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Hablemos de todo un poco

Category: Aqui entre nos

Carne presta para la rapiña

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A parte enseñarnos algunos de los hábitos exóticos y no tan exóticos del proceso de cortejo y reproducción de los animales salvajes, el Discovery channel también ha servido para familiarizarnos con las estrategias de cacería de los depredadores más efectivos que habitan las selvas de este planeta. Una de ellas, que ha probado su infalibilidad tanto entre cazadores solitarios como los que atacan en manada, es seleccionar como una presa a un ejemplar que por cansancio, enfermedad o inexperiencia se ha separado del grupo y se encuentra aislado de los miembros del clan en capacidad de defenderlo. Para el cazador, este estado de distanciamiento e incomunicación es la primera ventaja que él tiene sobre su presa. En nuestra sociedad, al igual que entre las bestias silvestres, ocurre lo mismo. Según reportó Forbes, en Miami al Medicare y Medicad le facturaron fraudulentamente cerca de $237 millones de dólares durante 2011. Las facturas provenían de compañías, en su mayoría fantasmas, cuyo blanco principal eran personas de la tercera edad. Los ancianos resultaban ser la clientela ideal pues sufrían de una salud debilitada, una mente –a veces- distraída y vivían muy frecuentemente en soledad. En otras palabras, eran carne presta para la rapiña. Esta rapacidad se extiende a otros ámbitos y a otras víctimas. Tan pronto demostramos un poco de solvencia económica o cierta “independencia” financiera, al inmigrante, al estudiante universitario, a todos nosotros nos bombardean con promociones producidas por compañías de tarjetas de crédito. Aprovechándose de la falta de educación financiera, la terrible desinformación imperante dentro de la comunidad hispana, abusando de la ausencia potencial de una red familiar y/o social que nos de soporte, los dueños del dinero plástico nos acorralan con un sencillo argumento que parece inofensivo, compre ahora y pague después. Las reglas de ese juego siempre están escritas en mini letritas usando un lenguaje lleno de siglas y acrónimos: APR, DPR (annual percentage rate, daily periodic rate), etcétera. Así mismo, la explicación de la oferta y sus penalidades suele estar ubicada, y no por casualidad, en la parte trasera de una página tan visualmente saturada que da dolor de cabeza el leerla. ¡Por eso casi nadie la lee! Y eso, of course, es lo que busca el acreedor. Los grandes capitales elijen un diseño gráfico tan intrincado, no por salvar un árbol al ahorrase la tirada de una segunda página donde aparezcan las letras en tamaño legible, si no para que uno pierda el interés por leer los diminutos términos presentados en una hoja de papel atiborrada. Cualquier diseñador o especialista en mercadotecnia le puede confirmar esto, ya que está probado y requete-probado que la densidad de la página afecta la motivación del lector. Este viejo truco no pasa de moda. Los prestamistas hipotecarios y vendedores de bienes raíces que engatusaron a medio mundo cuando Las Vegas gozaba de su gran boom inmobiliario se lo saben de memoria. Aquí entre nos, en esta jungla de concreto, hasta las pólizas de las aseguradoras tienen más rayas que un tigre gracias a su arsenal de condiciones tan intrincadas como el diseño arriba mencionado. Estas últimas, menos inocentes que depredadoras, acumulan millones defraudando al consumidor. Así, pues, ¡mucho ojo! No se aparte de la manada y manténgase conectado e informado.
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La pasión de la enseñanza

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“Yo considero que es una falta de respeto al magisterio asumir que cualquier estudiante universitario inteligente, proveniente de cualquier reglón académico, esté listo para fungir como un maestro después de tomar unas cuantas semanas de entrenamiento. El modelo de Teach for America (TFA), dijo la doctora Aída Walqui, es una afrenta a la profesión de educador. Para enseñar no basta con una actitud al estilo de los voluntarios del Cuerpo de Paz: voy a tal sitio, hago una obra de bien y me siento a gusto. El magisterio es un arte y una ciencia, no es una actividad que cualquiera puede ejercer solo porque tiene deseos de ayudar a la comunidad.” ¿Qué es Teach for America? Es una  organización dedicada a eliminar la injusticia social en la cual viven millones de estudiantes nacidos en la pobreza y quienes carecen de una educación de calidad y por eso, según TFA, se quedan atrapados dentro de un ciclo perpetúo de miseria. Con el fin de elevar la calidad de la educación, la entidad no lucrativa busca, entrena y cultiva individuos comprometidos con la igualdad y los ubica dentro de los salones de clases en las escuelas de los barrios pobres, que es donde existe una mayor necesidad de ayuda. A su vez, la Dr. Walqui, es la Directora de Desarrollo Profesional para Maestros de WestED y está considerada como una lumbrera en el área de enseñanza y formación de maestros especializados en instruir estudiantes cuya primera lengua no es el inglés. Su crítica, citada al principio de esta columna, fue expresada  en una cima sobre alfabetización realizada el pasado martes en La Universidad Nevada Las Vegas (UNLV), la cual estuvo auspiciada por Nevada Succeeds. Su controversial punto de vista con respecto a Teach for America es compartido por otros educadores local y nacionalmente. De hecho, en alguna ocasión escuché  a una directora de escuela de nuestro distrito quejarse de “lo mucho que hay que invertir en desarrollarlos y entrenarlos (a los nuevos maestros de TFA) para que luego se vayan.” Pero como dicen en mi tierra: siempre hay que escuchar las dos campanas, y al otro lado de la controversia sobre este programa, nos encontramos con el planteamiento de que la pasión no se enseña, si no que se siente o no se siente. Y de ahí que, aunque los maestros de TFA son todos, o en su gran mayoría prácticamente inexperimentados, ellos están movidos por algo, una fuerza, una pasión hacia una causa y eso, aquí entre nos, no se aprende en un colegio de educación.  ¿Cuántos egresados de los colegios de educación son personas sin verdadero amor por la enseñanza y pésimos maestros? No pocos. ¿Cuántos jóvenes egresados de TFA logran un día convertirse en buenos o excelentes educadores? Algunos. Cabe argüir,  así mismo, que la ciencia del magisterio no es exacta, no es como las matemáticas: 2+2=4.  Es una ciencia que aspira a convertir las mejores prácticas en modelos efectivos, pero mientras más se profundiza y se investiga sobre estas prácticas, más variadas y discutidas resultan. ¿Quién tiene la razón?… ¿Dónde está la verdad?…La respuesta, por ahora, es ¡ya veremos!

Celebrando Las Vegas

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Esta ciudad ha sido donde he vivido por más largo tiempo desde que salí de mi Santiago natal. Las Vegas es un lugar que he aprendido amar, aunque mi amor no fuera de esos que nacen a primera vista. Ahora, si me voy lejos, extraño esta ciudad por ofrecerme un servicio al cliente excelente, incomparable, fabuloso. Y, si se me antoja, puedo quedarme en ella y reservar una bella habitación en un hotel glamoroso y pagar de $30 a $40 dólares durante un martes o un miércoles. Las Vegas es una ciudad con estilo, así como California tiene sus pantalones kakis y sus camisetas blancas, el vegano se viste cual estrella, bien a lo movie star o a lo rock star, o a lo old star de incógnito o en “rehab”, que es un estilo en el cual convergen armoniosamente el lujo y el brillo, las cirugías plásticas, el western, con los tatuajes y las perforaciones. Todo va, nada sorprende, el hombre y mujer local parecen ser impermeables al qué dirán. Sí, es cierto que he atacado y le he exigido mucho a esta ciudad, como lo hacen los padres con los hijos, pero es porque la sueño cada día mejor. Quince años atrás la encontré en plena edad del crecimiento y no era más que una mesa de juego alrededor de la cual se ofrecían hot dogs, margaritas por un dólar y bodas al vapor. Entonces, este oasis no tenía museos, ni un teatro de la talla del Smith Center ni en su repertorio aparecían espectáculos de circo altamente elaborados y de gran belleza artística, los grandes chefs de New York y San Francisco no habían descubierto que el desierto era un pedazo de tierra fértil donde sembrar sus caras ambiciones gastronómicas y las divas del mundo no buscaban plantar sus raíces en nuestra arena. Y es que Las Vegas ha mudado la piel tantas veces, que ya le queda poco de su pellejo inicial. En esta nueva dermis, ella se exhibe como un centro de convergencia para eco-turistas, como motor de las mejores políticas y prácticas de conservación del agua, como un bazar de las mercaderías más finas del planeta, como una comunidad habitada por gente deseosa de ayudar, gente llegada de todas partes que, al igual que yo, se dijo un día: “no he venido para quedarme” y sin embargo, aquí estamos todavía: seducidos, embrujados, enamorados de ella, acostumbrados a la maravillosa conveniencia de encontrar los restaurantes, los gimnasios, los supermercados, los bares y las salas de baile abiertos de lunes a lunes hasta muy tarde (o durante las veinte y cuatro horas). Y usted se preguntará: ¿Y este canto a Las Vegas, a qué se debe?…pues esta semana estoy de cumpleaños y ando de muy buen humor. Por eso he optado por no despotricar contra la falta de esto y la carencia de aquello. Hoy, aquí entre nos, quiero celebrar mi hogar, celebrar su espíritu libre, peregrino, su forma de susurrarme al oído: “cuando estés en Roma, compórtate como los romanos”, pero cuando estés en Vegas, sé tú.(r)

Houston, we have a problem, Nevada requiere un EMERGE

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El costo promedio de la matricula en una universidad prestigiosa es aproximadamente de cincuenta mil dólares por semestre. Para una familia pobre, esa factura es prohibitiva. Pero, aunque no aparezca en la página frontal de ningún diario, lo cierto es que las universidades “de los ricos” están más dispuestas que cualquier otra a ofrecer una beca completa para costear la matriculación de estudiantes que se encuentran en una situación financiera desventajosa. La falta de representación de este tipo de estudiantes en esas universidades es alarmante: “ a penas 3% de los estudiantes en estos centros de educación superior provienen de familias de bajos recursos,” dijo Rick Cruz, quien es el asistente del superintendente en el distrito escolar independiente de la ciudad de Houston, (Texas) conocido por sus siglas en inglés como HISD. Para remediar la falta de acceso a la educación más cara que el dinero puede comprar en los Estados Unidos, sin tener pagar la factura en efectivo, Rick creó en 2010 un programa llamado EMERGE. EMERGE es una hermandad de educadores y líderes comunitarios que comparten la visión y el propósito de enviar una mayor cantidad de chicos (as) de bajos recursos a las universidades más reputadas de la nación. De hecho, Rick y su grupo ya ha logrado que sus alumnos sean aceptados, con todos los gastos académicos cubiertos, en Harvard, Yale, Rice, Dartmouth, Tufts y MIT, lo cual es especialmente significativo si tomamos en cuenta que el 100% de estos estudiantes provienen de hogares donde los padres son pobres y nunca completaron una carrera universitaria. Además, 90% de estos estudiantes son las primeros en toda su escuela en ser admitidos en una universidad de alto calibre. ¿Y cómo ha logrado esto el equipo de EMERGE? “Pues, a través de un proceso largo y meticuloso que se inicia tan pronto los estudiantes entran en la preparatoria. Antes que nada, a cada candidato se le asigna un mentor, quien, a su vez, es egresado de una de las universidades en cuestión y por lo tanto entiende qué es lo que hay que hacer para ser aceptado en una de ellas. Luego, se les proporciona a estas jóvenes promesas la ayuda financiera necesaria con el fin de que puedan pagar por actividades extra curriculares tales como estudios avanzados durante el verano y después de las horas escolares, a esto se le suman intensos talleres de liderazgo, de preparación para pasar los exámenes más rigurosos y clases sobre dónde y cómo encontrar becas completas. También se les ofrece asistencia personalizada para diseñar y ejecutar un plan sistemático para alcanzar las metas que los candidatos se han propuesto, así mismo se les da apoyo para llenar las solicitudes y se les lleva de visita a un campus (…) No es extraño que esa visita a Harvard o Yale sea la primera excursión fuera, no solo de Houston, sino del barrio, que la mayoría de esos jóvenes ha tenido en su vida,” explicó Cruz. EMERGE se propone enviar 800 estudiantes en el transcurso de los próximos cuatro años a las mejores universidades de América. ¡Enhorabuena, Houston! A ver si a nosotros se nos ocurre unir esfuerzos para crear algo tan poderoso y cohesivo por aquí.

Resoluciones para el nuevo año

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Según publicó dos semanas atrás la Universidad de Scranton en su periódico de psicología, el cuarenta y cinco por ciento de los habitantes de los Estados Unidos hace alguna o varias resoluciones para el nuevo año. Entre las resoluciones más populares, señalan las estadísticas del estudio, se encuentran: bajar de peso, organizase mejor, gastar menos y ahorrar más dinero, mantenerse en forma y dejar de fumar. Desde luego, los medios de comunicación hacen eco de estas preocupaciones al saturar los canales con mensajes destinados a ayudarnos con el cumplimiento de estas metas. Y de ahí que el bombardeo mercadológico no sea pura coincidencia, como quizás usted ya habrá podido notar a través de la lluvia de anuncios sobre píldoras para rebajar, parches de nicotina, equipos de hacer ejercicio, etcétera, que nos baña durante esta época del año.  Si nos detenemos a pensar por un segundo, la adquisición de toda esta mercadería echa por tierra la resolución de gastar menos y ahorrar más, pero ¿qué sería del mundo capitalista si paráramos de comprar cachivaches? Sería el gran final de los sales y los garage sale, lo cual dejaría a mi tía sin un deporte que practicar los domingos, cuando esté aburrida.

Una cosa que ni usted ni yo no encontraremos en igual abundancia son aquellos mensajes relacionados con las causas que han originado la obesidad, los descontrolados impulsos de consumo, la ansiedad que nos mueve a fumar y la inactividad física que es producto, parcialmente, de una pobre planeación urbanística que no facilita en esta ciudad ir a pie hasta los lugares de trabajo ni transportarse en bicicleta de un punto a otro con relativa seguridad y ¡ni hablar de moverse con eficiencia en tren o autobús! Pero, ¿qué sería de la economía actual si la gente contara con la opción de transportarse sin la necesidad de adquirir uno o varios vehículos privados? Desaparecerían las razones que justifican la dependencia nacional del petróleo extranjero, la contaminación ambiental producida por nuestro querido amigo: el monóxido de carbono, los oficiales que castigan  nuestras  violaciones de tránsito, entre otras bendiciones.  O sea, una hecatombe de proporciones mayúsculas, porque  se supone que nuestro planeta NO necesita menor contaminación y que este país NO requiere de un cese a las expediciones bélicas que “en pos de la democracia” se le hacho a los países petroleros del medio oriente, y finalmente, ¡quién!, me pregunto, ¿quién no ama recibir una multa por conducir a cuarenta millas por hora en una zona residencial cuyo límite es de treinta y cinco? Sobre todo cuando el oficial en cuestión podría estar cazando timadores y proxenetas, es decir carteristas y chulos, cinco cuadras más abajo en lugar de estar halándole las orejas a gente decente que va a recoger sus niños a la escuela.

En fin, que a la hora de escribir mi lista de resoluciones para el 2014, me propongo reflexionar sobre el origen de mi sobrepeso antes de seguir ciegamente los argumentos del último comercial de televisión, ya que el año pasado me compré una bicicleta estática y llevo más de seis meses que no la he vuelto a montar.

El boom de las gatas

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de Hergit Penzo Llenas

Erase una vez un reino lejano, bello como un oasis. Allí, llegados desde las cuatro esquinas del mundo antiguo, los súbditos compraban sus palacios aun antes de que la construcción empezara. Aquellos que atendían los caprichos de los asiduos visitantes rebozaban en ganancias prontamente derrochadas, sus bolsillos de tan llenos, parecían explotarse. Luego llegó el tiempo de las vacas flacas.
De las esperadas cuarenta horas reglamentarias, el bisturí corporativo empezó a cortar tajadas, como el dios dinero manda. Ante su perplejidad, a una persona le montaron sobre la espalda, a parte de la propia, tres, cuatro o cinco cargas. Pero ella no se quejaba, y se las apañaba para no perder la única entrada de efectivo que le quedaba. Así que, mientras más le exigían, más daba.
Con los años anunciaron los voceros, desde la gran atalaya, que en el reino la suerte mejoraba. ¡Qué alegría, amigos míos! ¡Mirad el mar de beduinos caminando frente a las fuentes que bailan! ¿Volverán mis compañeros a ocupar sus viejos puestos, ahora que desbordan los portones de la entrada?, le preguntó osadamente a su patrón un señor de cara redonda, bronceada.
-¡No hombre! de eso nada, si tú no puedes con tus asignaciones, mejor te largas. Hay veinte mil hambrientos que mañana te reemplazan. ¿O es que no ves que ahora mismo a cientos dimos de baja?
-¡Los visitantes se enferman, las órdenes se retrasan! ¿por qué a nadie se le ocurre llamar a Pedro para que vuelva a su plaza? se quejaba aquel señor… sin que nadie le escuchara.
Entonces, cuenta la leyenda, fue el gran boom de las gatas. En el reino tan bonito, antes lujo, brillo y plata, no se cambiaban las sábanas. En las cocinas de tanto cortar esquinas, creció el moho verdecito y parieron en sus nidos sendas crías las moradas cucarachas.
-¡Pensar que a esta tierra yo amaba! decían los súbditos tristes, perdidas las esperanzas. Las gatas, bestias glotonas, se comieron los planes de retiro, los bonos, los salarios, las vacaciones, los días de enfermedad, el horario de las tropas, las manzanas. Después, de puro canibalismo, acabaron masticando el buen servicio, la higiene, la sensatez, la sonrisa de las almas.
Siglos más tarde, cuando los arqueólogos desenterraron los restos de esta cuidad dorada, encontraron cuatro esqueletos felinos del tamaño de una montaña… y cien mil calaveritas humanas cubiertas de andrajos. Y de esta manera insana los obesos roedores destruyeron aquel reino, antes lujo, brillo y plata.

Porque el que nada siembra…

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¡Yo seré la primera persona en mi familia que irá a la universidad! afirmó una estudiante de último año de la escuela secundaria Rancho el pasado 5 de diciembre, cuando tuvo lugar una feria educativa sobre el tema de la educación superior. Allí estuvieron congregados representantes de diferentes universidades, agencias no lucrativas, las fuerzas armadas, escuelas vocaciones y colegios comunitarios, quienes informaron al estudiantado sobre los recursos y programas que estaban ofreciendo. En vista de que mi papel era hablar sobre becas, le pregunté a la citada estudiante si sabía cómo obtenerlas. –Sí.
-¿Has pedido a dos o tres maestros que te escriban cartas de recomendación?
-¡Claro!
-¿Tienes listo el ensayo que vas a utilizar para solicitar las becas?
-¡Por supuesto, ya le he pedido a una maestra que me lo ayude a corregir, porque sé que no debe tener faltas, me contestó con una sonrisa de oreja a oreja
-¿Y la transcripción de tus calificaciones?
-Aquí están, mire, y abrió una carpeta con las copias de los documentos sujetos con una grapa.
-¡Qué bien! veo que estás lista, le dije, muy contenta al ver que ella estaba muy enterada del asunto.
Unos minutos más tarde me tocó hacerle las mismas preguntas a un chico. Sus respuestas fueron: “¿ah?, ¿eh?, no y ‘I didn’t know I need it.”
–Tienes que hablar con tu consejero escolar para orientarte mejor, le digo.
–No sé quién es el consejero, contestó.
-¿Qué te gustaría hacer cuando termines la secundaria?
–No sé.
-¿Y tus padres, qué dicen?
–Nada.
-¿Cómo que nada?
-Ellos no se meten con eso, me respondió enfadado y se marchó.
¿Por qué a algunos jóvenes les entusiasma la idea de alcanzar una educación superior y a otros los pone de mal humor hablar de eso? ¿Por qué, dos adolecentes expuestos a la misma información, reaccionan de manera tan opuesta ante ella? De acuerdo a la Doctora Mathis, una veterana con treinta y cinco años de experiencia en el mundo de la educación, lo que hace la diferencia entre un estudiante motivado a continuar sus estudios y otro que lo no está, es el tipo de expectativa que de él tiene su familia. Si la expectativa reza: aunque aquí nadie obtuvo un título universitario, tú sí vas a tener uno, el estudiante tendrá claro que eso es lo que se espera de él y sabrá, entonces, hacia donde tiene que dirigirse. Por el contrario, si no hay una meta, si no existen expectativas depositadas en su futuro, los jóvenes no sabrán qué es lo que tienen que hacer con el resto de su vida académica. Por eso, señores, es importantísimo plantar la semilla de aspiraciones altas y bien definidas en la mente de los hijos, porque el que nada siembra… bueno, ustedes saben.

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Tiempo de re-regalar

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Se acerca la navidad. Época de regalar. Con loco frenesí, nuestros familiares salen a buscarnos presentes y viceversa. Luego, habrá que meter los regalos en una caja, envolverlos, ponerlos debajo del arbolito y esperar ese día glorioso en el cual, con cara de asombro y una gran sonrisa, alguien abrirá el paquete con sincero o fingido regocijo, y diga: ¡pero mira qué bonito!
Una vez consumadas las fiestas navideñas, es tiempo de reciclar. Paso inventario a todos los regalos recibidos y llego a la inquietante conclusión de que solo me gustan dos, de los siete. Entonces, una resolución de año nuevo cobra vida: voy a deshacerme de aquello que de muy buena intención me han obsequiado y no me gusta. En Norteamérica se conoce esta práctica con el nombre de regift, o sea re-regalar. Por supuesto, este acto de “reaprovechamiento de los bienes” lo hago siempre de buen corazón, porque deseo que al destinatario le guste (más de lo que me gusto a mí) ese obscuro objeto que le estoy re-regalando.
Aunque antes lo ponía en duda, ahora sé que es cierto: “one man’s garbage is another man’s treasure,” pues siempre encuentro un destinatario sinceramente feliz de aceptar el producto reciclado en cuestión. ¿Dónde encuentro el feliz destinatario? -¡En la subasta del elefante blanco que organiza el club Toastmaster!
En el mes de enero los miembros del club donan aquellos presentes que están interesados en “reciclar” y estos, a su vez, son subastados. Con los fondos recaudados le hacemos un cheque a una organización sin fines de lucro o apoyamos al mismo club, que es también una entidad no lucrativa. De esta manera, matamos dos pájaros de un tiro: le donamos dinero a una misión importante para nosotros y, ¡maravilla! nos desembarazamos del sentido de la culpabilidad que sentimos al desprendernos de algo que un ser querido nos ha obsequiado. Aquí entre nos, me parece una solución salomónica.

¿Cómo se despide a un maestro?

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-¿Cuál es el procedimiento que ustedes siguen a la hora de despedir un maestro?, le preguntó Lily Eskelsen García al administrador de una escuela pública en su visita a Finlandia, país que se ha convertido en el modelo a estudiar para reformadores alrededor del mundo y que, de nuevo, ha sido el ganador del primer lugar en el Programme for International Student Assessment (por sus siglas en inglés PISA). PISA es una encuesta rigurosa que mide los logros académicos de estudiantes -originarios de 57 naciones- que están cursando la secundaria. Los estudiantes son evaluados en matemáticas, lectura, ciencias y en su habilidad para resolver problemas.
A su vez, Lily Eskelsen García, otrora maestra de primaria en Utah, es la vicepresidente de la National Education Association, conocida por sus siglas en inglés como la NEA, la cual es una organización laboral que agrupa a más de tres millones de miembros. Además, Lily fue una de las personalidades invitadas para hablar ante un selecto grupo de líderes de Nevada, en la tercera cumbre organizada por The Leadership Institute, el pasado jueves, 14 de noviembre (grababa por Nevada PBS).
En respuesta a la interrogante planteada por la líder sindical sobre cómo se despediría a un maestro, el administrador nórdico contestó con otra pregunta: -¿Y es que ustedes [en los Estados Unidos] contratan malos maestros?…
Esa es la pregunta del millón.
“En Finlandia, es más difícil entrar a la facultad de enseñanza que a la de leyes. El magisterio es considerado como una profesión muy distinguida y aquellos que en ella trabajan son considerados parte de una élite,” dijo la oradora, agregando que “para llegar a convertirse en un educador profesional, una persona debe pasar por un proceso minucioso de reclutamiento y de preparación que incluye la adquisición de un grado de maestría en la materia que se va a impartir.”
Dicho de otra forma, cuando los maestros son elegidos con mucho cuidado y están altamente capacitados, el dilema de deshacerse de las manzanas dañadas se resuelve casi por sí solo. Y esta es una noción que a nosotros nos convendría aprender de los finlandeses, (vea What the U.S. can’t learn from Finland about ed reform publicada en The Washignton Post) aunque ellos deban su éxito educacional a las innovaciones que asimilaron, nada más y nada menos, de los Estados Unidos.¡Oh, qué ironía!

El GED: a penas un buen diploma

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Cami Anderson, la famosa superintendente de distrito escolar de Newark (New Jersey), visitó Las Vegas hace unos meses. Durante su visita, la reformadora compartió su opinión sobre varios temas relativos a la educación, entre ellos el General Educational Development o GED, como se le conoce comúnmente.
EL GED es un proceso que ayuda a prepararse para pasar un examen que incluye cinco áreas de competencia académica: matemáticas, ciencias, estudios sociales, lectura y escritura. El mismo equivale, casi, a un diploma de graduación de la secundaria o el bachillerato.
Al remontarse a los orígenes del GED, Cami explicó cómo la creación de esta iniciativa respondió a la necesidad de encontrar una solución al problema de los soldados que fueron enviados a la Segunda Guerra Mundial. Éstos no alcanzaron a terminar la escuela y al retornar de los campos de batalla estaban pasados de edad para regresar a los salones de clases. Es decir, que el GED se inventó como un atajo para acelerar el proceso de reintegración a la fuerza laboral de los veteranos, aunque en la actualidad se utilice como alternativa “válida” para aquellos estudiantes que han desertado de las aulas.
La palabra válida aparece entre comillas porque, según la educadora: “El GED, hoy día, no es más que “a Good Enough Diploma,” lo que en este contexto se traduciría como un diploma a penas bueno o justo. A penas bueno para que a uno lo acepten en el ejército o a penas justo para ingresar a una academia vocacional donde se enseñan oficios como la plomería o similares. Dicho sea de paso, y de acuerdo a las proyecciones de los economistas, este tipo de oficios “van a representar una de las cinco posibles plazas de empleo en la sociedad norteamericana del futuro,” nos explicó la oradora.
O sea, que el GED no es suficientemente bueno para tener acceso a TODAS las opciones disponibles en el mercado laboral del mañana, opciones que sí estarían al alcance de alguien que haya alcanzado una formación académica más avanzada.
La prensa local ha estado divulgando la noticia de que al final de 2013 se van a implementar cambios que harán del examen en cuestión uno más profundo y complejo. Y aquí entre nos, ya era hora de que lo ajustaran a nuestros tiempos, pues “desde la II Guerra Mundial seguía siendo el mismo”. Sin embargo, ¡cuidadito! que un Good Enough Diploma no basta para alcanzar el sueño americano, porque es sabido (y está suficientemente demostrado) que existe una relación directa entre una excelente educación y un mayor número de oportunidades en la vida.
http://eltiempolv.com/articles/2013/11/14/opinion/doc52854da93b995064730533.txt