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Si no estamos sentados en la mesa, somos parte del menú

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De Hergit Penzo Llenas

Directora Nacional de Participación Hispana
para la American Federation for Children

Desde hace tiempo los legisladores de Tennessee han tenido la oportunidad de pasar diversas propuestas de ley que crearían Opciones Escolares*(ver articulo anterior). No obstante, las propuestas no han pasado, a pesar de que muchas encuestas hablan del inmenso interés que tenemos por ellas.

En teoría, el deber de los legisladores es representarnos, pero una cosa es la teoría y otra es la práctica. En la práctica, los funcionarios públicos están aliados con este círculo o con aquél.

Una organización muy poderosa, con la capacidad de ejercer mucha presión, es el Sindicato Nacional de Maestros, (conocido por sus siglas en inglés como NEA). La NEA tiene una postura muy definida en lo que se refiere a la Opción Escolar: simplemente, la odia.

De ahí que, haya entablado varias demandas judiciales oponiendo los programas de becas/vouchers/cuentas educativas de costa a costa. El caso más reciente se escuchó en la Florida, donde la Suprema Corte decidió a favor de los padres y en contra del sindicato. En Nevada, la NEA está peleando la Education Savings Account, una cuenta que permite dar fondos estatales a cualquier familia que elija educar a sus hijos fuera del distrito escolar.

¿Por qué odia “la unión” el derecho a estas opciones?…pues, una cosa es lo que ellos dicen y otra es la que sugiere el sentido común. Desde su punto de vista, todos los fondos destinados para la educación escolar le deben pertenecer a las escuelas públicas. Necesariamente, ¿hay que poner todos los huevos en una sola canasta?…

La evidencia demuestra que invirtiendo más dinero no se ha mejorado la calidad de la educación. Si no, ¿cómo se explica que en las últimas décadas los presupuestos escolares han ido en aumento mientras que la calidad de la educación ha ido en deterioro? Si el dinero resolviera el problema, EEUU tendría la mejor educación del mundo.

Usando el sentido común, argumentamos que la Opción Escolar da a los maestros la manera de trabajar independientemente. Por ejemplo, abriendo cooperativas, enseñando a domicilio, dando tutorías, solo por citar algunos escenarios. En estos escenarios, la sindicalización no es necesaria. ¿Puede un sindicato sobrevivir sin las contribuciones de sus miembros?…

A fin de asegurar su propia supervivencia, han obstaculizado el crecimiento de las Opciones Escolares para proteger sus propios intereses.Como archi-enemigo de la Opción Escolar, la NEA ejerce presión sobre los legisladores, a quienes le pagan por sus campañas. En consecuencia, el destino de nuestros niños a tener acceso a mayores alternativas educativas está atrapado en las redes de la politiquería.

Los legisladores entienden que los niños necesitan otras alternativas, mas no se sienten obligados a favorecerlas, ya que ¿para qué buscarse un problema con el partido o con el sindicato?

Ahora bien, cabe preguntarnos ¿y si se buscan un problema con nosotros? A nuestros legisladores les interesa mantenerse en el poder. Como votantes, nosotros podemos dar o quitar ese poder. Si se niegan a representarnos, nosotros le negamos la posibilidad de re-elegirse. Si usted quiere que en Tennessee existan Opciones Escolares para sus niños, hágase sentir.

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Soplan Nuevos Vientos

Soplan nuevos vientos

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de Hergit Penzo Llenas
Directora Nacional de Participación Hispana
para la American Federation for Children

Todo ha cambiado a nuestro alrededor. Ya no se ven en cada esquina ni teléfonos públicos ni Blockbusters.  En su lugar existe Netflix, con miles de películas disponibles al instante y diversos teléfonos inteligentes que cuentan con cientos de aplicaciones entre las cuales podemos escoger. No obstante, algunas cosas se han quedado estancadas en el tiempo de la abuelita. Una de ellas es la educación.

Nos mudamos a un vecindario y si tenemos niños en edad escolar, el sistema no nos ofrece varias opciones. Solo tenemos una : enviar a los niños a una escuela pública localizada dentro del perímetro de nuestro código postal. Con suerte, esa escuela contará con los recursos, el personal y las técnicas necesarias para educar adecuadamente a nuestros hijos. Aunque usted y yo sabemos que cada hijo es distinto y, en consecuencia, no todos van a caber dentro de un mismo molde.

Digamos, por poner un ejemplo, que su niño no está avanzando en lectura con la rapidez que avanzaron sus hermanitos. Tal vez le da vergüenza leer en voz alta, quizás tiene una discapacidad o sencillamente él es uno de esos niños cuyo cerebro aprende de manera diferente, lo que es un fenómeno muy común. De hecho, investigadores (ver Understood.org) han dado a conocer que por cada cinco estudiantes, hay uno cuyo cerebro opera de manera diferente. Esto no implica que tenga un retraso, simplemente así funciona. Es posible que la maestra lo note y que la escuela rápidamente ajuste su programa de enseñanza para facilitar el proceso de aprendizaje del niño. De manera que, sin pérdida de tiempo, su niño recibe el soporte idóneo para triunfar académicamente y ¡en la vida!, porque ya sabemos que sin una buena educación nuestros hijos no podrán competir en el mundo del mañana.

¿Qué ocurriría si el escenario escolar del ejemplo anterior fuera lo opuesto?, ¿qué opciones tendría usted si la escuela pública no le puede ayudar? Supongamos que hay otra escuela, una privada o una academia virtual o una cooperativa de maestros y ellos le dicen: nosotros podemos ayudarle. No obstante, a usted no le alcanza el dinero para pagar por la colegiatura. ¿Y entones?…

Entonces, si vive en un estado donde existe Opción Escolar, usted tendría acceso a fondos estatales para pagar por otra alternativa. Ejerciendo el derecho a la Opción Escolar, las familias calificadas reciben un regalo del Estado (total o parcial) para pagar por la educación de sus hijos fuera del sistema público.

Porque creemos que todos nuestros niños merecen tener acceso a una educación de alta calidad, nosotros promovemos y defendemos la Opción Escolar. Somos la American Federation for Children y estamos trabajando en Tennessee para crear más oportunidades educativas para nuestra comunidad. Visítenos: http://www.federationforchildren.org y/o escríbanos CLLenas@FederationForChilden.org Estamos para servirle.

Nevada’s “Education Savings Accounts” are considered the country’s most sweeping school choice initiative.

Nevada’s “Education Savings Accounts” are considered the country’s most sweeping school choice initiative. But now concerns over public dollars going to religious schools have led a judge to issue an injunction, until a higher court can weigh in on the program’s constitutionality. Thousands of families across the state have already applied to the program. Now they are anxiously waiting for the courts to decide, terrified their kids might have to leave their preferred clasrooms.

Not having a native English accent, is it an impediment?

ESL1

by Hergit Penzo Llenas

Today, sixty percent of all the nations on Earth speak English (Oliphant, 2010), 335 millions of whom are native English speakers (Lewis, 2015). The rest, which are estimated to be over 2.6 billion people, are considered non-native English speakers (NNE).  I am a NNE, also known as an L2 learner, or English as Second Language (ESL) learner. As in my case, most L2 learners primarily learned grammar and vocabulary in school, and had limited to no exposure to pronunciation training and instruction, especially during the early stages of learning where it is needed the most (Derwing, 2010). A vast body of evidence suggests that oral proficiency can only be achieved through targeted instruction (Saito, 2011). Phonological instruction greatly impacts the L2 overall intelligibility. Even after achieving a high degree of proficiency, if the L2s’ pronunciation is lacking, he or she may not be able to make themselves understood (Atli & Su- Bergil, 2012). The lack of pronunciation teaching contrasts with the L2 learners’ desire to achieve a native like speaker pronunciation (Pourhossein, 2011). On one hand, teaching pronunciation remains largely neglected, and on the other, data demonstrates that a large percentage of English as Second Language (ESL) students seek to achieve a native-like accent (as cited in Murphy, 2013, p. 259). Should it be the goal of L2s to aspire a native-like status, or should it be to become a proficient bilingual speaker?

Understanding pronunciation

What is pronunciation? It can be defined as speech articulation or a “sub-skill of speaking” (Pourhossein, 2011), it is also considered “one of the most complex human motor skills” (Hu et all, 2012), and Canarajah describes it “as the linguistic feature most open to judgment” (as cited in Murphy, 2013, p. 260). It is so complex because it is a very dynamic process, one that engages many neural resources at different stages over a stretch of time. (Hu et all, 2012) This process entails, among other things, to be able to connect a sound to a symbol, then this symbol has to be stored in the memory, later is has to be retrieved from the memory and replicated or mimicked verbally in the form of a sound, all of which involves a network of neural mechanisms such as the left insula, the temporal areas, the cerebellum, the basal ganglia and other articulator and auditory organs like the tongue, the lips, the teeth and the ears (Hu et all, 2012). If an adult L2 learner accomplishes some of the previous steps with a high degree success, there is still a great chance that the sound s/he mimics will not be the same as the one produced by a native speaker (Hu et all, 2012). For the purpose of the present work, we will use Crystal’s definition of accent, who defines it as: “The cumulative auditory effect of those features of pronunciation that identify where a person is from, regionally or socially” (2003). The question remains: is this inability to reproduce native-like accented speech an impediment to effective oral communication?

 Comprehensibility, intelligibility and accentedness

According to many second language acquisition theorists, L2 speech should be judge based on the concepts of accentedness, intelligibility and comprehensibility (Atli & Su-Bergil, 2012). Accentedness is the degree of difference between the pattern a listener expects to hear from an utterance and the actual delivery of that utterance in a pattern that differs from such expectation (Saito, 2011). Intelligibility refers to “the degree to which a listener understands a speaker” and comprehensibility is “a judgment of how easy or difficult an individual’s pronunciation is to understand” (Derwing, 2010). All of these concepts are technical terms that describe facets of L2 pronunciation.

Murphy meets Bardem: The importance of supra segmental features

 

In the winter of 2010, the linguist John M. Murphy (2013) watched an interview with Javier Bardem, the award winning movie star. The interview was aired without close captions on the Public Broadcasting System in the United States. Javier’s first language is Spanish. His speech exhibits a marked non-native English accent. The linguist was intrigued by Bardem’s mix of accented, but intelligible and comprehensible pronunciation. Motivated by this interview, he sought to determine if Javier’s speech could be used as a supplementary model to teach pronunciation to ESL learners. The following were the four research questions:

  1. “Is Javier Bardem an intelligible, comprehensible non-native English speaker (NNES)?
  2. What are some of the qualities contributing to the intelligibility and/or comprehensibility of Bardem’s speech? What is he doing well?
  3. What are some of the qualities impeding the intelligibility and/or comprehensibility of Bardem’s speech?
  4. What are some of the qualities contributing to the non-native accentedness of Bardem’s speech?” (Murphy, 2014, p. 262)

In order to address the question, a group of 34 ESL professionals were chosen to complete a 16 question questionnaire.  The group consisted of faculty members, researchers, ESL teachers, administrators, recent graduates, coordinators, and pronunciation tutors. The participants were asked to indicate various levels of agreement or disagreement regarding a set of statements. The results showed that 100% of the respondents agree or strongly agreed that Javier’s accent is different from native English Speakers. At the same time, 100% of them also agreed or strongly agreed that they found him very easy to understand.

Findings

An analysis of their responses revealed key characteristics that made Javier’s speech easy to understand. For one, he made an effective use of paralinguistic features such as facial expressions, and hand movements (94%). He also efficiently used linguistic features such as  intonation (88%), rhythm (88%) and sentence-level stress (82%) -which are known by the technical term of supra segmental features-.  Seventy percent of the judges agreed or strongly agreed that his word endings were very clear; though he did commit some other segmental errors (individual sounds), for example, when pronouncing “banity” instead of “vanity”, “especific” vs “specific”, or “theengs” vs “things.”

Yet these errors did not seem to lessen his intelligibility.

Others concur

Murphy’s findings were similar to those published by Abbas Pourhossein (2010). In his study, it is revealed that supra segmental features are more important than segmental ones as they constitute a crucial component of understanding and training L2 speakers. He claims that “Individual sounds are not in themselves very important to intelligibility (…) a learner with good stress and intonation and poor pronunciation of, say, ‘th’, is very easy to understand”(75).

 Professor Saito’s study: Awareness of segmental features

Nevertheless, while Pourhossein and Murphy both speak of the importance of the paralinguistic and supra segmental linguistic features, Saito (2011), focused on the segmental aspects of L2 learning.  His study was based on twenty adult native Japanese speakers (NJs) of English in ESL.To conduct this study, Saito randomly selected 20 native Japanese speakers. All but four participants had just arrived to upstate New York. The others had been living in the United Stated a bit longer, an average of 2.3 months. The twenty students were taking regular university level classes as well as two to three ESL classes per week. They self reported to be highly motivated to learn, and used many daily opportunities to practice English. The group was divided into two, with 10 participants belonging to a control group, and 10 belonging to an experimental group. The control group, unlike the experimental group,did not receive instructional treatment, although the control group was not informed of this. The study consisted in exposing the experimental group to four-hour explicit phonetic instruction: one hour every week for four weeks. In the meantime, the control group read in the library. Every participant had to take a pre-test and a post-test, including a sentence-reading task and a picture-description task.  The chosen sentences were loaded with problematic individual -or segmental- sounds for a Japanese native speaker, for example: f,v,w,l, ɹ,ð,æ,θ. The post-test took place two weeks after their last lesson. Four raters were assigned to listen to the recorded data. The listeners were experienced instructors of phonetics and/or ESL at the university where it was conducted. Their job was to rate the speakers in a scale from 1 to 9 on accentedness and comprehensibility (for the first rubric:1 being = native like, and 9= heavily accented;  and for the second rubric:1 = no effort to understand to 9= very hard to understand).

Findings

The results showed no significant difference in the context of accentedness, either in sentence-reading nor in picture-description. However, there were significant gains with respect to comprehensibility, particularly in performing the sentence reading task. The experiment confirmed that with feedback and targeted instruction, ESL learners do not necessarily lose their accent, but do exhibit “general improvement in comprehensibility.” Saito, concurring with Murphy, concludes that although some features of accent may be very marked, they don’t interfere with intelligibility.He also urges teachers to develop L2 phonological awareness, and stresses the significance of making the L2 students consciously aware of the difference between their own individual sounds and those produced by a proficient speaker.

Conclusion

One could argue, then, that acquiring a native speaker pronunciation is not essential to become a successful multi competent speaker, since many studies demonstrated (Saito, 2011; Atli, 2012; Murphy, 2013) that native-like speech is not essential for comprehension and intelligibly.  Furthermore, only 5% to 15% of adult ESL learners ever manage to reach accent free speech (Hu et all, 2013). In fact, according to Saito (2011), those non native speakers who have achieved native-like accent are to be counted among the exceptions, not the rule.  By shifting their focus towards supra segmental proficiency, non native speakers can improve their oral communication, which may result in becoming more intelligible speakers. Instead of favoring some assumptions that make L2s believe they ought to sound like a native English speaker, Second Language learners should aim at raising their own level of awareness of the phonetic alphabet, which can be achieved through instruction as recommended by Saito. In addition, they should learn basic linguistic features, such as rhythm, intonation, and word stress. Ultimately, when it comes to L2 pronunciation, the importance of producing native-like speech is second to being easily understood.

 

 

 

 

References

 

Atli, I. & Su Bergil, A.  (2012). The effect of pronunciation instruction on students’ overall speaking skills.  Procedia-Social and Behavioral Sciences, 46, 3665-3671. doi:10.1016/j.sbspro.2012.06.124

 

Canagarajah, S.  (2005). Editor’s note. Tesol Quartely, 39, 365-366.

Chiu, Y.  (2012). Can film dubbing projects facilitate EFL learners’ acquisition of English pronunciation?  British Journal of Educational Technology, 43, 24-27.

doi: 10.1111/j.1467-8535.2011.01252.x

 

Crsytal, D. (2003) A dictionary of linguistic and phonetics. Oxford: Blackwell.

 

Deng, J., Holtby, A., Howden-Weaver, L., Nessim, L., Nicholas, B., Nickle, K., Pannekoek, C., Stehan, S. & Sun, M.  (2009). English pronunciation research: The neglected orphan of second language studies. Retrieved from http://pmc.metropolis.net

 

Derwing, T.M. (2010). Utopian goals for pronunciation teaching. In J. Levis& K.K. La Velle (Eds.), Proceedings of the 1st Pronunciation in Second Language Learning and Teaching Conference, Iowa State University, Ames, IA.  Iowa State University.

 

Ducate, L. & Lomicka, L.  (2009). Podcasting: An effective tool for honing language students’ pronunciation?  Language Learning & Technology,13 (3), 66-86.  Retrieved from http://llt.msu.edu/vol13num3/ducatelomicka.pdf

 

Hartshorn, J.  (2013). An analysis of ESL learner preference for native accent retention and reduction.  The Journal of Language Teaching and Learning, 2, 1-20. Retrieved from http://www.jltl.org/jltl

 

Hu, X., Ackermann, H., Martin, J., Erb, M., Winkler, S., & Reiterer, S.  (2012). Language aptitude for pronunciation in advanced second language (L2) learners: Behavioral predictors and neural substrates.  Brain & Language, 127, 366-376.

doi: 10.1016/j.bandl.2012.11.006

 

Khan, N. & Ali, A. (2010). Improving the speaking ability in English: The student’s perspective.  Procedia-Social and Behavioral Sciences, 2, 3575-3579.

doi: 10.1016/j.sbspro.2010.03.554

 

Murphy, J.M.  (2013). Intelligible, comprehensible, non-natives models in ESL/EFL pronunciation teaching.  System, 42, 258-269.  Retrieved from http://dx.doi.org/10.1016/j.system.2013.12.007

 

Lewis, M. P., Simons, G., & Fennig, C. (Eds.), (2015). Ethnologue: Languages of the world. Dallas. Texas: SIL International. Retrieved from: http://www.ethnologue.com

 

Oliphant, R.  (2010). How to be an effective user of standard worldwide American  pronunciation English.  Speaksharp, 6 (2) 10-120.  Retrieved from http://doaj.org

 

Pourhossein Gilakjani, A.  (2011). Why is pronunciation so difficult to learn?  English Language Teaching, 4(3), 74-82.  doi: 10.5539/elt.v4n3p74

 

Saito, K.  (2011). Examining the role of explicit phonetic instruction in native-like and comprehensible pronunciation development: An instructed SLA approach to L2 phonology.  Language Awareness, 20(1), 45-59.  doi: 10.1080/09658416.2010.540326

 

¡Despierta, soñador!

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¿Eres un estudiante indocumentado o conoces alguno que busca recursos financieros para pagar por sus estudios universitarios?…. ¿Sí?
En ese caso, necesitas saber que existen becas a las cuales los dreamers tienen acceso.
Nos ha llegado un correo de una mamá quien se encontraba muy consternada debido a la información que recibió del consejero de la escuela secundaria de su hijo, el cual le dijo que, debido la condición de indocumentado del estudiante, no podía tener acceso a becas universitarias. Este mediocre consejero está MUUUUUUUUUUY equivocado.

A pesar de la DES-información imperante, en los Estados Unidos contamos con organizaciones dedicadas a darle a nuestros niños la oportunidad de alcanzar el sueño de una educación pos-secundaria, independientemente de su condición migratoria. Podemos citar entre ellas, UnitedWeDream. Org. Si visita su página web, encontrará otras seis entidades que colaboran con ellos. A fin de facilitarle el proceso de búsqueda, aquí se las incluyo:
• Becas Univision
• Dream Summer/ Dream Resource Center
• Ascend Educational Fund
• CUNY Becas
http://www.OCIYU.org
• RAISE (para inmigrantes provenientes del Asia)

Aparte de UnitedWeDream, hay otra institución, conocida como http://www.collegegreenlight.com, la cual conecta a estudiantes con los centros de enseñanza superior que mejor se ajustan a los perfiles individuales de cada solicitante y luego, los ayuda a encontrar las becas necesarias para pagar por la colegiatura. De hecho, hasta la fecha, College Green Light proclama haber otorgado más de $11 billiones de dólares en becas.

De igual manera, la organización DreamActivist.org ofrece una larga lista de becas universitarias dedicadas, con exclusividad, a estudiantes indocumentados; al tiempo que conecta a los mismos con recursos legales, educándolos sobre sus derechos civiles.
También, se puede encontrar información de este tipo a través del departamento de ayuda financiera y/o del departamento encargado de diversidad en los centros de enseñanza superior. El personal allí suele estar mejor entrenado que el consejero aquél mencionado con anterioridad.  
Por lo regular, (AUNQUE NO SIEMPRE) las organizaciones que conceden estas becas requieren que el solicitante haya sido buen alumno. Es decir, que haya acumulado un índice académico promedio de 3.5 ó más alto y que haya pasado todos los exámenes pertinentes en materia de inglés, matemáticas, ciencias naturales, ciencias sociales e historia.
En resumen, recursos no faltan, lo que falta es informar debidamente a la comunidad sobre dónde y cómo encontrarlos. En este sentido, a ciertos consejeros de las escuelas públicas todavía les queda un largo camino por recorrer.

La Brecha

Man jump

http://eltiempolv.com/opini%C3%B3n/brecha

En la ciudad de Santiago de los Treinta Caballeros había una escuela llamada La Esperanza que fue construída y subvencionada por la Compañía Anónima Tabacalera. En La Esperanza los pálidos hijos del presidente de la fábrica y los hijos morenos de los obreros y campesinos recibían la misma educación.
La calidad de la docencia y del curriculum eran comparables a la de las mejores escuelas privadas de la época. El desempeño académico de los egresados de La Esperanza, apesar de la etnia oscura y el origen humilde de muchos de ellos, estaba a la altura de los alumnos procedentes de los institutos destinados a la clase alta, o media alta. Es decir, que no existía disparidad entre ricos y pobres, la condición racial o socioeconómica de los estudiantes no determinaba la calidad de la educación que recibían. En el argot educativo esta disparidad tiene un nombre, se llama:brecha académica. Esta es medida los Estados Unidos al recoger, entre otros, los resultados de los exámenes estandarizados, los grados, la tasa de deserción escolar y el número de graduados universitarios perteneciente a cada grupo.
La brecha académica existe en todas partes del mundo y aquí es más evidente entre los hispanos y afroamericanos, cuyos logros académicos están muy por debajo que sus contrapartes blancos. De hecho, la brecha académica entre los estudiantes hispanos y los blancos no ha disminuido en las últimas dos décadas, según un reporte publicado en 2011 por The National Center for Education Statistics (NCES), una subdivisión del Departamento de Educación de los Estados Unidos. Esta brecha, así mismo, es significativamente mayor en el caso de estudiantes en cuyos hogares no se habla el idioma inglés. Para estos estudiantes, el aprender un nuevo idioma se suma a la tarea de aprender a leer y a escribir. Son English Language Learners (ELL) y como tales tienen que trabajar más duro, decodificar más. Ahora bien, toda lengua es un código. Una vez el niño(a) aprende a descifrar el código de un idioma, puede transferir esa habilidad al otro. Por eso, y para ayudar a los hijos a recorrer parte del camino, los entendidos recomiendan que los padres alfabetizen sus chicos en su lengua natal. De esta forma los padres o tutores pueden ser parte de la solución en la titánica faena de cerrar la brecha académica. De ahí que, la participación activa de los padres en la educación de sus hijos es de rigor, pues no hay escuelas como La Esperanza en cada esquina y el actual sistema educativo no provee soluciones inmediatas o suficientemente rápidas para eliminar la distancia, a veces abismal, entre hispanos y blancos, ricos y pobres. Al problema de la disparidad hay que encontrarle soluciones. El soporte familiar es una de ellas, no es la única, pero es una que usted puede empezar a implementar ahora mismo.

El encanto de la costa o el porqué de muchos divorcios

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“Capital es capital y Santiago un platanal” reza un proverbio criollo que describe, con cierta fidelidad, el atraso de la provincia en comparación con Santo Domingo, una ciudad portuaria y turística. Al parecer, el contraste que se da entre la ideosincracia de la gente del interior y aquellos que gozan de un malecón no es exclusivo de mi tierra, pues también se evidencia en muchos otros pueblos del mundo retirados del mar y más específicamente apartados de las playas visitadas por extrangeros. Tras dos décadas de ausencia tuve la oportunidad de reencotrarme con el hombre de la costa, quien en Quisqueya es muy diferente al de las regiones situadas entre montañas. Aun hoy día, cuando la tecnología permite poner al alcance de la mano chorros de información, nuestros provincianos tardan en adoptar las nuevas modalidades que impone la vanguardia occidental. Siendo esto más evidente en la manera cómo las viejas costumbres y tradiciones pesan sobre los roles masculino y femenino. Por ejemplo, en el litoral caribeño, donde tanto los hombres como las mujeres trabajan en los complejos hoteleros de cantineros, camareros, croupiers, guías de excursiones y demás, ambos sexos producen un salario y -a veces- reciben comisiones y propinas. Esto hace que las mujeres no siempre y no totalmente dependan de sus hombres para poner comida sobre la mesa. Lo que no implica en lo absoluto que se basten, solo que sus ingresos le garantizan una participación más o menos de igual a igual en la economía hogareña. El “más o menos” citado con anterioridad alude a la odiosa y muy generalizada práctica de pagar a las mujeres un salario más bajo que a los hombres, pero eso es harina de otro costal. Por el momento, nos enfocaremos en ciertas modalidades expresivas que encontramos en algunos hombres casados durante una visita a la isla el pasado mes de Junio, las cuales diferían considerablemente entre sí cuando el caballero en cuestión era el único ente proveedor en la casa o no. Es decir, cuando para pagar los gastos de su supervivencia, la señora estaba o no a merced del señor. Pude notar que, acostumbrado a una mujer creadora de recursos, el costeño adopta un discurso en el cual se detectan menos, pocas o ninguna alusiones y quejas sobre la dependencia monetaria de la esposa y/o que la misma fuera interpretada como una sudorninación. Al restarle este elemento a las mecánicas matrimoniales, parecería que en las ciudades situadas a la orilla del mar se produjera una reevalución de los roles y una redistribución del poder. Las mujeres producen o podrían producir dinero y los hombres tienden a respetarla por ello. Permanecen juntos por razones que no vienen atadas a la vil subsistencia, aunque quizás tengan que ver con el progreso, a la conveniencia o al interés mutuo. Sin embargo, inclusive en estos casos, la esposa es percibida como una socia-compañera-camarada que lucha hombro a hombro y merece respeto, fidelidad y consideración. En cambio, en el interior el discurso tiende a plantear que: “es la madre de mis hijos”, “me está dando o me ha dado su juventud”, “es una buena mujer”, “me necesita”, “nunca ha trabajado,” etc. Frases que son código para explicar una relación de pareja mantenida por tradición, por lástima, por compromiso o por lo que sea ya que la mujer requiere de su marido pues no alcanza a suplir sus necesidades sin él, lo cual la tiende a colocar en una posición desventajosa. De ahí que, me atrevo a inferir, en las zonas turístico-costeñas existe un mayor balance del poder en las parejas. Y es que, aquí entre nos, cuando una ya es dueña de los medios para mantenerse y conciente de lo que eso significa, las dinámicas de pareja cambian y si son malas, se acaban.

http://eltiempolv.com/opini%C3%B3n/aqu%C3%AD-entre-nos-31

Adorable chatarra

ramen noodles

de Hergit Penzo Llenas
Los nortemaricanos le dicen Ramen noodles y en México Maruchan y es una sopa de fideos tan popular que la encontramos en su envoltura de plástico cuadriculada y multicolor tanto en los mercados étnicos y como también en los gigantescos super Walmarts. Además se la localiza dentro del microondas de miles de estudiantes que asisten de costa a costa a las universidades y la hallamos sobre la mesa de muchos inmigrantes recién llegados a los Estates o no tan just cruzados del río o apeados del avión. Los universitarios la consumen porque se han alejado del nido materno y no tienen quién les prepare un plato calientito y nutricional -como el Señor manda. Los segundos, simplemente, ejercen su real derecho a ingresar en el ámbito culinario de la exquisita comida de a dólar. Los fideos Maruchan, así secos, ondulados cual melena dominicana, amarillentos y deliosamente cargados de sal, harina y grasa son la opción por excelencia de todo haragán o toda persona muy corta de dinero, de tiempo o corta en habilidades para alimentarse con algo que requiera el cortar y mezclar varios ingredientes alimenticios. Sin embargo, aún hasta los que saben cocinar o gozan de un alma piadosa que les cocine, pasan por la fase, mejor dicho, ¡por el proceso inexorable! de descubrir y luego consumir en menor o mayor grado cantidades masivas de esta invención china, la cual ha sido distribuida en el globo gracias a los japoneses. Y es que, aquí entre nos, ¿quién ha osado privarse de la decadente desgustación de un cartón de estos archifamosos fideos? …
Habrá uno que otro que argumente que las siguientes dos palabras: alimenticio y nutritivo si han de aparecer citadas cerca de la marca en cuestión, sería únicamente en radical oposición a la misma. Para esos misioneros a raja tabla, lectores de Food Matters, asiduos espectadores de documentales en Netflix al estilo Supersize me y otros testimoniales por el estilo, para ellos es un absurdo dedicarle a una sopa instantánea un poco de dulce atención. Puesto que, según opinan, el acto de embutirse un paquete de Ramen noodles puede describirse de una forma: malo. De hecho, muy malo. Tan malo como comerse un pollo frito del coronel, una hamburgesa de McSabeQuién o unas papas fritas del King-noséqué.
Tarde o temprano, el proceso inexorable, la atracción fatal hacia la comida chatarra nos mata, si no la matamos primero. Con suerte, el colesterol, la diabetis, la talla del patalón, las fotos de hace unos años nos hacen recapacitar. Un día nos miramos al espejo y entendemos que no solo de Ramen noodles vive el hombre. No obstante, antes de ese instante de suprema revelación, nos atragantamos con una sopera repleta de Machuran y con cuanta porquería nos engordamos ¡perdón! encontramos en el camino. Y si usted me pregunta: ¿por qué?
Pues, yo diría ¡que es parte esencial de convertirse en un graduado o en un fiel ciudadano norteamericano!
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Voluntariado

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Ocuparse de lo abstracto cuando lo concreto no ha sido resuelto es dificil, por no decir imposible. A los que procedemos de una cultura de superviviencia, el día a día se nos presentaba con demasiados retos como para que nos sobreran las energías necesarias para emprender projectos sociales, humanitarios y comunitarios. De hecho, el servir de apoyo al círculo inmediato nos demandaba tanto, que solo la cohabitación compasiva se convertía un proyecto de voluntariado a tiempo completo. Pero aquí, en los Estados Unidos, el sistema nos provee una multitud de soluciones a los problemas de la supervivencia. Las estampillas o los bancos de comida ayudan a resolver el problema del hambre, el Plan Ocho/ Helping Hands/ el Departamento para la vivienda se ocupan -o tratan -de apalear la falta de un techo, en las escuelas los consejeros recolectan útiles escolares y ropa para donársela a nuestros hijos, las bibliotecas públicas facilitan el acceso a una gran variedad de recursos: computadoras, búsqueda de empleo, libros, películas, etc.
Una vez quedan cubiertas estas necesidades elementales, me pregunto: ¿podemos permitirnos el lujo de dedicarnos a cosas más intangibles?… Creo que sí, porque ¡siempre es más fácil pensar con la barriga llena! No obstante, la inclinación natural tiende a volcarnos del lado hedonista y cuando nos sobran medios y tiempo solemos despilfarrarlos yendo de shopping o dedicándonos a cualquier otra actividad que no se podría describir exactamente como solidaria. El escritor uruguayo Eduardo Galeano, al definir solidaridad, nos dice: “es horizontal e implica respeto mutuo. Es decir, que ubica a la persona en un trato de igual a igual al que se ayuda, generando compasión y entendimiento de la situación del otro sin ver de menos su condición, aportando y ayudando con la voluntad de las personas.” El concepto, como ven, no requiere explicaciones mayores. A pesar de eso, muy rara vez nos levantemos diciendo: ¡hoy voy a salir a trabajar como voluntario en pos de una causa! A menos que en la iglesia, en la familia o en el entorno cercano se encuentre alguien que ponga el tema sobre el tapete, la mayoría de nosotros pasamos por este mundo sin pensar en involucrarnos en otra misión que no sea la de vivir nuestra cotidianidad.
Sin embargo, a casi todos nos queda un spot en el corazón donde albergamos uno o varios intereses hacia algo que aspira mejorar la humanidad, su hábitat, su contexto y su relación con otras especies. Este interés puede enfocarse en los huérfanos, los ancianos, los obreros, los veteranos, los abusados sexualmente, los adictos, los iletrados, las víctimas de la violencia, los minusválidos, el medio ambiente, la paz, la equidad racial, la conservación de una cultura o de la atmósfera del planeta, por citar unas cuantas entre las muchas posibilidades. Por eso, si aun no ha descubierto que dar es mejor que recibir, le invito a considerar invertir su voluntad en un proyecto. Aquí entre nos, es un primer paso para erradicar la mentalidad de supervivencia que a veces arrastramos aun después de haber dejado atrás ese modo de vida.

La máquina en el cielo

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Para aprender a hablar un idioma hay que decir muchos disparates, como lo hacen los niños muy pequeños, quienes en su inocencia son incapaces de entender el concepto de la vergüenza y carecen del miedo al ridículo. Ellos no piensan dos veces antes de decir las cosas. Su único objetivo es darse a entender y ¡cómo lo logran! Ya de adultos, nos volvemos expertos en el arte de llenar el libro de ejercicios y de repertir after me, pero no en el oficio de hablar inglés con cualquiera en cualquier ocasión que lo amerite. Conozco a muchas personas que han cursado todos los niveles habidos y por haber y todavía no dicen en voz alta ni good morning. Cuando les pregunto por qué, teniendo un diploma que avala su condición de angloparlantes jamás emplean el inglés, me responden: “pues creo que lo leo y lo escribo bien, pero me da pena hablarlo.” ¡Qué forma más vil de desperdiciar todo el tiempo y el dinero invertido en adquirir otro idioma! Lo que no se practica, se pierde porque a fuerza de no usarlo, uno termina por olvidar lo aprendido. Y es que, como en el proceso de caminar, primero se gatea y después se corre. Es decir, al principio se avanza despacio y con la práctica se anda más de prisa. A los adultos nos da vergüenza hablar con otros adultos como si estuviéramos gateando, o como se diría en mi terruño, macujeando. Tememos decir las palabras mal y hacer el ridículo. Quisiéramos abrir la boca y comunicarnos articuladamente, con rapidez, tal como lo hacemos en la lengua materna. En vista de que esto es imposible, optamos por no decir nada o decir “Ay don’ espik english.” Y así, con esta frase, auto-saboteamos la posibilidad de algún día lograr caminar o correr en inglés. Con esta frase, pasamos de gatear a la mudez, al silencio.
Yo llegué a los Estados Unidos ya adulta, sin dominio del idioma. Tuve que decidir entre el miedo al ridículo y el silencio. Aprendí que para alcanzar la fluidez hay que ser un poco sinvergüenza y algo inocente, igual que un niño. Antes de poder expresarme casi con tanta soltura como en español dije un montón de disparates, me corrigieron muchas veces y me puse colorada en numerosas ocasiones. Recuerdo una vez que se perdió la conexión del satélite en el hotel donde yo trabajaba. Los huéspedes, turistas americanos y canadienses, bajaron en tropel a la recepción, estaban enfadados porque sus televisores no tenían señal. Yo apenas sabía unas cuantas frasecitas en la rica lengua de Shakespeare. La palabra satélite nunca la había aprendido. Tampoco podía explicar bien que el aparato en cuestión no estaba funcionando. Solo se me ocurrió decir, apuntando al cielo: de machine in the sky is plrrrr. La pronunciación del recién inventado verbo “plrrr,” la acompañé con un movimiento de las manos que sugería la acción de algo roto. Supongo que me di a entender, pues un señor se dio vuelta para explicarle a su mujer lo que pasaba y le escuché decir: the satellite signal went down. De esta forma aprendí a decir que la señal del satélite se cayó. Luego, poco a poco, una barrabasada tras otra, llegué un día a expresarme con propiedad en inglés, desafiando el enunciado aquel que reza “cotorra vieja no aprende a hablar.” Aquí entre nos, ¡sí que puede!