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La duda lleva al examen, y el examen a la verdad

La duda lleva al examen, y el examen a la verdad. 
Pedro Abelardo

¿Te has cuestionado alguna vez la naturaleza de tu realidad? Esa pregunta es la cortinilla de entrada para muchos de los episodios de una de mis series favoritas, Westworld. En el contexto de la película, un científico inquisidor busca constatar que la autómata a quien le está planteando la cuestionante continúa percibiendo la vida de la forma para la cual ha sido programada.

Cualquier desviación de la norma, cualquier duda advertiría al programador de un mal funcionamiento en el código implantado.
De la misma manera, en estos tiempos se sospecha de todo aquel que comete la osadía de cuestionar la naturaleza de los sistemas imperantes. Según los tradicionalistas, no hay que reinventar la rueda. Si las cosas se han venido haciendo de cierto modo, pues mejor dejarlas tal y cual están. ¿Cierto? ¡Desde luego que no!

Todo lo bueno está sujeto a ser mejorado. Y en el ámbito de la educación escolar, queda bastante por hacer. ¿Cómo es posible que TODAVIA nuestras familias no se hayan cuestionado la naturaleza de unos los sistemas de servicios públicos más desiguales y racistas que existen?… El que tiene dinero, siempre ha tenido acceso a opciones escolares para sus hijos. Si la escuela que le han asignado en función de su código postal no le gusta, puede: comprar una casa en otro sector dónde las escuelas públicas son excelentes, o se lleva a tu hija a una institución privada, o le paga un tutor y/o le busca una academia después de la escuela para que le llenen las lagunas en ciertas áreas de aprendizaje.

Ahora bien, si no tienes los recursos financieros para pagar por ninguna de las alternativas sugeridas más arriba, ¿cuáles son tus opciones escolares? Podrías encontrar una escuela magnet, que también es gratuita, pero las de alta calidad suelen tener una lista de espera tres y hasta cuatro veces más numerosa que la cantidad de asientos disponibles.

Podrías moverte a una escuela charter, la cual admite a cualquiera de gratis y sin tomar en cuenta la zona geográfica de la cual proviene. No obstante, eso podría implicar que tengas que llevar al estudiante a la nueva escuela en tu vehículo personal, porque las escuelas charters no están incluídas en las rutas del autobus amarrillo. Si no eres propietario de un carro u otro miembro de la familia lo está usando durante el horario escolar, y si el edificio está localizado lejos de la casa, esa tampoco es una opción para.

Además, con las escuelas charter se da lo mismo que con las magnet, si son muy buenas, la lista de espera es muy larga. Entonces, si eres un padre o madre con recursos limitados y la escuela pública que te asignaron no es lo que tu hijo o hija necesita, ¿cómo solucionas este problema?…

Podrías hacer un cambio de zona (open enrollment), solicitar una beca de crédito fiscal, un vale educativo, una cuenta de empoderamiento para la educación, conocidas como Empowerment Scholarship Accounts (ESAs) y usar cualquiera de esas opciones para darle a tu descendiecia una oportunidad de educarse en los mismos planteles donde se educa la clase pudiente.

Esos programas existen en casi la mitad de los Estados de esta poderosa nación. La otra mitad, desafortunadamente no goza de dicho privilegio. Por eso, se creó una propuesta de ley FEDERAL llamada Education Freedom Scholarships (EFS), cuya idea central es incentivar la filantropía privada a través de créditos fiscales para que, con esos fondos, nuestros niños puedan acceder a un modelo educativo escogido por tí, padre-madre. La propuesta fue anunciada por la administración de Trump en febrero de 2019. ¿Y por qué no acaba de ser implementada? Porque a los opositores no les interesa. Ellos no le temen a tu osadía.

Y de ahí que sea imperativo que cuestiones la naturaleza de la falta de acceso a una educación de alta calidad en nuestras comunidades. Para que programas como EFS vean alguna vez la luz del día, tenemos que organizarnos y hacernos sentir, especialmente en medio de este clima electoral.

“Educar la mente sin educar el corazón no es educación en absoluto” (Aristóteles)

El confinamiento ha producido en los alumnos consecuencias psicológicas que van desde “la aparición de una mayor agresividad e irascibilidad, un incremento de rabietas, hasta un retroceso en el control de esfínteres en los más pequeños”, según han señalado algunos psicólogos clínicos y educativos cuyos estudios aparecen citados en Educaweb.com. Albert Einstein solía decir aprender es experimentar y todo el resto es información.  Así explicaba el genio la importancia de las emociones en el proceso de enseñanza-aprendizaje.

Desde antes de la pandemia, la educación ha estado experimentando un proceso de gran innovación durante el cual han aparecido nuevas metodologías. Estas metodologías miran al estudiante no como un simple receptor de la información, sino como un agente activo de su propio aprendizaje. De esta forma, dichos modelos incorporan a la agenda diaria elementos tales como la diversidad de intereses, motivaciones y capacidades. ¿Cómo luce esto?… partiendo de los intereses del alumnado, se crea un clima para trabajar en colaboración desde el cual se resuelven los problemas mediante el diálogo y el acto intencional de escuchar, lo cual parecería ser obvio y hasta sencillo.

No obstante, la práctica es casi ajena a la educación escolar por varias razones. En primer lugar, en muchas escuelas faltan guías para enseñar competencia emocional. Luego, el estilo académico imperante tiende a hacer del maestro (y no del niño) la figura central en las aulas; sobre todo en la etapa infantil donde el énfasis se concentra en aprender a leer y escribir. Después, en la primaria y secundaria, el profesor va de prisa para cumplir a tiempo con todos los contenidos del currículum. Esto no permite que haya un espacio designado para lidiar con las emociones, las cuales se quedan relegadas, si acaso a momentos de tutoría. Desde luego, no todos los planteles ofrecen a cada niño una hora semanal de tutoría. Por ende, la educación emocional se queda en el olvido.

Llegados a este punto, cabe preguntarse: ¿no se aborda la educación emocional únicamente por falta de tiempo o por falta de formación de los docentes?… “El profesorado necesita formarse en materia de educación emocional para poder disponer de los conocimientos y los recursos necesarios para abordar las emociones que surgen en el aula. De no estarlo, le será casi imposible conseguir que el alumnado sea emocionalmente competente tanto en lo relativo a su formación como a su vida familiar”, explicó Laura Carpintero López – quien es orientadora educativa-.
¿Cómo se puede impartir educación emocional de calidad si los docentes no se han educado con anterioridad en esa área?… Rafael Bisquerra plantea que la competencia emocional es esencial en los docentes para gestionar de manera adecuada el estrés y la ansiedad que a menudo genera su profesión. “Los maestros tenemos la obligación de abordar la educación de manera más equilibrada, lo cual implica integrar las emociones a la parte intelectual y de conducta”, agregó Carpintero López.

Para concluir, durante el confinamiento ha habido una toma de conciencia sobre las enormes repercusiones que tienen las emociones en el proceso de enseñanza-aprendizaje. A su vez, la neurociencia postula que de esta competencia depende también el éxito personal y social de nuestros niños. Por eso, ahora más que nunca hay que garantizar su desarrollo integral. De ahí que, lanzamos un reto para que se deje de poner la atención exclusivamente en los contenidos curriculares y en los resultados académicos y, a cambio, se ponga también la mirada en el proceso de enseñanza-aprendizaje y en la cantidad de emociones que de allí se generan.

Una buena noticia para la democracia

La Suprema Corte de Justicia de Estados Unidos emitió una decisión en el caso de Espinoza versus Montana Department of Revenue, que podría cambiar el panorama de toda la nación en lo que respecta a opciones escolares. También sobre el derecho de los padres a ejercer la libre selección de escuelas, cuando se trata de la educación escolar (K-12) de sus hijos.

Montana es uno de los 37 estados en los que existe una enmienda conocida como “Blaine Amendment”, promulgada en 1875 con el fin de excluir de la distribución de fondos públicos a cualquier escuela que profesara una afiliación religiosa. Usando la enmienda como herramienta, a una madre de Montana —Kendra Espinoza— se le negó el derecho de mantener a uno de sus hijos en una escuela privada/religiosa, a través de una beca de crédito fiscal o tax credit scholarship. Junto a otros padres, la familia Espinoza entabló una demanda contra el estado de Montana.

Con el veredicto a favor de Kendra, la Corte ha reconocido la naturaleza discriminatoria de la enmienda, afirmando por fin la constitucionalidad de los programas de opciones escolares. Al mismo tiempo, la decisión de la Suprema Corte revirtió el veredicto que la corte estatal de Montana tomara en contra del programa de becas. “El origen de leyes como Blaine proviene del siglo XIX y nació de un sentimiento de discriminación contra aquellas personas que profesaban la religión católica”, dijo John Schilling, presidente de la Federación Americana para los Niños (AFC, por sus siglas en inglés).

Los opositores han empleado la enmienda para desarticular el poder de los padres a escoger otra escuela que no sea la pública-tradicional. Y tanto en Montana como en otros estados, han sido exitosos arrebatando del menú toda oferta escolar que no fuera la laica. Así, el fallo recalca el derecho a la libertad religiosa y con tal medida queda estipulado que la Constitución de este país no permite discriminar contra nadie debido a la fe que profesa. Y esta es buena noticia para la democracia.

Este es el tercero de una serie de casos judiciales que se han ganado a favor del acceso a programas de opciones escolares. En 2002, los vales educativos fueron declarados constitucionales y en 2011, la Corte rechazó el argumento de que las escuelas privadas tienen prohibido participar en programas de becas de crédito fiscal. Dichas becas emplean recaudaciones de fondos de empresas y personas privadas, quienes a cambio reciben un crédito a través del Departamento de Recaudación de Impuestos.

Entonces, ¿qué pasará en los 37 estados cuya Constitución incluye una enmienda Blaine?

Pues, con esta decisión se abre una puerta para tener conversaciones reales con respecto al derecho de elegir la alternativa educativa que mejor se adapte a las necesidades de los niños. Además, es una oportunidad para que las opciones escolares se expandan en todo el país, lo que permitiría que la gran mayoría de padres logren cumplir su objetivo.

Se anticipa que el siguiente paso de este movimiento de reforma educativa será conseguir un programa de becas de crédito fiscal federal que sea sostenible e inclusivo. Pero esa es la próxima frontera. Por hoy, celebremos la victoria del caso Espinoza y los efectos favorables que el fallo tendrá en la vida de las familias de Montana y más allá.

Una buena noticia para la democracia