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La educación prohibida


De Hergit “Coco” Llenas

Un ideal es una aspiración de perfección, digo parafraseando a José Ingenieros. Quienes viven la vida por un ideal se diferencian de los demás porque “todo idealista sabe distinguir lo malo que observa y lo mejor que imagina. Los mediocres aprecian el más y el menos, pero nunca distinguen lo mejor de lo peor”. Estos últimos son los mediocres. Todos los avances de los disponemos hoy han nacido de una abstracción, una idea, un ideal y ese ideal no se queda estático, sino que en su naturaleza misma existe la semilla de una continua expansión. De manera que, una vez alcanzado surge un nuevo ideal, un nuevo intento/invento que anhela niveles inalcanzados de perfección que se asumen como alcanzables y posibles.
En un momento de la historia, el ideal de la educación escolar era proveer a todos por igual y gratuitamente acceso al conocimiento necesario para que el individuo se convirtiera en un ente productivo y pudiera vivir una existencia plena. En la actualidad, ese ideal a veces se cumple y a veces no. Las estadísticas hablan por sí solas y muestran que donde menos se ha cristalizado esta visión es en el seno de las comunidades más desposeídas: los pobres –en general-, y más específicamente los pobres Hispanos y los Afro-americanos.
De ahí que naciera un nuevo ideal, cuyo planteamiento supone que debe haber más, más acceso, más variedad, más modelos; es decir pluralidad. Hay pluralidad a la hora de elegir, por ejemplo, una universidad. Cualquiera puede ir a una universidad local o lejana, estatal o privada, virtual o de cemento, la mañana o por la tarde, etc.
Sin embargo, cuando se trata de la educación de K-12, nuestros niños han tenido, básicamente y con pocas excepciones, una sola forma de ir a la escuela: la asignada por el sistema, por las mañanas, dentro de su código postal.
Unos cuantos insurrectos han dado la espalda este estándar y han optado por educar sus hijos en el hogar. Estos rebeldes siguen creciendo y sobre la modalidad de educación que ellos ejercitan se hizo un documental llamado La Educación Prohibida que explora este tema con (más o menos) acierto. En los Estados Unidos, home-based schooling, como se conoce en inglés, está popularizándose. No obstante, estos padres que han agarrado el toro por los cuernos representan cerca de un 1% de la población escolar total. A parte de estar muy comprometidos con la experiencia de aprendizaje de sus niños, esta pequeña masa suele caracterizarse por un desprecio hacia los sistemas, con sus imposiciones, normas y mandatos. No les interesa ser parte de nada. A la sazón, pocas veces se les ve cabildeando o empujando una agenda. Según como se les vea, se puede decir que sufren ¡o gozan! de una desconfianza visceral hacia Big Brother.
Para el resto de los inconformes, se creó otro ideal, plural, que busca nivelar el terreno de juego entre los que tienen y los que no. Se llama libre selección de escuela u opción escolar y ésta busca empujar las fronteras de la educación gratuita más allá de las cuatro paredes de la escuela gubernamental y ese, digo yo, es un ideal de expansión y progreso.

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Si me das, yo también te doy

De Hergit “Coco” Lenas

La introducción de un proyecto de ley que ayudaría a familias a pagar por una escuela privada fue anunciada la semana pasada por la Secretaria de Educación Betsy DeVos, quien busca expandir de esa manera el menú de opciones a la hora de los padres elegir donde enviar sus hijos a estudiar. Este proyecto aspira a ser un nuevo cauce de ingresos el cual emplearía las estructuras de programas estatales de este tipo, ya existentes en diversos Estados de la nación norteamericana, para que personas y/o empresas puedan hacer contribuciones a organizaciones sin fines de lucro conocidas como Scholarship Granting Organizations o SGOs, como se les llama por sus siglas en inglés. Éstas, a vez, redistribuirán las recaudaciones en forma de becas. Por su parte, los padres podrían solicitar sus becas a través de los procesos establecidos por las SGOs y una vez aprobados, pagarían por la colegiatura de una educación privada tanto a nivel de la primaria como de la preparatoria. Así mismo, podrían emplear estos fondos para cubrir la matricula en institutos técnicos y vocacionales.
Por otra parte, los donantes recibirían un incentivo que consiste en un crédito federal no reembolsable dólar por dólar, que es decir: por cada dólar donado se les otorgaría un dólar de crédito ¡y ni un centavo más! cuando hagan su declaración de impuestos. O sea, que con esta ley los mecenas y filántropos recibirán un crédito por sus contribuciones.
Este plan inyectaría cinco mil millones de dólares anuales a estos programas, sin tocar los presupuestos destinados a mantener las escuelas públicas, ni alterar los montos invertidos en aquellos estudiantes que asisten a una escuela pública.
Además, los estados decidirían si quieren o no participar de esta iniciativa. De acuerdo a esta propuesta de ley, si optan por participar, los estados estarían obligados a otorgar un 90% de las recaudaciones en forma de becas y el 10% restante se emplearía para los gastos relativos a correr estos programas: personal, campañas de concientización, gastos administrativos y demás.
La propuesta fue auspiciada por el Senador Tez Cruz y el representante Bradley Byrne y se la conoce como la Education Freedom Scholarships. Ellos tienen ahora la tarea de lograr que pase por las diversas cámaras y comités para su aprobación. Vale aclarar que esta propuesta no pretende crear un nuevo programa federal, sino crear una nueva forma de emplear los códigos fiscales.
Suponiendo que les vaya bonito, lo cual no es garantía dado el clima imperante en las colinas de Washington D.C., esta nueva fórmula facilitaría la creación de más oportunidades y más beneficios económicos para millones de estudiantes que quisieran- pero no pueden- acceder a una educación privada.

Tres suicidios en una semana

De Hergit “Coco” Llenas

Entre los adolescentes de 10 a 14 anos, el suicidio es la segunda causa de muerte, superando la tasa de mortandad por accidentes de tráfico la cual solía ser la razón más común de fallecimiento entre los jóvenes. Este fenómeno ha recibido mucha atención recientemente a raíz del suicidio de dos niños sobrevivientes de la masacre ocurrida en Marjory Stoneman Douglas High School en Parkland (Florida), así como la defunción del padre de otro estudiante que perdió la vida durante el tiroteo ocurrido en Sandy Hook Elementary (Connecticut).
Aunque estas tragedias han traído de nuevo el tema sobre el tapate, lo cierto es que hace tiempo ha habido un problema largamente ignorado, cuya incidencia viene en aumento desde 1999, según el Centro de Control y Prevención de Enfermedades de los EEUU.
De hecho, todos los días en este país se suicidan 22 veteranos de guerra (Department of Veterans Affairs) y se cree que el número es aún más alto debido a que no siempre se reportan las muertes como suicidios. Por dondequiera se está hablando de los síntomas que presentan los afectados: depresión, ansiedad, aislamiento, falta de sueño, falta de energía, desesperanza, consumo de alcohol y drogas, entre otras señales. De lo que no se habla es ¿qué hay detrás del síntoma?
Como sobreviviente de una crisis depresiva y como testigo presencial de una historia familiar de depresiones agudas que data ya de cincuenta años, me consta que nuestra sociedad y nuestro tiempo no sabe cómo resolver el dilema del depresivo y mucho menos si presenta tendencias suicidas. A una crisis existencial se le está dando una solución de forma y no de fondo. La forma de apaciguar una persona que perdió el amor por la vida es medicándola, pero en el fondo el problema sigue sin resolver.
¿Cuál es raíz del problema?… lanzar al aire una teoría que aplique a todos por igual sería insensato. Por eso, me enfocaré en la experiencia de mi recuperación. A pesar de que los medicamentos pueden temporalmente ayudar a salir del hoyo, no evitan que se vuelva a caer en él. Como si se tratara de una batería descargada, una dosis embotellada de happy pills posee la capacidad de darte un empujoncito para poder arrancar. No obstante, seguir andando a fuerza de ellas es insostenible a largo plazo por mil razones que merecen una conversación aparte.
El triunfo sobre mis tendencias depresivas-suicidas nació gracias a la descodificación. Sencillamente, tuve que reprogramarme mentalmente y reconectarme espiritualmente a fin de empezar a ver el vaso medio lleno y no medio vacío. Es un ejercicio de gratitud, de apreciación por cada día, de clavarse con uñas y dientes en el AHORA que requiere un deseo genuino de mejorar la calidad de nuestra existencia. (Léa El Poder del Ahora de Eckhart Tolle).
Al principio, la disciplina es capital, porque para romper el disco rayado de un dialogo interior dañino y crear un nuevo discurso hay que ejercitar a diario el músculo de la voluntad. Es un trabajo individual, interior y sobretodo indispensable para volver a gozar a plenitud del privilegio de estar viva.

Educación sexual en las escuelas

De Hergit “Coco” Llenas

La taza de jóvenes embarazadas en los Estados Unidos es significativamente más alta que la de otros países industrializados. Mientras que en Holanda 14 de cada 1,000 chicas se embaraza a temprana edad, aquí la cifra es 57 de cada 1,000.
No obstante, en aquellos Estados donde se enseña educación sexual usando términos biológicos precisos, las tazas son más bajas. Por ejemplo, en New Jersey, se requiere presentar la educación sexual en terminología médica y resulta que sólo 14.8 de cada 1,000 chicas quedan embarazadas; en contra posición: Mississippi, donde no es mandatario explicar las cosas muy claras, ¡sorpresa! 42.6 de cada 1,000 adolescentes quedan encinta año tras año.
Gracias al movimiento conocido como #MeToo, el tema de educar sexualmente a los estudiantes está tomando envergadura, pero de manera irregular. Esto se debe a que cada Estado lo está haciendo a su manera. “La educación sexual todavía se mantiene como un mosaico de sistemas dispares que varían profundamente de Estado en Estado”, dijo Nora Gelperin quien es la directora de Educación Sexual y Entrenamiento de la Juventud para una organización que defiende el concepto de una educación sexual honesta. Y por honesta, aclara, “es que vaya más allá del uso de preservativos u orientaciones sobre enfermedades venéreas y abarque –además- aspectos éticos de las relaciones y también cómo protegerse y planear para el futuro”.
Únicamente 24 Estados exigen educación sexual en las escuelas. De estos, 10 demandan el uso de lenguaje médico, según el Guttmacher Institute. Los restantes 26 Estados no están legalmente obligados a impartir este tipo de docencia ni a llamar al pan-pan y al vino-vino.
Entre estos últimos, puede que se reemplacen las clases de orientación y educación sexual por políticas de abstinencia, aunque “los estudios han demostrado que confiar exclusivamente en la abstinencia no reduce el riesgo de embarazo a destiempo ni el ritmo de actividad sexual en los adolescentes”, según explicó Catherine Brown, una investigadora del Center for American Progress, es una organización de tendencias liberales.
De hecho, John Santelli, investigator de cabecera en Columbia University, enfatiza que los estudiantes deben aprender a “comunicar su consentimiento, a reconocer y emplear un protocolo de permisos mutuos, incluyendo la negación y el saber evitar avances físicos, verbales y sexuales”. Alineados con esta visión, en Oklahoma, se introdujo una ley conocida como Lauren’s Law que requiere entrenar a los maestros en cómo impartir clases sobre el consentimiento y la salud emocional de las relaciones.
En California, los distritos están implementando el acto Healthy Youth, el cual demanda la “integración y comprensión de material sobre salud sexual y prevención de SIDA que sea detallada e inclusiva” para los estudiantes de intermedia.

A pesar de no haber uniformidad y aunque reina la desinformación, con el movimiento #MeToo, junto con la aplicación de nuevas leyes, está consiguiendo concientizar a más jóvenes en nuestras comunidades. De todas formas “creo que va a tomar tiempo…tendrá que haber una evolución en las normas y un mayor entendimiento de lo que es necesario hacer para ayudar a los jóvenes a comprender lo que son las relaciones íntimas”, concluyó la señora Brown.
Mientras ese día llega, ayudaría que los padres les hablen a sus hijos sin tapujos de este tema, porque al fin y al cabo ¿no vale más prevenir que lamentar?

Desvistiendo un santo

De Hergit “Coco” Llenas

Mientras los haitianos cruzan la frontera y emigran a la República Dominicana, los dominicanos cruzan el Canal de la Mona para llegar a las costas de Puerto Rico y los puertorriqueños, a su vez, se montan en un avión para ubicarse en la Florida y otros Estados del continente americano. Este éxodo masivo de los últimos lleva tantos años que el fenómeno tiene nombre propio: la diáspora boricua. Esta diáspora se agravó en el 2017 cuando el huracán María azotó la isla. En los días que siguieron al desastre natural, según diversos estudios, se estimó que 175,000 habitantes abandonaron la Isla del Encanto, dejando atrás sus casas medio destruidas, un paisaje apocalíptico de árboles sin hojas y centenares de planteles escolares semi-despoblados.
Con una salud económica profundamente deteriorada, con la ayuda federal y el pago de los seguros moviéndose a cuenta gotas, Puerto Rico es todavía un escenario de troncos colapsados sobre los techos de las viviendas, edificios sin techo y solares baldíos llenos de desechos. Eso es lo tangible. Lo intangible ha sido un trauma cuya secuela psicológica ha sumido a la población en una actitud de sálvese quien pueda. Ahora Boriquén no sospecha, pero sabe a ciencia cierta de su desamparo.
Ante la imposibilidad de arreglar la situación a tiempo, se desvistió un santo para vestir a otro.
Así, familias enteras se re-ubicaron, trayendo a nuevos distritos escolares un influjo masivo de estudiantes muchos de los cuales no hablan el inglés. Para los distritos que han absorbido estos estudiantes, la tarea de adaptación no ha sido un paseo en el parque. Esto se debe a muchas razones: la falta de maestros entrenados para lidiar con niños que son English Language Learners (ELL), la sobrepoblación súbita de los salones de clases, la integración y/o choque cultural para ambos, las familias y los administradores de escuelas, entre otras más. Eso por un lado.
Por el otro, el santo desnudo dejado atrás anda gestionando ponerse ropas nuevas, lo que implicaría -de acuerdo al plan de recuperación- convertir a Puerto Rico en un destino turístico de primera en el Caribe, en lo relativo a la economía. En cuento a la educación, el proceso ha consistido en el cierre de escuelas, la re-estructuración del distrito a fin de descentralizarlo, la apertura a nuevos modelos de escuelas y/o programas tales como la Libre Selección de Escuelas y escuelas charter o alianzas como se les llaman allí.
Si de verdad del choque viene la luz, las posibilidades de inversión en bienes inmuebles, de re-invención de la educación, de rehabilitación de la economía prometen encaminar el país por el sendero del progreso. Sin embargo, para lograrlo se va a requerir algo de continuidad, lo que resulta más fácil de decir que de hacer dada la tendencia cultural de nuestros pueblos a pasar borrón y cuenta nueva cada vez que podemos. Una costumbre que nos ha estancado en una adolescencia perpetua de proyectos a medio terminar y visiones sin materializar que algún día, yo espero, podamos finalmente superar.

Las universidades y los incentivos: un arma de doble filo

De Hergit “Coco” Llenas

En la medida que cambian los grupos demográficos en los Estados Unidos, varían también las necesidades de las instituciones que les sirven. Así, a lo largo y ancho de esta nación se ha visto un incremento en la tasa de la graduación escolar de los hispanos, lo que ha creado un nuevo flujo de matriculados en las organizaciones que ofrecen una educación post-secundaria; ya sean universidades de cuatro años o colegios universitarios que preparan los estudiantes con un diploma asociado de dos años.
De hecho, hacer que estos jóvenes adquieran una educación universitaria es actualmente el foco de las políticas gubernamentales en este país, cuya meta para el año 2020 es llegar a tener el número más alto del mundo de personas graduadas.
Con este fin, en el 2008, se creó un incentivo federal para asignar recursos adicionales a aquellas instituciones que atienden a nuestra gente, dado que los latinos representamos el grupo minoritario de mayor crecimiento poblacional, al tiempo que somos uno de los más bajos en logros académicos.
Si una entidad cuenta -por lo menos- con un 25% del estudiantado de origen hispano, puede solicitar la designación de Hispanic-Serving Institution (HIS). Una vez aprobada, las universidades son elegibles para recibir subvenciones del gobierno federal.
Muchos colegios y universidades compiten por convertirse en HIS tanto por el deseo de calificar para más fondos como por razones mercadológicas, puesto que las comunidades minoritarias las consideran más atractivas, lo que ayuda a subir la matriculación.
No obstante, llevar el título de HIS no es garantía de buen servicio. Muchas veces alcanzar el porcentaje mínimo para adquirir o conservar el estatus no viene de la mano con los programas e iniciativas necesarios para asistir de manera adecuada a la población Latinx.
Gina García, de la Universidad de Pittsburg, habló al respeto: “A veces, el nombre HSI no pasa de ser una etiqueta hueca. A pesar del aumento en el número de HSIs, hay que criticar la tendencia imperante en algunas de estas a inscribir muchos hispanos sin conseguir que los resultados finales sean de verdad equitativos”.
Es decir, que se enfocan en inscribir nuestros hijos, pero no en graduarlos de una carrera. Y esto se debe a la falta de soporte real para ayudar los estudiantes a lidiar con los obstáculos que vienen con la vida universitaria y la identidad latina. De ahí que, sea de vital importancia que la designación responda a un esfuerzo cohesivo, integral e inclusivo que aspire al éxito a través de la graduación, en lugar de un juego de números donde lo que importan son los recursos recibidos y no los resultados obtenidos.
La vitalidad económica de los estados ¡y de la nación! depende de una sociedad educada. Más y más puestos laborales demandan un grado universitario. Para los hispanos poder participar en igualdad de condiciones en el mercado de trabajo del futuro, es imprescindible que mantengan el paso, graduándose en masa. Y eso no está ocurriendo tan a menudo como se esperaba porque, en muchos casos, las Hispanic-Serving Institutions han hecho de las subvenciones federales un negocio en vez de un servicio.

La verdad y los libros de texto

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de Hergit LLenas

Los libros de textos no cuentan la verdad, sino cuentan una versión de ella y por lo regular es la versión del ganador. El ganador de la conquista de América, el hombre europeo, nos hizo creer la historia de unos salvajes en taparrabos que había que cristianizar. El arrebato del suelo y la explotación de los recursos fue su primer acto, seguido por el pillaje de lo intangible que consistió en borrar la historia, la cultura, la religión, las lenguas, los valores de nuestros pueblos y suplantarla con la versión del español, o el inglés, o el francés, etc., según haya sido el caso.

Posteriormente, México entre otros países, ha tratado de revalorizar lo criollo al recontar la historia de los hechos desde la perspectiva de los vencidos. Howard Zinn también lo hace en su libro A People’s History of the United States(La otra historia de los Estados Unidos), el cual considero una lectura importante para los que hemos emigrado a territorio estadounidense.

Una perspectiva perdida que debería ser introducida en los libros de textos de países como la República Dominica, es la llegada y posterior distribución de esclavos negros en la isla conocida como La Hispaniola. Originalmente, la isla era un solo territorio poblado de diversas tribus. Después, el francés tomó posesión del lado Este y el español del Oeste. De ahí que los esclavos del oeste, hoy Haití, aprendieron el idioma del patrón y además produjeron el creole, que es el fruto de fusiones lingüísticas que incluyen el francés además de diversas lenguas del África occidental. Los del lado oeste, actualmente República Dominicana, aprendieron el español de su señor. Ambos lados lo habitaban unos cuentos terratenientes blancos, dueños de cientos de esclavos negros.

Los mismos negros que llegaron juntos en un barco eran vendidos a uno u otro esclavista, pero en ese barco la carga no era homogénea, ya que los vendidos en esclavitud provenían de diversas naciones, cada una con su cultura individual. Lo que tenían todos en común era ser negros.

La Hispaniola es una isla de negros donde co-habitan dos repúblicas. Y entre ellas, ahora mismo, existe una tensión racial que está alcanzando puntos extremadamente críticos. ¿Por qué?…

Que todo lo blanco es mejor fue una de las premisas más importantes que emplearon los propietarios europeos para socavar la identidad del esclavo: La piel blanca era más bella, su música sinfónica más fina, las estatuas de sus santos más ciertas, sus ropas de encajes más suntuosas, entre una larga lista de valores impuestos como “superiores” sobre los valores del subyugado. No contento con esto y para evitar la sublevación, el amo aprendió a dividir los esclavos entre sí: El más claro es mejor que el más oscuro, el joven mejor que el viejo, el macho mejor que la hembra, entre muchas otras estrategias de separación. La doctrina de ese sometimiento se encuentra plasmada en la famosa carta de Willie Lynch publicada bajo el título The Making of a Slave.

En los libros de textos Dominicanos, como en muchos libros de textos del mundo, no se enseña la verdad contada desde el negro, sino las diferencias, las guerras por el poder, la narración de un odio mutuo entre hermanos, perpetuando así el racismo entre estas dos naciones. Le toca a la noble gente dominicana desenmascarar esta artimaña histórica y reevaluar su posición con respecto a su propia identidad y de cara a sus vecinos. Quisqueyanos, basta de odios, ¡ya basta!

Dinero perdido


Cada año se dedican quince mil millones de dólares federales ($15,000,000,000) al programa de distribución de fondos escolares conocido como Title I, diseñado para dar más a quien tiene menos, a fin de cerrar la brecha académica y mitigar los efectos de la pobreza. Cincuenta y tantos años y múltiples estudios más tarde, la evidencia ha demostrado que Title I es inefectivo, poco equitativo y para nada transparente, según lo plantea la doctora Susan Pendergrass, directora de investigaciones en el área de políticas educativas para el Show-Me Institute, localizado en St. Louis, Missouri. Los resultados de su exhaustivo análisis han sido publicados recientemente bajo el nombre de “Bringing Title I into the Twenty-first Century”. (https://www.federationforchildren.org/wp-content/uploads/2018/12/Bringing-Title-I-into-21st-Century.pdf)
De acuerdo a la doctora, con el pasar de los años y a fuerza de cambios y/o adiciones, la ley ha perdido su intención inicial. Explicó que Title I debe su nombre al ser el primer acto de una ley de 35 páginas conocida como el Elementary and Secondary Education Act (ESEA). La ESEA fue creada en el 1965 y escrita por Fracis Keppel. Keppel fue el comisionado de educación para el presidente Lyndon B. Johnson, quien inició “la guerra contra la pobreza”. Un año antes de su incepción, en el 1964, otro acto vino a cambiar el panorama de los Estados Unidos: the Civil Rights Act, responsable de terminar –entre otras cosas- con la segregación racial en lugares públicos. Este acto de ley permitió que blancos y negros tuvieran acceso a las mismas escuelas públicas. Negados a aceptar la integración, los blancos huyeron a los suburbios, abandonando las zonas urbanas. El casco metropolitano de las grandes ciudades quedó entonces poblado por minorías raciales quienes ¡también! representaban los segmentos más desposeídos de la sociedad debido en gran parte a la discriminación laboral imperante.
En teoría, Title I vendría al auxilio de esta población, pero en la práctica, a la simple formula básica de asignación de fondos propuesta por la ESEA se le agregaron cientos de páginas de otras provisiones: the Concentration Grant, the Targeted Grant, and the Education Finance Incentive Grant (EFIG). La suma de las fórmulas que cada una de estas nuevas leyes añadió al programa, convirtió la tarea de identificar a los estudiantes más necesitados en una tela de araña tan compleja que las variaciones entre Estado y Estado dejan a los expertos boqui-abiertos.
Como resultado, y conforme a los datos recolectados entre 1992 y 2003 por el National Assessment of Educational Progress (NAEP), cuya función es administrar los exámenes para el Departamento de Educación de los Estados Unidos, “the size of achievement gaps between low-income and non-low-income students have remained steady for about 15 years”. Es decir, Title I no ha dado frutos.
No obstante, Title I puede ser modernizado. ¿Cómo?… Tendrás la respuesta en mi próxima entrega cuando exploraremos el derecho de los padres a escoger como posible alternativa para servir de manera más eficaz a los niños con desventajas socio-económicas de la misma forma que lo han hecho otras ayudas federales.
de Hergit “Coco” Llenas

El otro: ¿peligroso?


Hubo tiempo, durante la guerra fría, cuando los estudiantes practicaban en las escuelas cómo buscar refugio en caso de un bombardeo. Luego, se incorporaron los ensayos de cómo escapar de un incendio o un terremoto o un tornado. En los casos anteriores, el origen del problema venía de afuera, producido por un desastre natural, un evento bélico y, si la cuestión era un fuego, pues por lo regular se debía al mal funcionamiento de algo que accidentalmente ocasionó las llamas. En la actualidad, las escuelas practican un nuevo tipo de respuesta para una nueva amenaza: el otro.
Según muestra la historia reciente, “el enemigo” es uno de los mismos alumnos que asisten a la escuela. El ataque proviene de un chico armado, un niño quien -después de los hechos- es descrito como solitario, aislado, extraño, raro, desajustado, etcétera. Cuando la prensa viene a hacer su festín sobre el terreno donde ha ocurrido una masacre escolar, los entrevistados coinciden en referirse al asesino como un individuo que estaba dando ciertas señales preocupantes, alguien cuya conducta era atípica. Sin embargo, a pesar de todas sospechas e inquietudes que el muchacho pudo despertar, nadie pudo evitar su crimen.
“En retrospectiva, efectivamente el estudiante bla-bla-blí-bla-bla-bá”, comentan ante las cámaras los administradores, los periodistas y los agentes de relaciones públicas del distrito, la cuidad, la policía. Como es costumbre, se culpan los sistemas, la segunda enmienda de la constitución, los maestros, pero pocas veces el índice apunta hacia el corazón. En él, sin lugar a dudas, tuvo que haber empezado todo, porque un corazón debe estar muy dañado para engendrar el horror de una matanza.
Hubo tiempo en el cual todavía existía la empatía, la compasión, la capacidad de ver al prójimo. En esos tiempos ¡no tan remotos! los tiroteos e historias de cuerpos acribillados por montón eran poco comunes. Ese tiempo fue reemplazado por la indiferencia, el miedo, la distracción del presente. En retrospectiva, quizás se hubiera podido evitar Parkland. ¡Si alguien hubiera hecho algo! Si en vez de sumarse al grupito de bullies, un alma hubiera intervenido. Si una mano se hubiera tendido, si tan solo un corazón se hubiera animado a crear una conexión verdadera, un puente… quizás, quizás, quizás. ¿Pudo ser otro el resultado? Nunca lo sabremos.
Sabemos del aumento del desafuero, de la creciente falta de amor, de la palpable incapacidad de nuestra sociedad para anclarse en el ahora y notar qué y quienes nos rodean y cuáles son sus necesidades. Con los ojos frente al volante, frente al televisor, frente al teléfono, frente al computador o fija la mirada en el piso (¿apatía o depresión?), nos hemos olvidado de ver a nuestros semejantes. Al empezar este 2019, ejercitemos ese viejo amor, el que solíamos tener por el prójimo. Tal vez entonces “el otro” dejará de ser La Amenaza. Con un poco de esperanza, ¡quien sabe! se convertirá en el amigo.
de Hergit “Coco” Llenas

Abuelos en la educación


Basta con mirar a nuestro alrededor para encontrar sobradas evidencias de la juventud que adolece esta nación, cuya historia a penas data de cientos y no de miles de años.
Sociedades más antiguas, como la japonesa o la Latina (que se remonta a los tiempos del imperio romano) poseen la sabiduría de los siglos y han mantenido algunos valores intactos que son fundamentales para una sociedad sana, como el amor y respeto por las personas mayores. En estas culturas, los abuelos son parte integral de la familia y participan activamente en la crianza y en la educación de las nuevas generaciones.
Estudiando esta interacción, los sociólogos, psicólogos y antropólogos han encontrado que es beneficiosa tanto para el niño como para el anciano. Al último, le transmite alegría de vivir. Y a los chicos, por lo general, da la oportunidad de aprender de alguien más paciente que sus padres.
En algunos lugares se están llevando a cabo pequeños experimentos donde los abuelos han sido llamados a participar de las hortalizas y jardines escolares, entre otros proyectos. Tal fue el caso de la escuela elemental Crestwood, en Nevada, donde la administración ha entendido el valor que añaden las abuelas(os) al proceso educativo.
Localizada en el corazón de un barrio poblado por familias mexicanas, Crestwood supo capitalizar en la tercera edad. “Muchos de los abuelitos tienen la experiencia de saber trabajar la tierra. Ellos cuidan y mantienen este jardín mejor que nadie”, me participaba la directora del plantel. Pero más allá de ayudar como voluntarios para el cuidado de las plantas, “el jardín nos ha servido para reconectar a estos niños con la naturaleza y con el conocimiento que de ella tienen sus ancestros. Además, este espacio nos ofrece una herramienta para enseñar todo tipo de lecciones”, añadió Miss Richardson.
Una de las lecciones más importantes ha sido el planteamiento de una mentalidad de crecimiento. “Los cascos urbanos de muchas ciudades de este país, incluyendo Las Vegas, son junglas de cemento. Nuestros estudiantes están desconectados de la abundancia que ofrecen los campos, los bosques. Observar como una semillita busca salir por debajo de una roca, como el agua busca su curso alrededor de una barrera, muestra el poder de la persistencia, de tener grit. Y cuando estas lecciones son adornadas con anécdotas contadas por las abuelitas, el vínculo afectivo, la historia familiar y la filosofía de superación del curriculum escolar se funden para crear una experiencia de aprendizaje rica y profundísima, continuó explicando la directora.
A manera de conclusión, las abuelitas son lo mejor que le ha pasado a esta escuela en mucho tiempo, exclamó la emprendedora y entusiasta señora directora.
En esta época de fiestas y re-encuentros familiares, hagamos una pausa para reflexionar sobre el papel de nuestros abuelos y cómo podemos integrarlos más en las rutinas de aprendizaje de nuestros hijos, ¡quien sabe los frutos que recogeremos de esa cosecha!
de Hergit “Coco” Llenas