Coco'sWords

Hablemos de educación

Tag: opciones escolares

Hagámonos sentir

En teoría, los representantes estatales tienen el deber de velar por los intereses de sus constituyentes, (o sea nosotros) pero, en la práctica, muchos funcionarios electos trabajan para responder a los deseos de los grupos de intereses que subvencionan a sus campañas.
Una organización muy poderosa, con la capacidad de ejercer una fuerte presión sobre los políticos que aceptan sus contribuciones es el Sindicato Nacional de Maestros, conocido por sus siglas en inglés como la NEA. Y la NEA ha mantenido una postura muy definida en lo que se refiere a expandir la educación pública más allá del modelo tradicional existente. De costa a costa, este sindicato ha entablado decenas de demandas judiciales oponiéndose a programas de becas, vales y cuentas de ahorros para la educación, también conocidas como ESAs. El caso más reciente se escuchó en Puerto Rico, donde la Suprema Corte decidió a favor de los padres y en contra del sindicato. Ahora mismo en La Florida, un candidato a Gobernador ha prometido destruir un programa de becas que sirve a más de 100,000 niños de escasos recursos, la mayoría de los cuales, como él, son niños provenientes de las minorías. En Tennessee, Bill Lee lleva la delantera parcialmente gracias al apoyo de los padres que creen merecer el derecho a elegir.
¿Pueden coexistir otros modelos escolares -de acuerdo a la NEA- paralelamente con la educación pública tradicional?… Según dicen sus voceros, ¡NO! ¿Por qué?, “porque hay que invertir más dinero en las escuelas públicas”.
Sin embargo, los presupuestos escolares han ido en aumento y la calidad de la educación ha ido en deterioro. Si la crisis educativa en la que estamos sumidos se resolviera con dinero, ¡los Estados Unidos tuviera la mejor educación del mundo!, ya que gasta anualmente muy por encima del promedio global para educar a un estudiante. Mientras otros países del primer mundo invierten $10,759, aquí se gastan $16, 268 dólares al año por cada pupilo, como reportó la Organización para la cooperación y el desarrollo económico*, (OECD por sus siglas en inglés).
A través de su influencia sobre los legisladores, la NEA ha obstaculizado el crecimiento de opciones escolares, saboteado de esta manera nuestro derecho al acceso a mayores alternativas educativas. No nos cabe duda que los legisladores opuestos a los programas de opciones escolares entienden que nuestros estudiantes los necesitan, mas ellos no se sienten obligados a favorecerlos, ya que ¿para qué buscarse un problema con uno de sus más importantes patrocinadores?…
Entonces, cabe preguntarse, ¿y si se buscan un problema con nosotros? A los políticos les interesa tener o mantenerse en el poder. Como votantes, tú y yo podemos dar o quitar ese poder. Si se niegan a protegernos, nosotros le podemos negar la posibilidad de elegirse o re-elegirse. Así que, hagámonos sentir. Y recuerda que el 9 de octubre se cierra la ventana de oportunidad para registrarse a votar.

de Hergit “Coco” Llenas

¿Por qué su código postal le puede perjudicar?

de Hergit “Coco” Llenas

En una de mis vidas anteriores fui vendedora de bienes raíces. Mis clientes solían ser primeros compradores de clase media o media/baja. Con frecuencia, las familias que tenían hijos en edad escolar me llegaron a proponer que les encontrara cualquier cosa dentro del marco del precio que estaban dispuestos a pagar, sin importar mucho qué fuera o cómo se viera, siempre y cuando estuviera ubicada en una dirección cuya escuela asignada se destacara por su alto rendimiento académico.

Entonces, en vez de ir a indagar a los motores de búsqueda que sirven a los profesionales del mundo inmobiliario, me iba a las páginas del distrito escolar a estudiar los reportes sobre las escuelas.
En más de una ocasión, mis familias tuvieron que claudicar el sueño de una casa y conformarse con un apartamento en un barrio “fino”, léase muy residencial.

Y esto era así porque las escuelas premiadas con cinco estrellas o consideraras tipo “A” (o cualquier otro tipo de métrica empleada para determinar el valor del desempeño escolar); estaban localizadas, por lo general, lejos de los vecindarios pobres y dentro de los suburbios donde viven las clases más pudientes.

Llegados a este punto, quizás se pregunte: ¿Y por qué?, ¿por qué están las escuelas con mejores recursos ubicadas en centros urbanos donde viven aquellos que gozan de mejores salarios e ingresos cuando debería ser lo contrario? Es decir, allí donde hay una necesidad más grande, deberían haber escuelas con mayor cantidad de recursos.
Para subvencionar las escuelas públicas existen fórmulas, éstas determinan de dónde salen los fondos. Las tres fuentes principales para mantener el costo de una escuela pública son: el gobierno estatal, el gobierno federal y el condado. El condado recauda fondos principalmente a través de la recolección de impuestos sobre la vivienda, entre otros.

Ahora bien, un ciudadano que vive en un vecindario donde el precio promedio de las casas es de medio millón de dólares pagará un porcentaje más alto de impuestos que otro ciudadano cuya residencia esté valorada, digamos en $115,000. De ahí que, la porción de impuestos que recauda el condado para mantener la escuela pública en un lugar caro será más alta que la porción de impuestos pagados por residencias ubicadas en barrios de gente trabajadora. Como resultado, se crea un tipo de segregación socio-económica.

Aquellos que tienen, aportan y reciben muchos más. Y las que no tienen para aportar mucho, reciben poco. En otras palabras, hay igualdad, porque la fórmula es aplicada a todos por igual, pero no hay EQUIDAD. Por definición, equidad significa “dar a cada uno lo que se merece en función de sus méritos o condiciones” y también “cualidad que consiste en no favorecer en un trato a una persona perjudicando a otra.”

En vista de que la fórmula es la fórmula, y eso no ha podido -hasta la fecha- cambiarlo nadie, las familias de bajos recursos están destinadas a no romper nunca con las cadenas de la desigualdad económica, siendo condenadas a mandar a sus hijos a escuelas con menos recursos, lo que puede derivar en un mediocre desempeño educativo. Y es por esa razón que su servidora y The American Federation for Children creen y luchan por defender opciones escolares para todos. A fin de que nuestros niños, especialmente aquellos más desfavorecidos, puedan tener acceso a una educación de alta calidad independientemente del código postal donde les haya tocado vivir.

Rastreando el dinero

de Hergit Penzo Llenas
Directora Nacional de Participación Hispana
para American Federation for Children

A pocos días de haber sido dada a conocer la noticia de una nueva ley que permitiría crear en Puerto Rico escuelas charters (alianzas) y programas estatales de vales (o vouchers), el sindicato de maestros ha entablado una demanda en su contra.

Esta práctica es ya común por parte de este gremio, el cual tanto dentro como fuera de la isla, se ha dedicado por décadas a sofocar sistemáticamente todo proyecto legislativo que busque introducir otras opciones escolares para los estudiantes desde el kínder hasta el último año de la preparatoria.

Y usted –quizás- se preguntará: ¿cuál es el interés que tiene el sindicato de maestros de mantener las cosas como están?… Pues, los mensajes pagados por la multimillonaria agrupación dicen que lo hacen por salvar a nuestros niños de las garras de intereses que no tienen al estudiante como su foco de atención.

Aunque la verdadera razón detrás de la inversión de millones de dólares en campañas de difamación, más gastos de cortes y abogados, es mantener intacta una estructura que les genera miles de millones de dólares en recolección de fondos a nivel nacional, lo cual les convierte en uno de los gremios más ricos y poderosos del país.

Cada maestro que trabaja en una escuela pública está sujeto a pagarle mensualmente un costo de membresía al sindicato. A cambio, el sindicato negocia los términos laborales en acuerdos hechos con los distritos escolares. Dichos contratos establecen las condiciones de trabajo, los salarios y otras regulaciones que rigen al maestro empleado por una escuela pública.

Ahora bien, en un mercado abierto, donde los maestros podrían elegir dónde ir a ejercer su carrera, en un mercado que no dependa de la oferta de plazas creadas por un monopolio –el distrito-, se rompe la obligación de pagarle membresía al sindicato, puesto que los profesores podrían escoger entre un menú de empleadores diferentes. De igual manera, los padres, a su vez, podrían optar por inscribir a sus niños donde mejor les convenga, teniendo en cuenta las necesidades individuales de cada uno.

Siguiendo una lógica disparatada, el sindicato de maestros aboga por un sistema monolítico de escuelas públicas tradicionales que debe responsabilizarse de educar los niños de un país bajo un sistema de una sola talla que les sirva a todos. Esta lógica descarta la pluralidad de iniciativas enfocadas a servir al estudiante, para enfocarse en cómo servirse a sí misma.

Si seguimos de cerca el rastro del dinero, podemos ver con claridad que la motivación aquí no es el bienestar de nuestros hijos, pero la conservación y preservación de una estructura monetaria que se debilitaría con la introducción de cambios e innovaciones dentro del sistema educativo tradicional.

Este circo vergonzoso montado por el sindicato de maestro se repite ahora en Puerto Rico, como lo hiciera anteriormente ¡unas treinta veces! en el territorio continental.
A los padres de la Isla del Encanto les resta organizase y no permitir que les arranquen de las manos estas oportunidades tan necesarias para el futuro de sus hijos. Así que ¡a la carga, mis valientes!

de Hergit “Coco” Llenas

La nueva segregación socio-económica

de Hergit “Coco” Llenas

Durante el mes de enero, en toda la nación se ha celebrado la semana de las opciones escolares. Mucho se ha escrito sobre los diversos eventos que tuvieron lugar en cada una de las ciudades donde se dieron citas miles de padres, estudiantes, directores, maestros y líderes comunitarios para celebrar tan gloriosa ocasión. De manera que no lloveremos sobre mojado. Sin embargo, algo que nos parece pertinente es explicar con más calma ¿qué en sí se estuvo celebrando?

Por definición, la opción escolar es el derecho que tiene cada padre a escoger el mejor ambiente de aprendizaje para sus hijos; puesto que, como sabemos de sobra, cada niño(a) es único y diferente.
El derecho a escoger, una piensa, es la cosa más obvia del mundo. Cada día, nosotros lo ejercemos en los Estados Unidos de Norteamérica. Somos libres de usar el modelo de teléfonos que se nos antoja, las compañías y planes de los celulares que más nos convienen y lo mismo pasa con casi todos los demás aspectos de nuestra cotidianidad; ya sea el supermercado, el banco, el gimnasio, el seguro médico o la universidad. No obstante, cuando se trata de las escuelas públicas tradicionales, usted no tiene otra opción que mandar a sus polluelos a la escuela que le han asignado en función de su código postal.

Para quienes viven en códigos postales dónde hay muy buenas escuelas, este arreglo es ¡fenomenal! Para los que viven en áreas dónde las instituciones de enseñanza operan con bajo (o pésimo) rendimiento, la realidad es muy triste y pesarosa.

¿Por qué?… porque si no tiene usted los medios para pagar por otra OPCIÓN ESCOLAR, sus hijos estarán obligados a asistir a un plantel donde la excelencia académica brilla por su ausencia.
Desde luego, hay formas de darle la vuelta al sistema. Pregúntele a cualquier agente de bienes raíces y ella le dirá que una de las razones más contundentes para que un ser pensante -y con cachorritos- compre o alquile una propiedad, es el infalible, inefable, invictus argumento de mudarse a una zona en la cual las escuelas están catalogadas como de las mejores. El que no pueda pagar por tal privilegio, se queda, como decimos en mi media isla tropical: “con una mano delante y otra detrás”.

Entonces, para resolver este dilema de segregación socio-económica, surge la OPCIÓN ESCOLAR, cuyo propósito principal es darle una salida a aquellas familias que poseen recursos financieros limitados.
Así pues, la OPCIÓN ESCOLAR, como derecho y como movimiento, es uno de los pilares más importantes en el avance de una agenda de que defiende la igualdad social dentro de las comunidades desfavorecidas, sean éstas pobres, latinas y/o de color.

¿Qué tienen en común Barak Obama, Sonia Sotomayor y Condoleezza Rice?… ¡que recibieron una educación privada de alta calidad! De haber asistido a una escuela cayéndose a pedazos, es muy posible que no habrían llegado a ser quienes son hoy.

Las becas, los vouchers, las cuentas de ahorro para la educación (ESAs), las escuelas magnets, las escuelas charter, las escuelas privadas, la educación a distancia, la educación desde el hogar, la suma de todas las anteriores y sus múltiples posibles combinaciones, son salidas. Y son esas salidas lo que sacará de la pobreza a nuestros hijos y a todos los segmentos de la sociedad a quienes se les ha negado el derecho a escoger la excelencia debido a su código postal.

El derecho a una buena educación, aunque no tenga usted la billetera para pagarla, es el dilema de justicia social más importante de esta generación. Las celebraciones de enero son, simplemente, un recordatorio. No olvidemos, pues, que todos los niños merecen tener acceso a una educación de alta calidad que se ajuste a sus necesidades y lo prepare para hacer realidad el sueño de un futuro mejor. Y es eso, precisamente, lo que hemos estado celebrando con las opciones escolares.