“Tigueraje” ¿qué es?

by hergit11


¿Qué es el tigueraje? Podemos decir que es un grupo de “tígueres” llevando a cabo una actividad. Sin embargo, una definición tan llana pasaría por alto los múltiples niveles de significado enrollados en este concepto. He dicho tígueres y no “tigres”, porque me refiero a un tipo de persona o personaje y no a un felino. El tíguere es una reinvension/distorción de la palabra tigre.
No obstante, antes de explicar el tigueraje, hay que enternder al tíguere.
Existen diversos contextos a los cuales se aplica esta dinámica expresión.
Por ejemplo: si una joven le presenta a su madre un pretendiente y el susodicho no es de su agrado, es de esperarse que lo rechaze con una frase categórica y dilapidante que resumirá con gran economía porqué él no es ideal:¡ese tipo es un tíguere! Es decir, que posiblemente no tiene intenciones serias, es deshonesto, mujeriego, carece de buenos modales, es irrespetuoso, goza de mala reputación, le falta seriedad en sus asustos, o proviene de estratos socioeconómicos considerados “más bajos”; aunque esto último no siempre se aplica se, pues se puede ser tíguere sin ser pobre.
Otra aplicación sería, por ejemplo, si un amigo al encontrarse con otro, lo llama por tal nombre. Dado que relación entre ambos es cálida, el título se traduciría como una expresión de cariño.
–¡Eh, Juan Carlos, ¿cómo estás?
-¡Hey, tíguere, cuanto tiempo sin verte!

De la misma manera, si alguien se refiere a otro con admiración, queriendo resaltar alguna de sus cualidades dirá: “fulano es un tíguere en esa vaina,” o sea que el señor en cuestión entiende a profundidad un tema específico o materia determinada.

Además, existen algunos tígueres mutantes que resultarían inexplicables para cualquier hispanoparlante que no conozca la jerga dominicana. Por citar algunos: ese tíguere es un león, ese tíguere es un perro o ese tíguere es un caballo.
Cuando el tiguere es un león, se habla del arrojo, valentía o sabiduría de un individuo. Cuando se dice que es un perro, la connotación es negativa, pues en el argot de la isla nada hay más asqueroso, falto de moral y de costumbres que un perro.
El tíguere-caballo, es un hombre fuerte, trabajador, posiblemente atlético o si no lo es, por lo menos tiene mucha estámina, lo que puede o no transferirse al ámbito sexual. El caballo es código para semental, energía, poder, el yang o la energía masculina. Un tíguere que es un caballo es varonil, pura testosterona. Cuando la barranquillera hermosa nos canta: “estoy loca por mi tíguere, loca, loca, loca…”, nos está diciendo que su hombre la complace. Las letras del conocido merengue, en su desnudo lirismo, nos dejan muy claro que el tíguere no anda “comprado flores, sino condones.”
Y es que el tíguere es un ser carnal, vital y terrenal.
Es un tipo avispado, pues de lo contrario caería en la categoría de pendejo. De acuerdo a la idiosincrasia local, ser pendejo NO es un insulto mayor como en México y otros países del continente, es más bien ser medio cobarde, un poco lento y algo bueno-para-nada. Aún así, la condición es patética y ningún tíguere quisiera ser catalogado como tal.
Ser tíguere, pues, viene de la mano con el savoir faire que sólo se aprende en la calle, piropeando mujeres, fajándose a los puños, jugando baloncesto en las canchas de las esquinas, echando partidas de dominó’ al aire libre, visitando burdeles, remeneando las caderas, comiendo en las fondas de los barrios populares…

A veces el tíguere es una tíguera. En ese caso, ella también es fresca, sabrosa, mala-palabrosa e irreverente. Dependiendo de la situación, el concepto se referiría además a:
– buena en la cama, buena amante,
– chusma (en la boca de alguien que no la aprecia, como insulto),
– nada tonta (que no es una pendeja, en otras palabras)

El tigueraje, luego, es condición y el tíguere es individuo.
Hablemos, pues de la condición, la cual puede ser tanto positiva como negativa.
Digamos, que usted va a resolver algo a un lugar donde espera recibir un servicio rápido y eficiente, pero se encuentra con un desorden. Al referirse a este incidente, dirá que encontró allí un tigueraje.
El escenario contrario, se daría si usted estuvo en una fiesta muy divertida, donde se reencontró con amigos amenos y la pasó de película, entonces diría que se armó un tigueraje buenísimo.
Un tigueraje que se respete debe constar de muchos (o preferiblemente de todos), los elementos que siguen: música a todo volumen, mujeres cuyo buen ánimo despierte o provoque un tipo especial de tensión sexual que pudiera catalogarse de traviesa, -ayuda si hay ron y cervezas frías-, risas, chistes, cuentos colorao’ (subidos de tono), bailes de ritmos tropicales, conversación amena, algarabía, comida, amigos, familiares, vecinos, y ojalá que nada de lluvia. Aunque los aguaceros no amenazan al tigueraje, ya que no pueden cancelarse mutuamente porque ambos son líquidos, feroz en su espontaneidad y completamente naturales.

En resumen, ¿qué es el tigueraje?
Es decir lo que se piensa, es actuar auténticamente, con todo lo que esto conlleva. Es ser uno mismo. Nada es más auténtico, original y ocurrente que un tíguere(a). ¡Así de sencillo!

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