Coco'sWords

Hablemos de todo un poco

Category: Education

¿Hay que armar a los maestros?


de Hergit Penzo Llenas
Directora Nacional de Participación Hispana
para American Federation for Children

La tragedia ocurrida el día de San Valentín en La Florida ha vuelto a poner sobre el tapete el tema de controlar el acceso a las armas de fuego. Cada vez que ocurre una matanza, una ola de furor se levanta, inflamando las conversaciones, para luego estrellarse contra el acantilado del olvido y desaparecer hasta que la próxima masacre acontece. Esta capacidad, de saltar desde la celebridad hasta el anonimato, ya es característica del tema y francamente se ha convertido en un círculo vicioso.
El 20 de abril del 1999, el tiroteo en la escuela preparatoria de Columbine (Colorado) produjo un vendaval. Luego, el truculento episodio que cobró la vida de trece niños, paso a ser noticia olvidada. Después vino Aurora, con sus 12 muertos y 58 personas heridas de bala. Unos meses más tarde el fenómeno se repitió en la escuela Sandy Hook, cobrándole la vida a veinte niños entre seis y siete años de edad, a lo cual le siguió San Bernardino (14 muertos, 21 heridos), Orlando (49 muertos, 58 heridos), Las Vegas (58 muertos, 851 heridos) y ahora Stoneman Douglas en Parkland, Florida (17 muertos, 17 heridos).
¿Romperá por fin esta última catástrofe el círculo vicioso?…
Desgraciadamente, si la historia nos ha enseñado algo, es lo contrario: el asunto cobra carácter de urgencia para poco después esfumarse.
Con 270 millones de armas en manos de civiles, el dilema de quién y cómo debe tener acceso a un arma de fuego se ha quedado -y tememos se quedará todavía- sin resolver. No obstante, hay otras cosas que podríamos hacer.
En lugar de armar a los maestros con pistolas, podríamos armarlos de herramientas para detectar en sus estudiantes tendencias hacia comportamientos violentos o erráticos, a fin de que puedan prevenir, antes que lamentar, una situación.
Para citar un ejemplo: hubo un momento en mi vida que estuve separada de mi familia. En ese entonces me sentía profundamente desarraigada, muy perdida. Para expresar mi frustración, recurrí a pelearme con mis compañeritos en la escuela. Al detectar un cambio en mi conducta, Doña Lucia de Jesús Alvares, mi maestra de tercer grado, se interesó por saber cuales circunstancias estaban afectándome. En ese momento tan angustiante de mi infancia, esta señora dulcísima, clara y fuerte se convirtió en mi mejor amiga. Haber tenido su atención y su amor me ayudó a sobrevivir, a entender que no estaba desamparada, lo que marcó una diferencia significativa en mi comportamiento y en toda mi existencia.
Por eso entiendo que la solución a las balas no son más balas. Antes de dotar a los maestros con un gatillo, creo que deberíamos procurar armarlos con sistemas de soporte, con entrenamientos, con espacios y tiempos dedicados a invertir en el desarrollo emocional y psicológico de sus alumnos. Hacen faltas soluciones holísticas que abarquen al individuo completo que es cada niño. Así, y no a tiros, lograremos evitar más tragedias.

De: Hergit Llenas

¡Ay, Puerto Rico!


de Hergit Penzo Llenas
Directora Nacional de Participación Hispana
para American Federation for Children

Los estudios demuestran que los niños de color (negros y latinos), continúan quedándose atrás en comparación con los estudiantes de la raza blanca y asiática. Este atraso es conocido como la brecha académica. Esta brecha académica no se ha cerrado en décadas; en consecuencia, nuestros niños hispanos no pueden competir en igualdad de condiciones en el mercado laboral ni en la realización del sueño americano.  

Para palear esta crisis y empujados por el estado de emergencia que los huracanes dejaron a su paso, la Secretaría de Educación de Puerto Rico está queriendo añadir al menú de opciones escolares las escuelas alianzas (o charter, como se les conoce en inglés).
Ahora mismo, la señora secretaría, Julia Keleher, cuenta con el soporte del Gobernador de la isla y con el apoyo de padres boricuas que vinieron desde el continente a compartir sus experiencias como usuarios de este modelo educativo.
Entre los testimonios compartidos, el Reverendo Michael Carrión, tocó las fibras de todos los corazones al narrar su odisea cuando estaba trabajando para crear una escuela para los niños y jóvenes del South Bronx, un vecindario plagado por las gangas, la pobreza y la violencia. Después de fracasar dos veces en el intento de lograr la autorización para abrir el plantel, el dinámico líder puertorriqueño consiguió que le otorgaran el permiso. Hoy día, su escuela charter es un modelo a seguir a la hora de mostrar un ejemplo de cómo se lograr cambiar la trayectoria de una población que vive en condiciones de alto riesgo.
Así mismo, una comitiva de padres, maestros y directores vinieron desde Filadelfia en representación de una escuela charter bilingüe llamada Antonia Pantoja. Las experiencias de este grupo iluminaron en San Juan a una audiencia poco acostumbrada a escuchar otras maneras de implementación, soporte académico e innovación que sí tienen cabida dentro de una charter, gracias a la amplia latitud que este tipo de escuela ofrece para la individualización de la enseñanza.
Como si fuera poco, Osvaldo García, el director y fundador de Passport, una charter para estudiantes que sufren de autismo, habló de la esperanza de mejores servicios ofrecidos a través de este tipo de iniciativas. En su exposición, compartió los detalles de cómo se consigue un más alto nivel de calidad al descentralizar las escuelas de la burocracia impuesta por los distritos.
Muchas familias puertorriqueñas aspiran a enviar a sus hijos a escuelas privadas o a otras escuelas distintas a las que le fueron asignadas en función del lugar dónde viven, pero no tienen el dinero para pagar por una educación privada y -bajo las leyes operantes- carecen de acceso a una charter.
La administración presente tiene la voluntad de mejorar esta realidad, pero (y como ya es costumbre), el sindicato de maestros ha lanzado una campaña para desacreditar esta propuesta, haciéndola pasar como un atentado de privatización que quiere acabar con la educación pública. A sabiendas de que las escuelas charter son públicas, gratuitas y abiertas a todos.
Nelson Mandela dijo: “Education is the most powerful weapon which you can use to change the world.” Es decir, la educación es el arma más poderosa que podemos usar para cambiar el mundo. Puerto Rico está listo para cambiar el suyo. Ojalá que las fuerzas opositoras y sus campañas de mentiras no sepulten de nuevo la idea de darle a la Isla del Encanto las oportunidades que tanto sus niños necesitan.

La nueva segregación socio-económica

de Hergit “Coco” Llenas

Durante el mes de enero, en toda la nación se ha celebrado la semana de las opciones escolares. Mucho se ha escrito sobre los diversos eventos que tuvieron lugar en cada una de las ciudades donde se dieron citas miles de padres, estudiantes, directores, maestros y líderes comunitarios para celebrar tan gloriosa ocasión. De manera que no lloveremos sobre mojado. Sin embargo, algo que nos parece pertinente es explicar con más calma ¿qué en sí se estuvo celebrando?

Por definición, la opción escolar es el derecho que tiene cada padre a escoger el mejor ambiente de aprendizaje para sus hijos; puesto que, como sabemos de sobra, cada niño(a) es único y diferente.
El derecho a escoger, una piensa, es la cosa más obvia del mundo. Cada día, nosotros lo ejercemos en los Estados Unidos de Norteamérica. Somos libres de usar el modelo de teléfonos que se nos antoja, las compañías y planes de los celulares que más nos convienen y lo mismo pasa con casi todos los demás aspectos de nuestra cotidianidad; ya sea el supermercado, el banco, el gimnasio, el seguro médico o la universidad. No obstante, cuando se trata de las escuelas públicas tradicionales, usted no tiene otra opción que mandar a sus polluelos a la escuela que le han asignado en función de su código postal.

Para quienes viven en códigos postales dónde hay muy buenas escuelas, este arreglo es ¡fenomenal! Para los que viven en áreas dónde las instituciones de enseñanza operan con bajo (o pésimo) rendimiento, la realidad es muy triste y pesarosa.

¿Por qué?… porque si no tiene usted los medios para pagar por otra OPCIÓN ESCOLAR, sus hijos estarán obligados a asistir a un plantel donde la excelencia académica brilla por su ausencia.
Desde luego, hay formas de darle la vuelta al sistema. Pregúntele a cualquier agente de bienes raíces y ella le dirá que una de las razones más contundentes para que un ser pensante -y con cachorritos- compre o alquile una propiedad, es el infalible, inefable, invictus argumento de mudarse a una zona en la cual las escuelas están catalogadas como de las mejores. El que no pueda pagar por tal privilegio, se queda, como decimos en mi media isla tropical: “con una mano delante y otra detrás”.

Entonces, para resolver este dilema de segregación socio-económica, surge la OPCIÓN ESCOLAR, cuyo propósito principal es darle una salida a aquellas familias que poseen recursos financieros limitados.
Así pues, la OPCIÓN ESCOLAR, como derecho y como movimiento, es uno de los pilares más importantes en el avance de una agenda de que defiende la igualdad social dentro de las comunidades desfavorecidas, sean éstas pobres, latinas y/o de color.

¿Qué tienen en común Barak Obama, Sonia Sotomayor y Condoleezza Rice?… ¡que recibieron una educación privada de alta calidad! De haber asistido a una escuela cayéndose a pedazos, es muy posible que no habrían llegado a ser quienes son hoy.

Las becas, los vouchers, las cuentas de ahorro para la educación (ESAs), las escuelas magnets, las escuelas charter, las escuelas privadas, la educación a distancia, la educación desde el hogar, la suma de todas las anteriores y sus múltiples posibles combinaciones, son salidas. Y son esas salidas lo que sacará de la pobreza a nuestros hijos y a todos los segmentos de la sociedad a quienes se les ha negado el derecho a escoger la excelencia debido a su código postal.

El derecho a una buena educación, aunque no tenga usted la billetera para pagarla, es el dilema de justicia social más importante de esta generación. Las celebraciones de enero son, simplemente, un recordatorio. No olvidemos, pues, que todos los niños merecen tener acceso a una educación de alta calidad que se ajuste a sus necesidades y lo prepare para hacer realidad el sueño de un futuro mejor. Y es eso, precisamente, lo que hemos estado celebrando con las opciones escolares.

¿Alguien dijo estrés?


de Hergit Penzo Llenas
Directora Nacional de Participación Hispana
para American Federation for Children

Mi amiga Jennifer tiene serias lagunas mentales. Me cuenta que cuando trata de recordar algunas cosas que le enseñaron en la escuela, no consigue recuperar mucha de la instrucción que recibió. Por ejemplo, ha tenido que aprenderse de nuevo los puntos cardinales y refrescar parte de la historia de su país: ¿quién fue Benito Juárez?, o ¿por qué se libró la batalla de Puebla?
De acuerdo la doctora Meyerson, su terapista, el caso de Jennifer es común en los niños que han sufrido estrés. “Estudios del funcionamiento del cerebro han demostrado que sobre la corteza cerebral se forman cicatrices al experimentar este síndrome. Las conexiones neurológicas creadas bajo estrés producen algo parecido a unos “caminos” por donde viajan los neurotransmisores. Estas rutas son tóxicas y cada vez que la persona -niño o adulto- vuelve a sentirse estresado, él o ella vuelve a desandar lo andado. Es decir, vuelve a sufrir los efectos dañinos del estrés”, explicó la doctora.
Indagando más a profundidad en la infancia de mi amiga, Dr. Meyerson pudo establecer, a través de los reportes escolares correspondientes al período de separación de sus padres, que Jennifer sostuvo un declive académico severo en esa época.
Durante el período de separación de mis padres, yo también pasé por una etapa de cero en conducta. Me torné ansiosa, agresiva y mis propios compañeritos me tildaban de busca-pleitos. Fue mi manera de expresar la frustración de perder lo que hasta ese punto había sido mi núcleo familiar.
Las separaciones maritales no son los únicos detonadores de estrés en un(a) menor. Se ha demostrado, así mismo, que haber nacido en condiciones de pobreza, donde hay violencia (doméstica y/o callejera), poca comida, falta de estabilidad, carencia de cuidados médicos, entre muchas otras cosas, provoca un nivel de estrés tan profundo que debilita la capacidad de memoria y aprendizaje del cerebro -que fue lo que le pasó a Jenny-.
Sin embargo, reza un viejo proverbio que no hay problema sin solución. Las soluciones para lidiar con este veneno son tantas, que si usted hace google: ¿cómo lidiar con el estrés?, recibirá unas 206,000 respuestas a su búsqueda. La mayoría de ellas recomiendan la meditación y el ejercicio como remedios indispensables.
No obstante, menos y menos de nosotros disponemos del tiempo, la dedicación y/o la disciplina para invertir en ejercitarnos y detenernos unos minutos al día para simplemente reflexionar.
A pesar de que la tecnología nos ha regalado la máquina de fregar platos, de lavar ropa y el micro-ondas, nosotros parecemos vivir más y más de prisa cada día, disponiendo de menos horas de calidad para el silencio y las actividades deportivas, lo cual va degenerando en un cúmulo de estrés que nos está perjudicando y perjudicando a nuestros hijos.
Ahora que se aproximan las vacaciones navideñas, hagamos un esfuerzo por robarle un espacio a las veinticuatro horas para practicar un poco la desintoxicación del estrés.
Los resultados, dicen los entendidos, aparecerán muy pronto reflejados en las calificaciones de sus hijos y en la calidad de su vida diaria. ¡Felices pascuas!

program implementation meets reality

 

by Hergit Penzo Llenas
National Director of Latino Outreach
American Federation for Children

Over the last two years, I have heard talk of a phenomenon described as “the apathy of the low-income family” when it comes to the betterment of and involvement in their child’s education. This statement usually comes from individuals who have not had the opportunity to work with these kinds of families. But I have. In my experience, the problem is not apathy, but, in fact, it runs much deeper than that. Let me explain.

On September 2015, a few months after the Nevada legislation passed the Education Savings Account program (ESA), I met Nancy, a Mexican immigrant, mother of three well-mannered girls, and a stay-at-home mom whose husband works in landscaping. 

On that warm afternoon in September, I was manning my first informational booth at an event in Las Vegas when Nancy approached my table. We talked about the ESA, a new and revolutionary program, which would allow her to have access to state funds to pay for ANY(!) educational choices she deemed suitable for her three girls: private school, home based education, virtual academies, online learning, tutoring, even therapies. We also discussed the legal challenges that programs like this had faced in many states. Afterwards, I gave her some flyers in Spanish and my business card. Nancy told me she was willing to take her chances and give it a try.

A few days later, she contacted me:

 –Coco, ¿por favor, me podrías ayudar a llenar los papeles de la ESA? (could you, please, help me fill out the ESA application?), she asked. Mi inglés es limitado y no quiero cometer un error (My English is limited, and I do not want to make a mistake.)

-¡Claro!, con mucho gusto (Of course! It would be my pleasure.), I answered, super excited to be able to assist my first client.

We agreed that we would meet at her house the next day at 9 am.

Since I was expected to inform families about the application process, I had previously surfed the Nevada Treasurer’s website to learn how to navigate the portal. It took me about 20-25 minutes to complete the ESA application process. Based on this practice run, I estimated that helping Nancy with the applications of her two school-aged girls would not take longer than an hour.

I was wrong. It took us almost the entire morning!

Little did I know that: 1. Although Nancy owned a computer, she was not computer literate. 2. The scanner and her desk top could not “talk to each other” given that she lost the connecting cable, and the device was not Wi-Fi ready. 3. The cable-less scanner would ONLY allow us to save the scanned documents on a flash drive, which Nancy did not have nor had she ever heard of such a thing. After looking for the cable for a while, and once we figured out that we could not save the documents, we headed to the nearest Office Depot to purchase a flash drive. The drive between the store and Nancy’s house was 20 minutes each way. It was close to 11 am when we made it back to her house.
We then started to fill out the application online. On a few occasions, we were “dropped” from the website, and had to start all over again. Long story short, when we finally completed the two applications, it was almost noon. A process that took me 20 minutes to complete at home ended up being a three-hour ordeal for her and a four-hour task for me (adding the travel time back and forth from my house to hers).

Let’s imagine if Nancy would’ve had to figure this process out by herself. Chances are that it would have taken even longer or she would have given up before finishing. Furthermore, even though the language was a limiting factor, her lack of computer skills was the real problem. For many families that I’ve come in contact with, not having a computer and Wi-Fi at home made matters worse.

Thankfully, we eventually started creating workshops in facilities around the state that were equipped with computers, Wi-Fi, volunteers and scanners to assist applicants with the application process. Working families showed up in big numbers prepared and enthusiastic about making a difference in their children’s education.

Apathy was never the issue and rarely is for parents who love their children.  Access to the knowledge to navigate the system, lack of resources, disinformation, language limitations, feeling intimidated by paperwork and forms, among many other factors are usually what deters parents from participating. In our fight to ensure that parents across this country are given the right to choose how their child is educated, let’s keep this in mind before tagging certain groups with labels such as apathetic.   

“No se trata de cuanto ganas, si no de cuanto gastas”


De Hergit Penzo Llenas
Directora Nacional de Molización Hispana
para la American Federation for Children

“No se trata de cuanto ganas, si no de cuanto gastas”, me dijo mi padre un día de invierno hace casi 25 años. Este consejo ha sido uno de los pilares que han regido mi vida y, definitivamente, una de las razones de la estabilidad financiera que haya podido tener.
Un lustro atrás ganaba apenas unos $12 la hora, es decir menos de $25,000 verdes al año. No obstante, me alcanzaba para cubrir mis gastos y pasear un poquito. Desde luego, no era la Vida-Loca ni mucho menos, pero igual no malpasaba e incluso guardaba un dólar para el día lluvioso o como dicen los americanos: “a rainy day” que es lo mismo que “tener un pe$o para la vergüenza”, como decía Herman Penzo, mi viejo.
“Puedes tener un millón en el banco, mas si te compras un helicóptero de 1.5 millones, te quedas pobre al instante. Sin embargo, si ganas $20 y gastas $15, siempre tendrás un monto positivo del cual echar mano, aunque este sea de $5 pesos. Así de sencillo explicaba el dilema, ¡el secreto!, de la liquidez financiera mi progenitor.
¡Y es que así de sencillo es!… si alguien se toma el tiempo de explicárnoslo y
–MUCHISIMO MÁS IMPORTANTE- no los enseña con su ejemplo.

¿Y a qué viene todo esto?
Pues viene al caso porque nuestros hijos aprenden de nosotros, los adultos en su vida, cómo entender y manejarse con el dinero. Para quienes leyeron “Poor Dad, Rich Dad” (padre rico, padre pobre, en cristiano) este concepto no es del todo ajeno. Tampoco lo es para quienes escuchan predicar el evangelio de la abundancia a través de las charlas como las de Abraham Hicks y otros pastores de variopintas denominaciones.

La falta de conocimiento financiero ha convertido la comunidad hispana en una de las presas mas fáciles de atrapar en las redes de los embaucadores, farsantes, patanes y charlatanes sobre esta bella tierra. Esta falta de entendimiento es, a su vez, pasado de padre a hijo, de hija a nieto, hasta el infinito. De ahí que, los depredadores hagan su fiesta entre y a costa de nosotros.
¡Mucho ojo! A espabilarse. No permitamos que nuestras futuras generaciones tropiecen con la misma piedra. ¡Es hora de levantar los pies! Si usted tiene demasiadas excusas para educarse debidamente sobre el tema de qué es el dinero, cómo trabaja y cuando es propicio tomar riesgos para multiplicarlo, si está demasiado cansada, aburrido, ocupada o sobrecogido por la FALTA de estabilidad financiera en su vida, entonces, POR LO MENOS, permita que sus hijos tomen clases o lean libros sobre alfabetización financiera (finantial literacy). Facilite que se eduquen, “que se empapen” sobre el tema.
Porque, aquí entre nos, ¡ya está bueno!
Ya está bueno de endeudarse hasta las narices, de no tener o perder el crédito, de someternos a tasas de interés exorbitantes, de que nuestros hijos salgan de las universidades con una deuda que les tomará 20 o 3 años saldar.

Este sistema está hecho para que nos lleguen mil solicitudes de crédito por correo y cero, nada, ninguna para educarnos sobre la complejidad de los préstamos, hipotecas, notas bancarias, APRs, ciclos, términos, proporcionalidad entre deuda e ingreso y un montón de otras reglas que gobiernan la economía personal, local, mundial y global -dicho se ha de paso-.
Entonces, ¡manos a la obra, pues!

Vamos a pescar

Hay un proverbio que reza: “dale a un hombre un pescado y le quitaras el hambre ese día. Mas si se enseñas a pescar, le matarás el hambre de por vida.”
Nosotros, los hombres y mujeres que llegamos a los Estados Unidos venimos huyéndole a una realidad que se niega a darnos las herramientas para aprender a pescar. Venimos buscando el conocimiento para prosperar. Y a veces lo logramos. Si carecíamos de un trabajo, aquí lo encontramos, si no teníamos casa propia, aquí la compramos, si andabamos a pie, aquí adquirimos un vehiculo y si en la casa no había televisión o había solo una, aquí nos compramos un par de pantalla planas.
Cuando miramos a nuestro alrededor, reconocemos con alegría que los niños tienen qué comer, dónde dormir y una tele para jugar con la consola de video. Es decir, tienen mucho más de lo que quizás sus padres tenían a la misma edad. Llegados a ese punto, a veces, algunos nos damos por satisfechos.
Agregamos una parrillada a la orilla de un lago el domingo y unas cervezas frías al final de la tarde. Y así, como a una hormiga a la cual se le acaba el universo al borde de la hoja, nos contentamos con vivir este sueño pequeño: un universo que abarca cama, casa, comida y trabajo.
Mientras tanto, a fuera de esas cuatro paredes de lucha, apetitos y descanzos hay otro mundo. Ese mundo es tan grande como lo es la selva amazónica con relación a una hojita. Es un mundo lleno de posibilidades, en el cual sueños mayores esperan. Y usted lo sabe. Sabe que la vida es otra cosa. Que hay un rincón del alma todavía sin saciar. Desconociendo como llenar ese espacio de algo significativo, nos volcamos en el marido, en comprar chucherías, en ver novelas, en pasivamente orar por algo, lo que sea que ocupe la mente por un rato. Sin embargo, todo lo citado con anterioridad no sacia ese vacio. Pero optamos por no pensar en eso; o quizas, cuando reflexionamos, no nos gusta escuchar la vocecita que nos dice: “sabes que tu existencia no es vivir en la rutina”.
Colmadas las necesidades básicas, del otro lado de la animal supervivencia, queda una tierra prometida. Esa tierra prometida es un lugar próspero y fecundo, en la cual la creatividad humana es puesta a prueba para generar soluciones ingeniosas a los miles problemas que nos quedan por solucionar en este país, en particular en el Estado de Tennessee y específicamente en la ciudad de Memphis, donde las tres cuartas (3/4) partes de los niños en 8avo grado no están leyendo a nivel.
Hoy, quisiera hacerle una invitación a dar un paso fuera de la hoja que constituye su universo personal, a fin de participar en un movimiento revolucionario. Únase a quienes buscamos crear cambios en la educación local. No espere a que alguien atrape el pescado y se lo entregue. Salga con nosotros a pescar. Encuéntrenos en Facebook bajo School Choice Now o escribanos a CLLenas@FederationFor Children.org

Si no estamos sentados en la mesa, somos parte del menú

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De Hergit Penzo Llenas

Directora Nacional de Participación Hispana
para la American Federation for Children

Desde hace tiempo los legisladores de Tennessee han tenido la oportunidad de pasar diversas propuestas de ley que crearían Opciones Escolares*(ver articulo anterior). No obstante, las propuestas no han pasado, a pesar de que muchas encuestas hablan del inmenso interés que tenemos por ellas.

En teoría, el deber de los legisladores es representarnos, pero una cosa es la teoría y otra es la práctica. En la práctica, los funcionarios públicos están aliados con este círculo o con aquél.

Una organización muy poderosa, con la capacidad de ejercer mucha presión, es el Sindicato Nacional de Maestros, (conocido por sus siglas en inglés como NEA). La NEA tiene una postura muy definida en lo que se refiere a la Opción Escolar: simplemente, la odia.

De ahí que, haya entablado varias demandas judiciales oponiendo los programas de becas/vouchers/cuentas educativas de costa a costa. El caso más reciente se escuchó en la Florida, donde la Suprema Corte decidió a favor de los padres y en contra del sindicato. En Nevada, la NEA está peleando la Education Savings Account, una cuenta que permite dar fondos estatales a cualquier familia que elija educar a sus hijos fuera del distrito escolar.

¿Por qué odia “la unión” el derecho a estas opciones?…pues, una cosa es lo que ellos dicen y otra es la que sugiere el sentido común. Desde su punto de vista, todos los fondos destinados para la educación escolar le deben pertenecer a las escuelas públicas. Necesariamente, ¿hay que poner todos los huevos en una sola canasta?…

La evidencia demuestra que invirtiendo más dinero no se ha mejorado la calidad de la educación. Si no, ¿cómo se explica que en las últimas décadas los presupuestos escolares han ido en aumento mientras que la calidad de la educación ha ido en deterioro? Si el dinero resolviera el problema, EEUU tendría la mejor educación del mundo.

Usando el sentido común, argumentamos que la Opción Escolar da a los maestros la manera de trabajar independientemente. Por ejemplo, abriendo cooperativas, enseñando a domicilio, dando tutorías, solo por citar algunos escenarios. En estos escenarios, la sindicalización no es necesaria. ¿Puede un sindicato sobrevivir sin las contribuciones de sus miembros?…

A fin de asegurar su propia supervivencia, han obstaculizado el crecimiento de las Opciones Escolares para proteger sus propios intereses.Como archi-enemigo de la Opción Escolar, la NEA ejerce presión sobre los legisladores, a quienes le pagan por sus campañas. En consecuencia, el destino de nuestros niños a tener acceso a mayores alternativas educativas está atrapado en las redes de la politiquería.

Los legisladores entienden que los niños necesitan otras alternativas, mas no se sienten obligados a favorecerlas, ya que ¿para qué buscarse un problema con el partido o con el sindicato?

Ahora bien, cabe preguntarnos ¿y si se buscan un problema con nosotros? A nuestros legisladores les interesa mantenerse en el poder. Como votantes, nosotros podemos dar o quitar ese poder. Si se niegan a representarnos, nosotros le negamos la posibilidad de re-elegirse. Si usted quiere que en Tennessee existan Opciones Escolares para sus niños, hágase sentir.

Soplan Nuevos Vientos

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de Hergit “Coco” Llenas

Todo ha cambiado a nuestro alrededor. Ya no se ven en cada esquina ni teléfonos públicos ni Blockbusters.  En su lugar existe Netflix, con miles de películas disponibles al instante y diversos teléfonos inteligentes que cuentan con cientos de aplicaciones entre las cuales podemos escoger. No obstante, algunas cosas se han quedado estancadas en el tiempo de la abuelita. Una de ellas es la educación.

Nos mudamos a un vecindario y si tenemos niños en edad escolar, el sistema no nos ofrece varias opciones. Solo tenemos una : enviar a los niños a una escuela pública localizada dentro del perímetro de nuestro código postal. Con suerte, esa escuela contará con los recursos, el personal y las técnicas necesarias para educar adecuadamente a nuestros hijos. Aunque usted y yo sabemos que cada hijo es distinto y, en consecuencia, no todos van a caber dentro de un mismo molde.

Digamos, por poner un ejemplo, que su niño no está avanzando en lectura con la rapidez que avanzaron sus hermanitos. Tal vez le da vergüenza leer en voz alta, quizás tiene una discapacidad o sencillamente él es uno de esos niños cuyo cerebro aprende de manera diferente, lo que es un fenómeno muy común. De hecho, investigadores (ver Understood.org) han dado a conocer que por cada cinco estudiantes, hay uno cuyo cerebro opera de manera diferente. Esto no implica que tenga un retraso, simplemente así funciona. Es posible que la maestra lo note y que la escuela rápidamente ajuste su programa de enseñanza para facilitar el proceso de aprendizaje del niño. De manera que, sin pérdida de tiempo, su niño recibe el soporte idóneo para triunfar académicamente y ¡en la vida!, porque ya sabemos que sin una buena educación nuestros hijos no podrán competir en el mundo del mañana.

¿Qué ocurriría si el escenario escolar del ejemplo anterior fuera lo opuesto?, ¿qué opciones tendría usted si la escuela pública no le puede ayudar? Supongamos que hay otra escuela, una privada o una academia virtual o una cooperativa de maestros y ellos le dicen: nosotros podemos ayudarle. No obstante, a usted no le alcanza el dinero para pagar por la colegiatura. ¿Y entones?…

Entonces, si vive en un estado donde existe Opción Escolar, usted tendría acceso a fondos estatales para pagar por otra alternativa. Ejerciendo el derecho a la Opción Escolar, las familias calificadas reciben un regalo del Estado (total o parcial) para pagar por la educación de sus hijos fuera del sistema público.

Porque creemos que todos nuestros niños merecen tener acceso a una educación de alta calidad, nosotros promovemos y defendemos la Opción Escolar. Somos la American Federation for Children y estamos trabajando en Tennessee para crear más oportunidades educativas para nuestra comunidad. Visítenos: http://www.federationforchildren.org y/o escríbanos CLLenas@FederationForChilden.org Estamos para servirle.

Not having a native English accent, is it an impediment?

ESL1

by Hergit Penzo Llenas

Today, sixty percent of all the nations on Earth speak English (Oliphant, 2010), 335 millions of whom are native English speakers (Lewis, 2015). The rest, which are estimated to be over 2.6 billion people, are considered non-native English speakers (NNE).  I am a NNE, also known as an L2 learner, or English as Second Language (ESL) learner. As in my case, most L2 learners primarily learned grammar and vocabulary in school, and had limited to no exposure to pronunciation training and instruction, especially during the early stages of learning where it is needed the most (Derwing, 2010). A vast body of evidence suggests that oral proficiency can only be achieved through targeted instruction (Saito, 2011). Phonological instruction greatly impacts the L2 overall intelligibility. Even after achieving a high degree of proficiency, if the L2s’ pronunciation is lacking, he or she may not be able to make themselves understood (Atli & Su- Bergil, 2012). The lack of pronunciation teaching contrasts with the L2 learners’ desire to achieve a native like speaker pronunciation (Pourhossein, 2011). On one hand, teaching pronunciation remains largely neglected, and on the other, data demonstrates that a large percentage of English as Second Language (ESL) students seek to achieve a native-like accent (as cited in Murphy, 2013, p. 259). Should it be the goal of L2s to aspire a native-like status, or should it be to become a proficient bilingual speaker?

Understanding pronunciation

What is pronunciation? It can be defined as speech articulation or a “sub-skill of speaking” (Pourhossein, 2011), it is also considered “one of the most complex human motor skills” (Hu et all, 2012), and Canarajah describes it “as the linguistic feature most open to judgment” (as cited in Murphy, 2013, p. 260). It is so complex because it is a very dynamic process, one that engages many neural resources at different stages over a stretch of time. (Hu et all, 2012) This process entails, among other things, to be able to connect a sound to a symbol, then this symbol has to be stored in the memory, later is has to be retrieved from the memory and replicated or mimicked verbally in the form of a sound, all of which involves a network of neural mechanisms such as the left insula, the temporal areas, the cerebellum, the basal ganglia and other articulator and auditory organs like the tongue, the lips, the teeth and the ears (Hu et all, 2012). If an adult L2 learner accomplishes some of the previous steps with a high degree success, there is still a great chance that the sound s/he mimics will not be the same as the one produced by a native speaker (Hu et all, 2012). For the purpose of the present work, we will use Crystal’s definition of accent, who defines it as: “The cumulative auditory effect of those features of pronunciation that identify where a person is from, regionally or socially” (2003). The question remains: is this inability to reproduce native-like accented speech an impediment to effective oral communication?

 Comprehensibility, intelligibility and accentedness

According to many second language acquisition theorists, L2 speech should be judge based on the concepts of accentedness, intelligibility and comprehensibility (Atli & Su-Bergil, 2012). Accentedness is the degree of difference between the pattern a listener expects to hear from an utterance and the actual delivery of that utterance in a pattern that differs from such expectation (Saito, 2011). Intelligibility refers to “the degree to which a listener understands a speaker” and comprehensibility is “a judgment of how easy or difficult an individual’s pronunciation is to understand” (Derwing, 2010). All of these concepts are technical terms that describe facets of L2 pronunciation.

Murphy meets Bardem: The importance of supra segmental features

 

In the winter of 2010, the linguist John M. Murphy (2013) watched an interview with Javier Bardem, the award winning movie star. The interview was aired without close captions on the Public Broadcasting System in the United States. Javier’s first language is Spanish. His speech exhibits a marked non-native English accent. The linguist was intrigued by Bardem’s mix of accented, but intelligible and comprehensible pronunciation. Motivated by this interview, he sought to determine if Javier’s speech could be used as a supplementary model to teach pronunciation to ESL learners. The following were the four research questions:

  1. “Is Javier Bardem an intelligible, comprehensible non-native English speaker (NNES)?
  2. What are some of the qualities contributing to the intelligibility and/or comprehensibility of Bardem’s speech? What is he doing well?
  3. What are some of the qualities impeding the intelligibility and/or comprehensibility of Bardem’s speech?
  4. What are some of the qualities contributing to the non-native accentedness of Bardem’s speech?” (Murphy, 2014, p. 262)

In order to address the question, a group of 34 ESL professionals were chosen to complete a 16 question questionnaire.  The group consisted of faculty members, researchers, ESL teachers, administrators, recent graduates, coordinators, and pronunciation tutors. The participants were asked to indicate various levels of agreement or disagreement regarding a set of statements. The results showed that 100% of the respondents agree or strongly agreed that Javier’s accent is different from native English Speakers. At the same time, 100% of them also agreed or strongly agreed that they found him very easy to understand.

Findings

An analysis of their responses revealed key characteristics that made Javier’s speech easy to understand. For one, he made an effective use of paralinguistic features such as facial expressions, and hand movements (94%). He also efficiently used linguistic features such as  intonation (88%), rhythm (88%) and sentence-level stress (82%) -which are known by the technical term of supra segmental features-.  Seventy percent of the judges agreed or strongly agreed that his word endings were very clear; though he did commit some other segmental errors (individual sounds), for example, when pronouncing “banity” instead of “vanity”, “especific” vs “specific”, or “theengs” vs “things.”

Yet these errors did not seem to lessen his intelligibility.

Others concur

Murphy’s findings were similar to those published by Abbas Pourhossein (2010). In his study, it is revealed that supra segmental features are more important than segmental ones as they constitute a crucial component of understanding and training L2 speakers. He claims that “Individual sounds are not in themselves very important to intelligibility (…) a learner with good stress and intonation and poor pronunciation of, say, ‘th’, is very easy to understand”(75).

 Professor Saito’s study: Awareness of segmental features

Nevertheless, while Pourhossein and Murphy both speak of the importance of the paralinguistic and supra segmental linguistic features, Saito (2011), focused on the segmental aspects of L2 learning.  His study was based on twenty adult native Japanese speakers (NJs) of English in ESL.To conduct this study, Saito randomly selected 20 native Japanese speakers. All but four participants had just arrived to upstate New York. The others had been living in the United Stated a bit longer, an average of 2.3 months. The twenty students were taking regular university level classes as well as two to three ESL classes per week. They self reported to be highly motivated to learn, and used many daily opportunities to practice English. The group was divided into two, with 10 participants belonging to a control group, and 10 belonging to an experimental group. The control group, unlike the experimental group,did not receive instructional treatment, although the control group was not informed of this. The study consisted in exposing the experimental group to four-hour explicit phonetic instruction: one hour every week for four weeks. In the meantime, the control group read in the library. Every participant had to take a pre-test and a post-test, including a sentence-reading task and a picture-description task.  The chosen sentences were loaded with problematic individual -or segmental- sounds for a Japanese native speaker, for example: f,v,w,l, ɹ,ð,æ,θ. The post-test took place two weeks after their last lesson. Four raters were assigned to listen to the recorded data. The listeners were experienced instructors of phonetics and/or ESL at the university where it was conducted. Their job was to rate the speakers in a scale from 1 to 9 on accentedness and comprehensibility (for the first rubric:1 being = native like, and 9= heavily accented;  and for the second rubric:1 = no effort to understand to 9= very hard to understand).

Findings

The results showed no significant difference in the context of accentedness, either in sentence-reading nor in picture-description. However, there were significant gains with respect to comprehensibility, particularly in performing the sentence reading task. The experiment confirmed that with feedback and targeted instruction, ESL learners do not necessarily lose their accent, but do exhibit “general improvement in comprehensibility.” Saito, concurring with Murphy, concludes that although some features of accent may be very marked, they don’t interfere with intelligibility.He also urges teachers to develop L2 phonological awareness, and stresses the significance of making the L2 students consciously aware of the difference between their own individual sounds and those produced by a proficient speaker.

Conclusion

One could argue, then, that acquiring a native speaker pronunciation is not essential to become a successful multi competent speaker, since many studies demonstrated (Saito, 2011; Atli, 2012; Murphy, 2013) that native-like speech is not essential for comprehension and intelligibly.  Furthermore, only 5% to 15% of adult ESL learners ever manage to reach accent free speech (Hu et all, 2013). In fact, according to Saito (2011), those non native speakers who have achieved native-like accent are to be counted among the exceptions, not the rule.  By shifting their focus towards supra segmental proficiency, non native speakers can improve their oral communication, which may result in becoming more intelligible speakers. Instead of favoring some assumptions that make L2s believe they ought to sound like a native English speaker, Second Language learners should aim at raising their own level of awareness of the phonetic alphabet, which can be achieved through instruction as recommended by Saito. In addition, they should learn basic linguistic features, such as rhythm, intonation, and word stress. Ultimately, when it comes to L2 pronunciation, the importance of producing native-like speech is second to being easily understood.

 

 

 

 

References

 

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