Coco'sWords

Hablemos de educación

Month: October, 2020

ZONAS ROJAS y Discriminación racial

Este país se está planteando una pregunta importante: ¿Cómo eliminamos la injusticia racial a fin de que cada niño logre desarrollar todo su potencial? Para poder contestar a esa pregunta, hay que echar una mirada crítica a la educación. En los Estados Unidos, el lugar donde una familia vive determina la escuela pública a la cual sus hijos tendrán acceso. A ese fenómeno se le conoce con el nombre de asignación residencial, como explicara Derrell Bradford, Vicepresidente Ejecutivo de 50can.org
Unas cuantas cuadras de distancia pueden marcar la diferencia entre un niño que asiste a una escuela buena y otro que va a una mala. ¿Es eso justo?… Teóricamente, este país está fundado en la idea de igualdad para todos. No obstante, el sistema educativo ha sido responsable de atroces desigualdades. ¿Cómo?… Pues, por poner un ejemplo, hablemos de redlining.
Este es un término muy conocido en el dialecto empleado por los vendedores de bienes raíces. El mismo se traduciría como trazando la línea roja. Esta línea roja bordea los mapas y sirve para discriminar entre “zonas de riesgo” vs zonas seguras.
En la década de los treinta, los Estados Unidos se encontraba en medio de la Gran Depresión. Entonces, el presidente Franklin Delano Roosevelt pasó una ley llamada Homeowers Loan Corporation Act, cuya finalidad era estimular la economía a través de préstamos inmobiliarios. Así, las personas podían adquirir una casa, el valor de la casa subiría y al hacerlo, el propietario en cuestión podía incrementar su riqueza personal. Sin embargo, no cualquiera tuvo acceso a estos préstamos.
El gobierno federal creó mapas coloreados para cada centro urbano de Norte-América. De acuerdo a estos mapas, los sectores azul y verde eran muy deseados, los amarillos, no tanto, y los rojos fueron designados como lugares peligrosos. ¿Por qué peligrosos? Resulta que en la zona roja vivían las minorías, predominantemente los negros o afro-descendientes, a quienes se les negó el derecho a recibir uno de estos préstamos. Las consecuencias de esta acción fueron inmediatas y devastadoras:
Primero, impidió que las comunidades de color pudieran adquirir riqueza mediante a la adquisición de bienes inmuebles. Segundo, desplomó el precio de las propiedades ubicadas dentro de la línea roja. Tercero, en vista de que las escuelas públicas se subvencionan -en parte- con los impuestos recaudados sobre el valor de la vivienda, esto se tradujo en menos fondos para subvencionar a las escuelas pública allí localizadas.
Es penado por la ley decirle a un cliente: no compres ahí porque hay mucha gente de tal raza o país. Eso es algo básico que se les enseña a los vendedores cuando quieren obtener su licencia de REALTOR®. Y a pesar de que la práctica es ilegal, si se toma un mapa actual de los distritos escolares de las grandes metrópolis estadounidenses, salta a la vista que la división entre distritos escolares es ¡casi exacta a los mapas de colores que datan de 1930!
Si de verdad se busca solucionar los profundos problemas sociales asociados con la injusticia racial, es necesario hacer mejoras significativas en la estructura del sistema público de escuelas. Para llegar a esta meta, es tan simple como dejar de asignar a los estudiantes a un plantel basándose en la dirección de sus casas. Además, deben revisarse los mecanismos y fórmulas de subvención todavía implementados. Para que cada niño alcance su máximo potencial, las líneas rojas van a tener que desaparecer.

Cada 26 segundos un estudiante se sale de la escuela

Al principio, todo movimiento necesita un padrino que mueva los hilos, pues un cambio de conciencia colectiva no se convierte en ley de no contar con la ayuda estratégica de ciertos aliados. Sin ellos, sería quijotesco buscar renovar o reinventar las condiciones del momento. Por eso, cada vez que nace una idea hay que formar un ejército de creyentes que compartan el mismo ideal y hay que encontrar una fuerza o mecanismo de poder que la empuje.

Hace muchos años atrás, surjió la idea de que todos los seres humanos somos iguales sin importar el color de nuestra piel. Al principio fue como una pequeña chispa. Con el pasar del tiempo, la visión de acabar con la esclavitud que compartieron un grupo de rebeldes resonó con más y más personas. Eventualmente, este movimiento encontró un padrino en el presidente republicano Abraham Lincoln. El 22 de septiembre de 1862, Lincoln emitió un decreto presidencial mediante el cual se declaró la emancipación de los esclavos.

De igual manera, el 28 de junio de 1969 un pequeño grupo de chicos se enfrentó a la policía en Greenwich Village, New York. Estos dijeron BASTA al acoso policial y con este gesto de protesta empezó el final de la opresión oficial ejercida sobre la comunidad LGBT. Aunque tomarían unos cuarenta y tantos años hasta que la Suprema Corte de los Estados Unidos declarara legal el matrimonio entre personas del mismo sexo. Entonces, los padrinos que defendieron este movimiento vinieron de la izquiera liberal. Es decir, del partido demócrata.

En ambos casos, la causa necesitó del apoyo de un partido político que la adoptara y luchara por empujar su merecida validación. Así, la justicia prevaleció hasta que las voces de estas comunidades fueron reconocidas en todo el país. Hoy día, la ley no permite que se discrimine contra uno u otro grupo. 

En el campo de la justicia social, todavía quedan muchas batallas por librar. Una de ellas, es la falta de acceso que sufren los sectores menos favorecidos cuando se trata de una educación de alta calidad para sus hijos. El movimiento que empuja una revisión del staus quolleva el nombre de School Choice u Opciones Escolares. Este plantea la pluralidad de opciones en la educación escolar, de forma tal que los estudiantes no estén predeterminados a asistir a un plantel escolar basado solo en la dirección dónde viven. El padrino que defiende este ideal es el partido republicano, salvo en unos cuantos Estados donde el apoyo ya es bi-partidario. 

En el resto de la nación, los demócratas se han alineado ¡por treinta años! en cerrada oposición contra la apertura de la educación escolar a otros modelos que no sea el mismo de los tiempos de la abuelita. No obstante, el concepto de Opciones Escolares es cada vez es más conocido y aceptado. 

Como en el caso de los dos movimientos citados arriba, se espera que en el futuro la libre selección de escuelas a través de opciones escolares se convierta en la orden del día; o sea en una práctica legal que reinvidique el derecho de todo padre a escoger el mejor medio ambiente para sus niños. Para alcanzar ese ideal, las voces (o votos) tendrán que crear un eco en la conciencia colectiva lo suficientemente grande y poderoso, que sea capaz de cambiar el panorama de la educación escolar para siempre. Mientras llege ese día, cada 26 segundos un estudiante abandona la escuela.

Mes de hispanidad

En este mes que celebramos la Hispanidad, queremos aplaudir la labor que las madres hispanas están haciendo en pos de avanzar la educación de sus hijos. En la mayoría de hogares de habla hispana, es mamá quien se ocupa de los quehaceres escolares de sus hijos e hijas. Y son ellas las que están (casi siempre) hablando con las maestras, abriendo las mochilas, indagando sobre la conducta de los niños y buscando soluciones para los retos que la vida escolar les supone. ¿Quién conoce a un niño mejor que su madre?
La madre observa, cuestiona, aboga, pelea y decide por el bienestar de su familia y para que su descendencia florezca y prospere. Mi madre es una esas madres que no aceptaba un no como respuesta. Mi madre entendía que el mayor tesoro que podía dejarnos era una buena educación. Y por eso movió cielo y tierra para que mi hermana menor y yo pudieramos asistir a escuelas de alta calidad. No solo le importaba que pudieramos aprender a leer y a escribir, además le importaba que aprendieramos aquellos valores que forman los pilares de un ser humano capaz de sentir humanidad y vivir con respeto, amabilidad y un claro compás moral.
De no haber sido por las carreras de mi madre, jamás hubiera podido acceder al nivel de formación que recibí y cuya función principal ha sido el abrir las puertas de muchas oportunidades profesionales y vivenciales. Debo gran parte de lo mejor de mi vida a las bases que dicha formación me regaló.
Y así como lo hizo mi mamá, en este momento hay millones de madres Latinas haciendo una loable labor para asegurarse que el futuro de sus hijos esté asegurado a través de la educación.
Estas son las inconformes, las inquisidoras, las que saben que nadie viene al rescate de sus hijos con el ímpetu y la pasión que ellas lo hacen. Estas madres son las que están respondiendo en las encuestas que quieren más, que sus hijos merecen más, que el sistema tiene que dar más y que la responsabilidad de educar a cada uno de sus hijos no debe recaer sobre los hombros de un solo sistema.
De ahí que, al ser encuestadas, las hispanas junto con los millenials y las familias afro-descendientes dicen apoyar en cifras sobre el 70% la idea de las opciones escolares, cuyo propósito es suplir a los estudiantes de este país con una pluralidad de alternativas que se ajusten a las fortalezas y necesidades de sus niños.
El concepto no es nuevo. En Estados como Wisconsin, la coexistencia de diversos modelos de opciones escolares lleva ya 30 años de implementación. En La Florida, casi 20 años. No obstante, en el resto del país todavía los programas de este tipo brillan por su ausencia. En Tennessee, acaban de emitir un veredicto para anular un nuevo programa de Educacion Savings Accounts (ESA). En Nevada, el liderazgo en poder borró del mapa una ley que data del 2015, la cual creó acceso universal a la libre selección de escuelas a través de ESAs.
En respuesta a la oposición sistemática del gremio que agrupa los maestros, las madres Hispanas se están movilizando para salir a votar. Su objetivo es poner en posiciones de poder a aquellos que, al igual que ellas, creen que una talla no le sirve a TODOS nuestros niños latinos. Así, el voto hispano, como lo fuera el voto obrero del Rust Bell durante las elecciones de hace cuatro años, no debería darse por sentado.

UN ABISMO DIGITAL


El veinticinco por ciento de las familias en los Estados Unidos que ganan por debajo de treinta mil dólares ($30,000) al año no tienen acceso al internet. En septiembre de 2017, un Comité Mixto Económico del congreso ya había descubierto cuan profunda era esta problemática entonces- y más aún ahora.

El informe explicó que las minorías sufren en mayor proporción la falta de acceso al internet. Se encontró que 30% de las familias negras, 26% de las hispanas y 35% de las indígenas no tenían en sus hogares conexión con la red. Este cálculo no incluyó los teléfonos inteligentes que suelen contar con un plan de manejo de datos, pero que no alcanzan para servir a cada niño que está aprendiendo a distancia y a sus computadoras individuales.

En las zonas rurales, la imposibilidad de conectarse a una banda WI-FI se debe, en muchos casos, a la ausencia de antenas. Por eso, el Departamento de agricultura ofreció recientemente $86 millones de dólares en préstamos para expandir el internet en los campos de los Estados Unidos. Esa propuesta data de junio de este año y está aún detenida en el congreso.

En ciudades tan metropolitanas como New York, 38% de las familias de escasos recursos no tienen con qué pagar por este servicio. En un artículo de Mark Lieberman titulado Internet Access Is a Civil Rights Isssue, el autor recuenta la historia de los niños sentados en estacionamientos públicos buscando una banda gratuita a la cual engancharse, para así entrar al salón de clases virtual, que es el único salón al que están asistiendo millones de estudiantes en estos momentos.

En el país más rico del mundo, este tipo de brecha no es únicamente un asunto de disparidades. Es más, “es un asunto alarmante e inaceptable”, expresó Lieberman. Al mismo tiempo, existen soluciones. Entre ellas, se propone la creación de una red de internet que llegue a todos los hogares. Esto podría darse a través de estímulos federales, de iniciativas municipales y de proyectos público/privados.

Por ejemplo, en Chattanooga (Tennessee), se ofrece una alternativa pública al servicio privado. “La fibra óptica de la ciudad se esparce por 600 millas cuadradas y llega a cada casa y cada negocio de Chattanooga”, dijo con orgullo Andy Berke, el síndico de la ciudad. Dicha competencia ha ayudado a mantener los precios controlados y eso ha permitido que más personas se conecten con el servicio. Otro ejemplo, es el programa ofrecido por el Bureau of Indian Affairs, cuyo propósito es subvencionar un estudio de factibilidad para desarrollar y/o expandir un sistema de redes dentro del territorio tribal.

Mientras todas estas piezas caen en su lugar, creemos que las organizaciones comunitarias juegan un papel importantísimo en el trabajo de aliviar esta crisis. Así lo hizo Nevada School Choice Coalition (NSCC), una entidad sin fines de lucro y no partisana, responsable de entregar cientos de computadoras a familias necesitadas de Nevada.

Medidas como las de Chattanooga, NSCC o del Bureau of Indian Affairs necesitan ser amplificadas a fin de acabar con la brecha digital, que es como se ha nombrado el fenómeno de falta de acceso al internet. Un fenómeno que afectó a 15 millones de estudiantes de las escuelas públicas esta primavera, los cuales carecieron de conexiones adecuadas. ¡Y de ahí, la urgencia!

La duda lleva al examen, y el examen a la verdad

La duda lleva al examen, y el examen a la verdad. 
Pedro Abelardo

¿Te has cuestionado alguna vez la naturaleza de tu realidad? Esa pregunta es la cortinilla de entrada para muchos de los episodios de una de mis series favoritas, Westworld. En el contexto de la película, un científico inquisidor busca constatar que la autómata a quien le está planteando la cuestionante continúa percibiendo la vida de la forma para la cual ha sido programada.

Cualquier desviación de la norma, cualquier duda advertiría al programador de un mal funcionamiento en el código implantado.
De la misma manera, en estos tiempos se sospecha de todo aquel que comete la osadía de cuestionar la naturaleza de los sistemas imperantes. Según los tradicionalistas, no hay que reinventar la rueda. Si las cosas se han venido haciendo de cierto modo, pues mejor dejarlas tal y cual están. ¿Cierto? ¡Desde luego que no!

Todo lo bueno está sujeto a ser mejorado. Y en el ámbito de la educación escolar, queda bastante por hacer. ¿Cómo es posible que TODAVIA nuestras familias no se hayan cuestionado la naturaleza de unos los sistemas de servicios públicos más desiguales y racistas que existen?… El que tiene dinero, siempre ha tenido acceso a opciones escolares para sus hijos. Si la escuela que le han asignado en función de su código postal no le gusta, puede: comprar una casa en otro sector dónde las escuelas públicas son excelentes, o se lleva a tu hija a una institución privada, o le paga un tutor y/o le busca una academia después de la escuela para que le llenen las lagunas en ciertas áreas de aprendizaje.

Ahora bien, si no tienes los recursos financieros para pagar por ninguna de las alternativas sugeridas más arriba, ¿cuáles son tus opciones escolares? Podrías encontrar una escuela magnet, que también es gratuita, pero las de alta calidad suelen tener una lista de espera tres y hasta cuatro veces más numerosa que la cantidad de asientos disponibles.

Podrías moverte a una escuela charter, la cual admite a cualquiera de gratis y sin tomar en cuenta la zona geográfica de la cual proviene. No obstante, eso podría implicar que tengas que llevar al estudiante a la nueva escuela en tu vehículo personal, porque las escuelas charters no están incluídas en las rutas del autobus amarrillo. Si no eres propietario de un carro u otro miembro de la familia lo está usando durante el horario escolar, y si el edificio está localizado lejos de la casa, esa tampoco es una opción para.

Además, con las escuelas charter se da lo mismo que con las magnet, si son muy buenas, la lista de espera es muy larga. Entonces, si eres un padre o madre con recursos limitados y la escuela pública que te asignaron no es lo que tu hijo o hija necesita, ¿cómo solucionas este problema?…

Podrías hacer un cambio de zona (open enrollment), solicitar una beca de crédito fiscal, un vale educativo, una cuenta de empoderamiento para la educación, conocidas como Empowerment Scholarship Accounts (ESAs) y usar cualquiera de esas opciones para darle a tu descendiecia una oportunidad de educarse en los mismos planteles donde se educa la clase pudiente.

Esos programas existen en casi la mitad de los Estados de esta poderosa nación. La otra mitad, desafortunadamente no goza de dicho privilegio. Por eso, se creó una propuesta de ley FEDERAL llamada Education Freedom Scholarships (EFS), cuya idea central es incentivar la filantropía privada a través de créditos fiscales para que, con esos fondos, nuestros niños puedan acceder a un modelo educativo escogido por tí, padre-madre. La propuesta fue anunciada por la administración de Trump en febrero de 2019. ¿Y por qué no acaba de ser implementada? Porque a los opositores no les interesa. Ellos no le temen a tu osadía.

Y de ahí que sea imperativo que cuestiones la naturaleza de la falta de acceso a una educación de alta calidad en nuestras comunidades. Para que programas como EFS vean alguna vez la luz del día, tenemos que organizarnos y hacernos sentir, especialmente en medio de este clima electoral.