Coco'sWords

Hablemos de educación

Month: July, 2020

Diversificación de la educación

Por Hergit “COCO” Llenas

Dice un proverbio que la fortuna favorece a los valientes. Si alguna vez ha habido una oportunidad para que los líderes de la educación reexaminen su manera de ver y de invertir los recursos necesarios para afrontar los retos del presente, esa oportunidad es ahora.

Bruce Hermie, un veterano director de escuela quien trabaja en el campo de reformas educativas para la American Federation for Children, dijo en un artículo publicado la semana pasada que, a raíz de la pandemia del Corona Virus, los educadores están navegando en aguas completamente desconocidas. Esto debido a “que todos los planes que se hicieron en enero con respecto a los presupuestos o al manejo de las plataformas digitales quedaron -de golpe- pulverizados”. Con el impacto fiscal que esta crisis ha tenido en las finanzas personales, institucionales, estatales y nacionales, cabe preguntarse ¿cuáles serán las ramificaciones a largo plazo que los inevitables cortes tendrán en el crecimiento y la vitalidad de las escuelas?

Ahora más que nunca es imperativo que los líderes de la educación piensen no solo en cómo sobrevivir la realidad inmediata, pero también en cómo encontrar la inspiración y la valentía imprescindibles para que, al salir de esta crisis, las escuelas afloren más fuertes y efectivas. De no ser así, los estudiantes, maestros y la comunidad pagaran un alto precio.

Recientemente, USA Today publicó una encuesta en la cual se encontró que 1 de cada 5 maestros dijo que no se va a reportar a trabajar este otoño. Otra encuesta, indicó que el 60% de los padres está dispuesto a continuar educando a sus hijos desde casa o buscar otras opciones escolares antes que enviarlos de regreso a un plantel. Armados con esta información, los educadores deben prepararse, ajustarse para enseñar a través de clases hibridas, a distancia, presenciales o cualquier otro modelo que responda a los escenarios tan inusuales que el ahora amerita. Y antes de decidirse por uno u otro modelo, lo recomendable sería que los padres y los estudiantes sean quienes decidan el método más adecuado para ellos. De manera que la respuesta esté en sintonía con sus propias realidades.

No es típico que las escuelas dejen decidir a los destinatarios cómo lucirá el producto de la educación, pero cabe preguntarse: ¿si no es ahora, entonces cuándo?… ¿Por qué no dejar que los maestros y los padres planeen cuanta enseñanza se impartirá en línea y cuanto en persona? De esta forma, sería el destinatario/usuario quien dictaría los términos y no, como suele ser el caso, que la cola menee al perro, en vez del perro menar la cola. Es decir, que los sistemas educativos se ajusten a las familias y no al revés.

Al mismo tiempo, los maestros que no quieren arriesgarse a volver a un salón, podrían continuar educando desde sus casas. Además, esta alternativa ayudaría a acelerar el desarrollo profesional de los docentes en cuanto a sus habilidades para impartir clases a distancia, lo cual favorecería la evolución general de las competencias y estrategias de esta modalidad.

Antes que lamentarse, las escuelas podrían asir esta oportunidad con valor para lograr la fortuna de diversificar la educación de una y vez por todas. A corto plazo, esta diversificación permitiría una reducción en el número de estudiantes por clase, facilitando así el distanciamiento social requerido bajo las presentes circunstancias. A la larga, esta flexibilidad expandería el acceso a otros y nuevos medios de entrega del servicio educativo. Ya, miles de familias requieren dicha flexibilidad por razones que van desde la salud hasta la ventaja de tener horarios más flexibles. Y desde luego, es de esperarse que los padres se motivarán a estar más involucrados.

Las escuelas que se empeñen en hacer las cosas como antes, arriesgan quedarse fuera de control y las más imaginativas, resurgirán fortalecidas si demuestran la capacidad de ajuste que nuestros niños tanto necesitan en estos momentos.

De fiesta

Por Hergit “Coco” Llenas

La Suprema Corte de Justicia de los Estados Unidos emitió una decisión en el caso de Espinoza versus Montana Department of Revenue que podría cambiar el panorama de toda la nación en lo que respecta a opciones escolares y el derecho de los padres a ejercer la libre selección de escuelas cuando se trata de la educación escolar (K-12) de sus hijos.
Montana es uno de 37 Estados en el cual existe una enmienda conocida como “Blaine Amendment”, la cual fue promulgada en 1875 con el fin de excluir de la distribución de fondos públicos a cualquier escuela que profesara una afiliación religiosa. Usando esta enmienda como herramienta, a una madre de Montana -Kendra Espinoza- se le negó el derecho de mantener a uno de sus hijos en una escuela privada/religiosa a través de una beca de crédito fiscal o tax credit scholarship. Unida a otros padres, la familia Espinoza entabló una demanda contra el Estado de Montana.
Con el veredicto a favor de Kendra, la corte ha reconocido la naturaleza discriminatoria de esta enmienda, afirmando por fin la constitucionalidad de los programas de opciones escolares. Al mismo tiempo, la decisión de la Suprema Corte revirtió el veredicto que la corte estatal de Montana tomará en contra del programa de becas. “El origen de leyes como Blaine proviene del siglo 19 y nació de un sentimiento de discriminación en contra de aquellas personas que profesaban la religión católica”, dijo John Schilling, presidente de la Federación Americana para los niños, conocida por sus siglas en inglés como AFC.
Los opositores han empleado la enmienda para desarticular el poder de los padres a escoger otra escuela que no sea la pública-tradicional y tanto en Montana como en otros Estados han sido exitosos arrebatando del menú toda oferta escolar que no fuera la laica. Así, el fallo recalca el derecho a la libertad religiosa y con tal medida queda estipulado que la constitución de este país no permite discriminar en contra de nadie debido a la fe que profesa. Y esto es buena noticia para la democracia.
Este es el tercero de una serie de casos judiciales que se han ganado a favor del acceso a programas de opciones escolares. En el 2002, los vales educativos fueron declarados constitucionales y en el 2011, la corte rechazó el argumento de que las escuelas privadas tienen prohibido participar de programas de becas de crédito fiscal. Dichas becas emplean recaudaciones de fondos de empresas y personas privadas, quienes a cambio reciben un crédito a través del Departamento de recaudación de impuestos.
Entonces, ¿qué pasará en los 37 Estados cuya constitución incluye una enmienda Blaine?
Pues, con esta decisión se abre una puerta para empezar a tener conversaciones reales con respecto al derecho de elegir una alternativa educativa que mejor se adapte a las necesidades de los niños. Además, es una oportunidad para que las opciones escolares se expandan en todo el país, lo que permitiría que la gran mayoría de padres en busca de acceso a una mejor educación logren cumplir su objetivo.
Se anticipa que el siguiente paso de este movimiento de reforma educativa será conseguir un programa de becas de crédito fiscal federal que sea tanto sostenible como inclusivo. Pero esa es la próxima frontera. Por hoy, celebremos la victoria del caso Espinoza y los efectos favorables que este fallo tendrá en la vida de todas las familias de Montana y más allá.