Ser bilingüe: ¿ayuda?

by hergit11


de Hergit “Coco” Llenas

Hay padres que piensan: si le enseño a mis hijos a leer en español, luego se les va a hacer más difícil aprender a leer en inglés. De hecho, ¡es lo contrario!
Sin embargo, cuan provechosa sea la práctica del español en casa, dependerá en gran medida de cómo los adultos empleemos la lengua y cuales hábitos adoptemos en el hogar.
En general, y según afirman diversos estudios lingüísticos enfocados en la relación entre la lengua y el desarrollo de ciertas funciones cerebrales, el aprendizaje de un segundo o tercer de idioma es beneficioso para nuestros niños. Dichos estudios coincidieron en que los bilingües resolvemos problemas con mayor rapidez, tenemos una percepción más amplia del mundo y sabemos ponernos en el zapato del otro; es decir, tendemos a ser más empáticos cuando nos comparan con aquellas personas que solo dominan un idioma.
Ahora bien, dependiendo del uso que los padres hacemos del idioma, en especial durante los años formativos del niño, vamos a encontrar mayores o menores grados de aportes positivos. Por ejemplo, expresarse en oraciones enteras ayuda al pequeño a desarrollar su lenguaje. No es lo mismo emitir un monosílabo que comunicarles una idea completa. Si tu criaturita te pregunta: ¿mami, hay leche?, un simple “no” podría parecer suficiente, mas no es la respuesta ideal. Para ayudar a un niño a formar un vocabulario rico y a expresarse con sentido, es aconsejable que los adultos empleemos -o intentemos emplear tantas veces como sea posible- frases como: no, la leche se nos acabó esta mañana, pero tu papá ya salió a comprar más.
Sin importar nuestro idioma, es conveniente leer a nuestros niños y ¡mejor todavía si empezamos en edad pre-escolar! Pensar que por no saber inglés no puedes hacerlo, es un error. Aunque en la infancia temprana los niños no conozcan el alfabeto, sí serán capaces de entender cómo se lee por la forma en que tomas el libro, la dirección que se mueven tus ojos (de izquierda a derecha) y otras señales corporales (el dedo moviéndose bajo las palabras) que le ayudan a empezar a reconocer las mecánicas básicas asociadas con la lectura.
Además, se ha encontrado que la primera lengua sirve de mapa para el aprendizaje de la segunda. El estudiante que ha sido entrenado para descodificar una lengua, posee una ventaja sobre el estudiante que nunca ha sido expuesto a ninguna. De ahí que, es de rigor introducir en casa la lectura aun sea en la lengua natal, si es que aspiras a ver triunfar a tus hijos en una de las tareas más difíciles que embarca el joven cerebro de un humano: aprender a leer.

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