Los inmigrantes, sin importar quiénes son o a quién aman, solo piden una oportunidad justa

by hergit11

Fred Sainz 497[1]

Federico Sainz de la Maza / Vicepresidente de Comunicaciones de la Campaña de Derechos Humanos (HRC)
Yo soy un hombre gay e hijo de padres inmigrantes. Estos son aspectos esenciales de quien soy. Mis padres llegaron a los Estados Unidos después de que Fidel Castro tomara el poder de la isla en 1959. Ellos iniciaron una nueva vida aquí bajo la impresión de que los Estados Unidos era un lugar de libertad y justicia para todos. Para ellos, la idea que las leyes deben tratar a todos por igual es algo que define a los Estados Unidos, lo que incita a tantas personas a venir a este país en busca de una vida mejor, a veces arriesgando la vida en el proceso. Y mientras el Congreso se prepara para debatir a fondo la reforma migratoria esta semana, esa idea es lo que nos debe llevar a adoptar un proyecto de ley que incluya a personas lesbianas, gay, bisexuales y transgéneros (LGBT).

Ya sean heterosexuales o gay, los inmigrantes llevan las mismas cargas. El papeleo interminable y las largas esperas, las barreras del idioma y la lucha por encontrar una comunidad – estos problemas ocurren independientemente de orientación sexual o identidad de género. Si los problemas son los mismos para todos, ¿por qué tratar de manera diferente a las personas heterosexuales y a las LGBT a la hora de hallar una solución?

Tomemos, por ejemplo, la situación de parejas binacionales del mismo sexo. A causa de la Ley de Defensa del Matrimonio (DOMA), que prohíbe cualquier reconocimiento federal de parejas gay y lesbianas, no hay un camino a la residencia permanente para estas parejas comprometidas. Bajo la ley actual, más de 30.000 de estas parejas se enfrentan a un futuro incierto, sabiendo que algún día van a tener que elegir entre la persona y el país que aman.

Nosotros podemos y debemos arreglar esto. Para poder debatir un proyecto de reforma verdaderamente “a fondo”, este tiene que incluir —junto a un camino a la ciudadanía y una mayor seguridad fronteriza— disposiciones que eliminen la discriminación migratoria basada en la orientación sexual y la identidad de género. Cada parte del sistema de inmigración que trate a la gente buena y honrada con algo menos que toda la justicia se debe cambiar o reformar: desde la práctica inhumana de poner a los inmigrantes LGBT detenidos en régimen de incomunicación hasta la necesidad urgente de una Ley DREAM que permita a los jóvenes inmigrantes servir al país que siempre ha sido su hogar.

Por primera vez en una generación, el pueblo estadounidense está de acuerdo que ha llegado el momento de crear un sistema de inmigración mejor, más fuerte y más justo. La aprobación de un proyecto de ley que sólo ayuda a algunos pero deja fuera a los demás sin motivo, sólo hace la injusticia restante más ofensiva, insólita e innecesaria.

Los inmigrantes, sin importar quiénes son o a quién aman, solo piden una oportunidad justa. Este es el momento de hacer que este país sea más como el faro de la libertad en el que mis padres creyeron cuando llegaron aquí hace muchos años. Es la hora de aprobar una reforma migratoria que incluya a todos

http://eltiempolv.com/articles/2013/04/18/ciudad_and_estado/doc51703c71b6b14939708331.txt

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