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Hablemos de educación

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Lo que trajo la pandemia

Por Hergit “Coco” Llenas
Directora Nacional de Participación Hispana
para la American Federation for Children

La tarea de educar a nuestros niños en el hogar tomó a muchos por sorpresa, pero después de un mes de necesarios ajustes, las familias están encontrando su ritmo. Poco a poco, la memoria de cómo dejar que los estudiantes lleven la delantera ha regresado y, en muchos casos, ha regresado para quedarse.

Para Lila, una madre boliviana que vive en Florida y cuyo pequeño actualmente cursa la primaria, no habrá vuelta atrás. No solo ha decidido que su niño no volverá a un plantel tradicional, sino que además se ha lanzado a organizar otros padres para juntos fundar una cooperativa que le permita ocuparse personalmente de la educación de sus hijos.

La idea no es nueva. Más de dos millones de padres de Estados Unidos llevan años ejerciendo este derecho.

En el presente, entregar a un sistema la responsabilidad de educar a su niño, le parece una pesadilla de la cual tenía que despertar. Los días de hacer fila alrededor de la cuadra para dejarlo frente a los portones del campus, buscar quien pudiera estar disponible a la hora de recogerlo, pagar por su cuidado hasta salir del trabajo y todo lo demás que dicho proceso conllevaba, ha quedado en el ayer.

Lila posee una personalidad curiosa y, gracias a ella, dice haber encontrado tantos recursos que, “quien no conoce bien a sus hijos, se podría perder en un laberinto de materiales y clases en línea”.

“Fíjate, en tres o cuatro horas cubrimos una gran cantidad de material, quizás más de lo que se cubriría en una escuela, ya que mi atención no está dividida y la de mi niño tampoco. ¡He descubierto tanto sobre él!, lo que se le hace fácil o difícil. Ya no es un problema para mí ponerlo a trabajar, independientemente en lo que aprende con rapidez, y luego, sentarme con él a navegar las partes donde tiene menos fortaleza. Además, me tranquiliza pensar que ya no le acosan en la escuela, que come comida casera y que tiene la libertad de volcarse en aquellas cosas que le apasionan, como el arte y -en particular- el dibujo y la danza”, agregó.

Por su parte, Lila ha reinventado su negocio. Como life coach o instructora de vida, ha movido sus consultas a plataformas virtuales como Skype y Zoom. En el pasado, sus clientes se encontraban con ella en persona. Dadas las restricciones del momento, Lila ejerce su profesión desde la comodidad de su casa.

“Ambos (mis clientes y yo) hemos aprendido a hacer las cosas de manera diferente. Lo mismo está pasando con la escuela. Mi comunicación con la maestra y el personal también ha cambiado. Todo ocurre en línea, pero irónicamente siento que ahora es más personal y las conversaciones son mucho más significativas que antes”, reconoce.

Así, cada semana la maestra y la mamá se reúnen en un espacio virtual a conversar sobre los avances y los retos del niño. Las circunstancias no son ideales, pero la llegada de la pandemia está logrando con los padres lo que los reformadores se han pasado una vida proponiendo: que, de una vez y por todas, es tiempo de repensar y reinventar la educación escolar.

@hergit11

Lo que trajo la pandemia

Buenas y malas noticias

de HERGIT “Coco” LLENAS

Llegado el fin de año, quisiera hacer una breve recapitulación de algunas ideas que tratamos en los últimos doce meses. Decía José Ingenieros que quienes viven la vida por un ideal se diferencian de los demás porque “todo idealista sabe distinguir lo malo que observa y lo mejor que imagina”.

En la naturaleza misma del ideal existe la semilla de una continua expansión. Y por eso, aspiramos a que el ideal de la educación escolar de EEUU continúe reinventándose, convirtiéndose en algo mejor y mejor.

Sin embargo, en 2019 encontramos que los resultados de PISA (Programme for International Student Assessment) expusieron a Estados Unidos sin mejoría aparente al compararse con el resto del mundo. Entonces, planteamos la revisión del actual modelo educativo y la búsqueda de soluciones a través de la adopción de ideas que están arrojando brillantes resultados en países como Finlandia.

Internamente, se dio una situación similar con el Nacional Report Card (Boletín Nacional de Calificaciones), el cual mostró cómo los estudiantes de casi todos los estados sufrieron un declive en su rendimiento académico. Al compararse los resultados de 2017 con 2019, se encontró que en 31 estados el 70% de los alumnos no está leyendo adecuadamente. Esa es la mala noticia.

La buena es que, cuando se trata de estudiantes de bajo nivel socio-económico, Florida, Mississippi, Nevada, Indiana, Georgia, New Jersey y Arizona se destacaron por una mejoría significativa entre 2003 y 2019. En dichos estados existe pluralidad de opciones escolares.

Aunque no existe todavía un estudio que pruebe la correlación directa entre los resultados del boletín y el número de opciones ofrecidas, sí se ha demostrado que la enseñanza pasiva no funciona. Es decir, que un instructor brindando información mientras los estudiantes la consumen de manera repetitiva, mecánica y memorizada, es un estilo de enseñanza enciclopedista. Y la neurociencia ha demostrado que ¡así no se aprende!

Por eso, cubrimos las nuevas buenas de una novedosa manera de preparar la futura generación de maestros que la Universidad Complutense de Madrid ha titulado la Hiper-Aula: un salón de clases sin pizarras, sin jerarquías, con tres o más profesores, quienes, lejos de estar subidos en un pedestal, imparten la enseñanza conjuntamente a través de la co-docencia, contagiándose de sus compañeros, colaborando unos con otros dentro de una estructura planificada.

La Complutense se convertirá en la primera universidad pública que dé un giro a la formación de los maestros del futuro. ¡Y eso es progreso! Esperamos que en Estados Unidos las facultades de educación adopten iniciativas igualmente reformadoras y que los avances tecnológicos y las riquezas del saber de nuestra época se traduzcan en modelos exitosos, más acorde con los tiempos.

Mi ideal aspira a que la educación alcance un punto álgido de conocimiento, equidad y justicia ahora, porque, “el futuro de los niños es siempre hoy. Mañana será tarde”, como dijera una vez Gabriela Mistral.

Educación 2019: buenas y malas noticias

Educación 2019: Buenas y malas noticias

Educación 2019: Buenas y malas noticias


https://www.mundiario.com/articulo/sociedad/educacion-2019-buenas-malas-noticias/20191223192956171945.html

Educación 2019: Buenas y malas noticia

Opciones escolares: verdades y mitos

A pesar de que los padres demandan opciones en la educación de sus hijos, existen muchos mitos alrededor de este tema, especialmente cuando las opciones escolares son ofrecidas por instituciones privadas.
Uno de los mitos más populares sugiere que, cuando los padres optan por una beca, un vale educativo o cualquier otro mecanismo que le permite trasladar a sus hijos de una escuela pública a una privada, el sistema público se empobrece. En verdad, ocurre lo contrario.
Le cuesta más al contribuyente y al Estado educar a un niño en los distritos escolares tradicionales que fuera de ellos. La subvención para educar a cada pupilo combina el ingreso proveniente de tres fuentes públicas: el gobierno Federal, estatal y local o municipal.
A principios del año escolar, cuando la escuela hace el famoso conteo conocido en inglés como the headcount, esta busca establecer el número exacto de estudiantes que servirá durante un año escolar determinado. Por cada una de esas cabecitas contadas, el gobierno le manda a la escuela un cheque. El valor del cheque se conseguirá multiplicando el número total de niños (1,000 por ejemplo) por el costo por pupilo, al cual se llega calculando una serie de variables que no vamos a contemplar aquí y que incluye todos los servicios que el individuo recibe (docencia, comida, transportación, acomodaciones, libros, útiles, etc.). Digamos que en el Estado de Macondo se concluyó que el costo por pupilo es de $7,000. Entonces, la escuela X recibirá $7,000,000. (7,000 costo p/p x 1,000 estudiantes).
Ahora bien, si una empresa privada hace una donación a un programa de becas empleando una tax credit scholarship y esta beca se invierte en la colegiatura para pagar por una educación privada, el Estado de Macondo habrá educado un niño más quien no requirió un centavo de ninguna de las tres fuentes arriba citadas.
Digamos que, en lugar de pagar la colegiatura con una beca, el padre decide usar un vale educativo. Dicho vale no tendrá el mismo valor que el costo público por pupilo, si no que valdrá menos. ¿Por qué menos? De los doce programas de vales educativos en existencia en los Estados Unidos, ninguno puede tocar la parte de los fondos procedente del gobierno federal, teniendo que valerse únicamente de la porción local y -parcial o totalmente- de la estatal. De esta manera, un estudiante de escuela pública, cuyo costo por pupilo supongamos era de $7,000, al optar por un vale recibirá $5,700 ya que el vale no incluirá la parte correspondiente a fondos federales. De hecho, en los Estados donde actualmente actualmente se están implementando programas de vales educativos ha habido un ahorro de 13-120 millones de dólares anuales. Y esa es la realidad, no un mito.

Cuatro pilares para los niños ALPHA


Solo un 35% de los niños alfa (nacidos a partir del 2010) trabajará en un oficio que actualmente conocemos. El resto, un 65%, habrá de tener empleos en carreras que todavía no se han inventado. Y se proyecta que las carreras mejor pagadas serán aquellas asociadas con los campos de la ciencia, tecnología, ingeniería, arte y matemáticas o STEAM -como se le conoce por sus siglas en inglés-. Muchas escuelas, tanto públicas como privadas se especializan en STEAM. Dentro de las públicas, suele ocurrir, que se ofrece este currículo más comúnmente en las escuelas denominadas magnets o charters. Ahora bien, ¿cómo se prepara a un estudiante para algo que no existe?… ¡Este es uno de los retos más importantes de nuestro tiempo!
Mientras los alfa son nativos de un mundo altamente tecnológico, nosotros (sus padres y profesores) somos inmigrantes recién bajados del bote. No obstante, los maestros a la vanguardia de la educación entienden esta inusual coyuntura histórica que les ha tocado vivir; es decir, venir del siglo XX a enseñar en el siglo XXI. De ahí su visión de preparar esta generación NO para un trabajo, sino para sí misma, lo cual significa darle los conocimientos y las herramientas para funcionar inteligentemente en un futuro lleno de variables aún por descubrir.
Inteligentemente significa adaptarse. Según el famoso psicólogo, filósofo y biólogo suizo Jean Piaget, la inteligencia es la capacidad de adaptación a cualquier medioambiente. En ella radica, se pone a prueba y queda demostrada la inteligencia humana.
Para lograr la meta de adaptar los estudiantes al mañana, el maestro ¡y los padres! deberán capacitarlos en cuatro dimensiones de aprendizaje. Primero que nada, el niño(a) debe aprender a descodificar la lengua. Si para el tercer grado de primaria un estudiante no sabe leer y escribir, le será imposible pasar al siguiente paso, que es la comprensión; o sea, aprender a hacer: hacerse de una idea, hacer conclusiones, hacer comparaciones.
Luego, deberá aprender a convivir, lo cual implica usar lo aprendido para encontrar objetivos comunes y descubrir soluciones. La incapacidad para convivir ha sido el mayor problema del siglo pasado. Las guerras, los linchamientos, el holocausto, entre muchas otras atrocidades han sido el producto de una humanidad que nunca aprendió la convivencia. Y finalmente, el alfa debe aprender a ser competente. No le bastará con saber lo que está escrito en un libro y repetirlo como un perico. Su competencia implicará ser creativo, capaz de solucionar problemas, de pensar de manera crítica, de tomar decisiones, de relacionarse con los demás, colaborar, negociar, de comunicarse con eficacia, de tener inteligencia emocional y de estar dispuesto a servir. Con una preparación STEAM y estos cuatro pilares básicos, la generación alfa estará mejor posicionada para llevar las riendas del porvenir.

de Hergit “Coco” Llenas

Educación y elecciones

Millones de niños continúan atrapados en sistemas educativos escolares de bajo rendimiento. A pesar de que este país gasta $650 mil millones en la educación, todavía 40% de los estudiantes en cuarto y octavo grado no están leyendo a nivel ni saben matemáticas, lo cual es inaceptable. De ahí que, no sea sorpresa la avalancha de votos que respaldó a quienes quieren ver un cambio que beneficie a los niños y no a los sistemas.
El resultado de las elecciones confirma lo que muchas encuestas ya habían sugerido: que los votantes prefieren arrolladoramente a candidatos que apoyan el derecho de los padres a tener opciones escolares.
La American Federation for Children (AFC) es la organización nacional más grande que aboga y ayuda a que tantas familias como sea posible tengan acceso al mejor medioambiente educativo para sus hijos. Estas familias necesitaban de alguien que los representara y estuviera dispuesto a encarársele a los poderes que subvencionan las campañas de políticos opuestos a los expandir y defender este acceso. Por eso, y como lo ha venido haciendo por años, AFC y sus afiliados invirtieron de manera significativa para proteger la más importante causa social de nuestro tiempo. Y al hacerlo salieron victoriosos.
En Tennessee, la carrera para el puesto de Gobernador contó con dos candidatos, ambos comprometidos con una visión futurista de la educación: Bill Lee y Karl Dean. El recién electo Gobernador Bill Lee prometió mover cielo y tierra para darle a Tennessee un abanico de posibles opciones escolares de alta calidad. “Las investigaciones demuestran que no hay una sola forma para enseñar a todo el mundo, que se requieren alternativas para alinear la enseñanza con los intereses y talentos de los estudiantes”, dijo Shaka Mitchell, director estatal de AFC en Nashville, comentando sobre el triunfo de Lee. Y agregó: hay buenas escuelas en todos los sectores- del distrito, charters, independientes, basadas en el hogar, o a distancia y creo en la capacidad de esta nueva administración para mantener a nuestro Estado en una trayectoria ascendente respetando el poder que ejercen los padres cuando ellos deciden cuál es la mejor educación para sus hijos”.
En La Florida, el Gobernador electo Ron DeSantis y en Arizona, Ducey son también defensores de este tipo de programas.
Por su parte, en la legislatura, Nevada, Georgia, Wisconsin, Missouri, Oklahoma, Alabama, entre otros Estados premiaron con el éxito a aquellos candidatos que expresaron su apoyo a opciones escolares. (https://www.federationforchildren.org/election-results-2018-school-choice-won/)
Hoy día, 3.7 millones de estudiantes se benefician de escuelas charters y de becas para ir a escuelas privadas a través de subvenciones públicas. ¡Es bastante progreso! No obstante, queda todavía un largo camino por recorrer, especialmente para familias de bajos recursos y para ciertas minorías, incluyendo los Hispanos. En estas elecciones se ganaron muchas batallas, pero continua la lucha por dar a cada niño la educación que se merece.
De Hergit “Coco” Llenas

¿Hay que armar a los maestros?


de Hergit Penzo Llenas
Directora Nacional de Participación Hispana
para American Federation for Children

La tragedia ocurrida el día de San Valentín en La Florida ha vuelto a poner sobre el tapete el tema de controlar el acceso a las armas de fuego. Cada vez que ocurre una matanza, una ola de furor se levanta, inflamando las conversaciones, para luego estrellarse contra el acantilado del olvido y desaparecer hasta que la próxima masacre acontece. Esta capacidad, de saltar desde la celebridad hasta el anonimato, ya es característica del tema y francamente se ha convertido en un círculo vicioso.
El 20 de abril del 1999, el tiroteo en la escuela preparatoria de Columbine (Colorado) produjo un vendaval. Luego, el truculento episodio que cobró la vida de trece niños, paso a ser noticia olvidada. Después vino Aurora, con sus 12 muertos y 58 personas heridas de bala. Unos meses más tarde el fenómeno se repitió en la escuela Sandy Hook, cobrándole la vida a veinte niños entre seis y siete años de edad, a lo cual le siguió San Bernardino (14 muertos, 21 heridos), Orlando (49 muertos, 58 heridos), Las Vegas (58 muertos, 851 heridos) y ahora Stoneman Douglas en Parkland, Florida (17 muertos, 17 heridos).
¿Romperá por fin esta última catástrofe el círculo vicioso?…
Desgraciadamente, si la historia nos ha enseñado algo, es lo contrario: el asunto cobra carácter de urgencia para poco después esfumarse.
Con 270 millones de armas en manos de civiles, el dilema de quién y cómo debe tener acceso a un arma de fuego se ha quedado -y tememos se quedará todavía- sin resolver. No obstante, hay otras cosas que podríamos hacer.
En lugar de armar a los maestros con pistolas, podríamos armarlos de herramientas para detectar en sus estudiantes tendencias hacia comportamientos violentos o erráticos, a fin de que puedan prevenir, antes que lamentar, una situación.
Para citar un ejemplo: hubo un momento en mi vida que estuve separada de mi familia. En ese entonces me sentía profundamente desarraigada, muy perdida. Para expresar mi frustración, recurrí a pelearme con mis compañeritos en la escuela. Al detectar un cambio en mi conducta, Doña Lucia de Jesús Alvares, mi maestra de tercer grado, se interesó por saber cuales circunstancias estaban afectándome. En ese momento tan angustiante de mi infancia, esta señora dulcísima, clara y fuerte se convirtió en mi mejor amiga. Haber tenido su atención y su amor me ayudó a sobrevivir, a entender que no estaba desamparada, lo que marcó una diferencia significativa en mi comportamiento y en toda mi existencia.
Por eso entiendo que la solución a las balas no son más balas. Antes de dotar a los maestros con un gatillo, creo que deberíamos procurar armarlos con sistemas de soporte, con entrenamientos, con espacios y tiempos dedicados a invertir en el desarrollo emocional y psicológico de sus alumnos. Hacen faltas soluciones holísticas que abarquen al individuo completo que es cada niño. Así, y no a tiros, lograremos evitar más tragedias.

De: Hergit Llenas

La nueva segregación socio-económica

de Hergit “Coco” Llenas

Durante el mes de enero, en toda la nación se ha celebrado la semana de las opciones escolares. Mucho se ha escrito sobre los diversos eventos que tuvieron lugar en cada una de las ciudades donde se dieron citas miles de padres, estudiantes, directores, maestros y líderes comunitarios para celebrar tan gloriosa ocasión. De manera que no lloveremos sobre mojado. Sin embargo, algo que nos parece pertinente es explicar con más calma ¿qué en sí se estuvo celebrando?

Por definición, la opción escolar es el derecho que tiene cada padre a escoger el mejor ambiente de aprendizaje para sus hijos; puesto que, como sabemos de sobra, cada niño(a) es único y diferente.
El derecho a escoger, una piensa, es la cosa más obvia del mundo. Cada día, nosotros lo ejercemos en los Estados Unidos de Norteamérica. Somos libres de usar el modelo de teléfonos que se nos antoja, las compañías y planes de los celulares que más nos convienen y lo mismo pasa con casi todos los demás aspectos de nuestra cotidianidad; ya sea el supermercado, el banco, el gimnasio, el seguro médico o la universidad. No obstante, cuando se trata de las escuelas públicas tradicionales, usted no tiene otra opción que mandar a sus polluelos a la escuela que le han asignado en función de su código postal.

Para quienes viven en códigos postales dónde hay muy buenas escuelas, este arreglo es ¡fenomenal! Para los que viven en áreas dónde las instituciones de enseñanza operan con bajo (o pésimo) rendimiento, la realidad es muy triste y pesarosa.

¿Por qué?… porque si no tiene usted los medios para pagar por otra OPCIÓN ESCOLAR, sus hijos estarán obligados a asistir a un plantel donde la excelencia académica brilla por su ausencia.
Desde luego, hay formas de darle la vuelta al sistema. Pregúntele a cualquier agente de bienes raíces y ella le dirá que una de las razones más contundentes para que un ser pensante -y con cachorritos- compre o alquile una propiedad, es el infalible, inefable, invictus argumento de mudarse a una zona en la cual las escuelas están catalogadas como de las mejores. El que no pueda pagar por tal privilegio, se queda, como decimos en mi media isla tropical: “con una mano delante y otra detrás”.

Entonces, para resolver este dilema de segregación socio-económica, surge la OPCIÓN ESCOLAR, cuyo propósito principal es darle una salida a aquellas familias que poseen recursos financieros limitados.
Así pues, la OPCIÓN ESCOLAR, como derecho y como movimiento, es uno de los pilares más importantes en el avance de una agenda de que defiende la igualdad social dentro de las comunidades desfavorecidas, sean éstas pobres, latinas y/o de color.

¿Qué tienen en común Barak Obama, Sonia Sotomayor y Condoleezza Rice?… ¡que recibieron una educación privada de alta calidad! De haber asistido a una escuela cayéndose a pedazos, es muy posible que no habrían llegado a ser quienes son hoy.

Las becas, los vouchers, las cuentas de ahorro para la educación (ESAs), las escuelas magnets, las escuelas charter, las escuelas privadas, la educación a distancia, la educación desde el hogar, la suma de todas las anteriores y sus múltiples posibles combinaciones, son salidas. Y son esas salidas lo que sacará de la pobreza a nuestros hijos y a todos los segmentos de la sociedad a quienes se les ha negado el derecho a escoger la excelencia debido a su código postal.

El derecho a una buena educación, aunque no tenga usted la billetera para pagarla, es el dilema de justicia social más importante de esta generación. Las celebraciones de enero son, simplemente, un recordatorio. No olvidemos, pues, que todos los niños merecen tener acceso a una educación de alta calidad que se ajuste a sus necesidades y lo prepare para hacer realidad el sueño de un futuro mejor. Y es eso, precisamente, lo que hemos estado celebrando con las opciones escolares.