Coco'sWords

Hablemos de educación

Month: July, 2020

El que busca, encuentra

Muchos distritos escolares alrededor del país están planeando no abrir sus puertas este otoño. O, en el mejor de los casos, planean una combinación de educación mitad virtual y mitad en persona. A la sazón, las familias están clamando por un sistema educativo consistente que permita un retorno a la escuela menos caótico que el que les ha tocado vivir desde marzo.

Uno de los resultados de la crisis ha sido la creación de grupos de padres que, en el nuevo argot, se conocen como “pandemic pods”, según lo explicó Lindsey Burke, de la Fundación Heritage. Estos espacios se caracterizan por ser reducidos y auto-gestionados por las familias (en lugar de los distritos) y, en verdad, son cada vez más populares.

¿Qué son y cómo operan estos mini-centros educativos? Pues las familias se reúnen y combinan sus recursos para pagar juntos por un maestro(a), de manera tal que los niños reciban instrucción especializada por parte de un profesional varias horas al día. Reconociendo sus lagunas, algunos padres han optado por contratar a maestros, a fin de que ellos suplementen la instrucción recibida en línea que proveen los distritos escolares. Dicen Laura Meckler y Hannah Natanson en The Washington Post, que pandemic pods son “la versión de 2020 de lo que sería educación en casa, pero grupal y desde luego, pagada privadamente por los padres”.

En una entrada que resultó viral en Facebook, una madre llamada J Li escribió recientemente que “la formación de pequeños grupos de padres se está convirtiendo en una explosión masiva posible, gracias a los grupos de Facebook, matchups, spreadsheets, etcétera”.

J Li describe este fenómeno como un conjunto de familias que agrupan entre tres a seis niños de edades similares, que han mantenido entre sí una cuarentena más bien estricta y cuentan con un tutor para que maneje el apoyo académico que necesitan, dentro del hogar y al aire libre. Estos maestros ahora están en gran demanda, según explicó.

La tutora Christy Kian, del condado de County, en Florida, quien fuera profesora en una escuela privada, dijo que hará más dinero educando a cuatro niños (en el año escolar 2020-21) que lo que hacía anteriormente como empleada de una escuela. Aparte de la compra y venta de máscaras, el esfuerzo por encontrar y contratar maestros ha probado ser una las campañas de alcance comunitario más efectivas e intensas de este momento: “Startups have nothing compared to thousands of moms on Facebook trying to arrange for their kids’ education in a crisis with zero school-district support”, comentó la madre-activista Li.

Además, se han creado otros modelos análogos, como las micro-escuelas. Y en este campo, suplidores como Prenda han cobrado de pronto gran relevancia. Similar al estilo de educación en el hogar, las micro-escuelas permiten que un pequeño grupo de estudiantes trabajen juntos en medioambientes flexibles, dentro de los cuales los más jóvenes aprenden junto a los mayores, compartiendo tanto al maestro como a los recursos.

En resumen, la pandemia está catapultando las micro-escuelas al frente de las medidas para paliar la cuarentena. Mientras los gremios sindicales urgen a los distritos a permanecer cerrados, los grupos orgánicos de familias están reiterando con sus avances aquel viejo dicho que reza: “el que busca, encuentra”.

http://eltiempolatino.com/news/2020/aug/13/opinion-el-que-busca-encuentra/

En defensa de las escuelas charter

“Lo que está mal cuando hablamos de educación pública, es que la prioridad ha sido mantener la gente empleada a cualquier precio, en lugar de que sea la calidad del trabajo lo que le asegure al maestro su permanencia en la plaza”, dijo el Doctor Steve Perry al responder sobre los ataques que los progresistas han lanzado contra las escuelas charter.

El Dr. Perry es fundador de Capital Preparatoy Schools y se ha convertido en una figura icónica a nivel nacional por su activismo en el campo de reformas educativas.

Según él, proteger el trabajo de los maestros mediocres se ha convertido en unos de los objetivos primordiales de los sindicatos, frustrando así a los buenos maestros que están haciendo su labor con esmero.

Explicó: “Para determinar los salarios de la docencia, los acuerdos laborales no vinculan la calidad a los resultados de los estudiantes, sino que la miden en función de elementos como: ¿cuántos años lleva esta persona ejerciendo la carrera? ¿Cuántas certificaciones tiene? ¿Cuántos títulos ha adquirido? No obstante, ninguno de estos elementos tiene un impacto en la relación enseñar/aprender. En contraste, lo que se debería estar midiendo es: ¿cuáles fueron los grados obtenidos por los alumnos? ¿Cuán satisfechos están los padres? ¿Cuál es el grado de compromiso que demuestran los chicos? Esos son los factores necesarios para hacer una justa rendición de cuentas de la calidad de la educación impartida”.

Fungiendo como director de una escuela pública/magnet de Hartford, (Connecticut), el Dr. Perry no podía despedir a una maestra basándose en el pobre rendimiento académico de su clase, sino que tenía que buscar una razón diferente para justificar el despido. Y eso, “aunque es una práctica sumamente problemática, es la forma cómo el sistema gremial opera dentro de los distritos escolares”, añadió.

Y es que para el sindicato, ser exitoso ha de garantizar un gran número de miembros. Para tener miembros, se necesitan maestros y para que hallan más maestros, los salones deben contar con estudiantes. Para asegurarse de tener dichos estudiantes, se pasan regulaciones sin ningún tipo de asidero científico, como por ejemplo: no más de 20 niños por clase. Jugar con los números permite que, cuando la suma llega a 21, hay que contratar a un nuevo maestro. Mientras más maestros se agregan a la nómina, más recaudaciones recibe el sindicato, a través del porcentaje descontado de los cheques de su membresía. Esto mantiene las arcas del sindicato llenas, y engrosa su poder político.

Por eso, esta entidad multimillonaria no tiene un verdadero interés en que las comunidades accedan a otros modelos educativos que no sea el basado en la asignación de las escuelas en función del código postal. De esta forma, se perpetua la segregación racial, la cual, compilada encima de muchas otras circunstancias socioeconómicas, crea un eco sistema de limitaciones.

Esta compilación de factores en las comunidades más desfavorecidas atrapa a los niños pobres, negros y latinos en una matrix de bajas expectativas, que conlleva a la deserción escolar y al bajo rendimiento académico.  Todo esto se podría evitar con tan solo abrirse a la pluralidad de opciones escolares existentes, como las que ofrecen las escuelas charter y las becas de crédito fiscal; pero la mera existencia de los mismos atenta contra la agenda del gremio, cuya función central es hacer dinero. Y, por eso, el ataque contra las charters y que las cosas estén como están.

¿Por qué ahora hay que defender a las escuelas charters?

Los cuatro mosqueteros de la educación

Antes, el día escolar normal tenía un ritmo propio que incluía lecciones, campanas y recreos. Ahora, la enseñanza se ha trasladado online, con clases virtuales a gran escala. Mientras en algunos países desarrollados la brecha digital continúa afectando a los sectores más desfavorecidos, en cuatro países de América Latina se han logrado con éxito estrategias de educación a distancia ante la crisis del coronavirus.

Uno de ellos es Uruguay, pionero en el mundo, y ahora líder de la educación a distancia. “Uruguay estaba ya muy bien preparado para la enseñanza online”, afirma Di Gropello, economista especializada en educación del Banco Mundial. “La crisis actual nos está mostrando cuán importantes son las familias, que han sido llamadas a tener un papel de apoyo en el aprendizaje. Ojalá que, cuando esto pase, los sistemas educativos se acuerden de esto y puedan seguir desarrollando medidas para involucrar más a las familias en los procesos de aprendizaje y que puedan seguir desarrollando medidas para apoyar a los hogares más vulnerables”, agregó.

Efectivamente, desde hace más de una década, el país del cono sur implementa el Plan Ceibal, una iniciativa gubernamental pionera en la entrega de laptops a cada alumno de las escuelas públicas. A este programa lo complementa CREA, una especie de red social donde cada maestro puede subir materiales, enviar y calificar tareas y dialogar con sus alumnos. A lo que se suma una plataforma gamificada de matemáticas y la Biblioteca País, con más de 7.000 libros recreativos y materiales de estudio en formato de texto, audio e imágenes.

Pisándole los talones, le sigue México, un país que por largo tiempo ha invertido mucho esfuerzo en el desarrollo de una televisión educativa multigrado, la cual está garantizando la equidad al usar los medios tradicionales para educar, tales como la radio o la televisión. “No hay que perder de vista que las tecnologías más tradicionales tienen la posibilidad de ofrecer un impacto masivo muy particularmente para la población más vulnerable”, afirma la experta.

A su vez, Colombia ha jugado un papel importante en asegurarse que la inequidad de aprendizaje no empeore durante la crisis. Allí han invertido en valiosos portales educativos, desarrollados ya desde hace tiempo. En Aprender Digital, una plataforma del Ministerio de Educación colombiano, hay más de 80.000 recursos educativos digitales, organizados por nivel, que incluyen desde videos hasta aplicaciones y juegos.

El Banco Mundial explica que, el gobierno colombiano dio dos semanas a los docentes para preparar un plan pedagógico cuando se declaró la pandemia. Así, los maestros en Colombia son los innovadores en este contexto tan difícil. Una vez los sistemas de educación estén abiertos nuevamente, se podrá aprovechar esta riqueza pedagógica, producto del desarrollo e implementación que ahora se está llevando a cabo.

En cuarto lugar está Chile. La nación le está sacando partido a la evaluación online, a través de Aprendo en Línea, una plataforma con recursos digitales para la autogestión en casa. Además, ahí se ofrece Aptus, un software educativo para capacitar docentes y evaluar alumnos.

En este sentido, el Banco Mundial explica: “Un equipo del Ministerio de Educación de Chile ha puesto este contenido a disposición de otros países de la región para hacer frente al cierre de las escuelas”.

Ante la emergencia, lo bueno es que el acceso a los recursos de aprendizaje se puede ampliar con prontitud. Y, en el caso de América Latina, los países pueden aprovechar que hablan una lengua común y reemplearlos en otras partes si se mantiene un espíritu positivo de colaboración entre todas las naciones que hablan español.

http://elplaneta.com/news/2020/jul/16/opinion-los-cuatro-mosqueteros-de-la-educacion-onl/

Una buena noticia para la democracia

La Suprema Corte de Justicia de Estados Unidos emitió una decisión en el caso de Espinoza versus Montana Department of Revenue, que podría cambiar el panorama de toda la nación en lo que respecta a opciones escolares. También sobre el derecho de los padres a ejercer la libre selección de escuelas, cuando se trata de la educación escolar (K-12) de sus hijos.

Montana es uno de los 37 estados en los que existe una enmienda conocida como “Blaine Amendment”, promulgada en 1875 con el fin de excluir de la distribución de fondos públicos a cualquier escuela que profesara una afiliación religiosa. Usando la enmienda como herramienta, a una madre de Montana —Kendra Espinoza— se le negó el derecho de mantener a uno de sus hijos en una escuela privada/religiosa, a través de una beca de crédito fiscal o tax credit scholarship. Junto a otros padres, la familia Espinoza entabló una demanda contra el estado de Montana.

Con el veredicto a favor de Kendra, la Corte ha reconocido la naturaleza discriminatoria de la enmienda, afirmando por fin la constitucionalidad de los programas de opciones escolares. Al mismo tiempo, la decisión de la Suprema Corte revirtió el veredicto que la corte estatal de Montana tomara en contra del programa de becas. “El origen de leyes como Blaine proviene del siglo XIX y nació de un sentimiento de discriminación contra aquellas personas que profesaban la religión católica”, dijo John Schilling, presidente de la Federación Americana para los Niños (AFC, por sus siglas en inglés).

Los opositores han empleado la enmienda para desarticular el poder de los padres a escoger otra escuela que no sea la pública-tradicional. Y tanto en Montana como en otros estados, han sido exitosos arrebatando del menú toda oferta escolar que no fuera la laica. Así, el fallo recalca el derecho a la libertad religiosa y con tal medida queda estipulado que la Constitución de este país no permite discriminar contra nadie debido a la fe que profesa. Y esta es buena noticia para la democracia.

Este es el tercero de una serie de casos judiciales que se han ganado a favor del acceso a programas de opciones escolares. En 2002, los vales educativos fueron declarados constitucionales y en 2011, la Corte rechazó el argumento de que las escuelas privadas tienen prohibido participar en programas de becas de crédito fiscal. Dichas becas emplean recaudaciones de fondos de empresas y personas privadas, quienes a cambio reciben un crédito a través del Departamento de Recaudación de Impuestos.

Entonces, ¿qué pasará en los 37 estados cuya Constitución incluye una enmienda Blaine?

Pues, con esta decisión se abre una puerta para tener conversaciones reales con respecto al derecho de elegir la alternativa educativa que mejor se adapte a las necesidades de los niños. Además, es una oportunidad para que las opciones escolares se expandan en todo el país, lo que permitiría que la gran mayoría de padres logren cumplir su objetivo.

Se anticipa que el siguiente paso de este movimiento de reforma educativa será conseguir un programa de becas de crédito fiscal federal que sea sostenible e inclusivo. Pero esa es la próxima frontera. Por hoy, celebremos la victoria del caso Espinoza y los efectos favorables que el fallo tendrá en la vida de las familias de Montana y más allá.

Una buena noticia para la democracia

Diversificación de la educación

Por Hergit “COCO” Llenas

Dice un proverbio que la fortuna favorece a los valientes. Si alguna vez ha habido una oportunidad para que los líderes de la educación reexaminen su manera de ver y de invertir los recursos necesarios para afrontar los retos del presente, esa oportunidad es ahora.

Bruce Hermie, un veterano director de escuela quien trabaja en el campo de reformas educativas para la American Federation for Children, dijo en un artículo publicado la semana pasada que, a raíz de la pandemia del Corona Virus, los educadores están navegando en aguas completamente desconocidas. Esto debido a “que todos los planes que se hicieron en enero con respecto a los presupuestos o al manejo de las plataformas digitales quedaron -de golpe- pulverizados”. Con el impacto fiscal que esta crisis ha tenido en las finanzas personales, institucionales, estatales y nacionales, cabe preguntarse ¿cuáles serán las ramificaciones a largo plazo que los inevitables cortes tendrán en el crecimiento y la vitalidad de las escuelas?

Ahora más que nunca es imperativo que los líderes de la educación piensen no solo en cómo sobrevivir la realidad inmediata, pero también en cómo encontrar la inspiración y la valentía imprescindibles para que, al salir de esta crisis, las escuelas afloren más fuertes y efectivas. De no ser así, los estudiantes, maestros y la comunidad pagaran un alto precio.

Recientemente, USA Today publicó una encuesta en la cual se encontró que 1 de cada 5 maestros dijo que no se va a reportar a trabajar este otoño. Otra encuesta, indicó que el 60% de los padres está dispuesto a continuar educando a sus hijos desde casa o buscar otras opciones escolares antes que enviarlos de regreso a un plantel. Armados con esta información, los educadores deben prepararse, ajustarse para enseñar a través de clases hibridas, a distancia, presenciales o cualquier otro modelo que responda a los escenarios tan inusuales que el ahora amerita. Y antes de decidirse por uno u otro modelo, lo recomendable sería que los padres y los estudiantes sean quienes decidan el método más adecuado para ellos. De manera que la respuesta esté en sintonía con sus propias realidades.

No es típico que las escuelas dejen decidir a los destinatarios cómo lucirá el producto de la educación, pero cabe preguntarse: ¿si no es ahora, entonces cuándo?… ¿Por qué no dejar que los maestros y los padres planeen cuanta enseñanza se impartirá en línea y cuanto en persona? De esta forma, sería el destinatario/usuario quien dictaría los términos y no, como suele ser el caso, que la cola menee al perro, en vez del perro menar la cola. Es decir, que los sistemas educativos se ajusten a las familias y no al revés.

Al mismo tiempo, los maestros que no quieren arriesgarse a volver a un salón, podrían continuar educando desde sus casas. Además, esta alternativa ayudaría a acelerar el desarrollo profesional de los docentes en cuanto a sus habilidades para impartir clases a distancia, lo cual favorecería la evolución general de las competencias y estrategias de esta modalidad.

Antes que lamentarse, las escuelas podrían asir esta oportunidad con valor para lograr la fortuna de diversificar la educación de una y vez por todas. A corto plazo, esta diversificación permitiría una reducción en el número de estudiantes por clase, facilitando así el distanciamiento social requerido bajo las presentes circunstancias. A la larga, esta flexibilidad expandería el acceso a otros y nuevos medios de entrega del servicio educativo. Ya, miles de familias requieren dicha flexibilidad por razones que van desde la salud hasta la ventaja de tener horarios más flexibles. Y desde luego, es de esperarse que los padres se motivarán a estar más involucrados.

Las escuelas que se empeñen en hacer las cosas como antes, arriesgan quedarse fuera de control y las más imaginativas, resurgirán fortalecidas si demuestran la capacidad de ajuste que nuestros niños tanto necesitan en estos momentos.

De fiesta

Por Hergit “Coco” Llenas

La Suprema Corte de Justicia de los Estados Unidos emitió una decisión en el caso de Espinoza versus Montana Department of Revenue que podría cambiar el panorama de toda la nación en lo que respecta a opciones escolares y el derecho de los padres a ejercer la libre selección de escuelas cuando se trata de la educación escolar (K-12) de sus hijos.
Montana es uno de 37 Estados en el cual existe una enmienda conocida como “Blaine Amendment”, la cual fue promulgada en 1875 con el fin de excluir de la distribución de fondos públicos a cualquier escuela que profesara una afiliación religiosa. Usando esta enmienda como herramienta, a una madre de Montana -Kendra Espinoza- se le negó el derecho de mantener a uno de sus hijos en una escuela privada/religiosa a través de una beca de crédito fiscal o tax credit scholarship. Unida a otros padres, la familia Espinoza entabló una demanda contra el Estado de Montana.
Con el veredicto a favor de Kendra, la corte ha reconocido la naturaleza discriminatoria de esta enmienda, afirmando por fin la constitucionalidad de los programas de opciones escolares. Al mismo tiempo, la decisión de la Suprema Corte revirtió el veredicto que la corte estatal de Montana tomará en contra del programa de becas. “El origen de leyes como Blaine proviene del siglo 19 y nació de un sentimiento de discriminación en contra de aquellas personas que profesaban la religión católica”, dijo John Schilling, presidente de la Federación Americana para los niños, conocida por sus siglas en inglés como AFC.
Los opositores han empleado la enmienda para desarticular el poder de los padres a escoger otra escuela que no sea la pública-tradicional y tanto en Montana como en otros Estados han sido exitosos arrebatando del menú toda oferta escolar que no fuera la laica. Así, el fallo recalca el derecho a la libertad religiosa y con tal medida queda estipulado que la constitución de este país no permite discriminar en contra de nadie debido a la fe que profesa. Y esto es buena noticia para la democracia.
Este es el tercero de una serie de casos judiciales que se han ganado a favor del acceso a programas de opciones escolares. En el 2002, los vales educativos fueron declarados constitucionales y en el 2011, la corte rechazó el argumento de que las escuelas privadas tienen prohibido participar de programas de becas de crédito fiscal. Dichas becas emplean recaudaciones de fondos de empresas y personas privadas, quienes a cambio reciben un crédito a través del Departamento de recaudación de impuestos.
Entonces, ¿qué pasará en los 37 Estados cuya constitución incluye una enmienda Blaine?
Pues, con esta decisión se abre una puerta para empezar a tener conversaciones reales con respecto al derecho de elegir una alternativa educativa que mejor se adapte a las necesidades de los niños. Además, es una oportunidad para que las opciones escolares se expandan en todo el país, lo que permitiría que la gran mayoría de padres en busca de acceso a una mejor educación logren cumplir su objetivo.
Se anticipa que el siguiente paso de este movimiento de reforma educativa será conseguir un programa de becas de crédito fiscal federal que sea tanto sostenible como inclusivo. Pero esa es la próxima frontera. Por hoy, celebremos la victoria del caso Espinoza y los efectos favorables que este fallo tendrá en la vida de todas las familias de Montana y más allá.