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Month: April, 2019

Mudando la piel por ellos: del abuso a la sanación

Si una mujer es golpeada, puede llamar la policía, escaparse del hogar, encontrar un albergue y presentar cargos contra su abusador. No obstante, cuando un niño es corregido a base de golpes o es mal tratado verbal y/o emocionalmente, él o ella no sabría cómo defenderse de sus padres o tutores. En la mayoría de los casos, de no ser por la intervención premeditada de otro adulto, el martirio de una educación brutal podría extenderse hasta la adultez.
En uno de los libros más esclarecedores que he leído sobre el tema del amor, All About Love de Bell Hooks, la autora comenta sobre la crisis de percepción y concientización que sufrimos en la actualidad cuando se trata del derecho de los niños. En especial, Hooks aborda una doble moral la cual, jamás aceptaría que a una persona se le instruya a punta de correazos y, en cambio, admite que los padres empleen el castigo físico severo para criar a sus hijos.
A lo largo de mi vida, he conocido casos de abuso que oscilan desde la prostitución de una menor en manos una madre-celestina hasta forma más sutiles como la negligencia, la coerción y la degradación moral a través de los insultos, por citar unos cuantos.
En nuestra entrega anterior, intentamos arrojar luz sobre la problemática de la fatiga materna. Ésta, si es desatendida, puede llegar a empeorar degenerando en conductas extremas, incluyendo el abuso infantil. Los niños que son o han sido víctimas de este tipo de crianza, suelen convertirse en adultos disfuncionales. Las secuelas de su trauma se evidencian de muchas maneras. Por ejemplo, en la falta de control sobre la ira, el miedo a la confrontación, la inseguridad, la incapacidad para expresar emociones u opiniones, la falta de amor propio, el uso de la mentira como herramienta de supervivencia, trastornos psicológicos (tendencias depresivas o suicidas, bipolaridad), entre otros. Otra secuela muy común es la imitación. Es decir, la repetición del mismo patrón: el golpeado se convierte en golpeador, a quien le gritaron, grita. Esta cadena de dolor continúa de generación en generación hasta que el individuo se somete a una cura descodificadora, llámese psicoterapia, consejería, grupos de soporte, uso de medicina shamánica –tales como la ayahuasca- o cualquier otra técnica/ritual/ejercicio/terapia/lectura/internalización/ empleada para ayudarnos a mudar los viejos paradigmas. Pero para logar romper con el pasado, se requiere un verdadero compromiso consigo misma(o). La labor no sencilla, mas es la única senda para convertirnos en padres de niños de mente y alma sanas, pues, como bien dice el adagio: es más fácil criar hijos felices que reparar adultos rotos.

Lo que se da no se quita

Estamos entrando ya en la temporada de reclamo de impuestos. En esta época, las familias y empresas se ocupan de preparar sus planillas. En Estados donde existen programas de tax credit scholarships -becas de créditos sobre los impuestos- aquellos que han donado a este tipo de incentivo recibirán por cada dólar donado, un dólar de crédito (o algo menos, dependiendo del Estado). Nevada, Arizona, Florida e Indiana, entre otros Estados poseen incentivos de este tipo.
El caso de Nevada es particularmente interesante. Allí, se creó un modesto programa piloto durante la sesión legislativa del 2015, el cual se conoce como la beca de la oportunidad. Esta beca otorga hasta $8,000 por niño por año a familias de bajos recursos para pagar por una escuela privada. Dos años más tarde, con el voto unánime de los legisladores demócratas la beca fue expandida cuando se aumentó el tope permitido para recaudar donaciones de 6 a 20 millones de dólares. El sector privado donó con gran entusiasmo y como resultado de ello, en este momento más de dos mil niños gozan de esta opción escolar. Fue un bello y raro acto de acción bi-partisana que marcó una diferencia significativa en la vida y trayectoria académica de los estudiantes becados necesitaban otra alternativa fuera de las ofrecidas por el distrito escolar.
No obstante, este incremento de 20 millones se propuso solo por espacio de dos años (2017-19).
Ahora, la legislatura tiene el poder de renovar o eliminar este incentivo. De hacer lo último, más de 1,000  niños que están usando la beca se quedarían fuera del programa.
¿Qué solución propone el liderazgo mayoritario demócrata de Nevada?… ¿Salvarlo o undirlo?
En enero, el nuevo Gobernador Demócrata Sisolak ¡ni siquiera lo mencionó en su discurso! Y luego se supo que había decidido eliminar los 20 millones del prepuesto estatal. Asombrados ante la noticia, los padres usuarios de la beca se organizaron y pasaron a testificar frente al Comité Legislativo de Presupuestos, rogándole a los miembros de dicho comité que reconsideraran su decisión. Por espacio de dos horas y con no pocas lágrimas, los papás compartieron sus testimonios, explicando por qué es importante para ellos continuar recibiendo esta ayuda. Al testimonio de las familias se sumó el de algunos maestros y directores, quienes explicaron a su vez el daño potencial que presentaría para el rendimiento de los becados una interrupción académica abrupta. “Negar la beca significará interrumpir la curva de crecimiento que estos niños están logrando”.
De hecho, el administrador de la beca de la oportunidad (el Departamento de Educación de Nevada) publicó los resultados de un estudio en el cual se encontró un crecimiento académico tangible dentro un grupo representativo de participantes.
Para el colmo, el liderazgo demócrata quisiera así mismo eliminar toda posibilidad de crecimiento de esta beca. Dicen estar revisando el lenguaje original de la ley para sacar de él una provisión que permite cada año recaudar 10% más que el año anterior.
¿Caerá el ruego de estos padres en oídos sordos?… No sé a usted, pero a mí de pequeña me enseñaron que lo que se da no se quita.

Fatiga materna

De Hergit “Coco” Llenas

¿Te atreverías a decir ¡estoy tan agotada de ser mamá que no puedo más! Quizás, a alguna mujer se le ocurría expresarse así en caso de sentirse muy segura frente a un(a) confidente; pero, he notado que muy pocas tienen la osadía de admitirlo con franqueza de la misma manera que lo harían si se tratara, por ejemplo, de un trabajo.
No obstante, la fatiga maternal es real. Le ocurre a casi todas las madres con mayor o menor frecuencia dependiendo de las circunstancias.
Para la mujer que se ha quedado sola criando sus hijos o que, sin estar sola, lleva la responsabilidad de la crianza sobre sus hombros, a veces para ella ser madre es mucho. Mucho compromiso, mucha inversión de tiempo y energías, mucha carga, mucha paciencia, mucho desgaste, mucho de todo. Y si le sumamos a esto las mil y una demandas del diario vivir en estos tiempos, las madres pueden llegar a sentirse muy sobrecogidas ¡y con sobrado derecho!
Ahora bien, no porque una madre se sienta extenuada tiene el derecho a verbalizarlo, puesto que aún ese es un tema tabú. El admitir NO poder cumplir con los deberes de ser esa madre que el mundo, el marido, la familia, los hijos, la sociedad, la cultura, etc., espera de una, es algo muy vergonzoso y casi imposible de expresar a todo pulmón. Desde aquellas madres que están pasando por una profunda depresión postparto, las cuales están experimentando –como se sabe- pensamientos suicidas y/o homicidas, hasta las que únicamente están pasando por un mal día, las madres se cohíben a menudo de llamar al pan, pan y al vino, vino. Tienen miedo de que las juzguen como MALAS MADRES, porque, y como solía decir una fallecida amiga mía “¡si es mala madre, ¡es una degenerada!”.
Resulta que el miedo a este estigma, a que le pongan a una el título de mala madre es tan grande, ¡tan insultante! que las mamás deciden callar. Es mejor tragarse las lágrimas de frustración junto con la depresión, la fatiga, el llanto, las noches mal dormidas, los bajones hormonales y los cientos de otras razones para que una madre llegue a estar exhausta, y optar por un: pues mejor no digo nada.
Sin decir nada muchas logran salir de ese mal día o de ese hoyo y siguen siendo madres on and off por el resto de su vida. Hay otras que le piden ayuda a terceras personas. Muchas se descargan en los hijos, haciéndoles pagar la culpa de su incapacidad para lidiar con sus propios tabúes y silencios. Otras toman antidepresivos, o beben alcohol escondidas en su closet, o se escapan con un amante o se vuelven amargadas o sabrá Dios qué.
Lo cierto, es que las madres son gente común y corriente. Ellas también se hartan de la ENORME misión que es la maternidad. Debajo de la postura perpetua de abnegada, hay una persona con las mismas impaciencias e imperfecciones que tú y que yo. Pausemos un instante para verla. Abramos un paréntesis, suspendamos las expectativas y tomemos nota en ese momento de lo que ella necesita. Tal vez, es algo tan simple como una siesta, tan poderoso como un abrazo o tan leve como una mirada de reconocimiento, e incluso, ¿por qué no? un fuerte aplauso.

Magisterio en crisis

De Hergit “Coco” Llenas

Cuando la sociedad machista permitió que la mujer saliera de su casa a trabajar, las estudiantes de la época no contaban con muchas opciones. Así, ciertas áreas se caracterizaron por darles entrada con mayor facilidad. Entre las alternativas más populares del entonces, se encontraban ser secretaria, enfermera o maestra. Hoy nos ocuparemos de la última.
En vista de que no podían convertirse en astronautas, cirujanas o gerentes de empresas, las mujeres ocuparon un gran espacio en el mercado laboral de la enseñanza, el cual recibió un flujo masivo de personas brillantes. Esto convirtió el gremio en uno desbordante de talento y, a la sazón, prestigioso. Además, otro aspecto positivo, fue la mucha variedad de aquellas que se dedicaron a la instrucción: mujeres de las zonas urbanas y rurales, blancas (las más) y negras, de clase media y media-alta, todas aportando su grano de arena.
No obstante, con el pasar de los años, la variedad y cantidad mermó. A medida que las mujeres se fueron abriendo camino y destacándose en otros ámbitos, el magisterio fue perdiendo su capacidad de reclutar la crème de la crème. Al vacío que produjo este éxodo, no se la ha encontrado todavía una solución. Por eso, este país sufre de un déficit de profesores tal, que cada año escolar las escuelas públicas abren sus puertas con un alto número de maestros sustitutos quienes tratan temporalmente de suplir la demanda y ¡no alcanzan!
No solo el problema es cuantitativo, si no que es también cualitativo.
¿Cómo motivar la gente más capaz a dedicarse a enseñar? Quienes han nacido con la vocación innata de servicio y amor por los niños, se motivan -casi- solos, aunque no son mayoría.
¿Y el resto?… El resto podría animarse si existieran buenos incentivos. ¿Es el salario un buen incentivo? En general, los educadores ganan menos en comparación con los profesionales de otras carreras. Existen algunas excepciones, por supuesto. En lugares como Alaska y New York el sueldo de un maestro es el doble que en Mississippi. Y de ahí que los miembros el sindicado de maestros salieran a protestar contra la práctica de asignarles pobres remuneraciones y se tiraran a la calle vestidos de rojo-ira en Arizona, Virginia, California, Oklahoma, entre otros Estados.
¿Prestigio? En países de Europa y Asia ser maestro escolar es muy respetado. Los colegios de educación escogen sus candidatos con rigor. Los preparan hasta alcanzar un grado de maestría y, una vez contratados, les pagan jugosamente. En los Estados Unidos, no tanto. Ni tanto rigor ni tanta preparación y ¡de seguro! tampoco mucha compensación.
El problema, como vemos, no es única y exclusivamente un asunto de dinero. Con suerte, al subir los salarios se aplacarán un poco las cosas. Aunque no hay garantía. En Arizona, los maestros recibieron un incremento de un 19% y luego, igual paralizaron la labor, cerrando cientos de escuelas. ¿Por qué?… Las razones no son del todo claras.
Lo cierto es que hay una crisis real de falta de educadores, de retención y de valoración de los mismos. Esta crisis no es de ahora y no mejora. Como sociedad cabe preguntarnos, aparte de huelgas, ¿qué haremos para resolverla?

La educación prohibida


De Hergit “Coco” Llenas

Un ideal es una aspiración de perfección, digo parafraseando a José Ingenieros. Quienes viven la vida por un ideal se diferencian de los demás porque “todo idealista sabe distinguir lo malo que observa y lo mejor que imagina. Los mediocres aprecian el más y el menos, pero nunca distinguen lo mejor de lo peor”. Estos últimos son los mediocres. Todos los avances de los disponemos hoy han nacido de una abstracción, una idea, un ideal y ese ideal no se queda estático, sino que en su naturaleza misma existe la semilla de una continua expansión. De manera que, una vez alcanzado surge un nuevo ideal, un nuevo intento/invento que anhela niveles inalcanzados de perfección que se asumen como alcanzables y posibles.
En un momento de la historia, el ideal de la educación escolar era proveer a todos por igual y gratuitamente acceso al conocimiento necesario para que el individuo se convirtiera en un ente productivo y pudiera vivir una existencia plena. En la actualidad, ese ideal a veces se cumple y a veces no. Las estadísticas hablan por sí solas y muestran que donde menos se ha cristalizado esta visión es en el seno de las comunidades más desposeídas: los pobres –en general-, y más específicamente los pobres Hispanos y los Afro-americanos.
De ahí que naciera un nuevo ideal, cuyo planteamiento supone que debe haber más, más acceso, más variedad, más modelos; es decir pluralidad. Hay pluralidad a la hora de elegir, por ejemplo, una universidad. Cualquiera puede ir a una universidad local o lejana, estatal o privada, virtual o de cemento, la mañana o por la tarde, etc.
Sin embargo, cuando se trata de la educación de K-12, nuestros niños han tenido, básicamente y con pocas excepciones, una sola forma de ir a la escuela: la asignada por el sistema, por las mañanas, dentro de su código postal.
Unos cuantos insurrectos han dado la espalda este estándar y han optado por educar sus hijos en el hogar. Estos rebeldes siguen creciendo y sobre la modalidad de educación que ellos ejercitan se hizo un documental llamado La Educación Prohibida que explora este tema con (más o menos) acierto. En los Estados Unidos, home-based schooling, como se conoce en inglés, está popularizándose. No obstante, estos padres que han agarrado el toro por los cuernos representan cerca de un 1% de la población escolar total. A parte de estar muy comprometidos con la experiencia de aprendizaje de sus niños, esta pequeña masa suele caracterizarse por un desprecio hacia los sistemas, con sus imposiciones, normas y mandatos. No les interesa ser parte de nada. A la sazón, pocas veces se les ve cabildeando o empujando una agenda. Según como se les vea, se puede decir que sufren ¡o gozan! de una desconfianza visceral hacia Big Brother.
Para el resto de los inconformes, se creó otro ideal, plural, que busca nivelar el terreno de juego entre los que tienen y los que no. Se llama libre selección de escuela u opción escolar y ésta busca empujar las fronteras de la educación gratuita más allá de las cuatro paredes de la escuela gubernamental y ese, digo yo, es un ideal de expansión y progreso.

Si me das, yo también te doy

De Hergit “Coco” Lenas

La introducción de un proyecto de ley que ayudaría a familias a pagar por una escuela privada fue anunciada la semana pasada por la Secretaria de Educación Betsy DeVos, quien busca expandir de esa manera el menú de opciones a la hora de los padres elegir donde enviar sus hijos a estudiar. Este proyecto aspira a ser un nuevo cauce de ingresos el cual emplearía las estructuras de programas estatales de este tipo, ya existentes en diversos Estados de la nación norteamericana, para que personas y/o empresas puedan hacer contribuciones a organizaciones sin fines de lucro conocidas como Scholarship Granting Organizations o SGOs, como se les llama por sus siglas en inglés. Éstas, a vez, redistribuirán las recaudaciones en forma de becas. Por su parte, los padres podrían solicitar sus becas a través de los procesos establecidos por las SGOs y una vez aprobados, pagarían por la colegiatura de una educación privada tanto a nivel de la primaria como de la preparatoria. Así mismo, podrían emplear estos fondos para cubrir la matricula en institutos técnicos y vocacionales.
Por otra parte, los donantes recibirían un incentivo que consiste en un crédito federal no reembolsable dólar por dólar, que es decir: por cada dólar donado se les otorgaría un dólar de crédito ¡y ni un centavo más! cuando hagan su declaración de impuestos. O sea, que con esta ley los mecenas y filántropos recibirán un crédito por sus contribuciones.
Este plan inyectaría cinco mil millones de dólares anuales a estos programas, sin tocar los presupuestos destinados a mantener las escuelas públicas, ni alterar los montos invertidos en aquellos estudiantes que asisten a una escuela pública.
Además, los estados decidirían si quieren o no participar de esta iniciativa. De acuerdo a esta propuesta de ley, si optan por participar, los estados estarían obligados a otorgar un 90% de las recaudaciones en forma de becas y el 10% restante se emplearía para los gastos relativos a correr estos programas: personal, campañas de concientización, gastos administrativos y demás.
La propuesta fue auspiciada por el Senador Tez Cruz y el representante Bradley Byrne y se la conoce como la Education Freedom Scholarships. Ellos tienen ahora la tarea de lograr que pase por las diversas cámaras y comités para su aprobación. Vale aclarar que esta propuesta no pretende crear un nuevo programa federal, sino crear una nueva forma de emplear los códigos fiscales.
Suponiendo que les vaya bonito, lo cual no es garantía dado el clima imperante en las colinas de Washington D.C., esta nueva fórmula facilitaría la creación de más oportunidades y más beneficios económicos para millones de estudiantes que quisieran- pero no pueden- acceder a una educación privada.

Tres suicidios en una semana

De Hergit “Coco” Llenas

Entre los adolescentes de 10 a 14 anos, el suicidio es la segunda causa de muerte, superando la tasa de mortandad por accidentes de tráfico la cual solía ser la razón más común de fallecimiento entre los jóvenes. Este fenómeno ha recibido mucha atención recientemente a raíz del suicidio de dos niños sobrevivientes de la masacre ocurrida en Marjory Stoneman Douglas High School en Parkland (Florida), así como la defunción del padre de otro estudiante que perdió la vida durante el tiroteo ocurrido en Sandy Hook Elementary (Connecticut).
Aunque estas tragedias han traído de nuevo el tema sobre el tapate, lo cierto es que hace tiempo ha habido un problema largamente ignorado, cuya incidencia viene en aumento desde 1999, según el Centro de Control y Prevención de Enfermedades de los EEUU.
De hecho, todos los días en este país se suicidan 22 veteranos de guerra (Department of Veterans Affairs) y se cree que el número es aún más alto debido a que no siempre se reportan las muertes como suicidios. Por dondequiera se está hablando de los síntomas que presentan los afectados: depresión, ansiedad, aislamiento, falta de sueño, falta de energía, desesperanza, consumo de alcohol y drogas, entre otras señales. De lo que no se habla es ¿qué hay detrás del síntoma?
Como sobreviviente de una crisis depresiva y como testigo presencial de una historia familiar de depresiones agudas que data ya de cincuenta años, me consta que nuestra sociedad y nuestro tiempo no sabe cómo resolver el dilema del depresivo y mucho menos si presenta tendencias suicidas. A una crisis existencial se le está dando una solución de forma y no de fondo. La forma de apaciguar una persona que perdió el amor por la vida es medicándola, pero en el fondo el problema sigue sin resolver.
¿Cuál es raíz del problema?… lanzar al aire una teoría que aplique a todos por igual sería insensato. Por eso, me enfocaré en la experiencia de mi recuperación. A pesar de que los medicamentos pueden temporalmente ayudar a salir del hoyo, no evitan que se vuelva a caer en él. Como si se tratara de una batería descargada, una dosis embotellada de happy pills posee la capacidad de darte un empujoncito para poder arrancar. No obstante, seguir andando a fuerza de ellas es insostenible a largo plazo por mil razones que merecen una conversación aparte.
El triunfo sobre mis tendencias depresivas-suicidas nació gracias a la descodificación. Sencillamente, tuve que reprogramarme mentalmente y reconectarme espiritualmente a fin de empezar a ver el vaso medio lleno y no medio vacío. Es un ejercicio de gratitud, de apreciación por cada día, de clavarse con uñas y dientes en el AHORA que requiere un deseo genuino de mejorar la calidad de nuestra existencia. (Léa El Poder del Ahora de Eckhart Tolle).
Al principio, la disciplina es capital, porque para romper el disco rayado de un dialogo interior dañino y crear un nuevo discurso hay que ejercitar a diario el músculo de la voluntad. Es un trabajo individual, interior y sobretodo indispensable para volver a gozar a plenitud del privilegio de estar viva.

Educación sexual en las escuelas

De Hergit “Coco” Llenas

La taza de jóvenes embarazadas en los Estados Unidos es significativamente más alta que la de otros países industrializados. Mientras que en Holanda 14 de cada 1,000 chicas se embaraza a temprana edad, aquí la cifra es 57 de cada 1,000.
No obstante, en aquellos Estados donde se enseña educación sexual usando términos biológicos precisos, las tazas son más bajas. Por ejemplo, en New Jersey, se requiere presentar la educación sexual en terminología médica y resulta que sólo 14.8 de cada 1,000 chicas quedan embarazadas; en contra posición: Mississippi, donde no es mandatario explicar las cosas muy claras, ¡sorpresa! 42.6 de cada 1,000 adolescentes quedan encinta año tras año.
Gracias al movimiento conocido como #MeToo, el tema de educar sexualmente a los estudiantes está tomando envergadura, pero de manera irregular. Esto se debe a que cada Estado lo está haciendo a su manera. “La educación sexual todavía se mantiene como un mosaico de sistemas dispares que varían profundamente de Estado en Estado”, dijo Nora Gelperin quien es la directora de Educación Sexual y Entrenamiento de la Juventud para una organización que defiende el concepto de una educación sexual honesta. Y por honesta, aclara, “es que vaya más allá del uso de preservativos u orientaciones sobre enfermedades venéreas y abarque –además- aspectos éticos de las relaciones y también cómo protegerse y planear para el futuro”.
Únicamente 24 Estados exigen educación sexual en las escuelas. De estos, 10 demandan el uso de lenguaje médico, según el Guttmacher Institute. Los restantes 26 Estados no están legalmente obligados a impartir este tipo de docencia ni a llamar al pan-pan y al vino-vino.
Entre estos últimos, puede que se reemplacen las clases de orientación y educación sexual por políticas de abstinencia, aunque “los estudios han demostrado que confiar exclusivamente en la abstinencia no reduce el riesgo de embarazo a destiempo ni el ritmo de actividad sexual en los adolescentes”, según explicó Catherine Brown, una investigadora del Center for American Progress, es una organización de tendencias liberales.
De hecho, John Santelli, investigator de cabecera en Columbia University, enfatiza que los estudiantes deben aprender a “comunicar su consentimiento, a reconocer y emplear un protocolo de permisos mutuos, incluyendo la negación y el saber evitar avances físicos, verbales y sexuales”. Alineados con esta visión, en Oklahoma, se introdujo una ley conocida como Lauren’s Law que requiere entrenar a los maestros en cómo impartir clases sobre el consentimiento y la salud emocional de las relaciones.
En California, los distritos están implementando el acto Healthy Youth, el cual demanda la “integración y comprensión de material sobre salud sexual y prevención de SIDA que sea detallada e inclusiva” para los estudiantes de intermedia.

A pesar de no haber uniformidad y aunque reina la desinformación, con el movimiento #MeToo, junto con la aplicación de nuevas leyes, está consiguiendo concientizar a más jóvenes en nuestras comunidades. De todas formas “creo que va a tomar tiempo…tendrá que haber una evolución en las normas y un mayor entendimiento de lo que es necesario hacer para ayudar a los jóvenes a comprender lo que son las relaciones íntimas”, concluyó la señora Brown.
Mientras ese día llega, ayudaría que los padres les hablen a sus hijos sin tapujos de este tema, porque al fin y al cabo ¿no vale más prevenir que lamentar?

Desvistiendo un santo

De Hergit “Coco” Llenas

Mientras los haitianos cruzan la frontera y emigran a la República Dominicana, los dominicanos cruzan el Canal de la Mona para llegar a las costas de Puerto Rico y los puertorriqueños, a su vez, se montan en un avión para ubicarse en la Florida y otros Estados del continente americano. Este éxodo masivo de los últimos lleva tantos años que el fenómeno tiene nombre propio: la diáspora boricua. Esta diáspora se agravó en el 2017 cuando el huracán María azotó la isla. En los días que siguieron al desastre natural, según diversos estudios, se estimó que 175,000 habitantes abandonaron la Isla del Encanto, dejando atrás sus casas medio destruidas, un paisaje apocalíptico de árboles sin hojas y centenares de planteles escolares semi-despoblados.
Con una salud económica profundamente deteriorada, con la ayuda federal y el pago de los seguros moviéndose a cuenta gotas, Puerto Rico es todavía un escenario de troncos colapsados sobre los techos de las viviendas, edificios sin techo y solares baldíos llenos de desechos. Eso es lo tangible. Lo intangible ha sido un trauma cuya secuela psicológica ha sumido a la población en una actitud de sálvese quien pueda. Ahora Boriquén no sospecha, pero sabe a ciencia cierta de su desamparo.
Ante la imposibilidad de arreglar la situación a tiempo, se desvistió un santo para vestir a otro.
Así, familias enteras se re-ubicaron, trayendo a nuevos distritos escolares un influjo masivo de estudiantes muchos de los cuales no hablan el inglés. Para los distritos que han absorbido estos estudiantes, la tarea de adaptación no ha sido un paseo en el parque. Esto se debe a muchas razones: la falta de maestros entrenados para lidiar con niños que son English Language Learners (ELL), la sobrepoblación súbita de los salones de clases, la integración y/o choque cultural para ambos, las familias y los administradores de escuelas, entre otras más. Eso por un lado.
Por el otro, el santo desnudo dejado atrás anda gestionando ponerse ropas nuevas, lo que implicaría -de acuerdo al plan de recuperación- convertir a Puerto Rico en un destino turístico de primera en el Caribe, en lo relativo a la economía. En cuento a la educación, el proceso ha consistido en el cierre de escuelas, la re-estructuración del distrito a fin de descentralizarlo, la apertura a nuevos modelos de escuelas y/o programas tales como la Libre Selección de Escuelas y escuelas charter o alianzas como se les llaman allí.
Si de verdad del choque viene la luz, las posibilidades de inversión en bienes inmuebles, de re-invención de la educación, de rehabilitación de la economía prometen encaminar el país por el sendero del progreso. Sin embargo, para lograrlo se va a requerir algo de continuidad, lo que resulta más fácil de decir que de hacer dada la tendencia cultural de nuestros pueblos a pasar borrón y cuenta nueva cada vez que podemos. Una costumbre que nos ha estancado en una adolescencia perpetua de proyectos a medio terminar y visiones sin materializar que algún día, yo espero, podamos finalmente superar.

Las universidades y los incentivos: un arma de doble filo

De Hergit “Coco” Llenas

En la medida que cambian los grupos demográficos en los Estados Unidos, varían también las necesidades de las instituciones que les sirven. Así, a lo largo y ancho de esta nación se ha visto un incremento en la tasa de la graduación escolar de los hispanos, lo que ha creado un nuevo flujo de matriculados en las organizaciones que ofrecen una educación post-secundaria; ya sean universidades de cuatro años o colegios universitarios que preparan los estudiantes con un diploma asociado de dos años.
De hecho, hacer que estos jóvenes adquieran una educación universitaria es actualmente el foco de las políticas gubernamentales en este país, cuya meta para el año 2020 es llegar a tener el número más alto del mundo de personas graduadas.
Con este fin, en el 2008, se creó un incentivo federal para asignar recursos adicionales a aquellas instituciones que atienden a nuestra gente, dado que los latinos representamos el grupo minoritario de mayor crecimiento poblacional, al tiempo que somos uno de los más bajos en logros académicos.
Si una entidad cuenta -por lo menos- con un 25% del estudiantado de origen hispano, puede solicitar la designación de Hispanic-Serving Institution (HIS). Una vez aprobada, las universidades son elegibles para recibir subvenciones del gobierno federal.
Muchos colegios y universidades compiten por convertirse en HIS tanto por el deseo de calificar para más fondos como por razones mercadológicas, puesto que las comunidades minoritarias las consideran más atractivas, lo que ayuda a subir la matriculación.
No obstante, llevar el título de HIS no es garantía de buen servicio. Muchas veces alcanzar el porcentaje mínimo para adquirir o conservar el estatus no viene de la mano con los programas e iniciativas necesarios para asistir de manera adecuada a la población Latinx.
Gina García, de la Universidad de Pittsburg, habló al respeto: “A veces, el nombre HSI no pasa de ser una etiqueta hueca. A pesar del aumento en el número de HSIs, hay que criticar la tendencia imperante en algunas de estas a inscribir muchos hispanos sin conseguir que los resultados finales sean de verdad equitativos”.
Es decir, que se enfocan en inscribir nuestros hijos, pero no en graduarlos de una carrera. Y esto se debe a la falta de soporte real para ayudar los estudiantes a lidiar con los obstáculos que vienen con la vida universitaria y la identidad latina. De ahí que, sea de vital importancia que la designación responda a un esfuerzo cohesivo, integral e inclusivo que aspire al éxito a través de la graduación, en lugar de un juego de números donde lo que importan son los recursos recibidos y no los resultados obtenidos.
La vitalidad económica de los estados ¡y de la nación! depende de una sociedad educada. Más y más puestos laborales demandan un grado universitario. Para los hispanos poder participar en igualdad de condiciones en el mercado de trabajo del futuro, es imprescindible que mantengan el paso, graduándose en masa. Y eso no está ocurriendo tan a menudo como se esperaba porque, en muchos casos, las Hispanic-Serving Institutions han hecho de las subvenciones federales un negocio en vez de un servicio.