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Category: Aqui entre nos

¿Hay que esperar por un mundo ideal?

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http://eltiempolasvegas.com/articles/2013/11/07/opinion/doc527c1465e0bd6649266152.txt
¿Hay que esperar por un mundo ideal?
Si viviéramos en un mundo ideal no sería necesario que existieran grupos en defensa de los derechos humanos u organizaciones para combatir el hambre, ni entidades que se ocuparan de ayudar la educación pública, porque en un mundo ideal la gente no sería abusada, maltratada o discriminada por el prójimo, la distribución de las riquezas sería equitativa y la educación de nuestros niños sería un derecho inalienable y una gran prioridad.

Pero como vivimos en un mundo que no es perfecto, existen agencias cuya función es la de suplir aquellos bienes y servicios que una sociedad determinada ha sido incapaz de proveer para ella misma. Una de esas agencias es The Public Education Foundation, donde laboro, la cual se ocupa de movilizar a la comunidad y de localizar recursos para mejorar las oportunidades educativas de los niños en las escuelas públicas.

Al explicarle el otro día a una amiga española -que vive en Alemania- sobre la naturaleza de mi trabajo, su respuesta fue, más o menos, la siguiente: -Pero, tía, ¿cómo es posible que la educación pública, un deber y una responsabilidad del estado, necesite de la comunidad para cumplir con su obligación?… ¡Eso es una aberración!

Como ven, Cristina es un poco dramática, no obstante, tiene razón. En un mundo ideal mi empleo no existiría. Yo tendría que buscar otra manera de ganarme la vida. Desde luego, yo lo haría con mucho gusto con tal de que todos los niños, especialmente los de este distrito, tuvieran igualdad de oportunidades para triunfar en la escuela, en la vida.

Al compartir con mi amiga algunos detalles sobre nuestro actual sistema educativo, solo conseguí alarmarla más: ¡Qué barbaridad! ¡No lo entiendo!, me decía cuando le hablaba sobre la falta de fondos para sostener apropiadamente las escuelas, la poca comunicación e integración entre los padres y la escuela, el número reducido de maestros para tantos alumnos, la tasa de graduación, la cual es una de las más bajas del país, ¡en fin!

Y aquí entre nos, no la puedo culpar por su alarma, porque ¿cómo podría ella ponerse en nuestro lugar, si recibió una excelente formación en unas escuelas públicas bien dotadas, a pesar de que su mundo no es todavía el ideal?…

Todos los huevos en una canasta

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Parecería que La Gran Recesión se ensañó contra nosotros. No obstante, en otros estados de la nación -Texas, por ejemplo-, la crisis a penas se ha sentido. Por el contrario, durante de los últimos cinco años, aquí hemos sido testigos de la casi extinción de la industria de la construcción, con el subsecuente incremento de la tasa de desempleo, lo que produjo un número sin precedente de casas expropiadas por los bancos, por sólo citar algunos de los efectos resultantes del desplome en el sector turístico, que es muy frágil si consideramos el impacto devastador que tienen sobre él eventos como el 9/11 o la “recesión” económica.

Del éxito del turismo, (gallina de los huevos de oro), depende en gran parte el éxito de la economía local. De ahí la vital importancia de “no poner todos los huevos en una sola canasta”, como reza el refrán popular, si no contar con varios renglones que aporten a nuestro desarrollo económico. Este concepto no es ignorado por estos lugares y es lo que conocemos como diversificación económica, gracias a la cual la ciudad de Austin, aproximadamente del mismo tamaño que Las Vegas, le ha ido muy bien en medio de esta debacle.
Austin cuenta, entre otros sectores, con: tecnología informática, negocios privados, servicios personales y gubernamentales (por ser la capital del estado de Texas), una rica vida universitaria aparte de una vibrante escena de bares y restaurantes.
Por largo tiempo se ha cacareado en Sin City sobre la urgencia de cambiar nuestro modelo actual, basado en el turismo, por uno que cuente con nuevas alternativas, como por ejemplo: la explotación de la energía solar, la edificación de planteles informáticos, a merced de la ausencia de desastres naturales o que más corporaciones muden sus casas matrices dentro de nuestra jurisdicción. Sin embargo, a pesar de tanto quiquiriquí, ni Las Vegas, ni Nevada han sido capaces de incubar proyectos concretos que logren ¡por fin! diversificarnos. Y, aquí entre nos, una se pregunta: ¿qué estaremos esperando?

http://eltiempolv.com/articles/2013/10/31/opinion/doc5272c84a83410416167337.txt