio de las herramientas digitales, así como la falta de experiencia, las hace particularmente vulnerables a la falta de igualdad imperante dentro del sistema público- Dicha desigualdades quedaron vívidamente puestas en manifiesto a raíz de la pandemia del COVID-19.
En teoría, este sería el momento ideal para reducir las disparidades en la distribución de recursos educativos, puesto que los niños de la razas negra y latina son quienes sufren con más severidad las consecuencias de esta injusta distribución; de acuerdo a un análisis hecho por la Universidad de California, Berkeley: analysis of classroom quality across 1,610 pre-K sites in New York City.
En conclusión, y como dijera Leslie McKinily, delegada del Departamento de educación temprana de las escuelas públicas en Chicago: a medida que avanzan los planes de los distritos para la educación a distancia y presenciales este año escolar, la meta es que los nuevos estudiantes de kindergarten se enfoquen en las habilidades fundamentales de la alfabetización con el propósito de apalear los daños causados por la interrupción sufrida en su año pre-escolar. De no ser así, la laguna de conocimiento podría ser fatal para el resto de su vida académica.

El cómo, cuándo y dónde de la apertura de escuelas

En los distritos escolares del país, los líderes han estado en reuniones por casi un mes tratando de resolver la problemática de reabrir los planteles educativos en el año escolar que se aproxima. En consecuencia, muchos hemos estado esperando con ansias locas a que se anuncien los planes que regirán el proceso. Contando con que –idealmente- la solución debería ofrecer una oportunidad justa, que permita a todos los estudiantes tener acceso al soporte que necesitan.

No obstante, monitoreando los proyectos hasta ahora planteados, pocos parecen concordar en el cómo, cuándo y dónde. Tomemos, por ejemplo, el caso de Missouri. Si una familia vive en la zona conocida como Normandy, sus hijos regresarán a un salón de clases normal el día 4 de septiembre, a pesar que allí se han incrementado los casos del Coronavirus.
Para los que viven en Ritenour, sus hijos tendrán educación virtual durante todo el período, independientemente de que los padres tengan que ir (o no) a cumplir con sus trabajos, y si ignoran (o no) el manejo de las herramientas digitales para que sus niños florezcan en el espacio virtual.

En la región de St. Louis, se debaten entre enviar los estudiantes a un aula por algunos días, todos los días, o no enviarlos y punto, pasando a un estilo de enseñanza 100% en línea. Estas variaciones o híbridos requerirán una lluvia de detalles que van desde cómo limpiar debidamente los salones hasta cómo organizar la transportación y coordinar los horarios del personal docente y administrativo. ¡Una tarea con muchas piezas en movimiento, sin lugar a dudas!

En realidad, dice Children’s Education Alliance of Missouri (CEAM que no hay una sola respuesta correcta para empezar la escuela durante esta pandemia. Cada alternativa trae consigo intrínsecamente riesgos y recompensas.
Así, cada distrito escolar tendrá que decidirse por lo que considera adecuado para su comunidad. En sí misma, esta no es una disyuntiva negativa. De hecho, si se llevara a cabo con mayor profundidad, sería realmente revolucionaria.
Digamos, por ejemplo, si un padre de Ritenour, que está localizado a unos pocos minutos de Normandy, necesitara ir a trabajar y este padre considerara que es seguro para sus hijos volver a sentarse en una butaca escolar, ¿por qué no permitirle que lo haga, y ejerza así su derecho a un modelo que funciona para él?

Las líneas geográficas “imaginarias” no deberían ser un impedimento para gozar sin restricciones del acceso a la libre selección de escuelas, que en inglés se conoce como open enrollment, y que es algo que Missouri no tiene… aunque lo debería tener.

Ahora más que nunca es urgente que se expandan los conceptos y se eliminen limitaciones de este tipo, a fin de que los padres tengan la última palabra en cuanto a lo que es saludable, seguro y adecuado para el éxito académico de sus hijos. ¿No es tiempo ya de otorgarles a las familias el control de su futuro?

https://www.mundiario.com/articulo/america/reapertura-escuelas-como-cuando-donde/20200804033839193328.html

El que busca, encuentra

Muchos distritos escolares alrededor del país están planeando no abrir sus puertas este otoño. O, en el mejor de los casos, planean una combinación de educación mitad virtual y mitad en persona. A la sazón, las familias están clamando por un sistema educativo consistente que permita un retorno a la escuela menos caótico que el que les ha tocado vivir desde marzo.

Uno de los resultados de la crisis ha sido la creación de grupos de padres que, en el nuevo argot, se conocen como “pandemic pods”, según lo explicó Lindsey Burke, de la Fundación Heritage. Estos espacios se caracterizan por ser reducidos y auto-gestionados por las familias (en lugar de los distritos) y, en verdad, son cada vez más populares.

¿Qué son y cómo operan estos mini-centros educativos? Pues las familias se reúnen y combinan sus recursos para pagar juntos por un maestro(a), de manera tal que los niños reciban instrucción especializada por parte de un profesional varias horas al día. Reconociendo sus lagunas, algunos padres han optado por contratar a maestros, a fin de que ellos suplementen la instrucción recibida en línea que proveen los distritos escolares. Dicen Laura Meckler y Hannah Natanson en The Washington Post, que pandemic pods son “la versión de 2020 de lo que sería educación en casa, pero grupal y desde luego, pagada privadamente por los padres”.

En una entrada que resultó viral en Facebook, una madre llamada J Li escribió recientemente que “la formación de pequeños grupos de padres se está convirtiendo en una explosión masiva posible, gracias a los grupos de Facebook, matchups, spreadsheets, etcétera”.

J Li describe este fenómeno como un conjunto de familias que agrupan entre tres a seis niños de edades similares, que han mantenido entre sí una cuarentena más bien estricta y cuentan con un tutor para que maneje el apoyo académico que necesitan, dentro del hogar y al aire libre. Estos maestros ahora están en gran demanda, según explicó.

La tutora Christy Kian, del condado de County, en Florida, quien fuera profesora en una escuela privada, dijo que hará más dinero educando a cuatro niños (en el año escolar 2020-21) que lo que hacía anteriormente como empleada de una escuela. Aparte de la compra y venta de máscaras, el esfuerzo por encontrar y contratar maestros ha probado ser una las campañas de alcance comunitario más efectivas e intensas de este momento: “Startups have nothing compared to thousands of moms on Facebook trying to arrange for their kids’ education in a crisis with zero school-district support”, comentó la madre-activista Li.

Además, se han creado otros modelos análogos, como las micro-escuelas. Y en este campo, suplidores como Prenda han cobrado de pronto gran relevancia. Similar al estilo de educación en el hogar, las micro-escuelas permiten que un pequeño grupo de estudiantes trabajen juntos en medioambientes flexibles, dentro de los cuales los más jóvenes aprenden junto a los mayores, compartiendo tanto al maestro como a los recursos.

En resumen, la pandemia está catapultando las micro-escuelas al frente de las medidas para paliar la cuarentena. Mientras los gremios sindicales urgen a los distritos a permanecer cerrados, los grupos orgánicos de familias están reiterando con sus avances aquel viejo dicho que reza: “el que busca, encuentra”.

http://eltiempolatino.com/news/2020/aug/13/opinion-el-que-busca-encuentra/

En defensa de las escuelas charter

“Lo que está mal cuando hablamos de educación pública, es que la prioridad ha sido mantener la gente empleada a cualquier precio, en lugar de que sea la calidad del trabajo lo que le asegure al maestro su permanencia en la plaza”, dijo el Doctor Steve Perry al responder sobre los ataques que los progresistas han lanzado contra las escuelas charter.

El Dr. Perry es fundador de Capital Preparatoy Schools y se ha convertido en una figura icónica a nivel nacional por su activismo en el campo de reformas educativas.

Según él, proteger el trabajo de los maestros mediocres se ha convertido en unos de los objetivos primordiales de los sindicatos, frustrando así a los buenos maestros que están haciendo su labor con esmero.

Explicó: “Para determinar los salarios de la docencia, los acuerdos laborales no vinculan la calidad a los resultados de los estudiantes, sino que la miden en función de elementos como: ¿cuántos años lleva esta persona ejerciendo la carrera? ¿Cuántas certificaciones tiene? ¿Cuántos títulos ha adquirido? No obstante, ninguno de estos elementos tiene un impacto en la relación enseñar/aprender. En contraste, lo que se debería estar midiendo es: ¿cuáles fueron los grados obtenidos por los alumnos? ¿Cuán satisfechos están los padres? ¿Cuál es el grado de compromiso que demuestran los chicos? Esos son los factores necesarios para hacer una justa rendición de cuentas de la calidad de la educación impartida”.

Fungiendo como director de una escuela pública/magnet de Hartford, (Connecticut), el Dr. Perry no podía despedir a una maestra basándose en el pobre rendimiento académico de su clase, sino que tenía que buscar una razón diferente para justificar el despido. Y eso, “aunque es una práctica sumamente problemática, es la forma cómo el sistema gremial opera dentro de los distritos escolares”, añadió.

Y es que para el sindicato, ser exitoso ha de garantizar un gran número de miembros. Para tener miembros, se necesitan maestros y para que hallan más maestros, los salones deben contar con estudiantes. Para asegurarse de tener dichos estudiantes, se pasan regulaciones sin ningún tipo de asidero científico, como por ejemplo: no más de 20 niños por clase. Jugar con los números permite que, cuando la suma llega a 21, hay que contratar a un nuevo maestro. Mientras más maestros se agregan a la nómina, más recaudaciones recibe el sindicato, a través del porcentaje descontado de los cheques de su membresía. Esto mantiene las arcas del sindicato llenas, y engrosa su poder político.

Por eso, esta entidad multimillonaria no tiene un verdadero interés en que las comunidades accedan a otros modelos educativos que no sea el basado en la asignación de las escuelas en función del código postal. De esta forma, se perpetua la segregación racial, la cual, compilada encima de muchas otras circunstancias socioeconómicas, crea un eco sistema de limitaciones.

Esta compilación de factores en las comunidades más desfavorecidas atrapa a los niños pobres, negros y latinos en una matrix de bajas expectativas, que conlleva a la deserción escolar y al bajo rendimiento académico.  Todo esto se podría evitar con tan solo abrirse a la pluralidad de opciones escolares existentes, como las que ofrecen las escuelas charter y las becas de crédito fiscal; pero la mera existencia de los mismos atenta contra la agenda del gremio, cuya función central es hacer dinero. Y, por eso, el ataque contra las charters y que las cosas estén como están.

¿Por qué ahora hay que defender a las escuelas charters?

Los cuatro mosqueteros de la educación

Antes, el día escolar normal tenía un ritmo propio que incluía lecciones, campanas y recreos. Ahora, la enseñanza se ha trasladado online, con clases virtuales a gran escala. Mientras en algunos países desarrollados la brecha digital continúa afectando a los sectores más desfavorecidos, en cuatro países de América Latina se han logrado con éxito estrategias de educación a distancia ante la crisis del coronavirus.

Uno de ellos es Uruguay, pionero en el mundo, y ahora líder de la educación a distancia. “Uruguay estaba ya muy bien preparado para la enseñanza online”, afirma Di Gropello, economista especializada en educación del Banco Mundial. “La crisis actual nos está mostrando cuán importantes son las familias, que han sido llamadas a tener un papel de apoyo en el aprendizaje. Ojalá que, cuando esto pase, los sistemas educativos se acuerden de esto y puedan seguir desarrollando medidas para involucrar más a las familias en los procesos de aprendizaje y que puedan seguir desarrollando medidas para apoyar a los hogares más vulnerables”, agregó.

Efectivamente, desde hace más de una década, el país del cono sur implementa el Plan Ceibal, una iniciativa gubernamental pionera en la entrega de laptops a cada alumno de las escuelas públicas. A este programa lo complementa CREA, una especie de red social donde cada maestro puede subir materiales, enviar y calificar tareas y dialogar con sus alumnos. A lo que se suma una plataforma gamificada de matemáticas y la Biblioteca País, con más de 7.000 libros recreativos y materiales de estudio en formato de texto, audio e imágenes.

Pisándole los talones, le sigue México, un país que por largo tiempo ha invertido mucho esfuerzo en el desarrollo de una televisión educativa multigrado, la cual está garantizando la equidad al usar los medios tradicionales para educar, tales como la radio o la televisión. “No hay que perder de vista que las tecnologías más tradicionales tienen la posibilidad de ofrecer un impacto masivo muy particularmente para la población más vulnerable”, afirma la experta.

A su vez, Colombia ha jugado un papel importante en asegurarse que la inequidad de aprendizaje no empeore durante la crisis. Allí han invertido en valiosos portales educativos, desarrollados ya desde hace tiempo. En Aprender Digital, una plataforma del Ministerio de Educación colombiano, hay más de 80.000 recursos educativos digitales, organizados por nivel, que incluyen desde videos hasta aplicaciones y juegos.

El Banco Mundial explica que, el gobierno colombiano dio dos semanas a los docentes para preparar un plan pedagógico cuando se declaró la pandemia. Así, los maestros en Colombia son los innovadores en este contexto tan difícil. Una vez los sistemas de educación estén abiertos nuevamente, se podrá aprovechar esta riqueza pedagógica, producto del desarrollo e implementación que ahora se está llevando a cabo.

En cuarto lugar está Chile. La nación le está sacando partido a la evaluación online, a través de Aprendo en Línea, una plataforma con recursos digitales para la autogestión en casa. Además, ahí se ofrece Aptus, un software educativo para capacitar docentes y evaluar alumnos.

En este sentido, el Banco Mundial explica: “Un equipo del Ministerio de Educación de Chile ha puesto este contenido a disposición de otros países de la región para hacer frente al cierre de las escuelas”.

Ante la emergencia, lo bueno es que el acceso a los recursos de aprendizaje se puede ampliar con prontitud. Y, en el caso de América Latina, los países pueden aprovechar que hablan una lengua común y reemplearlos en otras partes si se mantiene un espíritu positivo de colaboración entre todas las naciones que hablan español.

http://elplaneta.com/news/2020/jul/16/opinion-los-cuatro-mosqueteros-de-la-educacion-onl/